Los toppings están bien, por supuesto. ¿Quién se atrevería a negarlo? Virutas de chocolate. Lacasitos. Trozos de Oreo. Sirope de fresa. Frutos secos rallados. Gominolas. Cereales de colores. Incluso algún elemento decorativo tipo sombrillita de cocktail.
Fantasía. Maravilla. Yo, de hecho, soy de las que ha llegado a decir alguna vez que lo mejor de los postres son los complementos. Siempre que debajo de ellos haya helado, claro.
Porque imaginaos (y de esto había una escena ilustrativa en Barrio Sésamo que ahora no logro encontrar en Youtube para linkarla) que sólo os ponen los toppings. Es decir, un plato con dos miligramos de virutas de chocolate, tres lacasitos, medio canutillo de oblea, un cuarto de Oreo. Y ya. Después no os dan la copa con dos bolas gigantes de helado de chocolate. Ni siquiera un triste cucurucho infantil. Nada.
Y tú, pasmado, preguntas: ¿No hay más? ¿Sólo es esto?
Y te contestan: ¿Te parece poco? Los toppings están buenísimos. ¿Es que no te gusta el cacao en polvo, el sirope, las galletas? No sé de qué te quejas, además. Hay gente en otras mesas que no tiene lacasitos o a los que sólo les han dado una cuchara corta y no llegan a rebañar bien el fondo del bol.
Ya... pero ellos tienen helado.
(Y no, esto no es una entrada promocional de Frigo, porque no estoy hablando de helados)
lunes, 18 de mayo de 2026
Toppings
jueves, 14 de mayo de 2026
Small talk
Y bueno, si esto ocurriera sólo en entornos laborales, vale que vale. Pero siento que el 99% de mis interacciones diarias son superficiales. Gente a la que apenas conozco con la que no tengo confianza y con la que, desde luego, no puedo comentar más que generalidades. Nada que me importe de verdad.
Que vosotros diréis, ¿y tu familia y amigos qué? Y esto precisamente es lo que yo venía a consultar. Alcanzadas determinadas edades, ¿no os sentís un poco como en el programa de 59 segundos, que tenéis que contar lo que sea en menos de un minuto u os bajan el micrófono? Siempre hay un bebé llorando, o alguien en el hospital o un dolor persistente o un divorcio traumático o cualquier otro imprevisto que reclama atención urgente y que impide una charla tranquila. Y sin cierta calma y tiempo, ¿cómo se va a profundizar en nada?
Y esa sensación fuera de casa, se multiplica por infinito dentro.¿No creéis que la vejez de los padres los aleja por completo? De repente ya sólo se habla de sus medicinas, de sus dolores, de sus citas hospitalarias. Cualquier problema serio tuyo o les va a preocupar o no lo van a entender, así que se lo ahorras. Ya no cabe consultarles esa duda de la declaración de la renta, ni te pueden echar una mano con la cisterna que gotea. Tampoco les quedan ganas ni ilusión para aconsejarte en la búsqueda de coche de segunda mano, algo que años atrás les habría encantado porque el tema les chifla. Ahora sólo te preguntan una y otra y otra vez por trivialidades que a ti te importan un bledo y que respondes una y otra y otra vez respirando hondo. Porque estás del small talk hasta la mismísima pepitilla.
miércoles, 6 de mayo de 2026
sábado, 2 de mayo de 2026
Microalmas en pena
Como la climatología y otros pincharuedas han decidido boicotearme las posibilidades de salir de excursión en los últimos puentes, he tenido oportunidad de estar algo más de tiempo en mi superguarida. Y se ha producido un hecho insólito. La he mirado, ella me ha devuelto la mirada... y el espíritu de Monica Geller se ha apoderado de mi. Esto, que sería relevante siempre, es casi milagroso en mi caso porque ya sabéis que mi casa es un vórtice de entropía. No tengo tiempo y apenas habilidad para mantenerla ordenada, lo que complica sobremanera una limpieza profunda.
