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martes, 25 de junio de 2024

CerebroExcursión

 


¿Habéis visto ya Del revés 2? Si aún no, sois de los pocos que quedan y creo que no duraréis mucho en esa situación. Recordad mis palabras.

Yo la vi este finde en lo que al principio iba a ser una multitudinaria excursión de mi enooorme equipo de SpeedySobris y que finalmente quedó bastante capitidisminuida. Eso sí, como han ido divididos en grupúsculos, lo que fijo que va a hacer sold out es el cineforum de primos en la próxima comida familiar en el Speedyhogar. Va a ser como para verlo eso también. De hecho, ya lo petó el otro día el minitrailer del SpeedySobri más peque y su lengua de trapo intentando explicarle a SpeedyDad quién era el personaje de Ira. Ni os cuento la cara de su abuelo de no entender nada y flipar en colores.

El caso es que a mi me gustó mucho. No voy a entrar en el detalle porque esta es una zona blogueril libre de spoilers, pero me parece que han dado en el clavo representando ciertas características de la adolescencia. Más incluso que con algunas emociones de la 1, como Asco, que yo no terminé de entender del todo. Aún así la primera parte tiene grandes hits que nunca está de más recordar. Por ejemplo, un, dos, tres, responda otra vez: el meme de arriba. ¿Quién decide qué se recuerda y qué se olvida? En mi cerebro, desde luego, un demente. No hay otra explicación posible para semejantes decisiones absurdas.

¿Otro gran momento? Este (minuto 3,50, no me deja insertar el video, sorry) sobre transitar la tristeza. Sobre la necesidad de llorar las cosas para superarlas y seguir adelante.

Hay muchos más momentazos, claro. ¿Cuáles son vuestros preferidos?

lunes, 7 de octubre de 2013

Bodas-tortura

De una boda sale otra, a no ser que tengas una panda de amigas bien-intencionadas a tope, pero que llevan una copita de más. O dos.

Cuatro horas antes de la hora B (de Boda)

-Vamos a establecer el orden de prioridades. En caso de conflicto de intereses entre las solteras del grupo, se decide por orden de antigüedad y tiene preferencia Speedy, que lleva en sequía desde el Pleistoceno Superior.

-Gracias por decir eso a 200 decibelios de volumen en el restaurante en el que están desayunando todos los invitados de la boda, que no has dejado mi imagen por suelos ni nada, ¿eh? Gracias, de verdad.

Dos horas antes de la hora B

-¿A quién quieres que me empiece a trabajar para ti? El fotógrafo está bien. ¿Al fotógrafo?

-No, gracias.

-Sí, mira, al fotógrafo este, que tiene unos rizos muy monos.

-Por favor, déjame espacio, que me estás tapando el objetivo de la cámara.

-Sí, sí, ahora mismo. Esto... ¿conoces a Speedy?

-Tierra, trágame.

Hora B

-El del segundo banco de la iglesia, parece que ha venido sin pareja, ¿no? Pues no está mal. Y el de atrás tampoco...

-¡Me quieres dejar escuchar, que al final no me voy a enterar de cuando me toca leer!

Hora B + 1. Entrantes

-¿Que te vas a quitar los tacones ya? Ni-de-co-ña. ¿No ves que los del segundo banco eran muy altos? A ver si luego no vas a llegar a donde tienes que llegar.

Hora B + 2. Primer plato

-Pedro, eres el camarero más guapo del restaurante. Y el más eficiente. Oye, ¿dónde está el salón de baile? ¿Cerca de la habitación 340, que es donde están alojadas las solteras, SPEEDY (la del vestido azul) y J, la de la falda roja?
 
-¿Más vino?

-Mejor arsénico, por compasión.

Hora B + 4. El baile

-A ver, ya sabemos que eres la novia y que estás megaocupada disfrutando de tu día y saludando a tus invitados, pero vamos a los temas importantes, que no nos aclaramos. ¿Quiénes son los solteros de la boda?

-Speedy, ya nos hemos enterado bien, hay tres. El rubio ese de pelo medio largo...
 
-Aja, ¿dices ese que nos mira mosqueadísimo porque le estás señalando sin ningún tipo de disimulo?
 
-Sí, sí, ese, ¡¡¡holaaaaaaaa!!!

Por si alguien se ha quedado con la duda, no, en esta boda no he conocido a mi futuro marido. No sé qué habrá podido fallar...

viernes, 31 de mayo de 2013

Estrés fiestero

"No inventes, no engañes, no robes ni bebas; Pero si inventas, invéntate un mundo mejor; Si engañas, engaña a la muerte; Si robas, roba  un corazón y si bebes, bébete los mejores momentos de tu vida"

Eso dice el brindis. Y yo añado: No te estreses, pero si vas a estresarte, que sea por estrés fiestero. Que es exactamente lo que me está pasando a mí estos días.

Estoy metida en un tsunami de eventos varios que está siendo un no parar: cenas, despedidas de soltera, cumpleaños, fiestas de disfraces, comidas familiares, reencuentros, más cumpleaños... lo que os digo, un no parar. Con diferencia, lo que más he hecho estos días es rebuscar en mi armario (y en el de familiares y amigos) vestidos que me dieran pinta de actriz de cine en blanco y negro, envolver regalos, pensar dedicatorias, encontrar complementos, diseñar pruebas para hacer pasar vergüenza a los futuros marido y mujer, planificar viajes, probar peinados y decorar salones para eventos varios. De hecho, ahora me toca construir mi propia Nueva York con tres cartulinas, goma eva, un cartel de cartón con forma de farola gigante, purpurina y un CD de Frank Sinatra.

Se hará lo que se pueda.


miércoles, 31 de octubre de 2012

¡Emergencia!

¡Mayday, mayday! ¡Águila verde a águila azul! ¡Situación de emergencia! Repito, situación de emergencia. Solicito refuerzos.

¿Ya tengo vuestra atención? Bien, pues este es el tema. Es miércoles, esta noche voy a una cena de halloween y aún no he solucionado el asunto disfraz. Que sí, que hay que ser más previsora, que lo de la cena lo sabías desde hace una semana, que siempre te pilla el toro y bla, bla, bla, bla. Ya lo sé, que nunca aprendo. No os voy a aburrir con la locura de semana (y fin de semana) que he tenido, ni voy a tratar de ablandar vuestro corazón diciendoos que ayer sufrí una de mis horribles clases de alemán y luego me tocó una hora de ducha bicicletera (es decir, que estuve pedaleando 50 minutos bajo la lluvia para llegar a mi casa). Sólo es diré que la cena es a las nueve y que tengo hasta entonces para agenciarme un disfraz medio decente. ¿Alguna idea?

