lunes, 18 de mayo de 2026

Toppings

Los toppings están bien, por supuesto. ¿Quién se atrevería a negarlo? Virutas de chocolate. Lacasitos. Trozos de Oreo. Sirope de fresa. Frutos secos rallados. Gominolas. Cereales de colores. Incluso algún elemento decorativo tipo sombrillita de cocktail.

Fantasía. Maravilla. Yo, de hecho, soy de las que ha llegado a decir alguna vez que lo mejor de los postres son los complementos. Siempre que debajo de ellos haya helado, claro.

Porque imaginaos (y de esto había una escena ilustrativa en Barrio Sésamo que ahora no logro encontrar en Youtube para linkarla) que sólo os ponen los toppings. Es decir, un plato con dos miligramos de virutas de chocolate, tres lacasitos, medio canutillo de oblea, un cuarto de Oreo. Y ya. Después no os dan la copa con dos bolas gigantes de helado de chocolate. Ni siquiera un triste cucurucho infantil. Nada.

Y tú, pasmado, preguntas: ¿No hay más? ¿Sólo es esto?

Y te contestan: ¿Te parece poco? Los toppings están buenísimos. ¿Es que no te gusta el cacao en polvo, el sirope, las galletas? No sé de qué te quejas, además. Hay gente en otras mesas que no tiene lacasitos o a los que sólo les han dado una cuchara corta y no llegan a rebañar bien el fondo del bol.

Ya... pero ellos tienen helado.

(Y no, esto no es una entrada promocional de Frigo, porque no estoy hablando de helados)

jueves, 14 de mayo de 2026

Small talk

Hay pocas cosas que se me den bien, pero, sin duda, una de ellas es lo que los modernos llaman small talk. Las conversaciones de ascensor de toda la vida, vaya. En parte por talento natural y en parte por entrenamiento. Hace ya unos años que un porcentaje nada despreciable de mi desempeño laboral consiste en esto, lo que me convierte en cinturón negro en la materia, a la vez que me satura bastante. Porque hay días que no has dormido nada, que te han roto el corazón, que las hormonas te están apretando las tuercas... y no tienes el c*ño para farolillos. Pero sobre todo por la repetición. Recibir y tener que contestar los mismos comentarios genéricos una y otra y otra vez me drena la energía, a la vez que me saca de mis casillas.

Y bueno, si esto ocurriera sólo en entornos laborales, vale que vale. Pero siento que el 99% de mis interacciones diarias son superficiales. Gente a la que apenas conozco con la que no tengo confianza y con la que, desde luego, no puedo comentar más que generalidades. Nada que me importe de verdad.

Que vosotros diréis, ¿y tu familia y amigos qué? Y esto precisamente es lo que yo venía a consultar. Alcanzadas determinadas edades, ¿no os sentís un poco como en el programa de 59 segundos, que tenéis que contar lo que sea en menos de un minuto u os bajan el micrófono? Siempre hay un bebé llorando, o alguien en el hospital o un dolor persistente o un divorcio traumático o cualquier otro imprevisto que reclama atención urgente y que impide una charla tranquila. Y sin cierta calma y tiempo, ¿cómo se va a profundizar en nada? 

Y esa sensación fuera de casa, se multiplica por infinito dentro.¿No creéis que la vejez de los padres los aleja por completo? De repente ya sólo se habla de sus medicinas, de sus dolores, de sus citas hospitalarias. Cualquier problema serio tuyo o les va a preocupar o no lo van a entender, así que se lo ahorras. Ya no cabe consultarles esa duda de la declaración de la renta, ni te pueden echar una mano con la cisterna que gotea. Tampoco les quedan ganas ni ilusión para aconsejarte en la búsqueda de coche de segunda mano, algo que años atrás les habría encantado porque el tema les chifla. Ahora sólo te preguntan una y otra y otra vez por trivialidades que a ti te importan un bledo y que respondes una y otra y otra vez respirando hondo. Porque estás del small talk hasta la mismísima pepitilla.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Sí soy


sábado, 2 de mayo de 2026

Microalmas en pena

Como la climatología y otros pincharuedas han decidido boicotearme las posibilidades de salir de excursión en los últimos puentes, he tenido oportunidad de estar algo más de tiempo en mi superguarida. Y se ha producido un hecho insólito. La he mirado, ella me ha devuelto la mirada... y el espíritu de Monica Geller se ha apoderado de mi. Esto, que sería relevante siempre, es casi milagroso en mi caso porque ya sabéis que mi casa es un vórtice de entropía. No tengo tiempo y apenas habilidad para mantenerla ordenada, lo que complica sobremanera una limpieza profunda.  

