viernes, 25 de septiembre de 2026

Ni pan

 


Ya lo conté por aquí, creo. Yo no huelo casi nada. Desde siempre, además. El último recuerdo de percibir un aroma fuerte lo localizo en mi infancia, a los ocho años, diría. Como todo lo que ocurre desde pequeña, te acostumbras, no notas la falta de lo que nunca has experimentado. Nadie sabe lo que es la sed hasta que ha bebido.

Además nunca busqué solución, porque no creía que la tuviera. Algunos nacen ciegos, otros sordos. Yo sin olfato. Suponía que tenía que vivir así e incluso ocultarlo. Porque suena como ridículo decir que no hueles, ¿no? Todo el mundo huele y no hay manera de demostrar que tú no, parece que te lo inventas para llamar la atención. Puedes comprobar que alguien no ve o no oye, ¿pero que no huele? ¿Cómo averiguas eso?

Recuerdo no pensar nunca en mi ausencia de sentido olfativo excepto cuando leía. En los libros se nombran muchos olores porque, efectivamente, deben de ser muy descriptivos para caracterizar ambientes, emociones, relaciones, primeras impresiones, recuerdos. Un olor expresa mucho, por lo visto. Para mi ni idea, claro.

Me daba pena perderme todas esas sensaciones, pero en el fondo no mucha porque, bueno, no sabía lo que me perdía en realidad. Así que sólo había un aroma que me moría por percibir: el de pan recién hecho. Quizá porque creo que será parecido al sabor, a la sensación tierna y cálida de morder un panecillo que acaba de salir del horno.

Y nada, que qué pena, ¿no? Ni siquiera olor a pan. Ni eso.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Inocente, inocente

En ese séptimo círculo del infierno que son las app de ligoteo se cumple más que en ningún otro sitio eso de la que realidad supera a la ficción. Leo cosas tan absurdas, surrealistas y disparatadas que me dejan tan ojiplática que muchas veces pienso que estoy dentro de un experimento sociológico o de una cámara oculta. Las que más gracia suelen hacerme son las que tienen que ver con arte y aficiones como leer o escribir.

Todavía me acuerdo de ese notas que en una primera (y última, por supuesto) cita me afeó que no hubiera leído no sé qué libro, para él conocidísimo y que a mi ni me sonaba. En su intento de tirarse el pisto de intelectualoide quiso citar un extracto de dicho título, se hizo un lío, no se acordaba y terminó confesando que él, en realidad, tampoco lo había leído. Que ya es triste ir de listo y culto sin serlo, pero que no seas capaz de mantener el personaje más de 50 segundos... en fin, no sé ni qué decir.

Tampoco supe qué contestarle a ese que para intentar encontrar aficiones y gustos en común, cuando le dije que yo escribía, me respondió que él también. Para añadir tras una pausa: informes en un trabajo de ingeniería. Y no, no era una broma para hacerse el gracioso ni un sarcasmo. O ni siquiera le llegaba para entender que me refería a escritura creativa o le dio igual lo tonto que sonaba mezclar churras con merinas para fingir un interés compartido. Que me daba miedo que después siguiera la lista: yo también ando, yo también respiro, mi corazón también bombea la sangre por mi sistema circulatorio...

Y como a la tercera va la vencida, ahora ha llegado un menda que los supera a todos. Pone en un mensaje que su fin de semana clásico es "karaoke y libros escritos" . Palabras textuales suyas, lo prometo. Esa curiosa elección de términos ya me escama (lo libros son escritos, NO ORALES, es lo que tiene) y cuando le repregunto suelta: "he publicado 5 libros de 150 a 260 páginas". Os juro por Snoopy que es su única contestación literal, no quito ni pongo nada. En la tercera respuesta de un chat de ligoteo (en ese marco, INSISTO) escribes eso sin más detalles ni contexto. Y yo me pregunto:

-¿Es un bot de venta de enciclopedias breves que se ha infiltrado en la app y quiere endosarme algo?

-¿Estoy hablando con algún tipo de inteligencia artificial mal entrenada que se ha chinado como cuando trolearon a Grok de Twitter para que se volviera nazi, pero en versión sector editorial?

-¿El usuario al otro lado de la pantalla es un humano con algún tipo de trastorno del espectro autista que le impide comunicarse en estándares de normalidad?

Y la pregunta más importante: 

¿Es esto una cámara oculta? ¿Y dónde está Juan y Medio con mi ramo de flores?

lunes, 31 de agosto de 2026

Sacrificarse en el altar de la dignidad

Por mucho que Eloncio la haya roto y esté hecha un cuadro, la única red social en la que paso algo de tiempo es Twitter. Tik Tok no he sido capaz ni de intentarlo y con Insta estoy haciendo algo de esfuerzo porque intuyo potencial, pero, colegas, qué agobio. No termino de entender la movida de reels y stories y me resulta imposible leer sólo lo que me interesa. No hay forma humana de escapar del algoritmo tirano y, la verdad, me agota, porque además es un exagerado. Se me ocurrió ver hasta el final un vídeo de cocina y en qué hora, hijos míos. Lleva MESES bombardeándome con recetas de pasta con tal cansinez que ahora es oler un gnoqui de refilón y sentir una arcada. En serio, un horror.