Porque yo limpiar limpio, ¿eh? Pero sobre todo donde hay superficies no invadidas por objetos o papeles, que, si os digo la verdad, son pocas. Y otras operaciones más complejas, como el saneamiento del frigorífico, suelo hacerlas a contrarreloj, lo que me impide dedicarles una atención esmerada y posibilita sorpresas como la que me he llevado yo hoy.
Y es que resulta que en mi nevera hay piezas que yo no sabía que se desmontan y que al parecer lo hacen para, precisamente, permitir una higienización más profunda. Al no tener ni idea de esto, jamás las había retirado en tropecientos años de historia de este electrodoméstico y hoy que lo he hecho por vez primera... ya os podéis imaginar lo que me he encontrado.
Llamar suciedad a lo que allí había sería injusto, porque era mucho más que eso. Era una hermosa y estable comunidad de gérmenes, con tal grado de unidad y coordinación que casi podríamos considerarlo un organismo superior con un nivel de evolución cercana a un perro doméstico. Casi me ha extrañado que no pudiera hablar para comunicarme sus quejas.
Así que tras saludar con respeto a esa alumna aventajada de la montaña de basura de los Fraguel Rock, he procedido a desalojarla. No tanto por los gérmenes vivos, sino para dar cristiana sepultura en el vertedero municipal a los caídos en combate tras años de dura resistencia en el oscuro y húmedo interior de mi frigorífico. Imaginaos la de energía cósmica acumulada allí dentro con tanta microalma en pena vagando por el desierto helado en busca de su descanso eterno.
Armada con estropajos, bayetas, cepillos de dientes y hasta palillos, he rascado en cada rincón para liberar esos espíritus y así conseguir dos objetivos: una nevera reluciente y un poco de paz en mi superguarida. Y es que, chavales, ahora todo cuadra.
Ya os conté que acudiría a cualquier medida desesperada para cortocircuitar mi mala racha eterna. Me duché con agua con sal, quemé cáscara de naranja, paseé con el palo santo por los pasillos... Pero mi mal de ojo sigue allí, erre que erre, sin bajarse del burro. Alguien experto en auras y misticismos me dijo que quizá tenía algún espíritu en casa, llamando mi atención para ayudarle a resolver su asunto pendiente antes de transitar. Y hoy, por fin, sabemos la verdad. Que no era una, sino muchas almas infecciosas microscópicas clamando que les abriera las puertas de mi frigo para poder volar hasta el cielo de los gérmenes.
Bueno, chicos, pues el día ha llegado. Sois libres. Disfrutad de la vida eterna y tanta paz llevéis, como descanso dejáis. Pero por favor, por favor, por favor, por favor, llevaos también con vosotros mi mal de ojo. Me lo merezco por la paliza de limpieza que me he pegado. Y porque ya no puedo más con el shit happens de la vida.
Ozú.
jueves, 30 de abril de 2026
Carestía tuitera
Yo soy una usuaria de Twitter tan colosalmente improductiva que ni siquiera se me debería permitir autodenominarme usuaria. Lectora sería más ajustado. Impávida observadora cual abuelete admirando obras en la calle, quizás. Pero vaya, activa, lo que se dice activa, no soy. Sin embargo, mi dedo retuiteador es implacable. O era, debo decir.
Porque he estado haciendo arqueologia tuitera como un nuevo enemigo en busca de palabras comprometedoras en mi historial y lo que me he encontrado es un páramo creativo. No sólo de posts propios, que sigo sin escribir, sino de creaciones de otros, que apenas reproduzco ya. Y es que colegas, ya me lo parecía a mi y con este repaso lo he constatado, la red social anteriormente conocida como Twitter está hecha un rollo patatero.
Como añoro los tiempos en que allí solo se entraba para los chistes. Para hacerlos, para disfrutarlos, para mejorarlos. Luego se mezclaron otras cosas: había contenido de expertos, política, arte...y todo se combinaba de alguna forma con el humor, que siempre estaba presente. Ahora todo son gritos, discusiones, zascas, turras infumables perpetradas por la IA... pero de la gracia que había antes, ni rastro. Y qué pena, ¿no?
