domingo, 9 de mayo de 2021

No hay quien se lo crea

Leí el otro día un hilo en Twitter sobre cosas cotidianas de la vida que nunca vemos en las películas o cosas que ocurren siempre en la gran pantalla que nunca pasarían así en la vida real. Que siempre aparquen a la primera y en la puerta. Que preparen desayunos pantangruélicos de huevos, bacon, tostadas, zumo y bollos y luego nadie coma nada o si acaso cojan algo para el camino y salgan corriendo. Que estén todas las luces encendidas antes de entrar en casa, aunque sea la cabaña de la sierra a la que hace un año que no van. Esas cosas. 

Y luego pensé... lo que sale mucho en las pelis son momentos parejiles-romanticones (o más bien pre todo esto) que casi nunca ocurren así en la vida real. Por lo menos no en la mía, no sé en las vuestras. Si os animáis, podríamos hacer una lista entre todos, ¿no? Por lo pronto a mi se me ocurren estas:

-La facilidad con la que dos desconocidos en plena calle (o en un supermercado o en el gimnasio...) sin haber intercambiado ni dos palabras quedan para lo que ellos llaman "una cita" en la que invariablemente él va a casa de ella a recogerla. No sé si vosotros ligáis tanto en la calle (igual sí y en esto yo soy la rara), pero ¿le decís vuestra dirección al primero que pasa? Porque parece un poco peligrosillo, ¿no?

-Las conversaciones en estas "citas" en las que dan por hecho que se tiene que hablar de tu infancia y de tu color favorito. Lo del color es un punto en el que insisten mucho, de hecho ¿En serio los gustos cromáticos son tan importantes como para que necesiten ser aclarados desde el principio? 

-Cuando se quedan mirándose fijamente, sin palabras, durante cinco interminables segundos (suponemos pre-beso) que finalmente no acaban en nada. En esto tengo curiosidad, ¿os pasa? Porque en general tendemos a rellenar los silencios, que suelen resultar incómodos, sobre todo si no hay confianza aún. Aquí somos más de o me lanzo a la boca o disimulo a tope como si no se me hubiera pasado por la cabeza. Digo todo esto sobrios, ¿eh? Con alcohol de por medio es otro cantar.

-Cuando un personaje le dice una y otra y otra vez a otro que le gusta, que está loco por él/ella. Esto en el día a día tampoco ocurre mucho ¿verdad? Es decir, puede estar claro que le gustas a alguien y que el implicado no diga ni pío. O que lo confiese una vez y si no hay quorum, pues se hace como si nunca hubiera pasado nada. 

-Que los dos protas estén discutiendo a todo discutir, gritándose como posesos y que en el fragor de la pelea uno se despiste, se le escape lo que realmente piensa (que el otro le encanta y que está celoso o lo que sea) y que el numerito acabe en beso apasionado. 

-Que la pre-pareja (cuando aún no ha pasado nada físico entre ellos) se vea obligada a dormir castamente en la misma cama por la razón que sea (enfermedad, típica parada en motel cutrón en plena huida de los malos, disimulo obligado por malentendido familiar), que empiecen la noche cada uno en una esquina y se despierten por la mañana haciendo la cucharita perfectamente encajados y sin incomodidad ninguna: nadie le pilla la melena sin querer a nadie, nadie le aplasta el brazo al otro... ¡Si sincronizar eso lleva años de práctica! No hay quien se lo crea...

¿Qué más se os ocurre?

miércoles, 5 de mayo de 2021

El milagro del intercambio gaseoso

(Esto va a sonar a tópico a más no poder, pero lo voy a decir igual.)

Cada vez que hoy consigo respirar profundamente me sabe a gloria. Me doy cuenta de lo increíble que es poder llenar de aire los pulmones, del milagro del intercambio gaseoso . Y vosotros diréis, ¿qué te has fumado y por qué no nos pasas un poco? Y yo os respondo: no, hombre, no, un poco de paciencia que ahora os lo explico.

Con esto del puto bicho hemos oído hablar mucho últimamente de hipoxia y disnea, de dificultades respiratorias. Yo de momento he sido una suertuda que ha escapado del maldito bastardo vírico así que eso sólo me sonaba de oídas, pero ayer me costaba respirar. Por la mañana me venían constantemente bostezos interrumpidos que no lograba llevar a término. Aunque era incómodo, como a veces me ocurre durante un rato y luego se me pasa rápido, no me preocupé.

Cuatro horas después la cosa seguía igual y ya me dolía el pecho de los esfuerzos para tratar de hacer el gesto completo. A esas alturas ni siquiera conseguía ejecutar respiraciones profundas, sin bostezo. Ni de pie, ni tumbada, ni sentada. No me ahogaba pero sentía que me faltaba el aire. Me estaba poniendo nerviosa así que acudí al oráculo de San Google. Craso error.

La parte buena es que en internet, por loco que sea lo que te pase, SIEMPRE hay alguien al que le ocurre lo que a ti y con la consulta "no consigo terminar de bostezar, ¿qué hago?" salieron un montón de sufridores con este problema. La parte mala es que nadie les daba una solución a estos pobres desgraciados y que las explicaciones del fenómeno, como no podía ser de otra manera en la red de redes, eran apocalípticas. Problemas digestivos, circulatorios, cardíacos, ansiedad. CANCER. En internet te suceda lo que te suceda siempre terminas leyendo que podría ser un síntoma de cáncer. Es un clásico.

Quise tomármelo a broma pero no lo conseguí mucho, la verdad. Seguramente porque estoy otra vez de médicos y en proceso de saber si el Jamacuco Supremo va a tener segunda parte, solución, final feliz o yo que sé. Entre el colapso sanitario pandémico y que los médicos que me han tocado a mi en suerte son unos asperger incapaces de comunicarse con claridad con el resto del género humano, ahora mi salud está en unas circunstancias bastante indefinidas y en el momento IDEAL, por tanto, para que te cueste respirar. Y a mi me costaba un montón, cada vez más. Me dolía el pecho. No pensaba con claridad. No era capaz de concentrarme. Y dormir fue toda una odisea porque es increíble lo frustrante que resulta respirar pequeñito cuando lo que quieres es coger una bocanada grande, que te llene. Al nivel de quedarte a las puertas de llegar al orgasmo, no os digo más.

No sé muy bien como, al final me dormí y esta mañana me he despertado a las mil, como si me hubiera pasado por encima un tren de mercancías y pudiendo respirar profundo. Y cada vez que hoy logro llenar completamente mis pulmones de oxígeno pienso: ¡MILAGRO!

En serio, vamos por la vida (yo la primera) lloriqueando porque todo es un mierdo y bueno, no lo voy a discutir teniendo en cuenta, además, que estamos metidos en un CoronaApocalipsis interminable que nos tiene a todos hasta la pepitilla. Pero también es verdad que cada segundo ocurren milagros que damos por sentado. No nos vendría mal recordarlo de vez en cuando.

domingo, 2 de mayo de 2021

Microrrelatos teatreros

Últimamente estoy escribiendo mucho. O intentándolo más bien. Me cuesta porque llevo tanto tiempo dando la turra por aquí que el tono de este blog, que es muy yo, se ha convertido en mi voz literaria, una muy peculiar, muy reconocible. En general eso no me disgusta pero es cierto que me limita porque no sirve para todas la situaciones, ni para determinados estilos, así que estoy intentando salir de mi zona de confort y escribir cosas distintas de forma diferente. Y, colegas, qué duro es romper con los hábitos que tienes tan interiorizados por la práctica de años y años y años. ¡Qué duro es!

Me cuesta mucho todo, pero especialmente narrar, que es, casualidades de la vida, lo que menos hago por estos lares. Y si se trata de narrar en pequeño formato, tipo microrrelato, ya ni te cuento, porque la brevedad añade dificultad a la ecuación. Así que lo que  estoy haciendo es leer a los mejores, a ver si aprendo de ellos.

¿Vengo aquí a hablaros de maestros de la literatura breve? No, que seguramente los conoceréis incluso mejor que yo. Vengo a poneros un ejemplo de uno de los mejores relatos cortos que he leído y que ni siquiera es un relato. Es parte de una obra de teatro preciosa  que os recomiendo MILLONES si no lo habéis leído: "La llave del desván" de Alejandro Casona. Es un texto increíble que cuenta una historia muy chula que daría para una entrada entera, así que no me voy para lo hondo y me centro en lo que os quería contar.

El protagonista de la historia atraviesa un momento complicado que tiene que ver con su pasado y con su presente y que se manifiesta en forma de pesadillas muy perturbadoras que todos los personajes quieren descifrar para desvelar el misterio de la trama. Los sueños se ambientan en la infancia del prota y están desencadenados por un episodio traumático que él vivió cuando era muy pequeño. Hacia la mitad de la obra, Anselmo, el anciano jardinero de la casa familiar, cuenta este momento en poco más de 300 palabras y es un microrrelato magistral. Nos transmite perfectamente lo que ocurrió, los sentimientos de los que formaron parte de ello, por qué fue tan trágico... es, de verdad, INCREÍBLE. Os lo dejó por aquí para que juzguéis por vosotros mismos, creo que os meteréis en la trama incluso si no conocéis la obra de teatro, lo cual ya es para nota.


"Éramos tres amigos inseparables, el niño, el perro y yo. El Galopo, el mejor que hubo en la casa. Un día de pronto empezó a ponerse muy extraño: se escapaba del niño y de mi, de todos los que quería. Tardamos en darnos cuenta, hasta que vimos que era pleno verano y también escapaba del agua. Era la rabia. Ya ve: nosotros tardamos tres días en saberlo y él ya lo sabía... sabía que no debía acercarse a nosotros porque llevaba la muerte consigo. Cuando el padre lo supo, como el animal andaba siempre con la criatura, tuvo un miedo que le cegó: el miedo siempre aconseja mal.. "¡Ni un minuto más, Anselmo! ¡Ahora, ahí mismo!" Y bajó a encerrarse en la cueva para no oír. ¿Qué iba a hacer yo? Era mi obligación, pero no quisiera ver a nadie en mi lugar. Ahí estaba el Galopo, delante de mi, atado en el poste, con los ojos más grandes que nunca y temblando como una hoja. Imagínese si me habría visto mil veces con la escopeta y sin embargo temblaba; porque los animales no son como nosotros, ellos lo sienten en el aire y él sabía que aquel día la escopeta era para él. Tres veces me la eché a la cara y no pude. Por fin apreté los dientes para darme fuerza y tiré. Entonces fue cuando oí aquel grito que no se me borra. Era el niño que lo había visto todo, escondido ahí, entre los álamos. Cuando me volví a él con la escopeta en la mano, ¿qué pensaría que le iba a hacer? ¡Lo creyó, estoy seguro! ¿Y por qué no? ¿No acababa de hacerlo con el otro? Se le pusieron los ojos grandes, mirándome fijo y temblando como el perro... ¡igual que el perro! ¿Comprende, señor? Era la primera vez que el niño veía la muerte.(...) Yo sé que él ni siquiera se acuerda de esto, imagínese, cuando ocurrió tenía sólo dos años. Pero ya ve, amigos... nunca hemos vuelto a ser amigos."