Estos son los datos de la misión:

-Nombre en clave de la operación: Halloween terrorífico

-Material proporcionado: Una capa negra

-Fondos disponibles para la compra de otros medios y materiales: Muy, pero que muy pocos.

-Habilidad manual para la autofabricación del disfraz: Más bien poca, sobre todo con estas prisas.

Sincronicemos nuestros relojes y ¡adelante!

jueves, 16 de agosto de 2012

Meterse en un jardín... sin salir del agua

¡Por un día no pasa nada! piensa mientras salta la valla para colarse en la piscina del edificio de enfrente de su casa. Toda la tarde pateándose las calles a 40 grados a la sombra es mucho para cualquiera, pero no hay nada que no pueda arreglar un bañito nocturno. Así que se quita la ropa en un segundo y se tira de cabeza.

Flotando en el agua deja de notar por fin el horrible dolor de espalda y de pies que se le ha puesto tras todo el día de trabajo. Le encanta bañarse sola, le da la sensación de que es una millonaria relajándose en su inmensa mansión de Malibú, o Beverly Hills o alguna urbanización de ricachos. Y cuando está boca arriba, haciendo el muerto, relajadísima... aparece él.

Lo primero que piensa es que ese memo le va a estropear el baño solitario. Luego le mira bien, repara en sus anchas espaldas, marcadísimos abdominales y bronceado perfecto y ya no le importa tanto. Una pena que él no sea su vecino. Y que ella sea una intrusa caradura que se ha colado en su piscina. Si no hablaría con él. (¡Ja, no te lo crees ni tú! No te atreverías a hablarle ni de coña)

-Hola, ¿vives aquí? Es que no me suena haber coincidido contigo nunca en el ascensor.
-(Upssssss) ¿Conoces las caras de todos los vecinos? Qué buena memoria, ¿no?
-Pues no demasiado, pero de tí me acordaría.
-(Vaya, la primera vez que usan conmigo la típica frase de ligoteo y no puedo seguirle el rollo) Ya, bueno, no uso mucho el ascensor, es que vivo en el primero.
-Ah, ¿conoces a Javi?
-(Estoooooooo) No. Bueno, digo, sí, claro, de cara, de encontrarnos en el rellano, pero yo vivo enfrente.
-¿Lo han alquilado por fin?
-(Ufffff, ¡menos mal) Si, sí, a mí, llevo allí sólo 15 días. Acabo de mudarme, soy nueva en la ciudad.(¿Para qué te metes en este jardín? Mentir en eso no hacía ninguna falta)
-¡Anda!, ¿si? ¿De dónde eres?
-(Claro, una trola llama a otra trola) Deeeeeeee Capilandia (por ejemplo)
-¿Y has venido por trabajo?
-Sí, soy cocinera (¡¡¡Cocinera!!! ¿No podrías haber elegido una profesión de la que supieras algo? Para futuras preguntas, y eso. A ver, esos abdominales te están desconcentrando. La mejor defensa es un buen ataque, pregúntale tú cualquier cosa, algo natural en esta situación, de vecinos...) ¿Y en estas casas da el sol por la mañana en la parte norte, no? (Muy bien, sí, típico comentario de vecinos... de 80 años)
-¿El norte? No sé... por la mañana da en el salón. (Silencio. Cara de "a esta chica el premio a la mejor conversadora no se lo van a dar)".
-En fin....., yo me voy a ir subiendo (que una retirada a tiempo es una victoria)
-Pues ya nos veremos otro día por aquí.
-(Puessssss, si consigo hacerme un esquema con todas las bolas que te he metido para que no se me vea el plumero la próxima vez que te vea, puede) Claro, claro.
-Por cierto, soy Sergio.
-Yo Susan... Speedy. Soy Speedy.

martes, 17 de julio de 2012

Primeras conclusiones crucerísticas

¡¡¡¡Saludos grumetes!!!!

¿Qué tal han ido estos días por las procelosas aguas de la blogoesfera? ¿Mar en calma y navegación tranquila? Espero que por lo menos algo más relajada que la vida en 3D, porque después de mi desconexión completa del mundo real, al volver me he encontrado una liada de tal calibre, que aún no he podido leer un periódico completo. Miro un par de páginas y tengo que cerrarlo, para ir asimilando las malas noticias poco a poco. Me voy de vacaciones unos diillas y mira la que se forma... ¡Si es que no se os puede dejar solos!

Mi aventura marinera bien, gracias. Pero como todo lo bueno se acaba, después de que cortaran las cadenas con las que me había atado al barco y al animador buenorro morenazo, me resigné dignamente a volver a tierra y a la cruda realidad. Es lo que tenemos las personas maduras, que sabemos aceptar serenamente los cambios, pero no me lo recordéis mucho, que aún me dan ataques de llanto incontrolado.

Total que bien, el crucero ha ido bien, para que os voy a engañar. Ya irán saliendo cosillas por aquí, supongo. Estas son, por ejemplo, las primeras conclusiones crucerísticas:

-El ser humano es capaz de beber su propio peso en mojitos, en menos de dos horas, repanchingado en  su tumbona y levantándose sólo para bailar la conga de vez en cuando.

-Dormir es una necesidad fisiológica secundaria de la que se puede prescindir si hay que reírse, bailotear y ligar hasta altas horas de la madrugada y luego levantarse al punto de la mañana para hacer una excursión.

-En las condiciones del apartado anterior, cualquier sitio es bueno para echar una tan corta como reparadora cabezadita: el punto de encuentro de las excursiones, el bus que te lleva a la ciudad en la que vas a hacer turismo, las únicas escaleras a la sombra que hay en la Plaza de España de Roma, la entrada del yacimiento arqueológico de Pompeya... donde sea.

-Un morenazo buenorro que sabe moverse parece aún más estupendo tras unos cuantos bailes. Tanto, que después de ser su pareja de salsa, no puedes evitar decirle: ¿A tí te envuelven para regalo? Porque ya sé lo que quiero llevarme de recuerdo del crucero...