Total, que para combatir esa bajona, he traído aquí un recopilatorio de mis mejores retuits (relativamente) recientes. Y relativamente es la clave porque he tenido que remontarme a 2024 y antes. Con eso no os digo nada y os lo digo todo.
Así que eso, chavalotes, aquí os los dejo, para cuando necesitéis unas risas. Y ahora a disfrutar del puente, que ya nos lo merecíamos.
¡POR LA SOMBRA, BOMBONES!
Mi wrapped tendría hasta decimales.
Y no poner mis barbas a remojar cuando veo que se las cortan a mi vecino.
¿Confirmamos? Confirmamos.
sábado, 25 de abril de 2026
Autoconsejos vitales en píldoras. Administrar cada 8 horas
viernes, 17 de abril de 2026
Jetas monosilabeantes
En ese funesto abismo infernal que son las app de citas yo creo estar atravesando una racha especialmente mala. Supongo que habré cabreado a algún dios, quizá a Hades, para que me haya castigado con esta agónica travesía por lo que parecen, cuanto menos, las putrefactas aguas de la laguna Estigia. Porque, colegas, qué panorama. Me faltan las palabras.
Que quede muy claro que asumo como lógico que aquí cada uno tenemos lo nuestro, mucho más a partir de determinadas edades a las que ya es muy difícil no cargar con mochilas emocionales y daños previos. Pero, leñe, una cosa es que a todos haya que cogernos el punto o que tengamos circunstancias difíciles y otra el catálogo de piezas que me estoy encontrando yo. Es que me siento en una visita eterna por el museo de los horrores. ¡Qué pasada!
No voy a hacer una enumeración porque eso daría para una entrada BASTANTE LARGA que llegará cuando tengas fuerzas para escribirla (me deprimo solo de pensarlo). Por ahora, me voy a centrar en el último ejemplar que me he cruzado, merecedor de un post para él solo porque... ¡¡AGÜITA!!, amiguis, ¡¡AGÜITA!!
Para empezar... si eres una persona adulta se te presuponen una habilidades sociales básicas. Puedes ser más o menos simpático, oportuno, amable, ocurrente... Pero los mínimos MUY MÍNIMOS los tienes que controlar. Por ejemplo, debes saber que una conversación es cosa de dos y que hay que aportar algo, no sólo escupir trabajosamente dos palabras cuando es tu turno. Contestar con monosílabos a lo que te preguntan no es una charla, es un interrogatorio. Y debes tener la inteligencia emocional suficiente para notar que la otra persona insiste porque ya intuye que eres bastante zote en estas lides y no quiere dejarte en leído por soso. Así que, armándose de paciencia, te da la oportunidad una, dos, tres veces, a ver si te coscas de que te toca a ti tirar un poco del carro conversacional. Y lo único que se te ocurre es una broma tronchante sobre que eso parece una entrevista, por las preguntas. Descacharrante. Lo MEJOR que puedes decirle a alguien que ya está más que harta de esa dinámica. Lo que ocurrió cuando le explicaron el concepto "conversación" os sorprenderá... como dirían los antiguos Youtubers.
No contento con ser un jauto monosilabeante, el notas ni siquiera hace gala de una pizca de honestidad, porque le cuesta 2000 fonemas comentarte que tiene hijos. Tres, nada menos. En custodia compartida. Ya ves tú, un minúsculo detalle sin importancia que no afecta en nada al comienzo de una relación. Pues el colega tarda siglos en soltarlo. De Vietnam y los tifones lo que quieras, ahora, decirte que al menos la mitad de su tiempo está hipotecado cuidando a su prole... Eso ya, relevante no le parece. Por lo que sea.
Como tampoco considera relevante mencionar que vive en un pueblo, en lugar de tu ciudad, ni interesarse un mínimo por lo que le cuentas, ni preguntarte nada a ti. Eso sí, estima un acierto mayúsculo poner verde cada dos por tres a su ex, que además comparte tu mismo gremio laboral, así que, por lo que a él le consta, podría ser perfectamente tu mejor amiga. Un lumbreras, el pavo.