Y nada, que me parece un texto increíble y que lo quería compartir con vosotros. Y que si no habéis leído la obra, que la leáis, porque también es increíble. Y que buena semana y por la sombra, bombones.

miércoles, 28 de abril de 2021

RIPT Tiburcio inventado

El okupa de mi músculo aórtico está ya haciendo las maletas. Todavía no se ha ido, pero ahí lo tengo, cerrando cajas y rellenando los agujeros de la pared que hizo con las chinchetas de colgar el calendario. En nada tendré mis aurículas y ventrículos disponibles, luminosos, totalmente reformados y para entrar a vivir.

Y esto que debería ser la fiesta padre (que tener a Tiburcio ahí perennemente era el cansinismo máximo) está siendo un drama y una pena negra, la verdad. Primero porque aún no hay nuevo inquilino y un corazón triste y vacío siempre mola menos que uno habitado, por supuesto. Pero sobre todo porque el desahucio lo estoy haciendo por falsedad documental y bueno.... eso es una lástima siempre, claro.

A ver, falsedad, falsedad, tampoco. Quiero decir que como yo me invento todo en estos temas, supuse y construí un Tiburcio perfecto, maravilloso y cien por cien adaptado a mis gustos que OBVIAMENTE no existe en realidad. Con el tiempo le he ido conociendo y bueno... él es él, no el diseño utópico e inalcanzable que yo me inventé. Así que se muda, con el acuerdo de todas las partes. Por él estupendo, que tiene su propia okupa cardíaca y a mi apenas si me ve. Y yo contenta porque querer a alguien que no te quiere no es positivo y soltar lastre (como cagar) es salud.

Y entonces diréis; ¿como que contenta, no has dicho que era un drama? A veeerr, contenta porque se que es bueno para mi a largo plazo, que era lo correcto, que era lo que había que hacer. Pero triste porque estoy como de luto. Mi sensación es que el Tiburcio inventado se ha muerto y me da pena. O sea, es que aunque en el fondo sospechaba que no existía, dentro de mi mente era real. Tanto, que lo usaba de apoyo, de muleta emocional, me salvaba malos ratos y me traía algunos buenos. Y en mi cerebro, inasequible al desaliento, aunque ahora no me quería, en el futuro eso podría cambiar. La posibilidad de un milagro siempre estaba allí y eso ayudaba a mantener el ánimo. Ese milagro ya no es posible porque mi Tiburcio (el inexistente) la ha palmado y me he quedado sin muleta ni esperanzas en venideros e inesperadísimos plot twist. Y qué queréis que os diga, eso me da bajona. No me digáis que a vosotros nunca os ha pasado lo mismo...

domingo, 25 de abril de 2021

Peque_alegrías y mini_positivos

(Me tomo la vida con calma, Medito. Me enfoco en lo positivo. La mayoría del tiempo llevo bien lo de la aceptación pero a veces necesito un break. Y lo siento, este blog es mi vía de escape, ya lo sabéis.  Así que se viene una breve interrupción antes de retomar la programación habitual. Preparad el diván.)

La vida está llena de pequeñas alegrías, estamos de acuerdo. Pero igual que los de sinazucar.org calculan a cuantos terrones equivalen una docena de churros habría que preguntarles cuantos minipositivos hacen falta para igualar algo BUENO (con mayúsculas) como que te vaya bien en temas fundamentales de la vida como trabajo, salud y amor.

Voy a empezar por lo último, que podría ser lo más polémico. ¿Hace falta tener pareja para ser feliz? Por supuesto que no. ¿Contar con alguien a tu lado que te quiera, que te respete, que te apoye a todo o nada, para el que seas la prioridad absoluta proporciona una enooooorme cantidad de felicidad? Desde luego. ¿Cuántas peque_alegrías hacen falta para alcanzar ese nivel de satisfacción? ¿Cuántas veces hay que encontrar aparcamiento a la primera, o disfrutar de un amanecer increíble, o bañarse en el mar o hacer un viaje épico a Nueva York para juntar todo ese volumen de júbilo? ¿Millones? ¿Trillones? ¿Me explico? Lo pensé el otro día viendo esta imagen.




Ya lo sé, no tiene nada que ver, pero vosotros me entendéis. Si la barra grande fuera vivir un gran amor, uno bonito, sano, positivo, duradero: ¿Cuántos mini buenos momentos tendríamos que apilar en la columna de la izquierda para que fueran de la misma altura? ¿Podrían llegar a ser iguales?

Yo tengo suerte. Estoy habituada a estar sola, valoro mucho mi independencia y ser impar no me supone un gran problema, la verdad. No me angustia, no me obsesiona. no lo percibo como un fracaso personal ni social. Pero pasan los años y cada vez pienso más en que no vivir esa experiencia, aunque sea una vez, es perderse algo increíble, algo fundamental de la vida que no puede sustituirse por un montón de otras cosas, por muy grande que sea ese montón. Y me da pena.

Que también me daría pena si no llego a ver nunca los auroras boreales en directo, pero ya me entendéis...

miércoles, 21 de abril de 2021

Blame it on autocorrector

 ¡Feliz cumple! Guárdame chinches, ¿eh?

Ay, el autocorrector, chinches no, chuches.

 

 Si vais a la pisci poneos a la compra, que hoy hace mucho calor.

Ay, el autocorrector, compra no, sombra.


Madre mía, colega, como estás, te daba como a un cajón que no cierra

Ay, el autocorrector, qué tal todo?

domingo, 18 de abril de 2021

Medalla de superviviente de pandemia

Si no pasa nada, a los SpeedyPadres los vacunan esta semana y es, DE LARGO, la mejor noticia que me han dado en meses. Fue pulsar "confirmar cita" y que se me quitara un peso gigante que tenía en el pecho. No es sólo es que se disipara el miedo a que el puto bicho se los llevara por delante, sino a todos los efectos secundarios que el terror permanente les estaba causando. Cognitivamente han dado un bajón enorme, pero claro, pienso en como estaría yo si me hubieran estado apuntando con una pistola en la cabeza desde el marzo pasado y demasiado bien han aguantado, la verdad. Así que como decían en Twitter el otro día, esa es la primera consecuencia de la vacuna.



Y es que cosas como esta nos permiten empezar a vislumbrar la luz al final del túnel, está lejos, pero ya puede verse la claridad. Hay que aguantar un poco más para dejar atrás este infierno. Porque esto, colegas, ha sido una guerra. Leía el otro día que los que apoyamos que cualquier vacuna se ponga a toda leche sólo nos importa salir de cañas y recuperar nuestra vida. Y no hijos míos, no, que parece que nos hemos olvidado que hace dos días estábamos así
 



Que esto ha sido un horror a todos los niveles. Que no son sólo los fallecidos, que los pequeños no han podido salir de casa y se les ha mirado permanentemente como sospechosos, sin deportes, sin extraescolares, sin parques. Que los mayores han estado literalmente secuestrados, sin poder hacer nada bajo amenaza de muerte. Que la gente no ha podido despedir a sus seres queridos, ni consolar a los que estaban rompiéndose de dolor. Que los abuelos no han podido abrazar a sus nietos, ni estar siquiera en la misma habitación que ellos. Que la peña no ha podido trabajar para alimentar a su hijos y no les ha quedado otra que ponerse en las filas del hambre. En serio, que lo hemos normalizado, pero es que esto ha sido muy pero que muy pero que muy heavy. POR SUPUESTO que queremos terminar cuanto antes.

¿Que las vacunas son una bomba para el cuerpo? Claro, como muchos otros medicamentos. Y claro que hay que ser extremadamente prudentes porque, como nos la tienen que poner a todos, cualquier percance, por ínfimo que sea, podría afectar a muchísimas personas. Así que precaución máxima, no faltaba más. Pero ahora mismo, son un mal necesario, es escoger entre lo malo y lo peor y si luego hay que apechugar con algún imprevisto, pues apechugaremos. Lo dicen en Twitter mucho mejor que yo.







Por favor, si tenéis la oportunidad, vacunaos, con lo que sea. Y aguantad un poquito más, ya queda poco, se ve el final del túnel, no falta nada para que nos den la medalla de "Yo sobreviví a la pandemia". Esto está ganado.

¡¡¡RESISTIDDDDDD!!
 

miércoles, 14 de abril de 2021

Los Green no nos rendimos

¿Vosotros tenéis una antirreferente? ¿Alguien cercano que representa todo aquello en lo que no queréis convertiros? ¿Que reúne esas características que odiaríais tener? No por nada, ese "alguien" no tiene por qué ser mala persona, ni haberos hecho nada horrible. Puede que incluso, a vuestra manera, le tengáis cariño y os llevéis bien con él/ella, sobre todo cuando pertenece a vuestra familia (cosas que courre a menudo). Simplemente no queréis ser como ellos. De hecho, os gustaría diferenciaros lo máximo posible

Dicen que para todos los momentos y sentimientos de la vida hay un capítulo de los Simpson que lo ilustra. A mi eso me pasa con Friends. Para todo. Sobre los antirreferentes Rachel dice lo de este video (minuto 2:50) y aunque mi caso es totalmente distinto, en el fondo de otra manera es un poco lo mismo y me resuena. Igual a vosotros también. Aquí os lo dejo.


domingo, 11 de abril de 2021

¿Dónde están las llaves?

Mi SuperGuarida es alquilada. En parte porque no tengo pasta para comprarla y me aterra estar encadenada a una hipoteca que me convierta en esclava del banco durante más de la mitad de mi vida y en parte porque me gusta la sensación de que cuando quiera puedo llenar unas cajas y empezar de cero en otro barrio, en otra ciudad, en otro país o en otro continente. Con el atascazo vital que llevo encima desde ni se sabe la idea de cerrar sesión y abrir otra totalmente distinta en un ordenador nuevo se me pasa por la cabeza bastante a menudo.

Nunca lo he hecho porque bueno...hay algunos factores a tener en cuenta también. Los SpeedyPadres están ya mayores, últimamente les pasa de todo y me da cosilla estar demasiado lejos para echar una mano cuando lo necesiten. Mi desastrosa trayectoria laboral tampoco ayuda mucho: si ya me va así de mal en SpeedyTown donde he trabajado mil años y todo el mundo sabe que soy de fiar imagina como de mal me podría ir en sitios donde no me conociera ni el Tato... igual tenían que introducir un término nuevo en el diccionario para poder expresarlo. Pero sobre todo no me he mudado porque no sabría a quien dejarle las llaves de mi piso.

¿Quién tiene un juego de llaves de vuestra casa para una emergencia? Para abrirte si pierdes las tuyas, para entrar si tu vecino de arriba se le rompen los grifos, el agua se cuela en tu casa cuando no estás y tu cocina empieza a parecerse al estanque del Retiro, para regarte las plantas en vacaciones... Las mías las tienen los SpeedyPadres y cuando ellos no están, mis hermanos. Prou. Podría dejárselas a algunos de mis amigos pero bastante tienen los pobres con sus batallas de papillas y pañales como para andar teniendo que ir a mi casa a achicar agua. Darle unas llaves mías a alguien que no conozco de TODA la vida... es que no me veo capaz. Preferiría tener que ir en barca por mi cocina inundada por los grifos del vecino, no os digo más.

