lunes, 23 de febrero de 2026

Fundido a negro

Estás ahí, distraída, luchando día a día con uñas y dientes por lo que quieres cuando, de repente, ¡zas!

Fundido a negro.

Te despiertas en el suelo de tu cocina con la mitad de tu cuerpo paralizada, sin poder levantarte, ni andar, ni hablar y en lo que único que puedes pensar es en todo lo que te queda por hacer. En que aún no has estado en Nueva York, ni nunca te han llamado mamá, ni nadie te ha dicho jamás: "tú y yo para siempre"

Así que después del susto y de los días de hospital, por suerte ya estás recuperada, pero tú ya no eres tú. No quieres lo que querías, ni te importa lo que te importaba. Eres otra, has llegado a mitad de partida y el tiempo corre. Corre muy deprisa.

Ese es el problema. 

sábado, 21 de febrero de 2026

Indefensión aprendida

 
Qué bien explicado esto de arriba. Dicen que esta dinámica se contrarresta con microcontroles, es decir fijándote en situaciones en las que sí puedes lograr tu objetivo, hacer algo para que salga bien, por pequeño que sea. Y estoy de acuerdo. El problema es que llega un momento en que necesitas escalar los resultados, en que lo pequeño, por más buena intención que le pongas y por muchos microelementos que acumules ya no es suficiente, porque cantidad no es calidad. Vamos, lo que dije aquí, que en 15 años de blog ya ha salido todo. Y entonces no puedes evitar pensar, ¿por qué yo no? ¿No me lo merezco? ¿Por qué coj*nes no me lo merezco?

Pero eso daría para otra entrada que deberá ser contada en otra ocasión. Ahora os voy a dejar disfrutar del finde, que parece que va a salir un rato el solecito. Asíq ue a aaprovecharlo. Y, como siempre, por la sombra, bombones.
 

lunes, 16 de febrero de 2026

Amores improbables

Como ya hay días mundiales para todo, algunos molan lo más grande. Hoy, por ejemplo, que es 16 de febrero día mundial de los amores imposibles.

Tendría muchas cosas que decir sobre este tema (que da para una fecha conmemorativa y para tres), pero voy a dejar que hablen los expertos. Y es que ya no nos acordamos, pero en algunas series de TV antiguas había verdaderos filósofos. Una de ellas, os lo creáis o no, era Los Hombres de Paco. Sí hijos, sí, con ese nombre. Nunca os fieis de las apariencias.

Total, que dejo esto por aquí y sigo con este comienzo de semana, que está siendo duro.

 

¡¡VAMOSSS!! 

"La real academia define la palabra imposible... como algo que no tiene facultad ni medios... para llegar a ser... o suceder. Y define improbable como algo inverosimil... que no se funda en una razón prudente. (...)

Que David ganara a Goliat era improbable... pero sucedió (...)

El amor..., las relaciones..., los sentimientos... no se fundan en una razón prudente. Por eso no me gusta hablar de amores imposibles... sino de amores improbables. Porque lo improbable es..., por definición..., probable. Lo que es casi seguro que no pase, pero que puede pasar. Y mientras haya una posibilidad..., media posibilidad entre mil millones de que pase... vale la pena intentarlo."

viernes, 13 de febrero de 2026

La invasión de la ropa mojada

 

Supongo que con el diluvio universal perpetuo que nos está cayendo desde ni me acuerdo, todos los pringados sin secadora estamos viviendo el drama de la foto de arriba. La tragedia más conocida con el titulo de "Ropa mojada por absolutamente todos los rincones de la casa y ni un triste calcetín seco que ponerme en el cajón". Ese aclamado taquillazo al que se sumar su secuela "Comprar un outfit nuevo cada día porque no queda nada ponible en el armario. La emergencia continúa".

Y siendo esta vicisitud-- estaremos todos de acuerdo-- un mierdón sideral, lo triste de verdad es que este sea tu principal problema. No porque el resto vaya bien, sino porque no hay resto de relevancia suficiente para ser incluido en la estadística.

Y no voy a desarrollar porque ya tal, que diría Rajoy.

¡¡POR FIN ES FINDE!!