Porque yo limpiar limpio, ¿eh? Pero sobre todo donde hay superficies no invadidas por objetos o papeles, que, si os digo la verdad, son pocas. Y otras operaciones más complejas, como el saneamiento  del frigorífico, suelo hacerlas a contrarreloj, lo que me impide dedicarles una atención esmerada y posibilita sorpresas como la que me he llevado yo hoy.

Y es que resulta que en mi nevera hay piezas que yo no sabía que se desmontan y que al parecer lo hacen para, precisamente, permitir una higienización más profunda. Al no tener ni idea de esto, jamás las había retirado en tropecientos años de historia de este electrodoméstico y hoy que lo he hecho por vez primera... ya os podéis imaginar lo que me he encontrado.

Llamar suciedad a lo que allí había sería injusto, porque era mucho más que eso. Era una hermosa y estable comunidad de gérmenes, con tal grado de unidad y coordinación que casi podríamos considerarlo un organismo superior con un nivel de evolución cercana a un perro doméstico. Casi me ha extrañado que no pudiera hablar para comunicarme sus quejas.

Así que tras saludar con respeto a esa alumna aventajada de la montaña de basura de los Fraguel Rock, he procedido a desalojarla. No tanto por los gérmenes vivos, sino para dar cristiana sepultura en el vertedero municipal a los caídos en combate tras años de dura resistencia en el oscuro y húmedo interior de mi frigorífico. Imaginaos la de energía cósmica acumulada allí dentro con tanta microalma en pena vagando por el desierto helado en busca de su descanso eterno.

Armada con estropajos, bayetas, cepillos de dientes y hasta palillos, he rascado en cada rincón para liberar esos espíritus y así conseguir dos objetivos: una nevera reluciente y un poco de paz en mi superguarida. Y es que, chavales, ahora todo cuadra.

Ya os conté que acudiría a cualquier medida desesperada para cortocircuitar mi mala racha eterna. Me duché con agua con sal, quemé cáscara de naranja, paseé con el palo santo por los pasillos... Pero mi mal de ojo sigue allí, erre que erre, sin bajarse del burro. Alguien experto en auras y misticismos me dijo que quizá tenía algún espíritu en casa, llamando mi atención para ayudarle a resolver su asunto pendiente antes de transitar. Y hoy, por fin, sabemos la verdad. Que no era una, sino muchas almas infecciosas microscópicas clamando que les abriera las puertas de mi frigo para poder volar hasta el cielo de los gérmenes.

Bueno, chicos, pues el día ha llegado. Sois libres. Disfrutad de la vida eterna y tanta paz llevéis, como descanso dejáis. Pero por favor, por favor, por favor, por favor, llevaos también con vosotros mi mal de ojo. Me lo merezco por la paliza de limpieza que me he pegado. Y porque ya no puedo más con el shit happens de la vida.

Ozú.

jueves, 30 de abril de 2026

Carestía tuitera

Yo soy una usuaria de Twitter tan colosalmente improductiva que ni siquiera se me debería permitir autodenominarme usuaria. Lectora sería más ajustado. Impávida observadora cual abuelete admirando obras en la calle, quizás. Pero vaya, activa, lo que se dice activa, no soy. Sin embargo, mi dedo retuiteador es implacable. O era, debo decir.

Porque he estado haciendo arqueologia tuitera como un nuevo enemigo en busca de palabras comprometedoras en mi historial y lo que me he encontrado es un páramo creativo. No sólo de posts propios, que sigo sin escribir, sino de creaciones de otros, que apenas reproduzco ya. Y es que colegas, ya me lo parecía a mi y con este repaso lo he constatado, la red social anteriormente conocida como Twitter está hecha un rollo patatero.

Como añoro los tiempos en que allí solo se entraba para los chistes. Para hacerlos, para disfrutarlos, para mejorarlos. Luego se mezclaron otras cosas: había contenido de expertos, política, arte...y todo se combinaba de alguna forma con el humor, que siempre estaba presente. Ahora todo son gritos, discusiones, zascas, turras infumables perpetradas por la IA... pero de la gracia que había antes, ni rastro. Y qué pena, ¿no?

