martes, 3 de febrero de 2026

A seguir la lista

 

 
 
 
Suscribo prácticamente  todo de la lista de arriba excepto (quizá) los higos. Y haciendo un esfuerzo hasta podría dejarlos para no ser aguafiestas. Añadiría pararse en un rayito de sol cuando hace frío. Ver por millonésima vez una peli confort tirada en el sofá. Las cosquillas hechas con la intensidad precisa y por la persona adecuada. Terminar un libro que te encanta y saber que tienes tres más de la saga. Beber agua helada cuando hace calor. Y un millón de cosas más, cosa arriba, cosa abajo.
 
¿Qué añadís vosotros?
 
(El "asco padre"  de Gloria Fuertes es un gran concepto. Yo también me lo agencié en cuanto lo oí. Me ha hecho gracia.)

lunes, 26 de enero de 2026

El baúl de Pandora

Si Marie Kondo entrara en mi superguarida se cortaba las venas. Así os lo digo. No es sólo que sea un vórtice de entropía, es que es un caos contra el que no se puede luchar dado que es imposible aplicar la regla de oro: un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio. Muchísimos de mis enseres están por el medio porque no hay donde guardarlos. Bueno... ¿es ese el único motivo? Y aquí viene la entrada, claro.

Es cierto que no tengo demasiados muebles y por tanto poco espacio. Pero es más cierto aún que podría enterrarme viva bajo una montaña de recibos de compra y papeles de propaganda que no me sirven para nada. Y quien dice recibos dice agendas de ocio, apuntes de cursos, etiquetas de ropa, notas recordatorias de hace 2 años, listas de posibles nombres para protas de relatos, envoltorios monos... En fin, ya me entendéis, padezco un síndrome de Diógenes galopante.

No sé cuál será la causa de la enfermedad real pero en mi caso diría que nace de la indecisión. Porque al principio parece que es pereza de ponerme a revisar ese Everest de papeleo, pero después te das cuenta que el problema verdadero es chequearlo todo sabiendo que lograrás tirar como mucho un 1%. "Estos tickets del Pleistoceno... ay, es que quería hacer comparativa de precios para encontrar el super más barato". "Esta etiqueta... ay, es que me quiero acordar de como se lavan los pantalones nuevos que compre en 2005". "Este libro... ay, es que quería apuntar las frases que subrayé cuando me lo leí en preescolar." "Ay, ¿seguro que no necesitaré esta absoluta chorrada para algo en el futuro? No sé, igual sí... Si la tiro fijo que me hace falta al día siguiente".

En serio, una desesperación. Ni un ejército de maries Kondos ametrallándome con su mantra "¿este objeto te hace realmente feliz?" conseguirían ayudarme a soltar lastre de basurillas. Siempre encontraría una excusa que darles para conservar cualquier ponzoña. SIEM-PRE. De hecho, la última limpieza general seria que recuerdo fue posterior al mierdertsunami, cuando una ola de aguas fétidas empapó el 75% de mis pertenencias obligándome a tirarlo todo con la nariz tapada y sin mirar. No hay más preguntas, señoría.

Para colmo, este apego a las bazofias varias se combina trágicamente con mi caos mental y mi despiste crónico. Siempre tengo mil cosas en la cabeza y la sensación de que me olvido de todo, así que suelo dejar los asuntos pendientes por medio para recordarme que hay que resolverlos. Spoiler: no funciona. Cuando una montaña de temas "por mirar" se asienta de forma perpetua en tu salón, al cabo de poco te acostumbras y dejas de verla. Las tareas siguen pendientes y tu nivel de caos y estrés se incrementa.

He probado de todo para intentar invertir esta tendencia: listas, app de organización, libros de gurús del orden.... Fracaso total. Así que a situaciones desesperadas, medidas desesperadas: me he comprado un baúl. Uno bonito y graaaaaaande donde voy a echar todo sin mirar, sin indecisión y sin miedo. Allí voy a encerrar todo mi caos, como Pandora. Y como ella no me hago responsable de los males que se escapen de ahí cuando se me ocurra abrir la tapa...

lunes, 19 de enero de 2026

Yo no

 


Yo no.