-Nunca se han comido suficientes patatas fritas, hamburguesas y bombas calóricas en general. Cuando parezca que ya no se puede ingerir ni una más, algún iluminado pasará por el buffet grill, traerá algún plato de algo y picarás. Es irremediable.

-Por mal que bailes el tango y la bachata siempre hay alguien que lo baila peor que tú. SIEM-PRE.

-A lo bueno se acostumbra uno enseguida, así que cuando vuelves a tierra no alcanzas a comprender por qué los camareros pretenden que les pagues las copas y por qué las camas han perdido, de repente, la capacidad de autohacerse solas. Inexplicable.

Y lo dejo aquí, que ver tierra por todas partes me está dando unas ganas de llorar...

lunes, 12 de marzo de 2012

Mi fin de semana ideal

El otro día un chico me preguntó en un bar que cuál era mi fin de semana ideal. En un momento de estos de confusión típicos de un sábado noche, uno de los dos, (o los dos) nos despistamos y la conversación se acabó antes de que pudiera contestarle. ¡Será posible! Para uno que no me viene con el originalísimo "¿estudias o trabajas?"...  El caso es que me quedé pensando y no tengo un fin de semana ideal. Al menos no uno sólo.

En general, hay algunas cosas que tengo claras que tendrían que cumplirse. El sol es obligatorio. Un finde perfecto, sea cual sea el plan, tiene que hacer buen tiempo. Las risas son innegociables. Si son muchas y a caracajadas, mejor que mejor. Lo que habitualmente viene unido a otro punto imprescindible del finde perfecto: una buena conversación. Ya sea de esas multitudinarias y caóticas de las que vienen las risas o una laaaaaaaarga charla para ponerte al día con quien sea.

Y haciendo combinaciones de estos elementos y lo que se me ha ido ocurriendo me salen por lo menos tres fin de semana ideales:

-OPCIÓN A: EN SPEEDYTOWN

Viernes tarde: comida, minisiesta (IM-PRES-CIN-DI-BLE para poder aguantar el ritmo), cena de tapas y algún plan guay: ver un espectáculo de improvisaciones o cuentacuentos o monólogos en un bar, algún miniconcierto, batalla juegos de mesa...

Sábado: Levantarte taaaaaaaaaaaaaarde y remolonear en la cama todo lo posible. Ponerte las pilas por fin, ver el estupendísimo sol que hace y salir a dar un paseo. Encontrarte tu comida favorita preparada (por arte de magia), ver una buena peli tumbada en  el sofá, leer un rato y ponerte guapísima para salir. Quedar con toda la pandilla en un bar que hacía tiempo que querías probar, tomar unas cañas, risas, bailoteos... y lo que vaya surgiendo, las noches de fiesta son impredecibles.

Domingo: Levantarte más taaaaaaaaaaaaaaaarde aún que ayer (porque en un finde ideal el sábado noche es guay y se alarga, claro), ir al Speedyhogar a participar en una convención de Speedysobris y jugar al escondite, a "tú la llevas" y a "polis y cacos" como si no hubiera un mañana. Terminar la tarde viendo alguna obra interesante que pongan en algún teatro de Speedytown, llegar a casa, hacer un rápido repaso a la blogoesfera y escribir una entrada chula, de esas que las acabas y piensas: "¡Este post me ha quedado bien, cómo me divierte hacer esto!"

(Bueno, una matización: en mi finde ideal el lunes no tendría que trabajar, porque pensando que al día siguiente hay curro, lo domingos pierden mucho encanto)

-OPCIÓN B: DE VIAJE

Aquí hay varias posibilidades. Una es hacer una escapadita rápida a Madrid o Barcelona y ver un musical, cenar en un restaurante novedoso, hacer algún plan de esos chulísimos (como un juego de pistas con GPS o una representación de Cluedo en vivo) y pasarse por el Prado a ver a la hermana recién descubierta de La Gioconda, por ejemplo. Otra buena opción es irse en pandilla a algún sitio bonito en la montaña y jugarse a los chinos quien cocina y quien limpia. Hacerle continuas putadillas al típico/a que tarda 1000 horas en ducharse para sacarle del baño de una vez y organizar barullo para que se despierte pronto el que se haya cogido el pedo más grande la noche anterior . Recorrer una ruta senderista, montar a caballo, preparar patatas asadas en la chimenea y que te toque fregar los platos porque has perdido jugando a las películas. Volver a Speedytown y escribir una entrada para el blog sobre el viaje, que si la leyeran los que han ido conmigo pensarían: "¿Pero Speedy ha estado con nosotros? ¿Seguro?"

-OPCIÓN C: (ESTOOO, NO SÉ QUÉ NOMBRE PONERLE A ESTE FINDE)

Acabar rendida después de un horriiiiiiiiiiiiible semana de trabajo y pasarte todo la tarde tumbada en el sofá mientras ÉL te hace mimitos. Ver una buena peli acompañada de una montaña de palomitas, bollos, chuches y chocolate y que cuando termine, ÉL te empiece a dar besos suaves en el cuello, en el escote, te dé mordisquitos en la oreja y...

(Aquí voy a poner los dos rombos que estamos en horario infantil)

A la mañana siguiente quedar en un paraje bonito con ÉL y su pandilla y hacer una barbacoa de esas infinitas que empiezan a las 12 de la mañana y acaban a las ocho de la tarde. Volver corriendo a casa para arreglarte y llegar justa a las 10 al bar donde tus amigos están jugando (y sin tu ayuda, perdiendo) un torneo de dardos. Pasarte luego por el restaurante donde han cenado tus compas de teatro para presentarles a ÉL porque, "ya te vale, cómo no lo has traído antes, ¿crees que le vamos a asustar o qué?". Bailotear, reír y ponerte roja con las bromitas sobre ÉL y tú que los cabritos de tus amigos y los teatreros se han pasado toda la noche haciendo. Levantarte taaaaaaaaaaaaaaaaarde el domingo, que te traigan el desayuno a la cama, comer de picnic en el parque, echarte una siesta al solecito y luego ir a un cine de esos grandes, elegantes y bonitos, a ver una buena peli.

Adivináis cómo acaba este finde, ¿no? No hombre, no, nada de dos rombos. Iba a decir que termina escribiendo una entrada para el blog sobre un fin de semana guay.