Total, que para combatir esa bajona, he traído aquí un recopilatorio de mis mejores retuits (relativamente) recientes. Y relativamente es la clave porque he tenido que remontarme a 2024 y antes. Con eso no os digo nada y os lo digo todo.

Así que eso, chavalotes, aquí os los dejo, para cuando necesitéis unas risas. Y ahora a disfrutar del puente, que ya nos lo merecíamos.   

¡POR LA SOMBRA, BOMBONES! 


Mi wrapped tendría hasta decimales.

 
O la del inspector Gadget 

 
Y a veces ni siquiera llego a relativamente bien

 
Esto no podemos parar de preguntárnoslo, porque siempre hay una guerra nueva. 

 
 
La UCO los ha metido en chirona a los dos para asegurarse acertar. 

 Y no poner mis barbas a remojar cuando veo que se las cortan a mi vecino.

¿Confirmamos? Confirmamos.

 
Mi plancha de pelo es prima hermana de Willy Fog 

sábado, 25 de abril de 2026

Autoconsejos vitales en píldoras. Administrar cada 8 horas

-No tomes decisiones cuando estás enfadado
-Nunca hables de negocios en un ascensor.
-No prives a nadie de la esperanza, puede ser lo único que esa persona tenga
-Cuida tu aspecto
-No pagues un trabajo hasta que estés concluido
-Cuídate de quien no tenga nada que perder.
-Aprende a decir no con cortesía y presteza
-No esperes que la vida sea justa
.No dudes en perder una batalla si eso te lleva a ganar la guerra
-No aplaces las cosas, haz lo que sea preciso, cuando sea preciso
-No temas decir no sé
-No temas decir lo siento
-Contempla el amanecer por lo menos una vez al año
-Mira a los ojos a las personas
-Gasta menos de lo que ganes
-Haz nuevas amistades y cultiva las viejas
-Guarda los secretos
-Reconoce tus errores
-Sé valiente, si no lo eres finge serlo, nadie advertirá la diferencia
-Aprende a escuchar, las oportunidades tocan muy quedo a la puerta.
-Elabora una lista con las cosas que desees experimentar, llévala en la cartera y consúltala con frecuencia.
-Cuando entres en un lado, el que sea, hazlo con determinación y confianza.
-Recuerda el cumpleaños de los demás
.Canta en la ducha
-No fumes
-Elige con mucho cuidado el compañero de tu vida, de esa única decisión se derivará el 90% de tu felicidad.

viernes, 17 de abril de 2026

Jetas monosilabeantes

En ese funesto abismo infernal que son las app de citas yo creo estar atravesando una racha especialmente mala. Supongo que habré cabreado a algún dios, quizá a Hades, para que me haya castigado con esta agónica travesía por lo que parecen, cuanto menos, las putrefactas aguas de la laguna Estigia. Porque, colegas, qué panorama. Me faltan las palabras.

Que quede muy claro que asumo como lógico que aquí cada uno tenemos lo nuestro, mucho más a partir de determinadas edades a las que ya es muy difícil no cargar con mochilas emocionales y daños previos. Pero, leñe, una cosa es que a todos haya que cogernos el punto o que tengamos circunstancias difíciles y otra el catálogo de piezas que me estoy encontrando yo. Es que me siento en una visita eterna por el museo de los horrores. ¡Qué pasada!

No voy a hacer una enumeración porque eso daría para una entrada BASTANTE LARGA que llegará cuando tengas fuerzas para escribirla (me deprimo solo de pensarlo). Por ahora, me voy a centrar en el último ejemplar que me he cruzado, merecedor de un post para él solo porque... ¡¡AGÜITA!!, amiguis, ¡¡AGÜITA!!

Para empezar... si eres una persona adulta se te presuponen una habilidades sociales básicas. Puedes ser más o menos simpático, oportuno, amable, ocurrente... Pero los mínimos MUY MÍNIMOS los tienes que controlar. Por ejemplo, debes saber que una conversación es cosa de dos y que hay que aportar algo, no sólo escupir trabajosamente dos palabras cuando es tu turno. Contestar con monosílabos a lo que te preguntan no es una charla, es un interrogatorio. Y debes tener la inteligencia emocional suficiente para notar que la otra persona insiste porque ya intuye que eres bastante zote en estas lides y no quiere dejarte en leído por soso. Así que, armándose de paciencia, te da la oportunidad una, dos, tres veces, a ver si te coscas de que te toca a ti tirar un poco del carro conversacional. Y lo único que se te ocurre es una broma tronchante sobre que eso parece una entrevista, por las preguntas. Descacharrante. Lo MEJOR que puedes decirle a alguien que ya está más que harta de esa dinámica. Lo que ocurrió cuando le explicaron el concepto "conversación" os sorprenderá... como dirían los antiguos Youtubers.