Y lo pienso mucho ahora porque en una paso previo a cerrar sesión en SpeedyTown y abrir otra nueva en, no sé, Nueva Zelanda (por ejemplo) estoy metida en la guerra de hacer amigos nuevos. Sí, sí, guerra, hijos míos, guerra. Porque a ciertas edades (y más pandemia apocalíptica mediante) encontrar pandilla nueva es tarea casi imposible. Madre del amor hermoso, colegas, qué horror, lo que me está costando. Mira que como superheroína me he enfrentado a retos difíciles, pero comparado con esto evitar que un meteorito choque con la Tierra y la destruya es pan comido. Virgencita del camino seco qué trabajazo, troncos.

La peña está colapsada con sus curros, con sus bebés, con sus historias sentimentales, con sus paranoias mentales y no les da la vida para más, yo creo.  Y tampoco ayuda, supongo, que yo no dejo las llaves de mi casa (literal y metafóricamente hablando) a nadie que acabe de llegar. Total que a veces pienso, ¿no será más fácil esto en Nueva Zelanda? Allí por lo menos te tomas cañas mientras ves saltar a los canguros, ¿no?

miércoles, 7 de abril de 2021

Atascazo pandémico

Si os digo la verdad, lo más estresante del negocio superheroico no era arriesgar tu vida para vencer a supervillanos o para salvar el mundo. No. Lo peor eran las esperas. Es decir, que las batallas podían ser duras y que te dieran pa'l pelo y te dejaran lleno de moratones y con siete huesos rotos y eso, como podéis imaginaros, no era la panacea, pero al menos ya estabas allí, metido en faena y que fuera lo que tuviera que ser. Pero esperar en tensión máxima, cagado de miedo por no saber exactamente la que se te venía encima y con la presión de tener que estar a la altura y salvar el planeta de su destrucción total era una tortura china. Para todos, además. Aquí unos superhéroes pueden ser más experimentados, más serenos y menos dramas unos que otros, pero en el fondo todo perro pichichi lo llevaba fatal.

-Ayyy, de verdad, pero ¿cuándo va a aparecer de una vez Villano de Turno? Ahora aquí tocándonos los aparejos y luego todo son prisas.

-Bueno, Masa, qué le vamos a hacer son gajes del oficio.

-Ya, SuperMan, pero es que por muy entrenados que tengamos los nervios así es imposible mantener unos niveles de cortisol saludables. Que luego habrá una cuenta atrás de 3 minutos antes de alguno de estos cabritos lance su rayo destructor contra una ciudad llena de inocentes y nos haría buena falta todo este rato que estamos perdiendo ahora para conseguir evitarlo.

-Spiderman, asúmelo, te pagan más por esperar preparado que por saltar de edificio en edificio. Es así.

Aguardar perdiendo un tiempo que luego iba a ser crucial era el agobio máximo. No podías adelantar nada, no había nada que pudieras hacer en el presente para ayudar a tu angustiadísima yo futura. Es más, parecía que te estabas riendo en su cara desperdiciando unos minutos que ella iba a necesitar,  nunca mejor dicho, a vida o muerte.

Bueno, pues una sensación muy parecida me está regalando a mi este apocalipsis pandémico. La CoronaMovida mierder me ha cogido en mal momento, ya con unos añitos y después de un Jamacuco Supremo que por lo que parece va a tener segunda parte, y el temporizador de la vida se me ha puesto en modo cuenta atrás. En plan "colega, espabila, que sigues sin avanzar de pantalla y a la partida del videojuego cada vez le queda menos". Tengo la impresión continua de tener un lista interminable de tareas, para las que ya iría justa de tiempo de normal, pero que encima no puedo empezar porque siempre hay alguna CoronaPega en formato restricción. Iría a tal sitio, pero estamos confinados. Me apuntaría a esto, pero l han suspendido porque no se permiten las reuniones de más de seis personas. Intentaría hacer nuevos "amiguitos" pero la distancia de seguridad ya tal. Qué os voy a contar que no sepáis...

Para mi lo peor de la parálisis pandémica no es no hacer nada, sino saber que todo este tiempo desaprovechado luego te va a faltar. Es como estar atrapada en un atasco monumental poniéndote tarquicárdica porque llegas tardísimo al curro: sufres por el atascazo y porque vislumbras en el horizonte los marrones que te van a caer encima por el retraso.

Puto bicho, me tienes hasta la pepitilla. ¡¡VETE YAAAAAA!!

domingo, 4 de abril de 2021

Así de ¿simple?

Nada, que esto me lo encontré el otro día naufragando por Twitter  y me lo quería guardar por aquí. Que no os compliquéis la vida y que feliz domingo, bombonazos.




miércoles, 31 de marzo de 2021

Coger una buena ola

Iba a decir que hago surf pero bueno, cualquiera que me conozca un mínimo no se va a tragar semejante pegote ni jarto de vino, así que diré la verdad. Alguna vez he luchado contra las olas con una tabla de poliestireno expandido cerca. Y digo "cerca" porque estaba en cualquier posición menos debajo de mis pies ayudándome a surfear. Estaba al lado, o detrás o golpeándome la cabeza. Pero debajo, la verdad, muy pocas veces. Y cuando el mar está de buenas muy bien, pero cuando pillas al océano cabreado, ¡agüita! Y nunca mejor dicho. 

Total, que mis sucesivos profes surferos trataban de darme consejos para luchar contra mi inconmensurable inutilidad natural a ver si conseguían que me pusiera de pie en la tabla aunque fuera dos segundos. Spoiler: no lo consiguieron. Pero por el camino me dieron algunas pistas que para el deporte no me sirvieron demasiado pero para la vida quizá un poco más.

Y es que en el surf, como en la vida, para lograr el éxito es tan crucial tener habilidad como saber escoger una buena ola. No puedes surfearlas todas, así que debes decidir qué batalla vas a luchar, qué victoria te dará los mejores frutos en caso de que ganes. Aunque las olas rompen cerca de la orilla, se crean en la lejanía y en el horizonte parecen todas iguales. Es difícil saber cuáles serán altas o bajas, qué fuerza llevarán o si traerán consigo algún tipo de corriente que empujará la tabla hacia el fondo.

Como no puedes fiarte de la vista necesitas desarrollar una especie de intuición, una sensibilidad que te dice tocando el agua de tu lado como será la ola que está naciendo a muchos metros de ti. La superficie acuática tiembla, de manera parecida a como retumba el suelo cuando se acerca una estampida de animales en la sabana. Si consigues diferenciar qué temblor se convertirá en una buena oportunidad y cuál no merece el esfuerzo y vale más dejarlo pasar, ya tienes la mitad del trabajo hecho.

Yo no sólo soy una inútil poniéndome de pie en la tabla, sino escogiendo las buenas olas. Como en la vida, vaya. Supongo que eso explica muchas cosas...

domingo, 28 de marzo de 2021

I'm fed up with the conversation of the bananas

Del verano que me fui a Inglaterra (supuestamente) a aprender inglés me traje un trillón de anécdotas. Aunque me reí lo que no está en los escritos, no todas de estas anécdotas fueron positivas porque empecé con mal pie y luego me pasé dos meses encadenando desastres de distintas dimensiones, uno detrás de otro, de otro y de otro. Supongo que de alguna forma, por mi actitud, por algún tipo de bloqueo o yo que sé, los provocaba yo (es imposible que todo aquello fuera simple casualidad) pero lo cierto es que me fue de pena.

Total, que esa sensación de no poder más, de sentir que el universo entero conspira en tu contra, la tengo bastante ligada a aquella época y por eso la defino con una frase que usábamos allí de coña y que a mi me ha quedado ya para los restos.

El caso es que para sobrevivir ese verano trabajé de camarera en un restaurante de turistas en el que el resto del personal venía desde los confines más lejanos de la tierra como yo, (supuestamente) a aprender inglés. Había rusos, franceses, rumanos, georgianos, argentinos... Hablábamos fatal el idioma, apenas nos entendíamos entre nosotros y menos aún al gerente, un británico inseguro, pusilánime y sin pizca de autoridad al que nadie respetaba ni hacía el menor caso.

Cobrábamos fatal en metálico porque las comidas en el restaurante estaban incluidas como salario en especie. A muchos de los camareros les parecía poco sueldo, así que se dedicaban a mangar de la cámara frigorífica de la cocina los alimentos más caros que ni en sueños se podían permitir en un supermercado. Allí una chocolatina gigante te costaba 10 céntimos pero si lograbas encontrar una naranja te quedabas tuerto porque te sacaban un ojo de la cara. Los plátanos, en concreto, valían su peso en oro, supongo que ahora estarán al nivel de las bitcoins como mínimo. Y claro, duraban ná y menos en el almacén.

Un día el gerente, indignado por la continua desaparición de fruta, vino a echarnos la bronca. Como no nos imponía en absoluto todos seguimos a lo nuestro sin prestarle atención y por eso se plantó al lado de una de las camareras, andaluza, salerosa, sin una miaja de vergüenza y con un inglés macarrónico, para darle la turra hasta que no pudiera más y confesara el robo de los plátanos y el asesinato de Kennedy, si hacía falta. La pobre chica aguantó lo indecible y cuando ya no pudo más le soltó, a dos centímetros de la cara:

-Quillo, que pesado eres, déjame en paz de una vez, I'm fed up with the conversation of the bananas

La carcajada que soltamos después de aquello resonó en todos los rincones de la galaxia conocida y el pobre gerente se quedó tan estupefacto con ese spanglish inventado que tuvo que dejar la bronca para mejor ocasión. 

A partir de entonces mis amigas y yo cuando no podemos más, cuando ya estanos haaaaaaaaarrrrtas de todo, de la vida, de una situación, de lo que sea, siempre soltamos esa perla. Y yo hoy tengo algo que deciros:

¡¡I'm fed up with the conversation of the bananas!!

miércoles, 24 de marzo de 2021

La verdad no está ahí fuera, Mulder

Los de Expediente X decían que "la verdad está ahí fuera". ¿Pero lo está? Y si lo está, ¿qué verdad?

A mi me preocupaba mucho eso de "la verdad". No tanto sobre los extraterrestres (que estoy completamente segura de que existen y que no vienen a visitarnos porque somos su Netflix y bastante tienen con no perderse en la trama de las cada vez más emocionantes temporadas) sino sobre las interacciones, sobre como nos relacionábamos unos con otros. Qué pensaba la gente de mí, por ejemplo. Yo, que me aguanto las 24 horas del día y me conozco bien, creo que soy creativa y buena niña pero ¿la peña verá eso? Porque lo que no se ve no existe, ¿no? Un árbol que cae en el bosque sin que nadie pueda oírlo no hace ruido. Si yo soy mega graciosa sólo por escrito y nadie llega nunca a leer lo que escribo, ¿soy graciosa en realidad? No, ¿no?

En estos debates tan "útiles" estaba metida mi cabeza todo el día (eso explica muchas cosas, supongo) hasta que llegué a Twitter y me dio cuenta de que la verdad no existe. Así, sin paños calientes. Cada uno ve una realidad y las cosas son blancas o negras dependiendo de a quién le preguntes. Si Menganito es el mejor actor de la historia o una bazofia. Si tal medida política nos salvará de la destrucción total o nos lleva de cabeza al desastre. Si lo que ha hecho una persona random es el culmen de la bondad o una muestra de egoísmo. Y lo más gordo es que no se trata sólo de opiniones que, como los culos, todo el mundo tiene una. En Twitter lees con dos centímetros de distancia en tu TL noticias de prensa que apoyan una postura y la contraria, estudios científicos que respaldan una teoría y la otra, expertos que explican lo que sea (ahora mismo, por ejemplo, este puñetero CoronaApocalipsis) con unos hechos y unas circunstancias y con otros completamente distintos, unos que ven esperanza y otros que vaticinan la extinción del planeta y de la raza humana para pasado mañana. 