¡¡¡SERÉIS MAL PENSADOS!!

viernes, 27 de enero de 2012

Haciendo malabarismos

A primera vista, cuando un chico y una chica hablan, podría parecer que se trata de una conversación a dos bandas. Pero no. Como la charla tenga el más mínimo tufillo a ligoteo y como la chica sea como yo (y las de mi club, que somos muchas, a mí no me engañáis) aquello parece el partyline. Hay tantos pensamientos laterales, automáticos y encadenados entre palabras y gestos, que se necesita un esfuerzo de concentración para mantener todas las pelotas en el aire, como si fuera un juego de malabares. Porque requiere habilidad estar atento a cada detalle, sacar conclusiones, tomar decisiones y mantener una conversación interesante sin que se note que tu mente está trabajando a esa velocidad. Ahí estás tú, con ese maromazo enfrente que consigue que te tiemblen las rodillas con sólo mirarte. Y empieza el espectáculo.

(El partyline está muy claro en mi cabeza, pero no creo que sea tan evidente para los que están fuera de mi mente. Lo que está en azul es lo que dice ÉL, lo verde claro lo que digo yo y lo rojo lo que pienso. Preparaos)

Las primeras pelotas las lanzas tú misma al aire. Ayyyyy, qué guapo es... pero con esa facha y sus taitantos años este tiene que haber vivido mucho, no creo que esté muy receptivo a historias nuevas... Ay, por favor, que hoyuelos más monos le salen cuando sonríe... pufff, qué pena que con ese trabajo no le quede tiempo para nada... ¡Madre del amor hermoso! ¿Pero como le puede sentar tan bien una simple camiseta gris?...Me juego lo que sea a que su fuerte no es la fidelidad, precisamente.

Y allí estás, haciendo malabares con esos pensamientos-pelota mientras, entre pestañeo y pestañeo, le pones ojitos, ríes sus gracias con tu carcajada más encantadora y piensas algo inteligente, divertido e ingenioso que decir para que se de cuenta de que, además de guapa, eres interesante. Y cuando parece que tienes el tema controlado, empieza él a lanzar pelotas al aire.

Sí, es una peli guay, la vimos ayer. ¿La vimos? ¿Plural? ¿La vio con quien? ¿Con su novia? ¿¿¿¿¿¿Tiene novia??? No, no, no, debería ser obligatorio por ley que cuando estos monumentos andantes tengan novia lleven un cartel luminoso bien grande que lo avise, para evitar desilusiones innecesarias. Es que a los 15 años todos creemos en el amor eterno, pero luego te van dando leches y te das cuenta de que eso no existe. Pufffffff, menos mal, qué bien, no tiene novia. Aunque no sé de qué me alegro tanto, no está nada receptivo a historias nuevas, si ya lo decía yo...

Pestañeo, pestañeo, ojitos, sonrisa.

Pero hombre, en eso no se puede perder la fe, tienes que seguir creyendo que la mujer de tu vida está en alguna parte. En concreto, ahora mismo enfrente de ti, lleva supertraje, antifaz y su nombre empieza por Speedy y acaba por girl. ¡Ay, madre! Esto lo he pensado muy fuerte, espero no haberlo dicho en voz alta.

Y a ese comentario, al que has hecho sobre la mujer de su vida, él contesta mirándote intensamente, sonriendo con esa sonrisa suya (la de los hoyuelos) y rozándote ligeramente el brazo, "que sí, que seguro que no está lejos". Y como no hay suficientes pelotas en el aire, tú lanzas unas cuantas más. Uyyyyyyy, y ese gesto... ¡a lo mejor le intereso y es una señal! O puede que sólo sea amable profesional, le ponga esa sonrisa a todas y te estés montando películas, que no sería la primera vez. Además, que aquí iba a estar el hombre de tu vida, esperándote, no tiene el destino otra cosa mejor que hacer que darte este regalito, mira tú.

Recolocación disimulada del escote, pestañeo, sonrisa, pestañeo. ¿Llevaré el maquillaje en su sitio o ya se me habrá quitado?

-Hay que ver, está el bar lleno hoy, hay un montón de niños dando el espectáculo, ¿no?

-Ya, es que las nuevas generaciones están fatal, el otro día vinieron unas niñas que no llegaban a 18 años y me propusieron un trío. Pues no me extraña hijo mío, estás como un queso...Espera, espera, espera, ¡¿ahora saca temas sexuales?! Esto NO ha sido casual, estábamos hablando del bar y sale con esto... ¡Este quiere guerra! Bueno... o es lo más emocionante que le ha pasado últimamente y se lo cuenta a todo el mundo... Así que buscas una salida ingeniosa y neutra para saber por donde va:

-No me digas más, ya tenían batería y bajista y les faltaba alguien a la guitarra.

Sonrisa. Pestañeo. Atusamiento de pelo. Contente, Speedy, contente.

Y él no contesta nada, pero te mira y se ríe a caracajas y aparecen otra vez esos malditos hoyuelos que te hacen perder la concentración perfecta con la que hasta ahora has mantenido todas las pelotas en el aire. Y se te escapa:

-De todas maneras, tal y como estás, no creo que sea la primera vez que te hayan hecho propuestas de esas.

Upsssssss, pelotas al suelo.

viernes, 15 de julio de 2011

Cerrado por vacaciones

Bye bye
Au revoir
Arrivederci
Lebewohl
Zbohom
αντίο

Compañeros, ahora sí que sí, me las piro. Empieza oficialmente mi peculiar maratón de no hacer ni el huevo en tres semanas. Habría programado unos cuantos posts para no dejar el blog triste y abandonado casi un mes, pero como soy cero previsora, no me ha dado tiempo. De hecho, apuesto a que ahora mismo estaré todavía sentándome encima de la maleta a ver si consigo cerrarla y como, obviamente, no lo lograré, en los próximos cinco minutos me tocará decidir que par de sandalias dejo en Speedytown y qué pantalones son prescindibles estos días. (Evidentemente esta entrada sí está programada, ¿cómo no iba a despedirme?)

Os diría que me pasaré de vez en cuando por aquí para ver como os va, pero como soy completamente atecnológica, lo voy a tener harto difícil. Ni blackberry, ni PDA, ni un triste movil para meterme en Internet, aunque sea con una conexión chorizada. Por no tener estas vacciones no tengo ni portatil. Eso significa que me va a venir la inspiración a todas horas, porque siempre que no tengo un ordenador a mano, me se me ocurren mil ideas para entradas. Las apunto guarramente en el primer papel que encuentro y después me cuesta un mundo pasarlas a formato digital. ¡Qué cruz tengo con esto, madre mía!