Aún así lo prefiero a la nueva moda. No sé qué le habrá parecido escuchar a mi móvil, pero los ataques masivos actuales son con contenido de temas amorosos. Insta me dispara a discreción peña quejándose de lo mal que le van las relaciones románticas, quedadas de solteros, publi de nuevas app de ligue y muchos, muchísimos, gurús de citas. En serio, Mark, por piedad, por misericordia, por compasión... ¡¡DÉJAME EN PAZ!! ¿Cuántos vídeos de pandas tengo que ver completos para que cambies el rollo? Estoy al límite de mis fuerzas.

Aún así, entre tanta morralla siempre se encuentra algo de material para el blog y sacamos algo positivo. Por ejemplo, vi que uno de estos profes de ligoteo hablaba sobre tomar la iniciativa en el cortejo, diferenciándolo de arrastrase o ser un pesado y me recordó a esto.

 

En ese clasicazo que es ya Diez razones para odiarte, al prota de la peli (todo un malote) no le duelen prendas al marcarse esta actuación graciosa, tierna y romántica para pedir perdón a la prota. La guapísima cara del actor, ayuda, claro, pero aquí la clave es la originalidad y el salero. Y por eso no parece en absoluto que se haya sacrificado en el altar de la dignidad (como le dice el pazguatillo en el vídeo de abajo)

 

Y me hizo pensar, Porque, para mi desgracia, en las relaciones yo soy la reina del orgullo mal entendido. Cuando alguien me gusta mucho, acercarme antes de que se me acerque, escribir primero, prestarle atención, mostrar interés me parece un DRAMA. Me hace sentir vulnerable y ridícula y me paraliza. De forma objetiva lo considero lo acertado y en los demás lo veo un comportamiento perfecto, pero cuando estoy yo metida en el bullullu... bloqueo al canto. 

Y ahí aún existe la excusa de la intensidad, que agranda el pánico al dolor del rechazo. Pero me ocurre parecido en los nuevos coqueteos, en los que no tengo claro todavía ni mi propio interés. Y entonces dar pasos, hacer esfuerzos por alguien que aún no ha demostrado merecerlos me cuesta un mundo. Ahí no ya por orgullo, sino por pereza. No hay incentivo, no hay emoción y pienso... ¿a santo de qué voy yo a hacer nada por este advenedizo?

Y me parece oír el rechinar de dientes de los gurús del ligoteo al otro lado de la pantalla del algoritmo.

sábado, 29 de agosto de 2026

Agotada

Solía pensar que mi vida era como una cinta de correr, en la que andaba, andaba y andaba sin llegar nunca a ningún parte. Últimamente siento que se parece más como unas escaleras mecánicas en contradirección, subiendo por las que bajan. No estoy estancada, me arrastran hacia atrás. Por eso me noto cansada. Cada vez más. Sobre todo porque las pocas fuerzas que me quedan no logro decidir en qué concentrarlas. No hay viento favorable para el que no sabe a donde va.

Y entonces llegan canciones que te disparan al corazón: "pareces cansado y aún no ha salido ni el sol"


   

Esta es la historia de un sábadoDe no importa qué mes yDe un hombre sentado al pianoDe no importa que viejo café
Toma el vaso y le tiemblan las manosApestando entre humo y sudorY se agarra a su tabla de náufragoVolviendo a su eterna canción
Toca otra vez viejo perdedorHaces que me sienta bienEs tan triste la noche que tu canciónSabe a derrota y a miel
Cada vez que el espejo de la paredLe devuelve más joven la pielSe le encienden los ojosY su niñez viene a tocar junto a él
Pero siempre hay borrachos con babasQue le recuerdan quién fueEl más joven maestro al pianoVencido por una mujer
Ella siempre temió echar raicesQue pudieran sus alas cortar
Y en la jaula metida la vida se le ibaY quiso sus fuerzas probar
No lamenta que dé malos pasosAunque nunca desea su malPero a ratos con furia golpea el pianoY hay algunos que le han visto llorar
Toca otra vez viejo perdedorHaces que me sienta bienEs tan triste la noche que tu canciónSabe a derrota y a miel
El micrófono huele a cervezaY el calor se podría cortarSolitarios, oscuros, buscando parejaApurándose un sábado más
Hay un hombre aferrado a un pianoLa emoción empapada en alcoholY una voz que le dice; pareces cansadoY aún no ha salido ni el sol
Toca otra vez viejo perdedorHaces que me sienta bienEs tan triste la noche que tu canciónSabe a derrota y a miel

miércoles, 26 de agosto de 2026

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 Como dirían en el antiguo Twitter, etiqueta a alguien.