No contento con ser un jauto monosilabeante, el notas ni siquiera hace gala de una pizca de honestidad, porque le cuesta 2000 fonemas comentarte que tiene hijos. Tres, nada menos. En custodia compartida. Ya ves tú, un minúsculo detalle sin importancia que no afecta en nada al comienzo de una relación. Pues el colega tarda siglos en soltarlo. De Vietnam y los tifones lo que quieras, ahora, decirte que al menos la mitad de su tiempo está hipotecado cuidando a su prole... Eso ya, relevante no le parece. Por lo que sea.

Como tampoco considera relevante mencionar que vive en un pueblo, en lugar de tu ciudad, ni interesarse un mínimo por lo que le cuentas, ni preguntarte nada a ti. Eso sí, estima un acierto mayúsculo poner verde cada dos por tres a su ex, que además comparte tu mismo gremio laboral, así que, por lo que a él le consta, podría ser perfectamente tu mejor amiga. Un lumbreras, el pavo.
 

Total, que después de soportar lo que percibes como 100 eternidades de una de las peores interacciones que recuerdas en cualquier formato, el tío, en un arranque de magnanimidad y altruismo, dice que te hace un favor y que te da su número de teléfono. Y tú nunca has empleado negritas más negras y marcadas para contestar:

-No, muchas gracias.

Con Dios. Tanta paz lleves como descanso dejas. 

Ozú

lunes, 13 de abril de 2026

Besadores para todos

 

Pues eso, que hoy 13 de abril, Día Internacional del Beso, volvemos a recordar nuestra justa reivindicación: al que no tenga besador habitual o en prácticas, se le debería asignar uno de oficio. Todos tenemos derecho a permanecer en silencio a causa de un buen ósculo.

No hay más preguntas, señoría. Se levanta la sesión. 

jueves, 9 de abril de 2026

Nora Ephron, plátanos y autoescarnio

Me acuerdo de hace milenios, cuando los blogs aún estaban vivos y todo el mundo escribía y comentaba, que uno de los tipos de entradas más populares eran las de autoescarnio. La peña contaba los mierdones que le pasaban en plan chufla y resultaba bastante catártico, tanto para el autor como para los lectores. Daba la sensación de que después de descojonarte de ello, lo que fuera parecía menos grave.

Yo he practicado esto durante años por intuición, sin saber que esta costumbre (bastante contraintuitiva, por otra parte), está avalada por una teoría. La autora con vibes de todo menos de científica, era Nora Ephron y se llamaba la teoría de la cáscara de plátano.

Tamaña perla de sabiduría, basada en un consejo de su madre, sostiene que convertir las tragedias personales en historias narrables te transforma de víctima en héroe. Si cuentas tu propia desdicha (resbalar), tomas el control, haces reír y alivias el dolor, en lugar de sufrir la burla ajena.

Bueno, pues no sé, tendrá razón, porque si tantos lo han hecho en la historia de la literatura, el entretenimiento y los blogs será por algo, no puede ser casualidad. Lo que empiezo a pensar es que llega un momento que este efecto se pasa. Que cuando sobrepasas determinado nivel de detritus, cuando acumulas tal cantidad de ponzoña que te sale por las orejas, empiezas a dejar de verle la gracia. Y se te acaban las ganas de contarlo

sábado, 4 de abril de 2026

Chupitos de supervitaminas

No tomo café, ni bebidas energéticas ni ningún tipo de estupefaciente no recetado por el médico para dolencias concretas. Por eso, tengo que buscarme otros remedios para cuando la vida se me hace bola. Chutes tonificantes. Inyecciones fortalecedoras. Chupitos para supervitaminarse y supermineralizarse. Como estos:

-Reírse hasta que te duela la tripa
-Escuchar tu canción favorita en la radio
-Aprobar tu último examen
-Que te escriba él primero
-Una buena conversación
-Encontrar dinero en un pantalón que hace mucho que no te ponías
-Oír accidentalmente que alguien dice algo bueno de ti.
-Formar parte de un equipo
-Despertarte y ver que aún puedes dormir un par de horas más.
-El primer beso
-Hacer nuevos amigos
-Mirar un atardecer
-Tener a alguien que te diga que te quiere.

