viernes, 31 de julio de 2026

Comunicado explicativo

Toc, toc (Ruido de golpecitos con la mano al micrófono) 

Probando, probando, 1, 2, 3... ¿Se me oye?

Cof, Cof (Tosecita, carraspeo, aclaración de garganta)

Comunicado rápido. Sí, me fui de vacaciones sin actualizar y sin dejar nada programado. Perdón.

Luego playa, arena, sol, olas y demás dificultades insuperables me han mantenido alejada del teclado y cuando por fin he reunido fuerzas para enfrentarme cara a cara con mi compu... ¡ZAS! La loca actualidad, que no me suelta el brazo.

Porque vamos a ver, almas de cántaro: ¿cómo queréis que me concentre en juntar letras con Mundiales épicos que se ganan en el último segundo seguidos de conspiranoias galácticas sobre amaños futbolísticos globales? ¿Con incendios devastadores que queman media España y sacan de sus casas a la tira de peña? ¿Con simulacros de invasiones que traen a muchos miles de personas del otro lado del mar para sembrar el caos? 

Hijos míos, es que así no se puede. Como ya he dicho en muchas entradas anteriores (soy consciente) sólo nos falta la llegada de los extraterrestres para cerrar la temporada. Hoy más que nunca somos el Netflix de los marcianos. De verdad de la buena, que no se me ocurre que puede ser los siguiente que tengan preparados los guionistas de este siglo, que deja a los de Perdidos en  simples aficionados con las neuronas de la creatividad fritas.

Así que, después de dos días intentando escribir, lo dejo por imposible y paso sólo a saludar.

Espero que, a pesar de todas estas emociones fuertes, estéis pasando un buen veranito lo más alejados posible de los informativos y noticias. Y poco más. porque en este par de minutos ya habrán pasados otros dos millones de eventos planetarios históricos de los que tengo que ponerme al día. Así que cierro comunicación, corto y cambio.

A cuidarse, chavalada. Y como siempre, por la sombra, bombones.

viernes, 17 de julio de 2026

Cambio de perspectiva


 

Tú pensando que te trataban como a un sospechoso sin pruebas y la pobre pequeña IA perdida tratando de encontrar a alguien de su tribu. 

domingo, 12 de julio de 2026

Autoengaño lunero


Un poco de autoengaño para enfrentar la semana

 

miércoles, 8 de julio de 2026

Whatever it takes por escrito

Bueno, compañeros del metal, se acabó lo que se daba. No me queda otra. En una ampliación a la desesperada de la campaña whatever it takes, van a volver las entradas de la serie "no me lo creo ni yo". Y es que ya está bien, como dice Nana, no llevé tres años la puñetera mascarilla para esto.

De verdad os lo digo, vivir no es respirar.



Y yo SÍ salgo. DESDE LUEGO que salgo. Yo entro, salgo, vengo, voy, subo, bajo... pero no PASA NADA. Todo lo que hay es hueco, intrascendente, vacío. Todo de cartón piedra, nada de verdad.
Así que como lo terrenal no funciona, recurro a lo metafísico, a la magia, al misterio. Ya he quemado palo santo y cáscara de naranja. He limpiado auras y neveras. Ya he congelado nombres y me he dado baños de sal. He hecho feng shui capilar. Y ya he intentado manifestar en positivo, pero se ve que por vía oral no sirve y que hay que hacerlo por escrito, según esta chica




Así que, como la Carta al Universo no me funcionó tampoco mucho, voy a hacerlo a mi manera. Voy a colgar aquí mis entradas de "no me lo creo ni yo" con lo que me vaya apeteciendo. A imaginarme una vida chachi que no deteste tanto. Y a ver si hay suerte. Y si no, al menos consigo material para el blog, que algo es algo.

Y, por dejar algo tranquila a mi yo racional, me quedo con que el manifesting tiene algo de base científica. Eso dicen



Pues vamos a ello. 



¡¡¡JERONIMOOOO!!!

domingo, 5 de julio de 2026

Condenada al pasmo ininterrumpido

Dicen que el infierno es el fuego eterno y el tormento de las llamas y toda la pesca, pero yo no lo termino de ver. Yo creo que como el cielo, es personalizado, con lo que más le vaya a uno para bien y para mal. Es decir, para mi el paraíso se parecería a una papelería lleno de bolis y libretas chulis con barra libre de chocolate y en el averno lejos de hacer calor... haría mucho frío. Y por lo que parece, he empezado a pagar por mis pecados ya en vida.

Porque tengo frío SIEMPRE. En invierno porque es invierno y es lo que toca, por mucha calefacción y cinco millones de trillones de capas de ropa que me pongo. Y entonces llega el verano y sus olas de calor extremos y pienso, ya está, se acabó, ahora imposible pasar frío y entonces...




Por favor, por misericordia, POR COMPASIÓN, aleja de mi este cáliz, estoy harrrrrrrta de no separarme del forro polar en mi curro sea el día que sea, del mes que sea, de la estación que sea. Un momento de descanso, de calidez, de temple. Un poco de piedad para esta tembladora perpetua.

Y si esto es un adelanto de mi infierno particular, espero que sea como la prisión preventiva, que después se te descuenta el tiempo que has pasado en la trena de la condena total. Pues ya podéis ir apuntando: cuatro decaditas menos a restar del pasmo eterno.

martes, 30 de junio de 2026

ATT: la vida

 Friendly reminder

  


Sin otro particular, le saluda atentamente:

 

Speedy 

jueves, 25 de junio de 2026

Botón nuclear flequillo

Para lo abajo que está el estilismo capilar en mi escala de prioridades, lo cierto es que en este blog mi pelo, su rebeldía y sus cambios han salido mucho. Os he contado cuando lo tenía largo, corto, cuando lo teñí primero de moreno y luego de otros colores. Hemos comentado, incluso, hasta el fenómeno paranormal conocido como LA RASTA. Bien, pues aquí se viene un nuevo capítulo.

Vosotros no lo sabéis porque apenas doy la turra por aquí (guiño, guiño, codazo) pero mi momento vital es manifiestamente mejorable. ¿Y cuál es la receta estándar para crisis personales varias? Cambiar de imagen y, en concreto, de peinado. Así que en una ampliación del lema whatever it takes, he ido de excursión a la peluquería.

Y después de años de cambios... lo teníamos complicado para innovar. Ahora entre descanso de tinte y canas incipientes no tengo la melena ni amarilla, ni marrón, ni negra, sino de un (cuanto menos sospechoso) color gris oscuro, así que eso no lo hemos tocado para no liarla más. Los largos y los cortes fantasía ya los habíamos probado todos, así que hemos gritado "¡el que tenga miedo a morir que no nazca!" y hemos pulsado el botón FLEQUILLO.

Sí, amigos, por primera vez desde los 13 años tengo pelo cubriéndome la frente y, con la mano en el corazón os lo digo: no sé cuanto tiempo voy a aguantar. Llevo ocho horas y ya oigo gritarme a todas la horquillas y pinzas del planeta Tierra si pueden ayudarme en algo. Así que bueno, el tema está chungo, pero no perdamos la esperanza.

Todo sea por el feng shui capilar