jueves, 18 de abril de 2024

La energía que mantiene unido el universo

 


¿Creéis en la suerte? Ya sé, ya sé, no es un debate lo que se dice nuevo. Me sé las diferentes posturas y las frases típicas y tampoco me voy a ir para lo hondo, no os preocupéis.

Yo después de años de movidas turbias non stop he pasado por etapas. Al principio estaba convencida de que me había mirado un tuerto, luego quise creer que la fortuna te tocaba cuando estabas preparada para reconocerla y aprovecharla y que terminaría llegando. Ahora creo que desde luego es importante currártelo, y que hay que poner las condiciones para que llegue, pero que también hace falta una chispita de magia, un toque, un empujoncito. No todo depende de uno mismo por mucho empeño, buena intención y actitud positiva que le ponga, esto es así y es así.

Así que aquí vengo yo, una vez más, a invocar a lo que dice el tuit de arriba, la energía que mantiene unido el universo. Por favor, fatum, destino, dioses, naturaleza, vida, quien sea, por favor, mandadme una miajita de potra. Una lentejita de nada. ¿Qué os cuesta? ¡Un poquitillo! Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor.

POR-FA-VOR

lunes, 15 de abril de 2024

MierderSensation a máximo volumen

¿Sabéis la sensación de tener un examen y pensar todo el rato, hagas lo que hagas, que deberías estar estudiando? Quedas para tomar una caña, pero no la disfrutas porque "deberías estar estudiando". Ves un capítulo de una serie, pero no te enteras de la mitad porque "deberías estar estudiando". Te vas a la cama muerta de agotamiento, pero no te duermes de remordimientos porque "deberías estar estudiando". ¿Sabéis esa sensación absurda a más no poder porque en realidad en esta vida hay tiempo para todo?

Bueno, pues yo esa sensación absurda (y de MIERDA, añadiré. Para público internacional y viajado la llamaremos MierderSensation) la tengo y la he tenido siempre de fondo en mi cerebro hubiera o no algún examen de por medio. Muchas de las cosas que consideraba importantes en mi vida no han funcionado la mayoría del tiempo como me habría gustado, así que me he pasado los días buscando remedios o implementando lo que a mi me parecía que podía ser una solución. Y como esos cuidados planes de contingencia no daban los resultados esperados no paraba de sonar la banda sonora estrella en mi mente: la MierderSensation, la impresión de tener algo pendiente de resolver, de haberte dejado el gas encendido, de vigilar las cazuelas al fuego. Esa AGOTADORA sensación.

Pensaba que la exposición prolongada a semejante zurullo me había hecho resistente, como las bacterias al antibiótico. Sin embargo putadones recientes han subido el volumen de esta banda sonora, que ahora está tan alta que ya no cabe en el cerebro y se me ha agarrado a la garganta. La noto ahí, clavándome las pezuñas en la traquea y avanzando peligrosamente hacia mi pecho. Siento de forma física y real como me cierra las vías respìratorias así que, amiguis, ha llegado el momento de tomar medias drásticas. Tendré que apagar el tocadiscos, desenchufar los altavoces, cortar el suministro eléctrico. A grandes males, grandes remedios.

Me tomo vacaciones de solucionar. A lo mejor mi vida no tiene solución o yo no la encuentro y quizá sea otro el que pueda iluminarme con sus remedios. No sé, yo me rindo, la MierderSensation a máximo volumen va a conseguir que me estallen los tímpanos. 


POWER OFF

viernes, 12 de abril de 2024

Risas en el CaraLibro

 

Vosotros no os acordaréis porque sois muy jóvenes, pero hubo un tiempo en que apenas había redes sociales y el rey de la fiesta era Facebook. Sí, si, para todas las edades, no sólo para la asociación de senderistas de la tercera edad de Parla. 

Como no había más, no quedaba otra que apañarse con eso para todo: para informarse, para vender, para ligar, para organizar cumpleaños...para todo. Y como no existía Twitter, ni TikTok ni leches, los chistes también se hacían allí, claro.

Rizando el rizo en este sentido, durante años el no va más de las risas fue crear grupos con nombres ingeniosos a los que la gente se apuntaba sólo porque le hacían gracia. Solían ser verdades generalizadas que al leerlas todos pensábamos: "si soy" (expresado en la jerga de los Z). La imagen del anuncio de arriba me recordó a uno de estos grupos que a mi me encantaba y que se llamaba: "Saco el móvil para mirar la hora, reviso fotos, contesto mensajes, guardo el móvil. Ni puta idea de qué hora es". Había otros que también molaban. Aquí algunos ejemplos:

-Salir de tranquis pero llevarte las gafas de sol, por si acaso.

-Ver a alguien feo y decirle a tu amiga, "Mira tu novio" 

-Siempre he querido subirme a un taxi y decir ¡¡¡siga a ese coche!!!

-Señoras que siguen todos los consejos de "Saber vivir" y ahora son INMORTALES 

-Yo también creo que Epi y Blas eran follamigos.

-Cuando mi Novio no está y me toca salir con Brad Pitt,

 Había muchos más, ¿alguien se acuerda de alguno?

domingo, 7 de abril de 2024

Déjate de margaritas

Llevo tantos años aquí que me extraña que no haya compartido ya por esto lares un texto que me gusta un montón. De todas formas, como lo he buscado y no lo he encontrado, aquí va. Es tan tan guay que no merece la pena ni que lo comente, me voy a limitar citar las partes que más me gustan. Lo leí en uno de esos blogs molones al máximo que nunca deberían haberse abandonado pero que, tristemente como la gran mayoría, también lo hicieron. Del https://www.elcajondegatsby.com/ llega "Mala Hierba".