Ese es el problema, creo. Que no me queda fe.

Ni fuerzas.

Vivir no es respirar.

viernes, 16 de enero de 2026

BATCH BLOGGING

Soy una pésima cocinera, por pereza, por una absoluta falta de interés por el tema y porque nunca he tenido necesidad de aprender. No cocino para nadie más que para mi, así que todo en ese ámbito me parece un esfuerzo excesivo para dedicarlo a una sola persona. Creo que es derrochar tiempo y dinero, así que simplifico al máximo. Preparo sólo cosas sanas y que me gusten, pero sobre todo FÁCILES.

Me he pasado media vida a base de ensaladas, verdura cocida, filetes a la plancha y poco más, Por eso es todo un acontecimiento que lleve unos meses intentando "innovar" algo. O para ser más exactos. buscando "recetas fáciles" en Instagram y tratando de imitar las que tienen buena pinta. Y oye, pues sí, algo he innovado, lo cual tampoco era demasiado difícil.

Mi siguiente objetivo es coger el hábito ese del batch cooking, eso que han hecho las madres toda la vida de cocinar un día para toda la semana. Me parece una manera brutal de ahorrar tiempo y esfuerzo entre fogones, pero me cuesta la vida misma ser previsora. Yo prefiero estresarme cada mañana a las seis buscando a la desesperada algo que echarme al tupper antes de salir pitando a trabajar. Soy lo peor en eso, la verdad, con lo tranquila que podría yo vivir organizándome un poco.

Y es raro que me cueste tanto, porque yo esto del batch cooking lo he hecho siempre en otros ámbitos como el blog. Cuando actualizaba de forma más regular (cof, cof, tos incómoda, propósitos para 2026) intentaba siempre tener entradas escritas "en el congelador" por si tocaba publicar y no venían las musas. Si el finde tenía tiempo e inspiración escribía varios textos de golpe y así durante la semana estaba tranquila. Luego venía algún imprevisto, te rompía al ritmo y todo el plan al carajo, pero la buena intención estaba allí. De aquellos polvos estos lodos y a día de hoy nuestro querido Blogger me custodia más de 400 borradores. Pero esa es otra historia y tendrá que ser contada en otra ocasión...

viernes, 9 de enero de 2026

Botes llenos pero sin mayúsculas

Una de las pocas costumbres positivas que estoy consiguiendo mantener bastante en los últimos años es hacer un bote de buenos momentos. No sé si habré contado esto por aquí, así que lo resumo: consiste en apuntar en papelitos ratos agradables que vives (vale todo: desde cosas increíbles tipo aprobar una oposición hasta micro alegrías como echarse unas risas jugando a las cartas con tus sobrinos o tomar un café con una amiga que hace mucho que no ves) y guardarlos en cualquier recipiente. La idea es abrirlo los días de bajón o a final de año y darte cuenta de cuantas cosas guays has vivido, aunque después se te vayan olvidando.

Ya os dije que este 2025 no he querido hacer balance porque en general ha sido bastante meh y sin embargo me ha sorprendido un montón la cantidad de papelitos que he acumulado. Muchos más que en 2024. Más también que un muy buen año como fue 2023.

Esto no ha sido tanto porque estos meses pasados me hayan ocurrido cosas mejores ni haya participado en más actividades bonitas, sino por mi empeño en apreciar absolutamente TODO. En valorar hasta lo más pequeño. En el frasco había algún evento mediano como un minúsculo reconocimiento profesional, pero la mayoría eran conversaciones agradables, planes chulos, comidas ricas, momentos de risas y minucias así. Muchas no las habría metido en el bote los años anteriores y me alegra haber reparado en ellas y haberme esforzado en recordarlas, en tenerlas en cuenta para la columna de BUENO del balance anual. Me gusta ver cuantas situaciones positivas he atesorado y me gusta ser una persona que las valora, que no las deja pasar.