Total, que después de soportar lo que percibes como 100 eternidades de una de las peores interacciones que recuerdas en cualquier formato, el tío, en un arranque de magnanimidad y altruismo, dice que te hace un favor y que te da su número de teléfono. Y tú nunca has empleado negritas más negras y marcadas para contestar:
-No, muchas gracias.
Con Dios. Tanta paz lleves como descanso dejas.
Ozú
lunes, 13 de abril de 2026
Besadores para todos
Pues eso, que hoy 13 de abril, Día Internacional del Beso, volvemos a recordar nuestra justa reivindicación: al que no tenga besador habitual o en prácticas, se le debería asignar uno de oficio. Todos tenemos derecho a permanecer en silencio a causa de un buen ósculo.
No hay más preguntas, señoría. Se levanta la sesión.
jueves, 9 de abril de 2026
Nora Ephron, plátanos y autoescarnio
Me acuerdo de hace milenios, cuando los blogs aún estaban vivos y todo el mundo escribía y comentaba, que uno de los tipos de entradas más populares eran las de autoescarnio. La peña contaba los mierdones que le pasaban en plan chufla y resultaba bastante catártico, tanto para el autor como para los lectores. Daba la sensación de que después de descojonarte de ello, lo que fuera parecía menos grave.
Yo he practicado esto durante años por intuición, sin saber que esta costumbre (bastante contraintuitiva, por otra parte), está avalada por una teoría. La autora con vibes de todo menos de científica, era Nora Ephron y se llamaba la teoría de la cáscara de plátano.
Tamaña perla de sabiduría, basada en un consejo de su madre, sostiene que convertir las tragedias personales en historias narrables te transforma de víctima en héroe. Si cuentas tu propia desdicha (resbalar), tomas el control, haces reír y alivias el dolor, en lugar de sufrir la burla ajena.
Bueno, pues no sé, tendrá razón, porque si tantos lo han hecho en la historia de la literatura, el entretenimiento y los blogs será por algo, no puede ser casualidad. Lo que empiezo a pensar es que llega un momento que este efecto se pasa. Que cuando sobrepasas determinado nivel de detritus, cuando acumulas tal cantidad de ponzoña que te sale por las orejas, empiezas a dejar de verle la gracia. Y se te acaban las ganas de contarlo
sábado, 4 de abril de 2026
Chupitos de supervitaminas
sábado, 28 de marzo de 2026
Sí puedo, pero no quiero
No lo parece por aquí porque no estoy consiguiendo contarlo, pero últimamente hago muchísimas cosas. Más que nunca, diría, y eso que en este blog han quedado constatadas épocas de enorme actividad. Algunos son quehaceres elegidos, otros derivados de los primeros que no me gustan tanto pero que me parece mal dejar y otros son asuntos a los que te apuntas por probar y que unas veces salen bien y otras no tanto. Pero vamos, entre lo que me busco y mi curro con jornada partida horribilis, si se cae el techo de mi superguarida a mi no me pilla debajo.
El 99,99% de este ajetreo lo apaño yo. Es rara la ocasión en la que alguien me ofrece un plan al que puedo unirme sin más. Casi siempre el viaje lo monto yo yo, el curso los busco yo, la iniciativa la encuentro yo y esto se traduce, con frecuencia, en que la única participante conocida soy yo. Hago muchas cosas sola y en general no me importa, porque estoy habituada. Hace la tira de años que en mi vida el tema ha fluido de esta forma, o ir por mi cuenta o quedarme en casa y para mi lo segundo nunca ha sido una opción. Así que si hay algo en lo que estoy entrenada es en hacer cosas sola.
Por eso, creo, me resonó tanto el texto de abajo.
viernes, 20 de marzo de 2026
martes, 17 de marzo de 2026
viernes, 6 de marzo de 2026
La isla de los achuchones
Dicen que hay una epidemia de soledad masculina, que los Z y los alfa están poco interesados en lo carnal, que el sexo es cada vez más difícil de encontrar.