sábado, 28 de marzo de 2026

Sí puedo, pero no quiero

No lo parece por aquí porque no estoy consiguiendo contarlo, pero últimamente hago muchísimas cosas. Más que nunca, diría, y eso que en este blog han quedado constatadas épocas de enorme actividad. Algunos son quehaceres elegidos, otros derivados de los primeros que no me gustan tanto pero que me parece mal dejar y otros son asuntos a los que te apuntas por probar y que unas veces salen bien y otras no tanto. Pero vamos, entre lo que me busco y mi curro con jornada partida horribilis, si se cae el techo de mi superguarida a mi no me pilla debajo.

El 99,99% de este ajetreo lo apaño yo. Es rara la ocasión en la que alguien me ofrece un plan al que puedo unirme sin más. Casi siempre el viaje lo monto yo yo, el curso los busco yo, la iniciativa la encuentro yo y esto se traduce, con frecuencia, en que la única participante conocida soy yo. Hago muchas cosas sola y en general no me importa, porque estoy habituada. Hace la tira de años que en mi vida el tema ha fluido de esta forma, o ir por mi cuenta o quedarme en casa y para mi lo segundo nunca ha sido una opción. Así que si hay algo en lo que estoy entrenada es en hacer cosas sola.

Por eso, creo, me resonó tanto el texto de abajo. 


No digo que no haya peña poco echá pa'lante que se pierde cosas porque no se atreve a hacerlas sola. A esa gente, desde luego, turra a tope para que espabilen, que les hace falta disfrutar más de la vida. Pero para muchos otros el problema no es ese. El tema es que cuando quedas para ir al cine, la peli es, como mucho, el 10% de la experiencia. Así que ir por tu cuenta aporta el 10% de lo que buscabas yendo. Y como no estoy hablando solo de cine, no creo que tenga que poner más ejemplos para que me entendáis.

Por eso estoy un poco harta de las chapas continuas de no depender de nadie y bla bla bla bla. Algunos (muchos, me temo) llevamos toda la vida practicando, tenemos un master en eso. Por consiguiente (que diría Felipe Gonzalez en sus años mozos) voy a parafrasear a Jennifer en esa película de la que no recuerdo nada más que el diálogo de abajo.

"No he venido aquí a decirte que no puedo hacer cosas sola, porque puedo. Puedo hacer cosas sola. Pero no quiero".

Que estoy hasta la pepitilla, vaya, hablando en plata.
 

 

viernes, 20 de marzo de 2026

martes, 17 de marzo de 2026

Y tanto


 

viernes, 6 de marzo de 2026

La isla de los achuchones

Dicen que hay una epidemia de soledad masculina, que los Z y los alfa están poco interesados en lo carnal, que el sexo es cada vez más difícil de encontrar. 

No sé, puede ser. 

Pero lo que escasea, fuera de toda duda, es la ternura.

La peña se trata fatal, especialmente en asuntos ligoteriles o románticos. La teoría está clara, las palabras responsabilidad afectiva y salud mental son trending topic, pero en la práctica muchísima gente miente, desaparece sin dar una mínima explicación o basa sus relaciones en chantajes y comportamientos tóxicos.
El respeto y, sobre todo, el cariño y la ternura brillan por su ausencia.
 

Son el nuevo oro.
 

Así que si yo fuera una millonaria dueña de mil canales de TV por cable y pudiera inventarme el programa que quisiera me inventaría este: La isla de los achuchones.

Ni cuernos, ni acrobacias gimnásticas, ni gritos, ni botox ni anabolizantes. Gana el que sea más cuco.

El que ejerza de mejor almohada en las tardes de peli y manta.
El que aguante más haciendo una cucharita en condiciones.
El que te deje una nota por la mañana doblada en forma de rosa.
El que te escriba guapa en la lista de la compra entre las galletas y el suavizante.
El que pruebe un bollo nuevo y le guste tanto que te guarde la mitad para que tú también lo pruebes.
El que te coja de la mano al pasear.
El que te abrigue cuando hace frío sin que se lo pidas.
El que te diga en junio que acaba de ver el Insta tu regalo de Reyes ideal.

En fin, ya cogéis la idea, no voy a hacerle todo el trabajo a los finalistas, que en este concurso habrá que currárselo.
 