 

sábado, 15 de agosto de 2026

Escapar de la isla de los lotófagos

Bueno, pues igual el eclipse del otro día ha empezado a hacer su efecto. Primero porque fue una pasada verlo, claro (y no voy a abundar en esto, tranquis, ya hay millones de vídeos en las redes con la misma turra). Y segundo, porque, al menos, parece que he despertado.

Y es que yo estaba en mi propia versión moderna de los cantos de las sirenas de Ulises. pero ni con seres mágicos, ni con musicalidad melodiosa, ni con bienestar alguno. Era más parecido a esta especie de trance aprisionador que explica tan bien una de las pelis de Percy Jackson



De nuevo, en mi versión de ese encierro no había máquinas tragaperras ni flores de loto. En realidad, tampoco había ni diversión ni disfrute. Ni siquiera entretenimiento. Me caí en las arenas movedizas de las pelis romanticonas de serie T (muy muy por debajo de las malísimas de serie B) y durante días (¡DÍAS!) no fui capaz de salir de ese pozo infecto.

Sin ánimo de ofender a sus creadores, ¿eh? Pero hasta ellos tendrán que reconocer que esas producciones son la basurilla del audiovisual. No tienen ni frescura, ni profesionalidad, ni ilusión. De actores con talento y buenos diálogos, ni hablamos, claro. Son historias convencionales sin atisbo de originalidad, calcadas unas a otras, soportadas por los mismos personajes cliché con el mismo tipo de relación entre ellos y que acaban siempre igual. Y sin una pizca de gracia ni de ternura para intentar salvarlas un poco. Vamos, lo que viene siendo truños de manual.

Y yo pensaba todo eso mientras durante días me tragaba un bodrio tras otro tras otro tras otro. En parte, como ya me pasó con los zurullos literarios, impresionada con los niveles de cutrez que se pueden alcanzar de manera profesional. Pero también en parte porque estaba como hipnotizada, hechizada, en trance. Enganchada a una tarea de nulo esfuerzo cognitivo, sin peligro de suscitar ninguna reflexión ni pensamiento posterior. En encefalograma clave continuo.

Supongo que el truco de la efectividad de esta prisión radica en que, en realidad, no quieres salir. En que prefieres patalear en las arenas movedizas antes que saltar fuera y enfrentarte al león que te persigue por la jungla o al sol incandescente que te abrasa la piel en el desierto. Imagino que lo que necesitas es meter la cabeza en el agua y sentir ese silencio sereno y esa ausencia de peso que se nota al bucear.

Días estuve confinada allí hasta que alguna fuerza logró catapultarme al exterior. Quizá el impulso eclipsolar. Quién sabe. Pero menos mal, porque si no ya me veía como la anciana Rose del Titanic. Han pasado 84 años...

martes, 11 de agosto de 2026

Impulso eclipsolar

Bueno, pues ahora sí que sí. Ya no queda duda posible. La campaña whahever it takes en versión esotérica va a llegar a su máxima expresión por el acontecimiento de mañana.Y es que no sé si os habréis enterado (porque apenas se ha hablado de esto en TODAS partes), pero mañana hay un eclipse total. Según fuentes de conocimiento SUPERFIABLES como películas y libros de fantasía, este es el evento con más poder místico y mágico del universo. Vaya, que todos esos hechizos de las series de vampiros vinculados a la fuerza de la luna llena se quedan en una broma comparados con esto. Y por eso precisamente hay que aprovecharlo.

Como nos han dado la turra infinitamente con lo de las gafas de protección y el lugar para observar, pero de lo IMPORTANTE nadie ha dicho nada, no tengo claro si es necesario o no un sacrificio humano para catalizar la potencia del acontecimiento astronómico. Tampoco dicen ni pío de beber sangre en ninguna copa de oro del antiguo imperio azteca ni algo por el estilo, así que de momento esos detalles los vamos a dejar aparcados.

En esencia, para la campaña sólo me voy a quedar con el impulso, el empuje, el titánico poder que se le confiere al episodio. Voy a concentrarme en creer que toda ese torrente mágico va a dirigirse a cambiar mi vida de una santísima vez. Como la sorpresa del roscón, pero a lo bestia.

De momento, el magno episodio aún no ha ocurrido y ya ha conseguido la propulsión necesario para arrancarme de la cabeza una idea de escritura que medio me gusta, algo que hacía mucho mucho que no pasaba. Creo que voy a empezar de momento con entradas de la etiqueta "No me lo creo ni yo" y si luego me veo suelta, quizá hasta lo pase a un formato más largo. Así de animada me tiene el evento, amiguis. Poca broma.

Si es que además todo son señales. Fui en mi cumple a un restaurante oriental y en la galleta de la suerte que te regalan al final de la comida, me salió este mensaje de la foto. 

No hay más preguntas, señoría.