No sé, puede ser.
Pero lo que escasea, fuera de toda duda, es la ternura.
La peña se trata fatal, especialmente en asuntos ligoteriles o románticos. La teoría está clara, las palabras responsabilidad afectiva y salud mental son trending topic, pero en la práctica muchísima gente miente, desaparece sin dar una mínima explicación o basa sus relaciones en chantajes y comportamientos tóxicos.
El respeto y, sobre todo, el cariño y la ternura brillan por su ausencia.
Son el nuevo oro.
Así que si yo fuera una millonaria dueña de mil canales de TV por cable y pudiera inventarme el programa que quisiera me inventaría este: La isla de los achuchones.
Ni cuernos, ni acrobacias gimnásticas, ni gritos, ni botox ni anabolizantes. Gana el que sea más cuco.
El que ejerza de mejor almohada en las tardes de peli y manta.
El que aguante más haciendo una cucharita en condiciones.
El que te deje una nota por la mañana doblada en forma de rosa.
El que te escriba guapa en la lista de la compra entre las galletas y el suavizante.
El que pruebe un bollo nuevo y le guste tanto que te guarde la mitad para que tú también lo pruebes.
El que te coja de la mano al pasear.
El que te abrigue cuando hace frío sin que se lo pidas.
El que te diga en junio que acaba de ver el Insta tu regalo de Reyes ideal.
En fin, ya cogéis la idea, no voy a hacerle todo el trabajo a los finalistas, que en este concurso habrá que currárselo.
¿Qué decís? ¿Que no tendría audiencia? ¿Cómo lo sabéis? Si nunca se ha hecho nada parecido en TV...
Y tengo más propuestas de islas.
Stay tuned
sábado, 28 de febrero de 2026
IA calendar
lunes, 23 de febrero de 2026
Fundido a negro
Estás ahí, distraída, luchando día a día con uñas y dientes por lo que quieres cuando, de repente, ¡zas!
Fundido a negro.
Te despiertas en el suelo de tu cocina con la mitad de tu cuerpo paralizada, sin poder levantarte, ni andar, ni hablar y en lo que único que puedes pensar es en todo lo que te queda por hacer. En que aún no has estado en Nueva York, ni nunca te han llamado mamá, ni nadie te ha dicho jamás: "tú y yo para siempre"
Así que después del susto y de los días de hospital, por suerte ya estás recuperada, pero tú ya no eres tú. No quieres lo que querías, ni te importa lo que te importaba. Eres otra, has llegado a mitad de partida y el tiempo corre. Corre muy deprisa.
Ese es el problema.
sábado, 21 de febrero de 2026
Indefensión aprendida
lunes, 16 de febrero de 2026
Amores improbables
Como ya hay días mundiales para todo, algunos molan lo más grande. Hoy, por ejemplo, que es 16 de febrero día mundial de los amores imposibles.
Tendría muchas cosas que decir sobre este tema (que da para una fecha conmemorativa y para tres), pero voy a dejar que hablen los expertos. Y es que ya no nos acordamos, pero en algunas series de TV antiguas había verdaderos filósofos. Una de ellas, os lo creáis o no, era Los Hombres de Paco. Sí hijos, sí, con ese nombre. Nunca os fieis de las apariencias.
Total, que dejo esto por aquí y sigo con este comienzo de semana, que está siendo duro.
¡¡VAMOSSS!!
"La real academia define la palabra imposible... como algo que no tiene facultad ni medios... para llegar a ser... o suceder. Y define improbable como algo inverosimil... que no se funda en una razón prudente. (...)
Que David ganara a Goliat era improbable... pero sucedió (...)