Bueno, que me lío. Que yo venía a despedirme. Que si tenéis vacaciones, que las disfrutéis. Y si no, que aguantéis como campeones, que yo os apoyo (moralmente). Que feliz verano. Y que nos leemos a la vuelta, ¿vale?

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡CIAO AMORESSSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

miércoles, 22 de junio de 2011

Toda la noche en blanco

Hay que ver...toda la vida esperando a que se decidieran a instaurar la Noche en Blanco en Speedytown... y cuando se deciden resulta que no voy a poder hacer muchas cosas porque ... ¡soy parte de ella! Y yo sin enterarme. Casi me da un soponcio cuando me he visto allí, en el programa. Este va a ser mi nuevo argumento estrella en la próxima discusión sobre mi futuro (así, en general) que tenga con Speedydad:

-A ver Speedy, te tienes que centrar, que ya se ha acabado tu carrera de superheroína, ahora necesitas contar cosas de manera regular, que mira lo que has hecho hasta ahora...

-Pues hombre, Speedydad, hasta ahora he salido, he conocido gente, he viajado... y ¡he sido parte del programa de la Noche en Blanco! ¿A qué tú no puedes decir eso? Mucho defender a los débiles, mucho salvar el mundo... pero de Noche en Blanco nada de nada.

¡Zas! ¡En toda la boca!
Ahora vas y lo cascas.

domingo, 15 de mayo de 2011

Tecnología avanzada contra el miedo

Cada uno combate sus temores como quiere o como puede. Hay niños pequeños que duermen con una linterna encendida en la mesilla para vencer su miedo a la oscuridad y chavales que necesitan que sus padres comprueben que no hay monstruos escondidos en el armario para poder descansar. Cuando crecemos nuestros miedos cambian y nuestros modos de enfrentarlos se especializan, pero venimos a hacer más o menos lo mismo.

De mayores nos siguen atemorizando un montón de cosas. Tantas, que algunas resultan incluso absurdas si se piensan bien. Un ejemplo. La mayoría de la gente tiene mucho miedo a hacer cosas sola. Y no digo cosas como luchar contra supervillanos, que más vale ir bien acompañado para asegurarse una victoria rápida y contundente. Digo acciones de la vida diaria para las que, en teoría, no haría falta ningún tipo de acompañante: tomarse un café en una terraza, pasar un rato en la piscina o incluso ir al cine. A ver, que para esto último poca colaboración necesitas: los maromazos de la pantalla grande, un asiento bien cómodo y tú. Todo el mundo ve alguna vez pelis solo en su casa. Entonces, ¿cuál es la diferencia?

Pues yo os lo digo, que en el cine hay que pasar por el suplicio previo de tener que pedirle a la taquillera UNA entrada y que ella repita bien alto, por esos minialtavoces que tienen en las taquillas separadas por un cristal:

-¿SOLO quiere UNA entrada? Si es SOLO UNA se la puedo dar centrada, si fueran más no, pero como es SÓLO UNA....

A estas alturas a ti te parece que te ha crecido una enooooooorme flecha luminosa encima de la cabeza que te señala, junto a un cartel gigante que dice: NO TENGO CON QUIEN IR AL CINE. Estás segura que todo el mundo que cuchichea comenta los triste que es que no hayas ido a ver la peli con nadie y no te cabe ninguna duda que entre los trailers previos van a proyectar uno que se llama "Speedy, la trágica historia de la visionadora solitaria de películas". Total, que para evitar males mayores, terminas alquilando dos pelis en el videoclub, armada con una tarrina gigante de helado y los cojines más cómodos que encuentras en casa. Y aquí paz y después gloria.

Me parece bien, es una manera como otra cualquiera de vencer el miedo a que los demás crean que estamos solos. Una forma de evitar el riesgo de pensar si estamos o no solos de verdad. Luchamos contra estos temores con tecnología cada vez más avanzada: Un iphone para meternos en Facebook mientras esperamos que lleguen los amigos con los que hemos quedado a tomar unas cañas, un movil con miles de juegos por si aparecemos los primeros en el restaurante de la cena o un mp4 para ver vídeos que hagan más llevadero el retraso de quién sea que tenga que venir. Todo son armas contra la soledad o contra las posibles miradas lastimeras de los que crean que estamos solos. Como la linterna de los peques, pero en moderno.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Me lo estoy pensando

Me he apuntado a un curso de buceo. Sí, sí, ya sé lo que me vais a decir: "Con lo mal que se te dio el piragüismo y el chapuzón que te ganaste a pulso en el rafting, para qué te metes en estos berenjenales, alma de cántaro". Y bueno, sí, para qué nos vamos a engañar, tiene pinta de que voy a llevar el mismo camino, pero es que... no sé, está allí y le oigo llamarme. "Speedyyyyyyyy, vennnnnnn, ponte las aletas y pruébameeee" y no lo puedo evitar, yo me apunto y que salga el sol por donde quiera.

Aunque os confieso que esta vez tengo miedín porque hasta los preliminares están siendo un agote, así que no me quiero ni imaginar cómo va a ser el curso. Para empezar me han mandado un libraco de 300 páginas que me tengo que leer antes de la primera clase. Uyyyyyyyyyy, mal comienzo, con las poquitas ganas de concentrarme en nada que tengo yo en cuanto llega el calor. Pero en fin, saco fuerzas de flaqueza, abro el tochazo y me encuentro con esto:

-La presión es distinta dentro del agua, así que tienes que compensar. Si no compensas bien, PUEDES MORIR. (Bueno es saberlo)

-Es muy importante que respires regularmente. Si aguantas la respiración mientras buceas, aunque sea un momento, PUEDES MORIR. Hay gente que se da cuenta al bucear que tiene costumbre de estar en apnea frecuentemente, tú no lo hagas. (No me digáis más, PODRÍA MORIR).

-La diferencia de presión se nota en las cavidades del cuerpo, te puede pasar, por ejemplo, en un empaste de una muela mal puesto o desgastado. Para mayor seguridad intenta bucear sin empastes. Claro, ¿y qué hago con los que ya tengo? ¿Me los arranco?