Todo no podía ser cierto, algo de aquello tendría que ser "verdad" y lo demás no, ¿no? Me explotaba la cabeza pensando eso hasta que tropecé por casualidad con la teoría del espejo, que lo explica todo. Ahora creo que la realidad no existe, sino que es una pantalla en la que nos proyectamos. Según nuestra forma de ser, nuestras experiencias, cada uno vive una película y luego, ya lo dice el refrán, cuenta la feria según le va en ella. Y con las relaciones entre las personas esto se multiplica por mil.

Nadie puede decirte como eres, no puedes saber lo que percibe "la gente" (como masa, como grupo, como un todo) de ti porque cada uno te ve de una forma según el reflejo de lo que llevan ellos mismos dentro. ¿Eres inteligente? ¿Divertido? ¿Brillante? ¿Tienes mal genio? ¿Cantas bien? ¿Escribes bien? Depende de a quién le preguntes. No hay más que leer los comentarios de cualquier video random en Youtube o las valoraciones del producto J de Amazon para darse cuenta de que la verdad no existe porque a unos les encanta, les parece lo mejor con lo que se han encontrado jamás y para otros no puede ser peor. ¿Quién de ellos dice "la verdad"?

A mi me preocupaba el tema de cara a la vida. A MI vida, en concreto. Si tal o cual cosa nunca me salía bien tenía que ser por alguna razón y a lo mejor la causa era que me creía que yo era de tal o cual forma, que la gente me veía así y luego resultaba que no era "verdad", que la peña me percibía de otra forma y que eso lo explicaba todo. Ahora que sé que eso tampoco lo explica, sigo en busca de explicación. OTRA VEZ.

domingo, 21 de marzo de 2021

Poesía contra un lunes acechante

Para celebrar el Día Mundial de la Poesía debería escribir algo bonito, pero el domingo agonizante y el odioso lunes enseñando ya la patita por debajo de la puerta me han quitado las ganas, no os voy a engañar. Entonces debería elegir algo bonito de lo que hayan escrito otros, pero he leído tantas cosas chulas hoy en Twitter que no sé con cuál quedarme. Así que he decidido tirar por la calle de en medio y poner una imagen que además de poesía es una verdad como un templo.



Pues eso, queridos, que fuerza para la semana que empieza y que no sufráis, que ya queda ná y menos para las vacaciones semana santeras.


¡¡VAAAAAMOS QUE NO VAAAAMOS!!

miércoles, 17 de marzo de 2021

De médicos (again)

Diría que las revisiones del Jamacuco Supremo son divertidas pero la verdad es que no. Son más bien surrealistas. Incluyen siempre un montón de situaciones en las que miras a tu alrededor buscando la cámara oculta porque te parece imposible que alguien te esté preguntando eso en serio o en las que te mueres de ganas de tener una grabadora para poder demostrar que esa conversación se ha producido, porque cuando lo cuentes todo el mundo va a pensar que estás exagerando. Que este blog y yo (es verdad) somos muy de exagerar, pero que en estos casos en concreto no hace falta. Te lo dan todo hecho. 

En estas revisiones yo he oído cosas como:

-¿Por qué has venido?

-Ehhh..., porque me dio un jamacuco que casi se me lleva por delante. No sé, igual pone algo de eso en el informe de tres páginas que tienes delante...

---

-No hay muchos consejos que pueda darte para prevenir otro jamacuco. Hay estudios que parecen relacionar algunos sprays nasales con estos episodios. No uses estos productos. No esnifes cocaína... No sé.

-Vale, también procuraré no ponerme delante de un camión para que me atropelle ni tirarme por la ventana de un quinto piso. Gracias por el consejo.

----

-¿Esta prueba por qué te la mandamos hacer? ¿Perdías el conocimiento?

-No

¿Y entonces por qué te la hicimos, por probar?

-Pues si no lo sabes tú que eres el médico... A mi explicación no me disteis ninguna porque todos los de tu especialidad parecéis estar compitiendo por el récord Guiness al menor número de palabras usadas por paciente, así que no te puedo ayudar, lo siento.

Ha habido grandes momentos en las revisiones, pero la del otro día pasa ya a una categoría superior. Os cuento

(9 de mañana)

-¿Eres Speedy, que tenías cita ahora, verdad? Voy a avisar al doctor.

(9.45 de la mañana)

-Mira, Speedy, lo siento de verdad, ya he avisado al médico tres veces, pero está reunido con los jefazos, me dice que ahora viene, y no viene. Y yo ya no entro más, compréndelo, que ya he ido tres veces. Que sí, que estarán hablando de algo importante, no lo dudo, pero que la consulta empieza a una hora. Y yo ya no voy más. Entiéndeme. Es que, de verdad, así no se puede trabajar, qué desesperación. Señor, dame paciencia porque como me des una recortada me los cargo a todos.

Tranquilísima ante el buen rollo que se respira entre el médico que me va a hacer una prueba en el cerebro y su enfermera, paso por fin a que me la hagan poniéndome unos electrodos en la sienes.

(Zuuuum, zum, zum =onomatopeya de zumbido tranquilo. Lo aclaro que supongo que es imposible pillarlo sin explicación)

-¿Oyes ese zumbido? Es la sangre corriendo por tu arteria cerebral. Ya verás que guay, como cambia el ritmo cuando te estresas. Mira, como ahora que te van a coger una vía

-A ver aprieta el puño... ay, que no puedo, abre y cierra la mano... a ver... Ay, chica que no puedo

-Déjame que pruebo yo. No, es que lo tiene como obstruido. A ver, aprieta el puño. Ay, que no entra, chica.

-¿No podéis? Dejadme a mi un momento, mejor un poco más recto. Ay, pues tampoco.

(Zuuuum, zum, zum, zum zum zum =onomatopeya de zumbido un poco menos tranquilo)

-Espera que voy yo, ayyy, pero ¿por qué no entra? Speedy, si te hacemos daño nos lo dices, ¿eh?

-Pues ese brazo lo tengo ya bastante destrozado, la verdad.

-Pruebo con el otro. A verrr (Cara de horror máximo) ¡Que le he tocado una arteria!

Cunde el pánico. Sangre saliendo a chorro.

-¡Quita!

Aprieta aquí, rápido!

-¡Trae el carro de paradas!

-¿¿¿¡¡¡CARRO DE PARADAS!!!???

(ZUUUUUMMMM, ZUM, ZUM, ZUM, ZUM, ZUM =onomatopeya de zumbido TODO LO CONTRARIO A tranquilo)

-Voy a quitarte un momento los electrodos de la cabeza para que dejemos de oír tus pensamientos.

-Sí, casi mejor.

Controlan la situación, el tema se reconduce y seguimos con la prueba. Supongo que para relajar el ambiente, el médico trata de sacar un tema de conversación fácil. El tiempo o la última serie bombazo de Netflix habrían sido buenas opciones, pero el bueno del facultativo hace gala de una habilidad social sospechosamente parecida a la de Sheldon Cooper y suelta:

-Que esternón más pequeño tienes, ¿no?

De verdad que no sé que quiere que le responda a eso. Si hubiera dicho algo sobre el tamaño de mis orejas podría haberle contestado (como el lobo de Caperucita) "son para oírte mejor", pero sobre el esternón no caigo en ninguna alusión de la literatura popular. Me limito a mirarle resignada, así que sigue con las preguntas cómodas.

-¿Tienes hijos? ¿Has tenido abortos? ¿Estás planeando quedarte embarazada?

Por lo misterios insondables del cuerpo humano, aunque el jamacuco no es del aparato reproductor está muy relacionado con partos y demás, así que en las revisiones me hacen estas preguntas millones de veces. Simplemente por variar un poco mi respuesta y no en busca de terapia, en vez de contestar mi manido no a todo, sobre lo último se me ocurre responder: "Ya no me da tiempo". ¡En qué hora se me ocurre decir eso!)

-Que tiempo ni tiempo, si con tu edad eres un bebé. ¡Anda que no te queda! Tengo yo 10 años más que tú y me considero un bebé. ¿Por qué no te va a dar tiempo, a ver?

Estoy tumbada con unos electrodos en la cabeza. Tengo una pinza en un brazo taponando una arteria que hace un minuto estaba en plan surtidor, el otro brazo lo tengo agujerado por todas partes y con un catéter metiéndome no sé qué leches en vena. No me siento con fuerzas de ponerme a explicarle a esta enfermera bien intencionada mi desastrosa trayectoria vital, laboral, económica y amorosa. Estoy por darle la dirección de este blog y que saque sus propias conclusiones, pero intento primero con algo neutro, a ver si desactivo la conversación.

-Ya, es que me falta algún detallito que otro para llevar a cabo ese plan.

-A ver, que estamos en el siglo XXI, no necesitas la ayuda de nadie, eres perfectamente capaz...

Tercia el médico.

-Bueno, no insistamos, que cada uno sabe lo que quiere hacer y lo que no con sus circunstancias. A ver Speedy, mira a la pizarra que te voy a explicar los resultados de la prueba . Esto que he dibujado aquí y que parecen dos cacas juntas representan tu aurículas...

Seguiría contando como fue la cosa, pero supongo que ya os hacéis una idea. También supongo que creéis que exagero porque este blog es muy de exagerar y por eso me habría encantado tener la cámara oculta o la grabadora que comentaba en el primer párrafo de la entrada. Para que os dierais cuenta de que hay cosas que no hace falta ni exagerarlas.

domingo, 14 de marzo de 2021

Mejor loco que mal acompañado

Pinché el otro día un temazo de Ismael diciendo que era un poco agonías y la verdad es que no es del todo así. Lo cierto es que tiene también temazos muy ingeniosos y divertidos que cuentan grandes verdades. Este es uno de los que más me gustan.


Y más allá de que la canción mola, el ritmo es muy chulo y la letra es para partirse, en el fondo se está hablando de algo muy serio que pasa más de lo que parece (ya ni te digo en tiempos de pandemia). De la gran decisión que se toma en caso de sequía sentimental prolongada. ¿Nos conformamos con lo primero que pillemos porque el hambre aprieta o seguimos buscando hasta que haya lo que tiene que haber?

No es la primera vez que comentamos esto por aquí, por supuesto. En su día hicimos hasta una encuesta, así que no voy a abundar en el asunto, sino a ir un paso más allá. A ver si consigo explicarme. 

Cuando por la razón que sea las cosas no fluyen y no encuentras de forma casual y espontánea gente que te interese en plan pareja, no te queda otra que buscarlo, esforzarte. De hecho seguro que tu entorno no parará de repetirte eso de que "el amor no va a ir a buscarte a tu casa". Y bueno, sí, estoy bastante de acuerdo, si no pones de tu parte milagros en Lourdes, claro. Lo que pasa es que también pienso que esto puede traer un efecto secundario del que no se habla casi nunca y que puede ser muy perjudicial.