¿Qué decís? ¿Que no tendría audiencia? ¿Cómo lo sabéis? Si nunca se ha hecho nada parecido en TV...

Y tengo más propuestas de islas. 
Stay tuned

sábado, 28 de febrero de 2026

IA calendar

 
 
Ya he dicho por aquí que yo le tengo manía a la inteligencia listilla porque lo primero de lo que se ha apropiado es de las expresiones artísticas, que son lo más genuinamente humano.Y eso me joroba lo que no está escrito. Después he intentado alejarme lo más posible de ella porque me asusta bastante Veo que va a producir un cambio en el mercado laboral gigantesco y rapidísimo que traerá sufrimiento a paladas y prefiero no saber demasiado para no agobiarme antes de hora. Sin embargo, el otro día debí de detenerme demasiado en un tuit sin querer y ahora mi algoritmo de Twitter está monotemático con este asunto y el monito Punch (para compensar con ternura, supongo), así que llevo una semana que todo el rato estoy en un ay.
 
El caso es que entre un montón de agobio y mucha terminología que me suena a chino, me estoy encontrando con algunas cosas curiosas. La imagen de arriba, por ejemplo. Porque no ha acertado nada con las fechas, ¿no? Los primeros en caer han sido los artistas y en la foto los pone en 2030. A ver... pero si la peña ya hace con Chat GPT a lo cutre carteles, fotos, canciones, libros... De hecho ya hay diseñadores, traductores y dobladores que las están pasando canutas. Faltan los actores y que hagamos nuestras propias pelis en la cocina de casa, pero ¿2030? No creo que tarde tanto. Ojalá.

Lo irónico es que los damnificados más tempranos son gente que casi seguro se veía con la vida resuelta hace no tanto. En temas de programación la IA va a toda pastilla y en breve los pringadillos del gremio, los que pican código, van a sobrar. Aunque también lo tendrán más fácil para reciclarse al conocer el sector, ¿no? ¿Pero reciclarse en qué? Es que ni se vislumbra hacia donde vamos.

En lo que el cuadro de arriba se columpia mogollón es en los médicos y los profes  ¿2029? Ni de coña. Esos son los que más van a durar. Si hoy en día los coles son más un aparcaniños que fuentes de conocimiento. El objetivo principal no es que les enseñen, sino que les cuiden mientras sus padres trabajan. Así que, hasta que a la IA no le crezca una mano para dar collejas a los que se porten mal, los maestros no tienen nada que temer. Y una cosa parecida se aplica a los médicos con adultos. No se si la listilla hará buenos diagnósticos o no, pero que la peña necesita a un humano para ir a contarle sus penas cuando se encuentra mal, eso es incontestable. Así que los matasanos tampoco están agobiados.

Ahora bien, también tiene bemoles que los últimos a los que les manguen su curro sean los de las fábricas, que pasaron de sus padres cuando les daban la chapa con cursar estudios superiores y parece que han acertado. Y lo que no veo para nada es lo de los soldados. ¡Si los drones ya son tendencia en la guerra de Ucrania, que es la que tenemos más fresquita! Y además, la ciencia ficción lleva diciéndonos desde Star Wars que los robots lucharán por nosotros. ¿Y ahora resulta que la IA va a sustituir antes a Shakira que a un militar? Muy bien tendría que saber mover la cadera para conseguir eso.

En fin, colegas, lo que más se repetía en los tuits más pesimistas es que hay que hacerse fontanero, que esos son los que más van a aguantar. Yo ya estoy buscando un outfit al estilo Mario y Luigi, no os digo más.

lunes, 23 de febrero de 2026

Fundido a negro

Estás ahí, distraída, luchando día a día con uñas y dientes por lo que quieres cuando, de repente, ¡zas!

Fundido a negro.

Te despiertas en el suelo de tu cocina con la mitad de tu cuerpo paralizada, sin poder levantarte, ni andar, ni hablar y en lo que único que puedes pensar es en todo lo que te queda por hacer. En que aún no has estado en Nueva York, ni nunca te han llamado mamá, ni nadie te ha dicho jamás: "tú y yo para siempre"

Así que después del susto y de los días de hospital, por suerte ya estás recuperada, pero tú ya no eres tú. No quieres lo que querías, ni te importa lo que te importaba. Eres otra, has llegado a mitad de partida y el tiempo corre. Corre muy deprisa.