-SI sales a la superficie rápidamente y no has compensado, tus pulmones pueden estallar. (Es un detalle que no hayáis nombrado la muerte en este caso, preferías que me haga yo la imagen mental, ¿no?)

Total, que si por alguna extraña razón, no te quedas tranquila con la información del libro, te exigen que te hagas un reconocimiento médico que les libre de responsabilidad en caso de que MUERAS. En concreto tiene que ser un reconocimiento de medicina hiperbárica para comprobar que puedes realizar actividades subacuáticas. Pues oye, esto que parece tan sencillo, está siendo toda una odisea, porque Speedytown no es tan grande como Capilandia y me ha costado un siglo encontrar un médico que haga estas pruebas. A la mayoría a los que les he preguntado me han contestado cosas como estas:

-¿Hiper qué?
-¿Para hacer actividades qué?
-¿Que vas a hacer un curso de buceo? ¿Y eso?

Después de mucho investigar, me han terminado mandando al Hospital Poco Concurrido de Speedytown, el único sitio en el que parecen saber algo de este tema. En el sótano y al final del pasillo más lúgubre que he visto en años, me encuentro a la especialista en medicina hisperbárica, una señora peinada al más puro estilo Einstein, que tiene un par de gafas puestas, otras en la cabeza y otras colgadas del cuello. Trabaja en un habitáculo en el que hay un tanque enoooooooooooorme, que hace un ruido muy raro y con un cuadro de mando de cientos de botones de colores alrededor.

-Ah, sí, yo puedo hacerte el reconocimiento, te haré esta prueba, esta otra y una analítica. A ver qué fechas tenemos... (Llama a su ayudante) Igor, ¿cuando podemos sacarle sangre a esta chica?

Sabía que en un sitio tan tétrico como ese tenía que haber alguien que se llamara así para poder decirle "Igor, aprieeeeeeeeta la palanca, aprieeeeeeeta la palanca", como en la creación de Frankenstein.

No sé yo... igual no me apetece tanto lo del buceo.

jueves, 31 de marzo de 2011

¡¡¡¡¡¡SOS GALÁCTICO!!!!!!

Houston, Houston, tenemos un problema. Bueno, en concreto lo TENGO yo. Mis amigos han decidido hacer una cena. Vale, genial, hasta ahí muy bien. Temática. Bueno, eso tampoco suena mal, son las más originales. De disfraces. Lo venía venir, siendo temática, pero bueno, dada mi conocida afición por las lerdeces varias, tampoco voy a fingir que ahora que no me gusta hacer el mongo disfrazándome, porque no se lo iba a creer nadie. De la Guerra de las Galaxias. Aquí el tema empieza a complicarse ligeramente. Los disfraces de esa saga cinematográfica no son los más fáciles de hacer precisamente. Pero el problema no es ese. El problema es el personaje que me ha tocado ser: ¿Creeis que soy la princesa Leia? ¿O Darth-Vader? ¿O incluso C3PO? ¡¡¡¡¡¡¡NOOOOOO!!!!!!!!! Soy un soldado clon! ¡¡¡¡¡¡UN SOLDADO CLON!!!!!! ¿¿¿¿¿¿¿Pero esto qué es??????? ¿¿¿¿¿¿A dónde vamos a llegar? Para empezar ese personaje es un Don Nadie, no pinta nada en la historia. ¿Alguien sabe qué hacen los soldados clones en la saga? Es más ¿alguien tiene completamente claro quiénes son de verdad los soldados clones? Porque yo en mi inmensa ignorancia guerra galaxiana he acudido a San Google para enterarme y en la Red hay una mezcla entre soldados imperiales y clones que ni os cuento... Y he aquí el problema principal: cuando por fin me entere bien de quién soy... ¿Cómo leches me hago el disfraz? Que tiene que ser artesanal... y no tengo ni repajolera idea de cómo me lo voy a montar. ¿Hay algún aficionado a Star Wars que me pueda ayudar? Venga, dejad salir a ese pequeño friki que lleváis dentro y que me eche un cable... porque me veo fatal del día de la cena. ¡¡¡¡¡¡¡Yo, un soldado clon!!!!!!! Estoy indignadísima. Impugnaría el sorteo de personajes diciendo que ha habido tongo si no fuera porque al encargado de la rifa, que es también el anfitrión de la cena, le ha tocado ser Chewbacca. Imposible. Nadie sería tan tonto de hacer tongo y quedarse con el personaje más difícil para disfrazarse. Ha tenido que ser un sorteo legal, fijo.

lunes, 28 de febrero de 2011

Gánster por un día

La pasma me pisa los talones. Tengo unas horas para dar todos los golpes necesarios para reunir un millón de euros y pirarme de Barcelona. Trabajar por el barrio Gótico va a ser complicado, pero no hay tiempo de cubrir grandes distancias. Tengo un aparato GPS que me permite saber donde están los tres equipos de policías que me persiguen, pero sé de buena tinta que ellos tienen otros aparatos parecidos que les revelan mi posición cada tres minutos. Hay que tener cuidado, si están a menos de 300 metros pueden dispararme y se acabó la brillante carrera de gánster que he llevado hasta ahora.
Salgo de la plaza Jaume I. A escasos metros de aquí se encuentra el punto número 5 donde puedo conseguir 600.000 euros, pero no tengo armas. Para dar ese golpe necesitaré por lo menos un camión, un cuchillo y cloroformo para dormir al vigilante. Voy corriendo a por el puñal que recuerdo que escondí en la calle del Cardenal y por el camino me encuentro un chaleco antibalas, que me apresuro a recoger porque nunca sabes cuando puede alcanzarte una bala perdida.
Cuando estoy a punto de conseguir el transporte, el GPS me chiva que tengo a los polis a 200 metros, así que activo el inhibidor de frecuencia para que no puedan detectarme en dos minutos. Robo la camioneta y me apodero del cloroformo pasando casi al lado de otro equipo de maderos que están tan ocupados flipando con los movimientos contradictorios que el GPS les avisa que hago, que ni me ven. Como sé que hay una pareja de la pasma esperándome en el punto 5, donde tengo que levantar los 600.000 euros, me pongo el chaleco antibalas para que no puedan dispararme durante dos minutos, aunque pase por su cara. Doy el golpe, consigo el botín y pongo una mina en la zona, por si la pasma me sigue. Un minuto después dos equipos de polis saltan por los aires.
¡¡¡¡¡ BIEN!!!!
Mi siguiente misión es dar un golpe de 400.000 euros en el punto 8, para así llegar al millón y salir de Barna sin que me echen el guante. Me dirijo a la calle Montcada para conseguir una de las armas que necesito para el trabajo, pero el equipo verde de los polis me pisa los talones. No me quedan chalecos antibalas ni minas, así que disparo al aire a ver si me los quito de encima. Escapan y el equipo de polis azules me cierra el paso al otro lado de la calle. Se oyen disparos. La he palmado.
Pero bueno, estuve cometiendo delitos por Barcelona durante hora y media sin conocer la ciudad y sin que tres equipos de policía pudieran hacer nada por impedirlo. Estoy orgullosa de mí misma. Ser superheroína es guay, pero de vez en cuando también apetece vivir las emociones propias de supervillanos y gánsters. Aunque sólo sea un juego de pistas con GPS.