Cuando buscas, cuando te esfuerzas, colocas ese asunto entre tus prioridades. Y no olvidemos que el tema amoroso está casi al completo fuera de tu control, porque más allá de ducharte, peinarte, ampliar círculos, conocer gente nueva y comportarte como una persona medio cuerda poco más puedes hacer para que surja "algo", para encontrar a alguien que te guste y que te corresponda. Ello implica que hay una alta probabilidad de fracaso y frustración y que por tanto estás poniendo en el centro un tema en el que pintas muy poco y que tiene muchos números para irse al garete. ¿Y en qué se traduce esto? En combustible para muchas y muy intensas emociones negativas.

Sale mal. Te sorprendes. Sale mal. Te haces cruces. Sale mal. Te irritas. Sale mal. Te entristeces. Sale mal. Te desesperas. Sale mal. Te angustias. Sale mal. Te obsesionas. 

Te obsesionas. Ahí está el peligro del que no se habla. Metida en una mala racha sentimental en la que se acumula un fracaso, tras otro, tras otro, es prácticamente imposible no obsesionarse. Y cuando te obsesionas enloqueces, pierdes completamente el norte, la racionalidad, te comportas como una persona distinta. Haces cosas que nunca habrías hecho estando en tus cabales. Aceptas comportamientos que jamás habrías aceptado de otro modo. Yo he visto a amigas aguantarle estupideces, desprecios y malos modos a pazguatos a los que en circunstancias normales no les habrían dado ni los buenos días. Pero en su obsesión, en su desesperación, no regían, no eran ellas mismas.

Yo no creo haber estado nunca en ese punto pero me da terror que me pase, porque tengo cierta tendencia a obsesionarme y al pensamiento circular y recursivo. Como me meta en un círculo vicioso de estos van a tener que sacarme con una grúa. Por eso soy poco de buscar y más de encontrar de casualidad y lo que surja. Pero surge poco, claro y entonces tengo que decir lo que dice sabiamente Ismael: "Mejor loco que mal acompañado". 

viernes, 12 de marzo de 2021

Harta de no entender nada

Una de las cosas que peor llevo del puto bicho del demonio (aparte de que se esté cargando hasta el apuntador y nos esté amargando la vida, claro) es que no se entiende nada. Como el asqueroso es nuevo, hemos ido luchando contra él medio a ciegas y a base de improvisación. Los pobres científicos iban como puta por rastrojo estudiándolo a toda máquina para ir dándonos pistas sobre como defendernos y es lo que tienen las prisas, que son malas consejeras, así que algunas cosas que se creían que eran ciertas luego resultaron no serlo y hay la tira de movidas que aún no están claras. Que nos veo dentro de 10 años aún de vez en cuando enterándonos de algo nuevo y diciendo: "Ahhhhh, coño, por eso pasó esto así..." Porque la realidad, ahora mismo, es que no se entiende nada.

Sabemos como se contagia. Buenoooo, regular. A grandes rasgos sí, pero algún detallito se nos escapa por ahí porque luego un coro de 15 personas que ensayan en un local sin ventanas se contagian todos y en la familia de tu vecino, que comen, duermen y viven juntos las 24 horas del día, la madre y el hijo pequeño lo pillan, y el padre y la hija mayor se libran. Que te quedas... ¿lo qué? 

Y entonces te dicen: no, porque influye la carga viral, patologías previas, la variante del bicho que agarres, rasgos genéticos de las personas... Y después dos gemelos idénticos van a una fiesta, el mismo rato. Los dos pescan el mismo tipo de bicho, a la vez y son todo lo iguales por dentro que pueden ser dos humanos: y uno tiene tres toses y otro acaba en la UCI. Que vuelves a quedarte... ¿lo qué?

Y entonces te dicen: no, pero como comportamiento de dinámica epidemiológica general sí que sabemos que determinadas medidas de distanciamiento social funcionan. Y bueno, sí, a grandes rasgos abres bares y quitas confinamientos y la curva se dispara; Nos encierras en casa y pones muros en los barrios de los contagiados como hacían en China y el bicho desaparece, es verdad. Pero luego aplicas las mismas restricciones en verano en Italia y España, los italianos pasan las vacaciones tranquilos y felices y aquí nos empiezan a salir brotes a lo loco como si no hubiera un mañana. Impones medidas prácticamente idénticas en muchas Comunidades Autónomas y unas aguantan el tirón y a otras les va de pena. 

Y eso sin meternos en el GRAN MISTERIO de como empezó esta hecatombe. Porque vale, el chino ese se come el murciélago y la lía. Se lo pasa a sus amigos. Luego fiestas y demás, chinos que entran y salen de todas las partes del mundo y oye, qué casualidad, explota en Italia. Concretamente allí. ¿Por qué? Venga hombre, no habrá más chinos en Nueva York que en Italia. Por una cuestión de número, más probabilidades de que les llegara antes allí un contagiado que volvía a casa después de la juerga, ¿no? Y en todo caso, volvieron todos a la vez, cuando el pincha quitó la música y encendió las luces. ¿Por qué no explotó más o menos a la vez en todas partes? ¿Por qué fue como una cadena de explosiones perfectamente coordinadas en los que unos nos íbamos haciendo spoilers a los otros sobre los que se nos venía encima? No me fastidiéis, no tiene ningún sentido, nos falta información del bicho, de como se transmite... no sé, pero las cosas no cuadran ni a tiros. Hacen eso en un película y nos indignamos con el guionista por falta de verosimilitud.

Estoy HARTA de no entender nada. Si vas a mandarme este infierno, por lo menos que pueda comprender de qué va el tema, qué reglas sigue, qué es lo esperable. O si no que la tía de la lejía que viene del futuro en vez de traer tanto detergente que traiga información y nos explique por qué leches pasa lo que pasa. Ya que la hija de la gran puta no fue capaz de avisar de la que se avecinaba, que haga algo, cojones.




martes, 9 de marzo de 2021

Hormonas en guerra

Dado que en este blog hay entradaS (así, en plural) dedicadas a mis neuronas he estado a punto de dejarles a mis hormonas que protagonizaran este post, pero me están apretando tantísimo las tuercas las muy cabronas que no lo voy a hacer sólo para fastidiarlas. Que ya está bien, hombre, menuda semanita me están dando las muy hijas de puta. Así que me voy a chivar en el blog de la que me están liando pero no les voy a dar voz. ¡Faltaría más!

Aunque bueno, me enfado con las hormonas cuando la verdadera villana de esta pesadilla es mi regla, que idea, capitanea y orquesta la operación "Hundir Speedy". No sé si el objetivo final es mandarme a la cárcel o conseguir que haga balconing sin piscina ni agua debajo, pero entre la intensidad del ataque y la perfecta simbiosis con este CoronaApocalipsis que me tiene ya hasta la pepitilla, al final van a conseguir que ocurra algo. Estoy al límite de mi resistencia.

Que sí, que vale, que lo entiendo. Que el almacén de óvulos está en las últimas y aquí ni rastro de bebés. Pero hormonas de mis amores, hijas mías, ¿qué queréis que haga yo? ¿Os habéis vuelto hermafroditas? No, ¿verdad? Por lo que sé os sigue haciendo falta la participación de un espermatozoide para el temita... Pues colegas, con vuestra estrategia actual mal vamos para conseguir un voluntario. ¿Por qué creéis que dramatizar y ponerme contra las cuerdas cada 15 días ayuda en algo? 

Troncas, que se os va la mano. Que me mandáis tanta tristeza que me pego una semana llorando cada 10 minutos: con anuncios de televisión, con hilos de Twitter, repasando los fracasos de mi vida... Que me generáis una mala leche tan brutal que voy a terminar matando a alguien. Que tengo el autocontrol más entrenado de la historia y hay veces que casi se me escapa el monstruo de ojos rojos. En el curro, esperando al bus, entrando al garaje... Que me van a mandar a la cárcel por asesinato o al hospital de la paliza que me va a dar alguien después de una bronca. Hormonas, tías, de verdad, bajad el ritmo que esto acaba en tragedia. Y PARA COLMO en ninguno de esos finales hay bebés por ninguna parte, igualmente. Que vamos a hacer un pan con unas tortas, troncas. Cambiad de estrategia, es OBVIO que esta no sirve para nada.

O mejor aún, rendíos. Aceptadlo. Ya no da tiempo, la baby fábrica no se va ni a estrenar. Ya lo sé, años y años dándome la turra con la regla cada mes para nada, toda vuestra trayectoria laboral tirada a la basura. Os entiendo, de verdad, es un desperdicio, pero qué le vamos a hacer, la vida es así, no la he inventado yo. De hecho, las que participasteis en la evolución desde el mono fuisteis vosotras. Haber evolucionado hacia la independencia reproductiva. ¿En qué momento se os ocurrió que fiarlo todo a la aparición de un espermatozoide viable era un buen plan? Es que, hijas mías, parecéis nuevas. Pues ahora a apechugar con los fallos del diseño del sistema sin dar la turra a este nivel, colegas, que esto es inaguantable.

Como diría mi profe de yoga, ACEPTADLO Y FLUID. La incapacidad para aceptar es lo que genera el verdadero sufrimiento. Y como lo diría yo.

¡¡RELAJAOS DE UNA PUTA VEZ, CABRONAS!!

viernes, 5 de marzo de 2021

Últimamente

Iba a escribir una entrada profunda sobre cuestiones trascendentales de la vida pero esta semana no he actualizado aún, ya es viernes y voy tardísimo así que lo dejaré para mejor ocasión. ¿Y qué voy a hacer hoy? Pues pinchar un temazo.

Porque sí, a Ismael le pasa un poco lo que a Álex Ubago, que no son la alegría de la huerta pero tienen algunos temazos. A mi hay muchas letras de Ismael que me encantan.  Esta por ejemplo.


 

Y es que últimamente me pasa un poco esto. O sea, no como lo que le pasa a Ismael, no con alguien en concreto con el que has estado y al que echas de menos. Más bien al contrario. Alguien con el que no has podido estar (porque lo que no puede ser, no puede ser, la vida es así y estas cosas pasan) y tienes nostalgia en vez de hacia atrás, hacia adelante. Es decir, no echas de menos aquello que pasó sino que anhelas (que es, en realidad, otra forma de echar de menos) todo lo que no pasará en el futuro porque no has podido ni puedes estar con él.

¿Me explico? Seguramente no, se nota que es viernes y que no me da el cerebro para mucho más. Pero vamos, que como diría Ismael "en cada esquina acecha un ratero para robarme las felicidades" "la vida me parece una fiesta a la que nadie se ha molestado en invitarme" "planeo una huida, para rehacer mi vida, probablemente en Marte" "han de venir tiempos mejores, cometeré más errores, daré menos explicaciones y haré nuevas canciones" (o actualizaciones de blog) y sobre todo "últimamente me cuesta tanto, tanto, tanto no amarte".

Pues eso.

domingo, 28 de febrero de 2021

#FightTheLadoOscuro en pause. Miedo aguachinao

Estos días no ha habido #FightTheLadoOscuro porque esta semana he vivido momentos en los que he visto el tema muy pero que muy turbio. MUCHO. Cuando el miedo y la incertidumbre genérica y desdibujada que nos lleva regalando el último año este CoronaApocalipsis del demonio se concreta en algo real y cercano es cuando te das cuenta de que lo que has sentido hasta ahora era bromi. Miedo de garrafón, aguachinao. Que el miedo de verdad, el TERROR (con mayúsculas), es harina de otro costal.