Ese es el problema. 

sábado, 21 de febrero de 2026

Indefensión aprendida

 
Qué bien explicado esto de arriba. Dicen que esta dinámica se contrarresta con microcontroles, es decir fijándote en situaciones en las que sí puedes lograr tu objetivo, hacer algo para que salga bien, por pequeño que sea. Y estoy de acuerdo. El problema es que llega un momento en que necesitas escalar los resultados, en que lo pequeño, por más buena intención que le pongas y por muchos microelementos que acumules ya no es suficiente, porque cantidad no es calidad. Vamos, lo que dije aquí, que en 15 años de blog ya ha salido todo. Y entonces no puedes evitar pensar, ¿por qué yo no? ¿No me lo merezco? ¿Por qué coj*nes no me lo merezco?

Pero eso daría para otra entrada que deberá ser contada en otra ocasión. Ahora os voy a dejar disfrutar del finde, que parece que va a salir un rato el solecito. Asíq ue a aaprovecharlo. Y, como siempre, por la sombra, bombones.
 

lunes, 16 de febrero de 2026

Amores improbables

Como ya hay días mundiales para todo, algunos molan lo más grande. Hoy, por ejemplo, que es 16 de febrero día mundial de los amores imposibles.

Tendría muchas cosas que decir sobre este tema (que da para una fecha conmemorativa y para tres), pero voy a dejar que hablen los expertos. Y es que ya no nos acordamos, pero en algunas series de TV antiguas había verdaderos filósofos. Una de ellas, os lo creáis o no, era Los Hombres de Paco. Sí hijos, sí, con ese nombre. Nunca os fieis de las apariencias.

Total, que dejo esto por aquí y sigo con este comienzo de semana, que está siendo duro.

 

¡¡VAMOSSS!! 

"La real academia define la palabra imposible... como algo que no tiene facultad ni medios... para llegar a ser... o suceder. Y define improbable como algo inverosimil... que no se funda en una razón prudente. (...)

Que David ganara a Goliat era improbable... pero sucedió (...)

El amor..., las relaciones..., los sentimientos... no se fundan en una razón prudente. Por eso no me gusta hablar de amores imposibles... sino de amores improbables. Porque lo improbable es..., por definición..., probable. Lo que es casi seguro que no pase, pero que puede pasar. Y mientras haya una posibilidad..., media posibilidad entre mil millones de que pase... vale la pena intentarlo."

viernes, 13 de febrero de 2026

La invasión de la ropa mojada

 

Supongo que con el diluvio universal perpetuo que nos está cayendo desde ni me acuerdo, todos los pringados sin secadora estamos viviendo el drama de la foto de arriba. La tragedia más conocida con el titulo de "Ropa mojada por absolutamente todos los rincones de la casa y ni un triste calcetín seco que ponerme en el cajón". Ese aclamado taquillazo al que se sumar su secuela "Comprar un outfit nuevo cada día porque no queda nada ponible en el armario. La emergencia continúa".

Y siendo esta vicisitud-- estaremos todos de acuerdo-- un mierdón sideral, lo triste de verdad es que este sea tu principal problema. No porque el resto vaya bien, sino porque no hay resto de relevancia suficiente para ser incluido en la estadística.

Y no voy a desarrollar porque ya tal, que diría Rajoy.

¡¡POR FIN ES FINDE!!

A disfrutarlo. Y por la sombra, bombones.

martes, 3 de febrero de 2026

A seguir la lista

 

 
 
 
Suscribo prácticamente  todo de la lista de arriba excepto (quizá) los higos. Y haciendo un esfuerzo hasta podría dejarlos para no ser aguafiestas. Añadiría pararse en un rayito de sol cuando hace frío. Ver por millonésima vez una peli confort tirada en el sofá. Las cosquillas hechas con la intensidad precisa y por la persona adecuada. Terminar un libro que te encanta y saber que tienes tres más de la saga. Beber agua helada cuando hace calor. Y un millón de cosas más, cosa arriba, cosa abajo.
 
¿Qué añadís vosotros?
 
(El "asco padre"  de Gloria Fuertes es un gran concepto. Yo también me lo agencié en cuanto lo oí. Me ha hecho gracia.)

lunes, 26 de enero de 2026

El baúl de Pandora

Si Marie Kondo entrara en mi superguarida se cortaba las venas. Así os lo digo. No es sólo que sea un vórtice de entropía, es que es un caos contra el que no se puede luchar dado que es imposible aplicar la regla de oro: un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio. Muchísimos de mis enseres están por el medio porque no hay donde guardarlos. Bueno... ¿es ese el único motivo? Y aquí viene la entrada, claro.