jueves, 20 de enero de 2011

Juergas varias, asignatura troncal obligatoria

Ya os he contado que los años que viví en Capilandia haciendo los estudios de contadora de cosas fueron tremendamente duros. La asignatura troncal obligatoria que más créditos tenía era, sin duda, la de Juergas Varias. Allí se salía los miércoles, jueves, viernes, sábados, domingos... y cuando se terciara. Y no sé qué pasaba que a mí siempre me pillaba en medio. Lo que son las cosas, oye...

Total, que me convertí en toda una experta en noches juerguiles. Pero, eh, eh, no penséis mal, que yo iba de observadora internacional, para documentarme y poder hacer ahora posts como éste. Los bebercios, bailoteos y tonteos que ocurrieran mientras tanto eran gajes del oficio, nada más. Y no os creáis, que ya sólo observar el panorama de los bares era la monda. Yo me partía.

Más que nada porque en Capilandia salen muchos más grupos de chicos de caza (a la busca y captura de un ligue) que en Speedytown, o por lo menos cunden mucho más. Y además yo iba con un grupo sólo de chicas en el que había dos torres americanas con tipazo de modelos que no pasaban precisamente desapercibidas. Esa peligrosa combinación daba como resultado que las noches se convirtieran en un desfile continuo de bandadas de tíos que pasaban por turnos a intentar conquistar el corazón (u otras partes del cuerpo) de las dos torres americanas de mi grupo. Y claro, cuando las torres americanas no estaban por la labor o el alcohol hacía estragos, se daban las situaciones más surrealistas.

Para empezar eran muy malas con los nombres, así que aprovechando el ruido y la confusión, llamaban a los chicos por el primer apodo que se les ocurría al verles. Lo que daba lugar a conversaciones tal que así:

-Hombre, pues al final el Mangas Pesqueras es majo...
-Sí, ya, pero es que va todo el tiempo con El Cadenas que es un pelma...
-¿Pero El Cadenas no es con el que se está liando T?
-Noooooo, ese es su primo El cadenas 2.
-Ah, es verdad.

O provocaba huidas desesperadas cuando la cosa iba mal...

¡¡¡¡Corre que viene el Ojo, que viene El Ojoooooooooo!!!!

O a situaciones para las que no tengo calificativo:

Se acerca a Torre Americana 1 el chico número tropecientos que quiere conquistar su corazón esa noche. El pobre chaval NO puede saber que Torre Americana 1 no tiene el horno para bollos, que ya está harta del tema y que lleva una tajada como un piano. Así que con su mejor intención le pregunta.

-Hola guapa, ¿cómo te llamas?

A lo que Torre Americana 1 le contesta con el grito más fuerte que he oído salir de un cuerpo humano
-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡TORRE AMERICANAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Os lo digo en serio, nunca habéis escuchado un alarido semejante. Se oyó por encima de la ensordecedora música del bar. Se oyó en la otra punta de Capilandia y creo que provocó lesiones auditivas en algunos habitantes de otros planetas del sistema solar. Y Torre Americana 1 ni cambió la cara. Cuando consiguió salir de su asombro y reaccionar, el pobre chico aspirante a conquistador se dio media vuelta y se fue sin rechistar y sin mediar palabra. Yo no daba crédito a lo que acabábamos de vivir.

-Pero Torre Americana 1, ¿qué te ha pasado?, si siempre eres super amable y paciente...

-No sé, me he vuelto loca...

Lo que sí que comprobaba en cada una de esas sesiones juerguiles es que, al lado de las dos torres americanas, yo desarrollaba el superpoder de la invisibilidad. Ningún chico parecía verme hasta que soltaba alguna de mis tontadas. Qué cosas, cuando no estoy con las torres americanas pierdo ese superpoder... ¿por qué será?


Post-Post: Ya sé lo que está pensando el 90% de los lectores masculinos y NO, no os voy a dar el teléfono de las Torres Americanas... Os lo digo desde ya.

sábado, 8 de enero de 2011

Ha sido la señorita Amapola, en la biblioteca con el candelabro

Me encantan los juegos de mesa. Me parecen una de las maneras más entretenidas de pasar una tarde, un fin de semana en el campo e incluso una reunión familiar. Son una forma genial de estar con los amigos de toda la vida y un sistema estupendo para conocer gente nueva. Garantizan risas a cascoporro y mil anécdotas divertidas. Soy fan de los juegos de mesa, son guays. En general me gustan todos, aunque hay tres que me parecen las joya de la corona: el Trivial, el Cluedo y el Tabú.

El Trivial me parece tan completo que lo pondría como prueba obligatoria en las oposiciones para cualquier cargo público. De hecho, yo lo pondría como requisito indispensable para presentarse a la presidencia el gobierno español. Mucho me temo que la mayoría de presidentes que hemos tenido no eran precisamente de los que conseguían todos los quesitos del tablero en pocas tiradas. Y menos todavía de los que superaban la ronda relámpago en la que hay que acertar cuatro de las cinco preguntas de una tarjeta para convertirse en ganador total.

El Tabú es otro gran juego, porque además de las risas que provoca, permite conocer realmente a las personas. Si no eres capaz de evitar las cinco palabras de la tarjeta es que la presión te puede, así que las situaciones límite no son precisamente tu especialidad. Y precisamente esa presión es la que retrata a los jugadores, que no pueden ocultar sus desconexiones neuronales...

