sábado, 28 de marzo de 2026

Sí puedo, pero no quiero

No lo parece por aquí porque no estoy consiguiendo contarlo, pero últimamente hago muchísimas cosas. Más que nunca, diría, y eso que en este blog han quedado constatadas épocas de enorme actividad. Algunos son quehaceres elegidos, otros derivados de los primeros que no me gustan tanto pero que me parece mal dejar y otros son asuntos a los que te apuntas por probar y que unas veces salen bien y otras no tanto. Pero vamos, entre lo que me busco y mi curro con jornada partida horribilis, si se cae el techo de mi superguarida a mi no me pilla debajo.

El 99,99% de este ajetreo lo apaño yo. Es rara la ocasión en la que alguien me ofrece un plan al que puedo unirme sin más. Casi siempre el viaje lo monto yo yo, el curso los busco yo, la iniciativa la encuentro yo y esto se traduce, con frecuencia, en que la única participante conocida soy yo. Hago muchas cosas sola y en general no me importa, porque estoy habituada. Hace la tira de años que en mi vida el tema ha fluido de esta forma, o ir por mi cuenta o quedarme en casa y para mi lo segundo nunca ha sido una opción. Así que si hay algo en lo que estoy entrenada es en hacer cosas sola.

Por eso, creo, me resonó tanto el texto de abajo. 


No digo que no haya peña poco echá pa'lante que se pierde cosas porque no se atreve a hacerlas sola. A esa gente, desde luego, turra a tope para que espabilen, que les hace falta disfrutar más de la vida. Pero para muchos otros el problema no es ese. El tema es que cuando quedas para ir al cine, la peli es, como mucho, el 10% de la experiencia. Así que ir por tu cuenta aporta el 10% de lo que buscabas yendo. Y como no estoy hablando solo de cine, no creo que tenga que poner más ejemplos para que me entendáis.

Por eso estoy un poco harta de las chapas continuas de no depender de nadie y bla bla bla bla. Algunos (muchos, me temo) llevamos toda la vida practicando, tenemos un master en eso. Por consiguiente (que diría Felipe Gonzalez en sus años mozos) voy a parafrasear a Jennifer en esa película de la que no recuerdo nada más que el diálogo de abajo.

"No he venido aquí a decirte que no puedo hacer cosas sola, porque puedo. Puedo hacer cosas sola. Pero no quiero".

Que estoy hasta la pepitilla, vaya, hablando en plata.
 

 

viernes, 20 de marzo de 2026

martes, 17 de marzo de 2026

Y tanto


 

viernes, 6 de marzo de 2026

La isla de los achuchones

Dicen que hay una epidemia de soledad masculina, que los Z y los alfa están poco interesados en lo carnal, que el sexo es cada vez más difícil de encontrar. 

No sé, puede ser. 

Pero lo que escasea, fuera de toda duda, es la ternura.

La peña se trata fatal, especialmente en asuntos ligoteriles o románticos. La teoría está clara, las palabras responsabilidad afectiva y salud mental son trending topic, pero en la práctica muchísima gente miente, desaparece sin dar una mínima explicación o basa sus relaciones en chantajes y comportamientos tóxicos.
El respeto y, sobre todo, el cariño y la ternura brillan por su ausencia.
 

Son el nuevo oro.
 

Así que si yo fuera una millonaria dueña de mil canales de TV por cable y pudiera inventarme el programa que quisiera me inventaría este: La isla de los achuchones.

Ni cuernos, ni acrobacias gimnásticas, ni gritos, ni botox ni anabolizantes. Gana el que sea más cuco.

El que ejerza de mejor almohada en las tardes de peli y manta.
El que aguante más haciendo una cucharita en condiciones.
El que te deje una nota por la mañana doblada en forma de rosa.
El que te escriba guapa en la lista de la compra entre las galletas y el suavizante.
El que pruebe un bollo nuevo y le guste tanto que te guarde la mitad para que tú también lo pruebes.
El que te coja de la mano al pasear.
El que te abrigue cuando hace frío sin que se lo pidas.
El que te diga en junio que acaba de ver el Insta tu regalo de Reyes ideal.

En fin, ya cogéis la idea, no voy a hacerle todo el trabajo a los finalistas, que en este concurso habrá que currárselo.
 

¿Qué decís? ¿Que no tendría audiencia? ¿Cómo lo sabéis? Si nunca se ha hecho nada parecido en TV...