Aún así, todos esos papeles en el tarro de un año malo me han puesto triste. Porque me recuerda esto que ya os conté aquí, que muchas peque_alegrías juntas no equivalen a una ALEGRÍA GRANDE, con mayúsculas. Que yo no tengo ningún control sobre las enormes, que sólo me queda disfrutar las chiquititas mientras quien sea abre el grifo de las de talla L y XL. Y como el cabrito/a responsable no lo abre ni a la de tres, yo me esfuerzo en acumular muchas S y XS a ver si apilándolas me construyo una gigante. Pero como si quieres arroz, Catalina. Y me agoto. Y me frustro. Y me parece muy triste y muy injusto un bote sin ninguna mayúscula, la verdad. 

lunes, 5 de enero de 2026

Super recordatorio mágico

¡Eh, coleguitas reales! 

¿Qué tal el viaje? ¿Mucho tráfico a la salida de Oriente? Estaréis ya cerca, me imagino, última parada para que beban los camellos y en unas horitas ya por aquí, al tajo. ¿Venís con fuerzas? 

Nada, yo sólo paso para saludaros, desearos buen turno y asegurarme de que tenéis en cuenta lo mío. Ya sé que vais liados y que estos días son un estrés, pero majes, por fa, no os olvidéis. Es que ya he hecho todo lo posible y yo sola no puedo, necesito un empujoncillo milagroso. Y ahí entráis vosotros, claro.

Vengaaaa, si casi somos compañeros de gremio, un poco de corporativismo. De heroína con superpoderes a monarca mágico: ¿no sentís a veces que después de tanto ayudar a los demás y dar alegrías nadie piensa que vosotros también necesitáis que os echen un cable? ¿Que las galletitas al lado de los zapatos están muy bien, pero que os haría ilusión alguna vez ser el que abre los regalos y no el que los deja? Pues yo un poco lo mismo, pero con solucionar marrones. Seguro que me entendéis...

Así que, altezas, guapis, anda, estiraos un poco... Si a vosotros no os cuesta nada: un pellizquito de polvo de estrella, medio conjuro ¡y a funcionar! Además sería un multirregalo, porque cuanto más contenta me tengáis a mi, mejor podré salvar a la humanidad y protegerla de supervillanos tipo los descendientes de Herodes... ¡Todos salimos ganando!

Confío en vosotros, sé que entre superpoderosos siempre nos cuidamos. Ánimo con el curro y si veis que no llegáis, pedidle a Superman que os ayude. Aún le dura el jet lag de pasar Año Nuevo en Krypton y seguro que le pilláis despierto.

¡BUENA GUARDIA, COMPAÑEROS!

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Última página


Y en la página 365 tampoco lo he entendido. No voy a hacer balance de 2025 porque ya tal, pero la sensación conjunta es que ha sido malo por comparación. Quiero decir que 2024 fue terrible, doloroso al máximo, emocionalmente devastador. Por eso creí que el siguiente sería mejor, que traería la recuperación. Spoiler: NO. Han sido unos meses en los que yo he hecho todo y más para salir del hoyo, pero en los que la vida no ha puesto nada de su parte. Así que el resultado es una montaña de situaciones y experiencias, algunas de ellas incluso buenas, que no han servido de escalera para alcanzar el borde del pozo y escapar. De hecho, tanto pataleo sin resultado efectivo me ha llevado a veces hasta la desesperación de pensar que no depende de mi y que al cabrito/a del que depende no le da la realísima gana. Y eso me quita las ganas de continuar pataleando.

Pero bueno, no queda otra. En 2026 seguiremos pataleando, braceando, buceando, remando y haciendo todo lo que haya que hacer para dejar atrás este putísimo agujero. Esperemos que el cabrito/a responsable de los plot twist positivos abra un poquito la mano. Yo, de primeras, pongo toda mi fe en Esperanza Gracia y su sabidurías astrológica que dice que a mi signo del zodiaco le va a ir muy bien los próximos meses. A ver si es verdad.

Y a vosotros, pues eso, que ¡¡FELIZ AÑO!! Y como siempre... por la sombra, bombones.