-(El que tiene que conseguir que adivinen) Donde se tienen ladillas.
-(Una de las que adivina) El chichi
-Más o menos eso, pero de él (mirando a otro de los jugadores)
-(Otra de las que adivina) ¿El chichi de Pepe? Pues su novia, ¡yo!
-Noooooooo, en generaallll, lo que tienen ahí los que no son mujeres.
-Ah, el pene.
-Pero todo en conjunto.
-Coj*nes.
-Vale, otra manera de decir eso, pero coloquialmente.
-Huevos, cataplines, bolas, pilila, picha, breva, colita...
-A ver, no, es una palabra que se emplea también para Correos... Tú mandas un ... por correo.
-¿E-mail?
-¡¡¡¡Nooooooooo, correo postal!!!!! Que la misma palabra también se usa para decir que alguien es muy malo es algún deporte. Se dice, ese tío es un ... jugando a fútbol.
-¿Manta?
-Vale, para el reloj, yo así no juego... ¡En mi equipo no hay más que paquetes!

Y si no quedan claras las desconexiones neuronales, salen a relucir las verdades verdaderas.

-(La que tiene que conseguir que adivinen, Amiga 1) Lo que es Diego
-(Una de las que adivinan, Amiga 2) Imbécil, idiota, estúpido...
-No, hombre, los domingos.
-Ah, carnicero.

(Las vueltas que da la vida. Aunque en aquel momento le odiaba, ahora Amiga 2 se va a casar con Diego. Creo que tienen miedo a pedirme que hable en el brindis de la boda por si se me ocurre hacer la gracia contando esta bonita anécdota. ¡Qué mal pensados! ¿Cómo voy a hacer eso? Sólo va a ser el tema estrella de conversación en la mesa en la que me sienten, nada más.)

Otro juego mitiquísimo es el Cluedo. Mi mejor campo de adiestramiento para el reconocimiento y localización de supervillanos. ¡Qué grandes tardes de investigaciones he pasado! Qué armas tengo yo, cuáles les han tocado a los demás, qué habitación no ha podido ser la escena del crimen, qué deducciones puedo sacar de las pistas, quién miente... ¡me encanta! Sin olvidar las grandes frases que se dicen en este juego y que sería genial decir en la vida real: "Acuso a la Señorita Amapola, que ha cometido el asesinato en la biblioteca, con el candelabro". Ahora ningún supervillano de los que yo persigo usa armas tan chulas como un candelabro...

Con las mentes privilegiadamente creativas (y pelín locatis) que tenéis muchos de los que pasáis por aquí, una partida de estos juegos con blogueros iba a ser la caña de España. A ver cuando inventan un Tabú o un Cluedo virtual on line y montamos una timba, ¿vale?

sábado, 11 de diciembre de 2010

Citas rápidas

Hace un tiempo en Speedytown funcionaba un local de citas rápidas. Ya sabéis, encuentros chico-chica de cinco minutos de conversación con el fin de encontrar el amor verdadero (o no). Como lo cerraron muy rápido, a mis amigas y a mí no nos dio tiempo a ir a echarnos unas risas, que es lo que nosotras pretendíamos. La idea era presentarnos con un nombre falso y con una profesión tan tan tan original que nos asegurara dos objetivos:

-Garantizar tema de conversación para los cinco minutos.
-Descubrir rápidamente cosas del Conversador que nos hubiera tocado en suerte.

Así las cosas, ya os podréis imaginar que la elección de nombre y cargo no fue tarea fácil.

N. quería presentarse como Samantha, dobladora de pelis porno.
Esto garantizaba la atención del maromo, eso seguro. El quiz de la cuestión era que la conversación girara entorno a los trabajos de N. y así descubrir rápidamente cuántas y de qué tipo había visto Conversador:
-Ninguna: mala señal, o está disimulando o es un poco soso, en esta vida hay que ver un poco de todo.
-Demasiadas: peor todavía. Un profundo conocedor del tema o se dedica profesionalmente a ello o le ha destinado una parte demasiado grande de su tiempo libre. ¿Y jugar al fútbol? ¿Y salir de copas? ¿y leer? Que en esta vida hay que hacer un poco de todo, hooooombre.

I iba a decir que se llamaba Claudia y que era antidisturbios.
La gracia de esto era ver la capacidad de reacción que tenía Conversador ante la sorpresa, más que nada porque I es una rubia de cara angelical, poco más alta que una niña estándar de 12 años y que no pesa ni 50 kilos. De lo que se trataba era de ver si Conversador se lo tragaba y si no, qué tipo de preguntas hacía y de qué modo para pillar a I. en un renuncio. Intentar desenmascarar a alguien puede ser la manera más rápida de darse a conocer.

T. planeaba presentarse como Laura, detective privado.
Esto tenía un millón de posibilidades, porque así, sin especificar, la imaginación vuela. Si Conversador se creía que T era Lara Croft empleando artes marciales para recuperar el Santo Grial era un tipo de chico. Si se pensaba que T se dedicaba a recopilar datos sobre competencia industrial, el chaval era harina de otro costal, eso está claro. Lo divertido aquí era sacar información aportando los mínimos datos posibles y manteniendo la ambigüedad todo el tiempo que se pudiera.

Yo quería llamarme Luna y decir que era entrenadora de delfines.
Con esto poco podía averiguar, además de enterarme si a Conversador le gustan los animales y de qué tipo, pero la profesión mola, ¿eh? Ya que no puedo decir que soy superheroína...

Se oyen rumores de que van a abrir otro local de cita rápidas en Speedytown, así que nuestro malvado plan vuelve a ponerse en marcha. Por si hay nuevas incorporaciones a nuestra expedición, ¿se os ocurre alguna otra profesión chula que podamos utilizar?

viernes, 22 de octubre de 2010

En dos palabras: IM-PRESIONANTE



Pero qué buenos son estos tíos, ¿no? El otro día fui a verlos y me quedé flipada. Pero.. ¿a esta gente de donde la han sacado? ¡Qué barbaridad! Qué musculazos tienen y qué expresividad. Qué manera de saltar, de bailar, de cantar. Hora y media de espectáculo lleno de ritmo, de humor y sobre todo de energía. de Muchíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisima energía. En dos plabras IM-PRESIONANTE.