Y tengo más propuestas de islas. 
Stay tuned

sábado, 28 de febrero de 2026

IA calendar

 
 
Ya he dicho por aquí que yo le tengo manía a la inteligencia listilla porque lo primero de lo que se ha apropiado es de las expresiones artísticas, que son lo más genuinamente humano.Y eso me joroba lo que no está escrito. Después he intentado alejarme lo más posible de ella porque me asusta bastante Veo que va a producir un cambio en el mercado laboral gigantesco y rapidísimo que traerá sufrimiento a paladas y prefiero no saber demasiado para no agobiarme antes de hora. Sin embargo, el otro día debí de detenerme demasiado en un tuit sin querer y ahora mi algoritmo de Twitter está monotemático con este asunto y el monito Punch (para compensar con ternura, supongo), así que llevo una semana que todo el rato estoy en un ay.
 
El caso es que entre un montón de agobio y mucha terminología que me suena a chino, me estoy encontrando con algunas cosas curiosas. La imagen de arriba, por ejemplo. Porque no ha acertado nada con las fechas, ¿no? Los primeros en caer han sido los artistas y en la foto los pone en 2030. A ver... pero si la peña ya hace con Chat GPT a lo cutre carteles, fotos, canciones, libros... De hecho ya hay diseñadores, traductores y dobladores que las están pasando canutas. Faltan los actores y que hagamos nuestras propias pelis en la cocina de casa, pero ¿2030? No creo que tarde tanto. Ojalá.

Lo irónico es que los damnificados más tempranos son gente que casi seguro se veía con la vida resuelta hace no tanto. En temas de programación la IA va a toda pastilla y en breve los pringadillos del gremio, los que pican código, van a sobrar. Aunque también lo tendrán más fácil para reciclarse al conocer el sector, ¿no? ¿Pero reciclarse en qué? Es que ni se vislumbra hacia donde vamos.

En lo que el cuadro de arriba se columpia mogollón es en los médicos y los profes  ¿2029? Ni de coña. Esos son los que más van a durar. Si hoy en día los coles son más un aparcaniños que fuentes de conocimiento. El objetivo principal no es que les enseñen, sino que les cuiden mientras sus padres trabajan. Así que, hasta que a la IA no le crezca una mano para dar collejas a los que se porten mal, los maestros no tienen nada que temer. Y una cosa parecida se aplica a los médicos con adultos. No se si la listilla hará buenos diagnósticos o no, pero que la peña necesita a un humano para ir a contarle sus penas cuando se encuentra mal, eso es incontestable. Así que los matasanos tampoco están agobiados.

Ahora bien, también tiene bemoles que los últimos a los que les manguen su curro sean los de las fábricas, que pasaron de sus padres cuando les daban la chapa con cursar estudios superiores y parece que han acertado. Y lo que no veo para nada es lo de los soldados. ¡Si los drones ya son tendencia en la guerra de Ucrania, que es la que tenemos más fresquita! Y además, la ciencia ficción lleva diciéndonos desde Star Wars que los robots lucharán por nosotros. ¿Y ahora resulta que la IA va a sustituir antes a Shakira que a un militar? Muy bien tendría que saber mover la cadera para conseguir eso.

En fin, colegas, lo que más se repetía en los tuits más pesimistas es que hay que hacerse fontanero, que esos son los que más van a aguantar. Yo ya estoy buscando un outfit al estilo Mario y Luigi, no os digo más.

lunes, 23 de febrero de 2026

Fundido a negro

Estás ahí, distraída, luchando día a día con uñas y dientes por lo que quieres cuando, de repente, ¡zas!

Fundido a negro.

Te despiertas en el suelo de tu cocina con la mitad de tu cuerpo paralizada, sin poder levantarte, ni andar, ni hablar y en lo que único que puedes pensar es en todo lo que te queda por hacer. En que aún no has estado en Nueva York, ni nunca te han llamado mamá, ni nadie te ha dicho jamás: "tú y yo para siempre"

Así que después del susto y de los días de hospital, por suerte ya estás recuperada, pero tú ya no eres tú. No quieres lo que querías, ni te importa lo que te importaba. Eres otra, has llegado a mitad de partida y el tiempo corre. Corre muy deprisa.

Ese es el problema. 

sábado, 21 de febrero de 2026

Indefensión aprendida

 
Qué bien explicado esto de arriba. Dicen que esta dinámica se contrarresta con microcontroles, es decir fijándote en situaciones en las que sí puedes lograr tu objetivo, hacer algo para que salga bien, por pequeño que sea. Y estoy de acuerdo. El problema es que llega un momento en que necesitas escalar los resultados, en que lo pequeño, por más buena intención que le pongas y por muchos microelementos que acumules ya no es suficiente, porque cantidad no es calidad. Vamos, lo que dije aquí, que en 15 años de blog ya ha salido todo. Y entonces no puedes evitar pensar, ¿por qué yo no? ¿No me lo merezco? ¿Por qué coj*nes no me lo merezco?

Pero eso daría para otra entrada que deberá ser contada en otra ocasión. Ahora os voy a dejar disfrutar del finde, que parece que va a salir un rato el solecito. Asíq ue a aaprovecharlo. Y, como siempre, por la sombra, bombones.