El amor..., las relaciones..., los sentimientos... no se fundan en una razón prudente. Por eso no me gusta hablar de amores imposibles... sino de amores improbables. Porque lo improbable es..., por definición..., probable. Lo que es casi seguro que no pase, pero que puede pasar. Y mientras haya una posibilidad..., media posibilidad entre mil millones de que pase... vale la pena intentarlo."
viernes, 13 de febrero de 2026
La invasión de la ropa mojada
Supongo que con el diluvio universal perpetuo que nos está cayendo desde ni me acuerdo, todos los pringados sin secadora estamos viviendo el drama de la foto de arriba. La tragedia más conocida con el titulo de "Ropa mojada por absolutamente todos los rincones de la casa y ni un triste calcetín seco que ponerme en el cajón". Ese aclamado taquillazo al que se sumar su secuela "Comprar un outfit nuevo cada día porque no queda nada ponible en el armario. La emergencia continúa".
Y siendo esta vicisitud-- estaremos todos de acuerdo-- un mierdón sideral, lo triste de verdad es que este sea tu principal problema. No porque el resto vaya bien, sino porque no hay resto de relevancia suficiente para ser incluido en la estadística.
Y no voy a desarrollar porque ya tal, que diría Rajoy.
¡¡POR FIN ES FINDE!!
A disfrutarlo. Y por la sombra, bombones.
martes, 3 de febrero de 2026
A seguir la lista
lunes, 26 de enero de 2026
El baúl de Pandora
Si Marie Kondo entrara en mi superguarida se cortaba las venas. Así os lo digo. No es sólo que sea un vórtice de entropía, es que es un caos contra el que no se puede luchar dado que es imposible aplicar la regla de oro: un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio. Muchísimos de mis enseres están por el medio porque no hay donde guardarlos. Bueno... ¿es ese el único motivo? Y aquí viene la entrada, claro.
Es cierto que no tengo demasiados muebles y por tanto poco espacio. Pero es más cierto aún que podría enterrarme viva bajo una montaña de recibos de compra y papeles de propaganda que no me sirven para nada. Y quien dice recibos dice agendas de ocio, apuntes de cursos, etiquetas de ropa, notas recordatorias de hace 2 años, listas de posibles nombres para protas de relatos, envoltorios monos... En fin, ya me entendéis, padezco un síndrome de Diógenes galopante.
lunes, 19 de enero de 2026
viernes, 16 de enero de 2026
BATCH BLOGGING
viernes, 9 de enero de 2026
Botes llenos pero sin mayúsculas
lunes, 5 de enero de 2026
Super recordatorio mágico
¡Eh, coleguitas reales!
¿Qué tal el viaje? ¿Mucho tráfico a la salida de Oriente? Estaréis ya cerca, me imagino, última parada para que beban los camellos y en unas horitas ya por aquí, al tajo. ¿Venís con fuerzas?
Nada, yo sólo paso para saludaros, desearos buen turno y asegurarme de que tenéis en cuenta lo mío. Ya sé que vais liados y que estos días son un estrés, pero majes, por fa, no os olvidéis. Es que ya he hecho todo lo posible y yo sola no puedo, necesito un empujoncillo milagroso. Y ahí entráis vosotros, claro.
Vengaaaa, si casi somos compañeros de gremio, un poco de corporativismo. De heroína con superpoderes a monarca mágico: ¿no sentís a veces que después de tanto ayudar a los demás y dar alegrías nadie piensa que vosotros también necesitáis que os echen un cable? ¿Que las galletitas al lado de los zapatos están muy bien, pero que os haría ilusión alguna vez ser el que abre los regalos y no el que los deja? Pues yo un poco lo mismo, pero con solucionar marrones. Seguro que me entendéis...
Así que, altezas, guapis, anda, estiraos un poco... Si a vosotros no os cuesta nada: un pellizquito de polvo de estrella, medio conjuro ¡y a funcionar! Además sería un multirregalo, porque cuanto más contenta me tengáis a mi, mejor podré salvar a la humanidad y protegerla de supervillanos tipo los descendientes de Herodes... ¡Todos salimos ganando!
Confío en vosotros, sé que entre superpoderosos siempre nos cuidamos. Ánimo con el curro y si veis que no llegáis, pedidle a Superman que os ayude. Aún le dura el jet lag de pasar Año Nuevo en Krypton y seguro que le pilláis despierto.
¡BUENA GUARDIA, COMPAÑEROS!