Por suerte parece que la cosa se ha reconducido. A ver si dura. Crucemos los dedos. Yo por mi parte voy a hacer lo que único que está en mi mano: tirar p'alante, agarrar con todas mis fuerzas la mayor cantidad de esperanza que pueda y retomar la programación habitual.

Seguimos.

jueves, 25 de febrero de 2021

Topicazos romanticones meh

Estoy hasta la pepitilla de pandemias, crisis, crispación y disturbios. Hablemos de amor, ¿os parece?

Porque tengo una pregunta: De los muchos tópicos totalmente inventados de pelis, series y libros románticos, ¿cuál os parece el menos realista?

El "felices para siempre". Muy difícil pero dicen que hay gente por ahí que lo ha conseguido, así que será que igual se puede, ¿no? El "cero problemas, ni desajustes, ni incomodidades desde el minuto 1 con CUALQUIERA en la cama, aunque lo conozcas desde hace 2 milisegundos". Pues lo mismo, que habrá peña a la que le haya ocurrido, no digo que no, pero que así en general tampoco son las cosas tan idílicas como las pintan siempre desde el principio. Y el tópico que más me extraña, el que menos entiendo: "El amor a primera vista".

Este me flipa, sobre todo porque se vende como un plus en una declaración romántica: "Te quise desde el momento en que te vi". "Me enamoré de ti nada más verte." Parece que vale más, que es más verdadero si se nota al instante. Y bueno, convendréis conmigo en que verdadero, verdadero, regulín. Será otras cosas, pero ¿verdadero?

A ver, que yo puedo entender una parte del argumento. Pensar que el amor tiene algo de mágico y que por tanto esa chispa que se siente de repente sin razón forma parte de un milagro que por su misma condición de milagro tiene que ser VERDAD. Pues bueno, es bonito creer en lo imposible, eso lo entiendo. También comprendo a los que valoran  mucho su intuición y se fían más de lo que les dicen las tripas que la cabeza. Y es cierto que las entrañas deciden al momento, así que después de eso no hay nada más que hablar.

Hasta ahí bueno, os lo compro. Discrepo, pero os puedo entender. Lo que se me escapa es por qué eso vale más, por qué es mejor, que conocer a alguien y enamorarte realmente, sabiendo lo que hay. Que quien sea no te llame la atención de primeras (o incluso os llevéis mal al principio) y después vayas descubriendo facetas de él/ella que te encantan. Una manera de enfrentar los problemas. Una forma de reír, de mirar. Una capacidad de crear. Una ternura. Una locura. Una agilidad mental. Una comprensión. Una generosidad. Unos ideales. Una fuerza. Encontrar a alguien con quien compenetrarse en lo básico también es un MILAGRO. ¿Por qué vale menos que el de la chispa inmediata?

¿Por qué la magia sólo mola si es instantánea? ¿Qué es? ¿Una sopa?

domingo, 21 de febrero de 2021

#FightTheLadoOscuro III

No me rindo con esta movida. Ni un día lo he hecho a su hora, pero por lo menos lo voy haciendo, aunque sea con retraso. Esta semana casi todo lo bueno tiene que ver con la escritura. Si las palabras no son un salvavidas para mi, yo no sé lo que son.

Seguimos para bingo.

Día 15 #FightTheLadoOscuro superar los reparos paros para hacer algo que con el tiempo me alegraré de haber hecho (creo)

Día 16 #FightTheLadoOscuro he empezado a mandar cosillas a concursos literarios después de años sin decirme a hacerlo. Nunca ganaré nada pero estoy contenta de atreverme al fin.

Dia17 #FightTheLadoOscuro una ración inesperada de risas sanadoras

Día 18 #FightTheLadoOscuro escribir del tirón cosas que me salían del alma. Hacía tiempo que no lo hacía y qué descanso, oye

Día 19 #FightTheLadoOscuro un paso más para echar al puto bichillo de nuestras vidas de una vez. Ya queda menos. ¡¡VAMOS!!

Día 20 #FightTheLadoOscuro, todo el día en la cama con unas molestias que son PARA BIEN. Y además, insisto, todo el día en la CAMA, que tampoco me venía mal un descanso. 

Día 21 #FightTheLadoOscuro, un domingo que me ha cundido más que la media. No he hecho todo lo que tenía que hacer, pero sí varias de las que tenía pendientes. Algo es algo.

jueves, 18 de febrero de 2021

Relevos de mierda

Hace no tanto una de las SpeedySobris, que ahora es mediana pero entonces era chiquitina, se puso malita por la noche. Era verano, estábamos todos apelotonados en la casa de la playa de los SpeedyPadres (con el aforo máximo más que sobrepasado) y a ella y a mi nos tocó dormir como pudimos en un invento que quería imitar a una cama nido al lado de la despensa. Esos días éramos compañeras de cuarto y de aventuras porque, a falta de padres trabajadores castigados sin vacaciones, yo ejercía de mamá temporal sustituta. Y con ese panorama.. la peque se puso malita por la noche. Y yo soy una experta en tareas de tía: jugar al Uno, saltar olas, mangar galletas saladas del armario 5 minutos antes de la comida.. Pero en temas serios estoy pez. Pez PEZ PEZ, que no sé cuidar ni de mi misma. Así que cuando hacerle caricias y darle agua con azúcar simulando que era un remedio milagroso no funcionó tuve que pedir refuerzos en mitad de la madrugada. ¿Y qué hice? Llamar a quien llamo yo cuando la cosa se pone fea: a SpeedyMum. La mujer, medio dormida, hizo lo que pudo (no teníamos ninguna medicina infantil) y cuando se despertó SpeedySisterMayor (madre de una buena colección de retoños y convertida en toda una SpeedyMum 2.0) me soltó:

-¿Pero por qué no me has despertado a mi? Siempre llevo en la maleta Dalcy (ese milagro que cura todo a los peques)

Y pensé: "Joer, es verdad, soy imbécil, he despertado a la mamá equivocada"

Tenía toda la lógica pero a mi ni se me ocurrió. Me las vi canutas y pensé en mi salvadora oficial, en quien he recurrido siempre ante cualquier marrón de cualquier ámbito: SpeedyMum. Bueno, los Speedypadres, más bien.

¿Que no me aclaro con la declaración de la renta? Papa llama (que diría Nuria Bermudez) ¿Que la lavadora hace un ruido raro? Papa llama. ¿Que no sé qué curro escoger de los tres truños absolutos que me ofrecen? Gabinete de crisis en el SpeedyHogar. Que qué sabrían ellos, pobrecitos míos, que de superhéroes lo que quieras pero del oficio de contar cosas no tenían ni idea. Les faltaban criterios y experiencia para aconsejarme cuál de esos tres zurullos era algo menos mierder que los otros y por eso debía elegirlo. Y sin embargo allí iba yo, a peguntarles.

Lo he hecho siempre, incluso siendo bien mayorcita. Hasta ahora. Se me acabó el chollo. Ya hace años que les contaba cosas a los SpeedyPadres y no se terminaban de enterar mucho, pero ahora están fuera de juego. Bastante tienen con cuidarse, aclararse con sus citas médicas y recordar todos los cumples de su legión de nietos como para implicarse en mis eternas movidas. Además este puto CoronaApocalipsis les está afectando a la cabeza y al ánimo (normal) y ahora sí que sí, se han intercambiado los papeles cuidadores-cuidados.

¿La oficialización de esta putada (que sí, que será ley de vida y todo lo que queráis pero no deja de ser una PUTADA)? Sin ir mas lejos el otro día: ingresa SpeedyDad en el taller de reparación, piden número de contacto de emergencia... y les tengo que dar el mío y no el de SpeedyMum. Por primera vez en una situación así. 

Todo llega.

Qué putada.

lunes, 15 de febrero de 2021

#FightTheLadoOscuro II

Lo que me está costando esta movida, colegas. Quién lo iba a decir. En parte porque me ha venido una época bastante mierder ahora, es verdad, pero también es cierto que se me da mal encontrar lo positivo. Es decir, no estoy loca, ¿eh? Ni enferma. Veo lo evidente: (por ahora) tengo un curro y una familia, me dio un chungo hace tres años y no la palmé ni me quedaron secuelas, no necesito caminar 10 kilómetros al día para tener agua potable, no he sufrido abusos en la infancia, el puto bichillo aún no me ha pillado a mi ni a mis seres queridos (crucemos los dedos)... O sea, que sé soy una privilegiada, lo tengo claro. Pero bajar al día a día, a lo concreto, a apreciar lo bueno de cada momento, me cuesta, la verdad. Aún así aquí seguimos, luchándolo, a ver si se convierte en hábito. Así ha ido la semana dos.

Dia 10 #FightTheLadoOscuro la gente que te  apoya en los momentos malos.

Día 11 #FightTheLadoOscuro que por primera vez en un mes SpeedyDad me haya hablado normal y no como un señor de 95 años. Ya me temía que iba a ser irreversible

Día 12 #FightTheLadoOscuro una buena ración de risas cómplices con un chico que me encanta. El no sabe ni que existo pero hoy sin querer me ha dado un miligramo de vidilla en un mes mierder total.

Día 13 #FightTheLadoOscuro Lo mejor de ayer sábado fue estar un rato con toda la SpeedyFamily al solecito. Hacía que no estábamos todos... ni me acuerdo.

Día 14 #FightTheLadoOscuro Leer en la terraza al solecito libros escritos por amigos.



viernes, 12 de febrero de 2021

Como una bola de billar

Los que son las cosas, oye. Ahora resulta que llevo toda la vida de la ceca a la meca, sin parar, creyendo que estaba dándolo todo por algo y me acabo de dar cuenta de que no. Me he quedado flipada. En shock.

Quiero decir... ¿Vosotros podéis hacer una lista de 10 objetivos que os hayáis planteado en los últimos 10 años? Supongo que sí, porque sois personas normales... Yo he estado pensado y no me salen 10. Ni siquiera la mitad. Incluso remontándome dos décadas atrás. No me salen. He hecho mil cosas, claro, pero no eran "mis objetivos". Ni siquiera estaban alineados con un plan de acción o se inscribían en un ámbito de características o intereses comunes. Eran cosas random, sin más. A lo loco.

Depende de lo que entiendas como objetivo, claro. ¿Ser feliz es un objetivo? ¿Acabar los estudios de Superheroina? ¿Encontrar al amor de tu vida? ¿Cuidar tu salud? Me refiero a que hay muchos temas que quieres, que consideras importantes, pero que no son "objetivos"· O yo nunca me los he planteado así, vamos. Trabajas en esa dirección, si puedes hacer algo para favorecer que ocurran lo haces, por supuesto. Pero ¿son objetivos?

Ahorré para comprarme un coche. ¿Era mi objetivo tenerlo? No, lo necesitaba para trabajar porque no me dejan usar el superpoder de volar en la ciudad. ¿Era mi objetivo vivir sola en mi SuperGuarida? No, era el siguiente paso lógico en MI (es una opinión personal, evidentemente) maduración y crecimiento. Seguir en el SpeedyHogar no sólo habría limitado mucho mi vida de adulta sino que me habría hecho sentir estancada. No sé si me estoy explicando...