A disfrutarlo. Y por la sombra, bombones.

martes, 3 de febrero de 2026

A seguir la lista

 

 
 
 
Suscribo prácticamente  todo de la lista de arriba excepto (quizá) los higos. Y haciendo un esfuerzo hasta podría dejarlos para no ser aguafiestas. Añadiría pararse en un rayito de sol cuando hace frío. Ver por millonésima vez una peli confort tirada en el sofá. Las cosquillas hechas con la intensidad precisa y por la persona adecuada. Terminar un libro que te encanta y saber que tienes tres más de la saga. Beber agua helada cuando hace calor. Y un millón de cosas más, cosa arriba, cosa abajo.
 
¿Qué añadís vosotros?
 
(El "asco padre"  de Gloria Fuertes es un gran concepto. Yo también me lo agencié en cuanto lo oí. Me ha hecho gracia.)

lunes, 26 de enero de 2026

El baúl de Pandora

Si Marie Kondo entrara en mi superguarida se cortaba las venas. Así os lo digo. No es sólo que sea un vórtice de entropía, es que es un caos contra el que no se puede luchar dado que es imposible aplicar la regla de oro: un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio. Muchísimos de mis enseres están por el medio porque no hay donde guardarlos. Bueno... ¿es ese el único motivo? Y aquí viene la entrada, claro.

Es cierto que no tengo demasiados muebles y por tanto poco espacio. Pero es más cierto aún que podría enterrarme viva bajo una montaña de recibos de compra y papeles de propaganda que no me sirven para nada. Y quien dice recibos dice agendas de ocio, apuntes de cursos, etiquetas de ropa, notas recordatorias de hace 2 años, listas de posibles nombres para protas de relatos, envoltorios monos... En fin, ya me entendéis, padezco un síndrome de Diógenes galopante.

No sé cuál será la causa de la enfermedad real pero en mi caso diría que nace de la indecisión. Porque al principio parece que es pereza de ponerme a revisar ese Everest de papeleo, pero después te das cuenta que el problema verdadero es chequearlo todo sabiendo que lograrás tirar como mucho un 1%. "Estos tickets del Pleistoceno... ay, es que quería hacer comparativa de precios para encontrar el super más barato". "Esta etiqueta... ay, es que me quiero acordar de como se lavan los pantalones nuevos que compre en 2005". "Este libro... ay, es que quería apuntar las frases que subrayé cuando me lo leí en preescolar." "Ay, ¿seguro que no necesitaré esta absoluta chorrada para algo en el futuro? No sé, igual sí... Si la tiro fijo que me hace falta al día siguiente".

En serio, una desesperación. Ni un ejército de maries Kondos ametrallándome con su mantra "¿este objeto te hace realmente feliz?" conseguirían ayudarme a soltar lastre de basurillas. Siempre encontraría una excusa que darles para conservar cualquier ponzoña. SIEM-PRE. De hecho, la última limpieza general seria que recuerdo fue posterior al mierdertsunami, cuando una ola de aguas fétidas empapó el 75% de mis pertenencias obligándome a tirarlo todo con la nariz tapada y sin mirar. No hay más preguntas, señoría.

Para colmo, este apego a las bazofias varias se combina trágicamente con mi caos mental y mi despiste crónico. Siempre tengo mil cosas en la cabeza y la sensación de que me olvido de todo, así que suelo dejar los asuntos pendientes por medio para recordarme que hay que resolverlos. Spoiler: no funciona. Cuando una montaña de temas "por mirar" se asienta de forma perpetua en tu salón, al cabo de poco te acostumbras y dejas de verla. Las tareas siguen pendientes y tu nivel de caos y estrés se incrementa.

He probado de todo para intentar invertir esta tendencia: listas, app de organización, libros de gurús del orden.... Fracaso total. Así que a situaciones desesperadas, medidas desesperadas: me he comprado un baúl. Uno bonito y graaaaaaande donde voy a echar todo sin mirar, sin indecisión y sin miedo. Allí voy a encerrar todo mi caos, como Pandora. Y como ella no me hago responsable de los males que se escapen de ahí cuando se me ocurra abrir la tapa...

lunes, 19 de enero de 2026

Yo no

 


Yo no.

Ese es el problema, creo. Que no me queda fe.

Ni fuerzas.

Vivir no es respirar.