"Las malas hierbas son plantas salvajes que nacen en cualquier lugar, justo donde nadie quiere que nazcan. Y da igual que las arranques, volverán a crecer. Me dijo que por muchas veces que intentes matarlas, siempre encuentran la manera de salir de la tierra, se adaptan al medio y se extienden, sin prisa, pero sin pausa. (...) Se agarran al suelo con fuerza, como si supieran que tarde o temprano alguien vendrá a arrancarlas (...) En la vida hay dos tipos de personas: las que viven cayéndose y las que viven levantándose. Si lo piensas bien, ambas acciones, al fin y al cabo, nacen des mismo proceso; para caerse hay que estar de pie y para levantarse hay que haberse caído primero. Sólo cambia la parte con la que te quedas, el enfoque lo es todo."

(...)

"Hay personas que no entienden de macetas, que siempre crecerán en todas partes trepando los muros que les corten el paso y disfrutando del paisaje que las amapolas sólo pueden imaginar, aferrándose a sus sueños con fuerza, sin dejar que nadie se los arranque. Se hacen fuertes en el desastre y saben esperar pacientes a que llueva, levantándose una y otra vez. Estas son, sin lugar a dudas, las personas que ponen el mundo al revés.

Déjate de margaritas, mala hierba nunca muere"

jueves, 4 de abril de 2024

Mientras esperamos...

Sé que no os lo vais a creer, pero llevo un buen rato pensando algo para no actualizar ooooootra vez con una entrada de lloriqueos. Spoiler: not found. No soy capaz. Es como si alguien me hubiera puesto en modo avión la parte de mi cerebro dedicada a la alegría y a las risas y hubiera convertido las neuronas de esta zona en piedras pisapapeles. No hay forma humana de hacerlas funcionar, oye.

Dándole vueltas a esto me acordé de una escena de la peli de Sexo en Nueva York (si, esa joya del Séptimo Arte, si, hijos míos, cada uno tiene sus referencias). El caso es que la prota, que ya de base es bastante drama queen, tiene un bajón muy tocho y en los primeros días de patalear para salir del hoyo lo ve todo negrísimo. Y ella, que en teoría es bromista y graciosa, llega a preguntarse: "¿Volveré a reír alguna vez?"  Una de sus amigas le contesta que lo hará cuando algo tenga mucha gracia y para que los espectadores no nos cortemos las venas, pocos días después, efectivamente, vemos ese momento, inicio de su recuperación.

 

En la película de mi vida aún no ha ocurrido esta escena esperanzadora, así que mientras esperamos este ansiado momento, vamos a poner unos anuncios graciosos que he encontrado en Twitter para aguantar el tirón.





Ale, a funcionar. Y por la sombra, bombones, que parece que la primavera ya se ha decidido a llegar.

lunes, 1 de abril de 2024

De vuelta

Tres semanas esperando las vacaciones de Semana Santa, parpadeo y ya se han acabado. Menuda caca de la vaca Paca. A ver si me toca la lotería ya porque la vida de currante no acaba de cuadrarme. En fin, qué le vamos a hacer. Retomamos la programación habitual


Ánimo a todos.

domingo, 24 de marzo de 2024

A funcionar

Me duele el pecho. En sentido literal y figurado. 

Figurado porque estoy llevando regumal la última pedorreta que la vida me ha hecho en la cara. Que no es tampoco que haya sido mucho peor que otras anteriores, también os digo, pero no sé... esta me ha dejado para el arrastre. Más que por intensidad por acumulación, creo yo. Cuando aguantas una leche y otra y otra y otra y de repente viene una galleta camuflada que tarda en rebelarse como tal, quieres creer que se acabó la paliza. Que tras sonar la campana habías conseguido llegar al final del combate en pie. Sin embargo, mientras estabas despistada mirando al público con los brazos en alto... ¡zas! ¡gancho de derecha y de cara a la lona! KO técnico. Y tirada en el suelo no piensas en el daño que te ha hecho el último golpe, sino en lo que te han ido debilitando todos los anteriores. En el cuerpo, sí, pero sobre todo en el alma. En el ánimo. En las reservas de energía para seguir adelante. En la cantidad de fe mínima para afrontar el futuro con un poquito, UN POQUITO, de confianza.

Y por eso decía que me duele el pecho en sentido literal. Porque mi vida repartiendo ostias como panes unida a Putin y sus bombas nucleares, la Tercera Guerra Mundial enseñado la patita por debajo de la puerta y la Inteligencia Artificial usada para todo menos para algo bueno ha disparado mi tasa de pesimismo (ya de por sí alto) a niveles estratosféricos. Parece mentira que hemos pasado una pandemia antes de ayer que nos tenía cagados a tope con lo venidero y ahora tengo aún más miedo, si es que eso es posible. Y por primera vez el terror se me ha agarrado al pecho. Lo noto ahí, estrujándome el corazón como un mono la rama de un árbol, clavándome sus zarpas.

Había leído a otras personas describir su ansiedad de modo parecido, pero nunca me había ocurrido a mi de forma física. Siento literalmente un bicho dentro de la caja torácica que apenas deja espacio para que entre el aire y poder respirar profundo. Y la verdad, no sé qué hacer.