Total: ¿Objetivos? Ser superheroína. Vivir de ello. Tener reconocimiento, éxito (en el mejor de los casos) en ese ámbito laboral. Eso es lo único que me sale. Casi todo lo demás eran herramientas, pasos intermedios para llegar allí. Y ni siquiera eran pasos meditados, elegidos. Rebotaba como una bola de billar de uno a otro dentro de lo que entendía como el único camino posible. Y esto durante años y años y años y años. Qué horror. Qué ceguera. Madre mía...

Siempre he sentido en mi vida ese tufillo de atasco, de estar confinada (palabra de moda) en la pantalla 1 del Videojuego de la Vida. Sospechaba que mi poca capacidad multitarea algo tenía que ver con eso, pero no sé, esto de los objetivos me escama, igual la he liado solita y yo sin enterarme. ¡¡Pero si no he parado de hacer cosas!! Madre mía...

domingo, 7 de febrero de 2021

FIGHT THE LADO OSCURO I

Mis propósitos de Año Nuevo no es que vayan mal, es que no pueden ir peor. Me enfadaría por mi inutilidad manifiesta pero lo cierto es que esta vez no está siendo culpa mía. La vida me está regalando un febrero lleno de sorpresitas "maravillosas" (modo ironía on) que ahora sí que sí me están colapsando total. TO-TAL. Ni algo tan fácil como FightTheLadoOscuro estoy haciendo. En finnnn, ya vendrán tiempos mejores, no me voy a agobiar.

Lo que sí voy a hacer es aprovechar estos 10 minutos libres para copiar aquí lo poquito que sí pude hacer la semana pasada, sobreponerme a mi TOC para ignorar que faltan días y que por eso las semanas ya no van a cuadrar nunca más y retomarlo donde lo dejé a ver si aguanto hasta el finde que viene. Está la cosa bastante turbia, pero que no se diga que no lo hemos luchado.


FIGHT THE LADO OSCURO I

Arranco el proyecto #FightTheLadoOscuro contando que lo mejor de este domingo ha sido escribir tirada en la cama y sin límite de tiempo.

Día 2 #FightTheLadoOscuro SpeedyDad que está otra vez en el taller de reparación ha salido un ratito hoy a la calle. Algo es algo, poco a poco

Dia3 #FightTheLadoOscuro una microsiesta al solete en una tarde con temperatura primaveral en pleno febrero

Dia 4 #FightTheLadoOscuro (versión mañanera porque ayer me quedé roque nada más llegar a casa) Hacer un poco de ejercicio y ponerme al día con gente que no veía hace milenios

Dia 5 #FightTheLadoOscuro ir a visitar a SpeedyDad en el taller de reparación y que esté un poco mejor. Incluso había hecho canelones para darme un tupperRodando por el suelo de risaRodando por el suelo de risaRodando por el suelo de risaBuena señal

Dia 6 #FightTheLadoOscuro ¿Lo mejor de ayer día 6? ¿La verdad? Pensar que era viernes. NECESITABA pensar que me venía un descanso. LO NECESITABA.

(Un descanso, qué ilusa... febrero tiene otros planes)

Y si hubiera podido escribir, habría dicho: Dia 7 y 8  #FightTheLadoOscuro la cosa se ha puesto turbia, pero todavía podría ponerse peor, así que démonos con un canto en los dientes y crucemos los dedos para que no empeore.

(¡Ah! Como me sobrepongo al TOC pero poco, esta entrada va a llevar fecha de domingo aunque hoy sea lunes porque esta serie de posts son para final de la semana. Y ya está. Quien me entienda que me compre, ya lo sé)

miércoles, 3 de febrero de 2021

El relato

Hay dos tipos de personas: los que publican en el BOE y emiten en blucle en Radio5 Todo Noticias que están solteros y buscando pareja y los que esconden su solterismo como si fuera un defecto que hay que disimular a toda costa.

Hay dos tipos de personas: los que gritan a los cuatro vientos que se han quedado sin curro a ver si sale algo y los que lo ocultan como si tuvieran que avergonzarse, incluso si el despido no tiene nada que ver con ellos porque la empresa ha quebrado, por ejemplo.

Y luego están los del camino de en medio, los que sólo cuentan lo que entienden como un "fracaso" en su vida cuando ya tienen una explicación que les convence, que les hace quedar como el prota de la peli vital que se han imaginado. Cuando ya tienen EL RELATO.

Hay relatos grandes y pequeños, que se asemejan más a la realidad o que se parecen a ella como un huevo a una castaña. De los grandes saben mucho nuestros maravillosísimos (ejem, ejem) representantes políticos, que piensan antes en si sus decisiones les hacen quedar mal y perder votos que en si es lo que realmente conviene a los que gobiernan. Estos son tan gigantes que más que relatos son invents, directamente. En la escala media-baja estamos los demás construyendo nuestra historia más que contándola. Hasta en las cosas más tontas.

Un día antes de la boda de SpeedySister Mayor a Speedybrother se le durmió la pierna viendo la tele en el salón, al levantarse sin darse cuenta se cayó y se rompió la tibia. Escayola, muletas... toda la pesca. UN DÍA ANTES DE LA BODA de SpeedySister Mayor, insisto. Por favor, una ovación cerrada para Speedybrother porque se la merece, es verdad.

Total, bodorrio. Lo típico: "La novia estaba radiante." "La madrina elegantísima.". "El hermano de la novia... pues hace lo que puede porque con semejante bullullu en el pie, el traje pierde prestancia". Como os podéis imaginar, la pregunta del millón en la ceremonia y el banquete fue "¿Qué te ha pasado?"

A la entrada de la iglesia SpeedyBrother contestaba la realidad, que se le había dormido la pierna. Después de la misa ya empezó a decir que se había tropezado con una baldosa del suelo que estaba levantada. En los aperitivos la explicación era que no sé qué malvado villano le había puesto la zancadilla. y en el segundo plato la versión oficial predominante aseguraba que se había lesionado jugando al fútbol justo antes del gol de la victoria en el partido más reñido de la historia. Emoción, triunfo, deporte, superación... un relato completo con todos los ingredientes. Cuando oí semejante odisea miré extrañada a SpeedyBrother que se limitó a encogerse de hombros y decir: "Estaba harto de quedar como un inútil delante de toda esta gente".

Como os podéis imaginar, 30 años después de esto nos seguimos riendo de su ataque de creatividad, pero lo cierto es que todos hacemos un poco lo mismo con nuestra vida. Yo por lo menos. Las cosas pasan por una complicada combinación de factores que llevaría dos siglos explicar con exactitud. Nadie tiene tiempo para escuchar las movidas de los demás a este nivel de detalle y la versión corta a menudo nos deja mal. O eso nos creemos. Así que inventamos un relato mejor, en el que todo cuadre como en una peli o un libro.

Un ejemplo. Yo dejé de ser superheroína porque estaba hasta la pepitilla de que me maltrataran, me subestimaran y me tomaran el pelo. Mi desdichada vida laboral se explica por una compleja conjunción de circunstancias que mi yo racional distingue con claridad pero que el trol porculero de mi cabeza siempre resume con un malintencionado e INEXACTO: "No eres lo suficientemente buena". PorCu te convence, además, de que todos lo van a ver de esta forma, así que no te queda otra que inventarte algo.

Para explicar mi salida del gremio superheroico yo suelo decir que el Jamacuco Supremo me avisó de que el estrés no me viene bien y que tenía que bajar el ritmo. Y bueno, eso es verdad, ¿eh? De hecho fue la gota que colmó el vaso para tomar esa decisión (de la cual estoy contentísima, por cierto, porque ha abierto en mi mente nuevas posibilidades de futuro que me ilusionan) Pero el vaso se había llenado mucho antes. De jefes jetas explotándome sin vergüenza ninguna. De comparaciones absurdas con gente que con menos experiencia y talento que yo conseguía lo que a mi se me negaba. De sacrificios que no se recompensaban ni con dinero ni con ascensos. De la triste revelación de que las pelis de superhéroes son una cosa y la realidad es otra muy distinta que a veces da asco por chanchullos, falta de medios y presiones políticas. En resumen de que NADA merece semejante esfuerzo y desde luego ser superheroína menos.

Pero para explicarte esto necesito que se acabe la pandemia, levanten las restricciones y se pueda ir de nuevo a un bar a tomarse un café de dos horas sin mascarilla y sin pensar todo el tiempo que los aerosoles van a traer el bicho a tu casa y matar a tu abuelo. E incluso en esa situación ideal dudo que nadie estuviera dispuesto a dedicar dos horas libres a entender mis movidas. Así que o tienes un blog donde has dado la turra con esto durante 10 años y los lectores ya saben de qué va la vaina o cuentas la versión corta: que si el Jamacuco Supremo, que si el estrés, que si patatín, que si patatán.

Y el Oscar al Mejor Relato Original goes to....


¡¡SPEEDY!!

domingo, 31 de enero de 2021

Operación Fight the Lado Oscuro

A ver, chavalada, que tengo otro proyecto de equipo para que me ayudéis. Así, en breve, he empezado 2021 con revelaciones sobre la vida bastante guays que me están ayudando a gestionar las cosas de otra manera (importante) y a empezar a vislumbrar alguna alternativa de futuro. O sea, todavía está muy pero que muy desenfocado, pero aunque aún BORROSO, empiezo a intuir un horizonte hacia el que caminar. Y esto es la fiesta padre porque ya sabéis que desde mi último plot twist estaba en el origen de coordenadas, con el cuentakilómetros a cero y sin saber por donde tirar. Ahora sigo a cero pero ya tengo casi claro qué desvío coger para ver si con suerte esa carretera me lleva a algún destino molón. Ojalá.

Total, que este insight trae consigo una cascada gigante de propósitos de Año Nuevo y de implementación de mejores hábitos. No estoy cumpliendo casi ninguno porque la vida tiene sus propios planes y me está obsequiando con varias sorpresitas colapsadoras de tiempo, como que SpeedyDad está otra vez en el taller de reparación y tal. Pero vaya, que lo importante es que ya tengo trazada en el mapa la hoja de ruta y ahora sólo me queda ir concretando cada parada y metiendo la directa cuando la vida tenga a bien dejarme un rato.

Y vosotros preguntaréis: ¿Y a nosotros qué nos cuentas, Speedy? Eso será cosa tuya y no del equipo... Y yo os contesto que entre ese tsunami de hábitos nuevos que tengo que adquirir hay algunos pequeños que sí puedo ir conciliando incluso con mi actual colapso vital pero que como me está costando la vida misma necesito vigilantes. Y ahí entráis vosotros, equipo.

El objetivo es luchar contra mi tendencia al reverso tenebroso buscando algo positivo cada día. Tengo que apuntarlo y muchas veces se me olvida, así que ahora lo voy a publicar, para ver si fijando una "obligación" adquiero el hábito. Como una entrada al día aquí mejoraría mi escuálido ritmo actualizatorio pero sería dar demasiado la chapa, lo voy a publicar en Twitter y traeré aquí el resumen semanal. Que diréis, ¿y para qué? Si ya lo cuentas allí... Pero es que, chico, yo que sé, yo soy tuitera de garrafón y bloguera de corazón, para qué os voy a engañar. Si algo no lo pongo por aquí me parece que se pierde en las procelosas aguas del océano internetero.

