El otro día un chico me preguntó en un bar que cuál era mi fin de semana ideal. En un momento de estos de confusión típicos de un sábado noche, uno de los dos, (o los dos) nos despistamos y la conversación se acabó antes de que pudiera contestarle. ¡Será posible! Para uno que no me viene con el originalísimo "¿estudias o trabajas?"... El caso es que me quedé pensando y no tengo un fin de semana ideal. Al menos no uno sólo.
En general, hay algunas cosas que tengo claras que tendrían que cumplirse. El sol es obligatorio. Un finde perfecto, sea cual sea el plan, tiene que hacer buen tiempo. Las risas son innegociables. Si son muchas y a caracajadas, mejor que mejor. Lo que habitualmente viene unido a otro punto imprescindible del finde perfecto: una buena conversación. Ya sea de esas multitudinarias y caóticas de las que vienen las risas o una laaaaaaaarga charla para ponerte al día con quien sea.
Y haciendo combinaciones de estos elementos y lo que se me ha ido ocurriendo me salen por lo menos tres fin de semana ideales:
-OPCIÓN A: EN SPEEDYTOWN
Viernes tarde: comida, minisiesta (IM-PRES-CIN-DI-BLE para poder aguantar el ritmo), cena de tapas y algún plan guay: ver un espectáculo de improvisaciones o cuentacuentos o monólogos en un bar, algún miniconcierto, batalla juegos de mesa...
Sábado: Levantarte taaaaaaaaaaaaaarde y remolonear en la cama todo lo posible. Ponerte las pilas por fin, ver el estupendísimo sol que hace y salir a dar un paseo. Encontrarte tu comida favorita preparada (por arte de magia), ver una buena peli tumbada en el sofá, leer un rato y ponerte guapísima para salir. Quedar con toda la pandilla en un bar que hacía tiempo que querías probar, tomar unas cañas, risas, bailoteos... y lo que vaya surgiendo, las noches de fiesta son impredecibles.
Domingo: Levantarte más taaaaaaaaaaaaaaaarde aún que ayer (porque en un finde ideal el sábado noche es guay y se alarga, claro), ir al Speedyhogar a participar en una convención de Speedysobris y jugar al escondite, a "tú la llevas" y a "polis y cacos" como si no hubiera un mañana. Terminar la tarde viendo alguna obra interesante que pongan en algún teatro de Speedytown, llegar a casa, hacer un rápido repaso a la blogoesfera y escribir una entrada chula, de esas que las acabas y piensas:
"¡Este post me ha quedado bien, cómo me divierte hacer esto!"
(Bueno, una matización: en mi finde ideal el lunes no tendría que trabajar, porque pensando que al día siguiente hay curro, lo domingos pierden mucho encanto)
-OPCIÓN B: DE VIAJE
Aquí hay varias posibilidades. Una es hacer una escapadita rápida a Madrid o Barcelona y ver un musical, cenar en un restaurante novedoso, hacer algún plan de esos chulísimos (como
un juego de pistas con GPS o una representación de
Cluedo en vivo) y pasarse por el Prado a ver a la hermana recién descubierta de La Gioconda, por ejemplo. Otra buena opción es irse en pandilla a algún sitio bonito en la montaña y jugarse a los chinos quien cocina y quien limpia. Hacerle continuas putadillas al típico/a que tarda 1000 horas en ducharse para sacarle del baño de una vez y organizar barullo para que se despierte pronto el que se haya cogido el pedo más grande la noche anterior . Recorrer una ruta senderista, montar a caballo, preparar patatas asadas en la chimenea y que te toque fregar los platos porque has perdido jugando a las películas. Volver a Speedytown y escribir una entrada para el blog sobre el viaje, que si la leyeran los que han ido conmigo pensarían:
"¿Pero Speedy ha estado con nosotros? ¿Seguro?"
-OPCIÓN C: (ESTOOO, NO SÉ QUÉ NOMBRE PONERLE A ESTE FINDE)
Acabar rendida después de un horriiiiiiiiiiiiible semana de trabajo y pasarte todo la tarde tumbada en el sofá mientras ÉL te hace mimitos. Ver una buena peli acompañada de una montaña de palomitas, bollos, chuches y chocolate y que cuando termine, ÉL te empiece a dar besos suaves en el cuello, en el escote, te dé mordisquitos en la oreja y...
(Aquí voy a poner los dos rombos que estamos en horario infantil)
A la mañana siguiente quedar en un paraje bonito con ÉL y su pandilla y hacer una barbacoa de esas infinitas que empiezan a las 12 de la mañana y acaban a las ocho de la tarde. Volver corriendo a casa para arreglarte y llegar justa a las 10 al bar donde tus amigos están jugando (y sin tu ayuda, perdiendo) un torneo de dardos. Pasarte luego por el restaurante donde han cenado tus compas de teatro para presentarles a ÉL porque, "
ya te vale, cómo no lo has traído antes, ¿crees que le vamos a asustar o qué?". Bailotear, reír y ponerte roja con las bromitas sobre ÉL y tú que los cabritos de tus amigos y los teatreros se han pasado toda la noche haciendo. Levantarte taaaaaaaaaaaaaaaaarde el domingo, que te traigan el desayuno a la cama, comer de picnic en el parque, echarte una siesta al solecito y luego ir a un cine de esos grandes, elegantes y bonitos, a ver una buena peli.
Adivináis cómo acaba este finde, ¿no? No hombre, no, nada de dos rombos. Iba a decir que termina escribiendo una entrada para el blog sobre un fin de semana guay.
¡¡¡SERÉIS MAL PENSADOS!!