Así que, equipo, sincronicemos nuestros relojes. Tenemos una misión. Comienza la Operación Fight the Lado Oscuro



jueves, 28 de enero de 2021

CoronaMetaforas

Con esto del CoronaMierda vivimos en el Apocalipsis perpetuo, así que elegir entre lo malo y lo peor es una situación habitual, diría que incluso diaria. Hasta en las cosas más tontas.

A mi no me gusta demasiado conducir, la verdad. El coche es muy cómodo, pero en muchas facetas me tensa y no puedo olvidar que la tira de veces dependes totalmente de los demás. Da igual que tú no conduzcas cuando bebes si un borracho se pone al volante, se salta un stop y te arrolla. De nada sirve que tú hagas los descansos necesarios durante el viaje si otro se duerme conduciendo y se te cruza. No sé, veo muchos factores incontrolables, que están también si vas en tren o en avión, claro, pero que los noto menos cuando yo no estoy a los mandos.

Total, que no me gusta mucho conducir (en general) pero ODIO conducir con lluvia, con niebla, con nieve o con hielo. Lo ODIO. Y en este 2020 alargado (porque tal y como ha empezado 2021 no parece algo nuevo sino una continuación heavy del anterior) de eso hemos tenido para dar y regalar. Lo que pasa es que como PANDEMIA, PICO DE LA CURVA, AEROSOLES, AGLOMERACIONES y demás, pues el transporte público tampoco era precisamente la panacea, así que me ha tocado agarrarme los machos y tirar pa'alante con el volante. No quedaba otra.

Y en Speedytown no es que haya niebla, es que cuando se pone la cosa seria parece que vas a entrar en la bruma como Speedy y cuando salgas te va a presentar Bertín Osborne caracterizada de Whiney Houston. Pero como no te queda otra, respiras y sigues conduciendo pensando que no ves nada. Que podrías tener delante un camión de 20 metros de largo o 100 motos y que te daría igual. Y por instinto levantas el pie del acelerador pero no demasiado, porque el de detrás tampoco te ve a ti y no se va a esperar que reduzcas la velocidad. Si aminoras demasiado, se te comerá sin quererlo, así que continuas a ciegas, cruzando los dedos. No hay más tu tía.

¿A que me recordará esto de seguir sin saber lo que hay más allá, aguantar lo que caiga y resistir contra toda esperanza hasta que el horizonte se aclare?

Ah, sí, al puñetero CoronaMierda. 
 
Putas CoronaMetaforas.

sábado, 23 de enero de 2021

¿Os lo creeis? II: Celebrando mi divorcio

(Tenía esto un poco abandonado. Aquí va el segundo intento de experimento que os conté en esta entrada. En resumen, para los que no les suene el tema: Estoy probando diálogos de FICCIÓN. Quiero saber si os suenan falsos, poco naturales o si no os chirriarían si los leyerais en un libro o lo vierais en una peli. Leo vuestras impresiones en los comentarios.)


-¡Hooombre! ¡Qué coincidencia! ¿Estás de despedida de soltera?

-¿Por qué lo dices? ¿Acaso la diadema de orejas rosas de conejita de Playboy que llevo en la cabeza te hacen sospechar algo? No se te escapa una, jajaja. No, en realidad estoy celebrando mi divorcio. ¡Ay, que bien! Así os presento. ¡¡¡Ex-mariditoooo, veeeennn!!

Sale de entre la multitud un cuarentón con un gigante tocado de plumas de jefe indio en la cabeza.

-Mejor profe de yoga del mundo- mejor exmarido del mundo. Mejor ex marido del mundo- mejor profe de yoga

-Anda, ¿tú eres Profe Majérrimo? Pues más de un fin de semana te habrán pitado los oídos a morir, me imagino.

-Son gajes del oficio, estoy acostumbrado. ¿Pero me pitaban por ti o por ella?

-No, no, por ella, claro.

-A ver, yo te quiero mucho y tú lo sabes, pero después de ejercicios de estiramientos imposibles hay ratos que me caes gordo, esto es así y es así.

Se oyen voces y risas de fondo. Gritos de ¡RONDA DE CHUPITOS!

-El deber me llama. ¡¡Ciao!!

-Pues las orejas molan, te las habrán querido quitar.

-Estoy quemando más calorías que en spinning de las persecuciones que me estoy pegando en los bares para recuperar mis orejas. Y eso que no es lo mejor de mi outfit. Al loro con esta colita tan mona.

Ella se gira levemente para señalar su trasero, donde sobresale por encima del vaquero un pequeña bola de peluche blanca. Él se pone rojo como un semáforo. Ella se ríe. Cambia de tema.

-¿Y tú? ¿También de fiesta?

-Bueno... más bien en misión humanitaria. Hemos venido para intentar animar a un colega que está pasando una mala racha. Le quité el móvil tratando de evitar que, en un momento de debilidad y con dos copas de más, le mandara un mensaje inapropiado a su "mala racha" y bueno... Ahora he perdido a mi colega, yo tengo su teléfono y él las llaves del piso en el que íbamos a dormir. Y no le encuentro por ninguna parte, ya me he dado 2 vueltas a los garitos de por aquí.

-Bueno, le puedes esperar en el portal, en algún momento irá allí.

-Habría sido una buena idea preguntar el nombre de la calle donde estaba el apartamento, ¿verdad?

-Verdad. Pues no sé... si no tienes donde quedarte yo puedo ofrecerte un techo. y digo estrictamente un techo porque la cama no te la puedo garantizar. Somos muchos en el piso que hemos alquilado con mis amigos y a 2 les toca dormir en el suelo. Contando contigo 3. El plan era repartirlas con el juego de las sillas, pero con camas, cuando volviéramos a casa. Confío en tu habilidad, elasticidad y equilibro como buen profe de yoga. No me falles.

(Unas horas después, sobre una colchoneta hinchable en el suelo del piso compartido)

-Era mucho confiar, ¿no?

-Contra tus amigos no se puede, estaban demasiado motivados. Puff, creo que mañana nos va a doler hasta el tercer chakra, ya no tenemos edad para dormir de cualquier manera.

-¿No eres tú el que siempre dice en clase que los dolores son una manifestación emocional y que el cuerpo no es más que un continente para el espíritu y que...?

-Sí, sí, recuérdame todo eso mañana, jajajaja

Ella suspira, un pensamiento triste le cruza la mente.

-Pues yo voy a hacer un completo, no es que mi espíritu esté muy fuerte últimamente.

-¿Y eso?

-Para decirlo en tu idioma yogi.. estoy en una de mis reencarnaciones más flojas. No sé... es como si nada encajara, como si nada estuviera saliendo como debería.

-Igual el problema es que crees que hay una sola manera en la que DEBEN salir las cosas.

-Síiiiii, sí ya sé, hay que fluir, be water my friend, la incapacidad para aceptar es lo que genera el verdadero sufrimiento... bla bla bla. Cambiamos esta colchoneta rosa chicle por las esterillas azules del aula y estamos en una de tus clases jajaja

-Y cambiando este olor a compañerismo por aroma de incienso, ¿no?

Suelta una carcajada

-Sí, eso también.

-¿Y qué es lo que no está como "debería"? ¿Qué querrías cambiar?

-Puffff, no sé, llegados a este punto creo que lo que me vendría bien es que se oyera una voz atronadora desde las alturas que dijera: "Coooorrten, repetimos desde el principio"

-¿Así estamos?

-Así estamos.

miércoles, 20 de enero de 2021

Volcanes en duerme vela

Según la siempre sabia Wikipedia, un volcán sólo se puede considerar extinguido si su última erupción se remonta a cientos de años atrás. Millones, más bien. Si no, puede que esté "en pause", muy quitecito por fuera pero on fire por dentro. Y nunca mejor dicho. Porque estos bellos durmientes a veces tienen en su interior la fiesta padre: magma calentito venido directamente del centro de la tierra poniendo a tono a una pasta viscosa alojada en las cámaras magmáticas que cuando llega su temperatura ideal...¡ZAS! ¡PREMIO! Baño de lava para todos, amiguis.

Antes se creía que estos calentones pasta-magma previos a una erupción tenían que durar siglos e incluso milenios para tener potencia suficiente, pero ahora la dinámica de fluidos ha decido que los preliminares están sobrevalorados y que, oye, rapidito, empotramiento y ¡al turrón! Así que la sorpresa te la puedes llevar cuando menos te la esperas.

Tu volcán estaba extinguido. O eso quería creer yo. Hace mucho que no se registraba ningún episodio activo. Pero el otro día te vi y los sistemas de control detectaron movimientos magmáticos. 

Mieeeeerda.

domingo, 17 de enero de 2021

Morado oscuro, casi negro

Pandemia, virus, mascarilla, lavado de manos, barra libre de gel hidroalcohólico.

Jabón. 

Gel.

Jabón. 

Gel. 

Jabón. 

Gel.

Pese al fuerte incremento de las medidas preventivas y de los medios hidratantes e hipoalergénicos, los Servicios Corporales Centrales se ven obligados a pedir la declaración de zona catastrófica para la piel de las manos, que está en condiciones deplorables. La sequedad extrema y las escamas iniciales han dejado paso a unas sospechosas manchas rojizas tan contagiosas como el PutoBicho que se pasan de unos dedos a otros como la pólvora. Los niveles de escozor y picazón crecen exponencialmente y la incidencia acumulada de estas sensaciones se triplica cada semana. Con la llegada del frío, el sospechoso rojo de las manchas empieza a convertirse en un aún más sospechoso morado. Filomena y sus batallas de bolas de nieve hacen aflorar un nuevo síntoma: la dificultad circulatoria. La mano derecha se hincha tanto que apenas permite el buen funcionamiento de las articulaciones de los dedos. La punta del índice duele intensamente a bajas temperaturas y después pierde casi toda su sensibilidad. A estas alturas el color morado ya es casi negro y la imagen empieza a recordar lejanamente a los miembros gangrenados de los heridos de las películas de guerra. TODO BIEN. Los servicios sanitarios, que bastante tienen con lo que tienen, no ven claro el origen ni la solución del problema y sentencian:

-Aplícate más crema y si no se te pasa lo mejor va a ser amputar y que dejes de dar la turra con el temita, que vamos liados.

Crema, crema, crema, 

Jabón. 

Gel. 

Crema

Jabón

Crema.

Gel

Crema

Ganas de tirarse por la ventana y acabar con este sufrimiento.

Crema, crema, crema.

Se mitiga la hinchazón de algunas zonas, pero parece que es un espejismo provocado por el retraso en las notificaciones de datos del fin de semana porque dos días después repuntan las manchas rojas. La transmisión comunitaria entre los dedos hace imposible el uso de guantes protectores que pican como el demonio. La situación es dantesca, apenas es posible empuñar bien el boli para escribir

-¿En qué idioma me has dejado esta nota, Speedy? ¿En inglés?

Crema, crema, crema, crema, crema. 

Se endurecen las medidas restrictivas. Se adelanta a las ocho de la tarde el toque de queda de la mano derecha, que sólo podrá utilizarse en horas laborables y en casos de extrema necesidad. Los Servicios Corporales Centrales insisten en que juntos venceremos y que de esta saldremos mejores.

Seguiremos informando...