Es cierto que no tengo demasiados muebles y por tanto poco espacio. Pero es más cierto aún que podría enterrarme viva bajo una montaña de recibos de compra y papeles de propaganda que no me sirven para nada. Y quien dice recibos dice agendas de ocio, apuntes de cursos, etiquetas de ropa, notas recordatorias de hace 2 años, listas de posibles nombres para protas de relatos, envoltorios monos... En fin, ya me entendéis, padezco un síndrome de Diógenes galopante.

No sé cuál será la causa de la enfermedad real pero en mi caso diría que nace de la indecisión. Porque al principio parece que es pereza de ponerme a revisar ese Everest de papeleo, pero después te das cuenta que el problema verdadero es chequearlo todo sabiendo que lograrás tirar como mucho un 1%. "Estos tickets del Pleistoceno... ay, es que quería hacer comparativa de precios para encontrar el super más barato". "Esta etiqueta... ay, es que me quiero acordar de como se lavan los pantalones nuevos que compre en 2005". "Este libro... ay, es que quería apuntar las frases que subrayé cuando me lo leí en preescolar." "Ay, ¿seguro que no necesitaré esta absoluta chorrada para algo en el futuro? No sé, igual sí... Si la tiro fijo que me hace falta al día siguiente".

En serio, una desesperación. Ni un ejército de maries Kondos ametrallándome con su mantra "¿este objeto te hace realmente feliz?" conseguirían ayudarme a soltar lastre de basurillas. Siempre encontraría una excusa que darles para conservar cualquier ponzoña. SIEM-PRE. De hecho, la última limpieza general seria que recuerdo fue posterior al mierdertsunami, cuando una ola de aguas fétidas empapó el 75% de mis pertenencias obligándome a tirarlo todo con la nariz tapada y sin mirar. No hay más preguntas, señoría.

Para colmo, este apego a las bazofias varias se combina trágicamente con mi caos mental y mi despiste crónico. Siempre tengo mil cosas en la cabeza y la sensación de que me olvido de todo, así que suelo dejar los asuntos pendientes por medio para recordarme que hay que resolverlos. Spoiler: no funciona. Cuando una montaña de temas "por mirar" se asienta de forma perpetua en tu salón, al cabo de poco te acostumbras y dejas de verla. Las tareas siguen pendientes y tu nivel de caos y estrés se incrementa.

He probado de todo para intentar invertir esta tendencia: listas, app de organización, libros de gurús del orden.... Fracaso total. Así que a situaciones desesperadas, medidas desesperadas: me he comprado un baúl. Uno bonito y graaaaaaande donde voy a echar todo sin mirar, sin indecisión y sin miedo. Allí voy a encerrar todo mi caos, como Pandora. Y como ella no me hago responsable de los males que se escapen de ahí cuando se me ocurra abrir la tapa...

lunes, 19 de enero de 2026

Yo no

 


Yo no.

Ese es el problema, creo. Que no me queda fe.

Ni fuerzas.

Vivir no es respirar.

viernes, 16 de enero de 2026

BATCH BLOGGING

Soy una pésima cocinera, por pereza, por una absoluta falta de interés por el tema y porque nunca he tenido necesidad de aprender. No cocino para nadie más que para mi, así que todo en ese ámbito me parece un esfuerzo excesivo para dedicarlo a una sola persona. Creo que es derrochar tiempo y dinero, así que simplifico al máximo. Preparo sólo cosas sanas y que me gusten, pero sobre todo FÁCILES.

Me he pasado media vida a base de ensaladas, verdura cocida, filetes a la plancha y poco más, Por eso es todo un acontecimiento que lleve unos meses intentando "innovar" algo. O para ser más exactos. buscando "recetas fáciles" en Instagram y tratando de imitar las que tienen buena pinta. Y oye, pues sí, algo he innovado, lo cual tampoco era demasiado difícil.

Mi siguiente objetivo es coger el hábito ese del batch cooking, eso que han hecho las madres toda la vida de cocinar un día para toda la semana. Me parece una manera brutal de ahorrar tiempo y esfuerzo entre fogones, pero me cuesta la vida misma ser previsora. Yo prefiero estresarme cada mañana a las seis buscando a la desesperada algo que echarme al tupper antes de salir pitando a trabajar. Soy lo peor en eso, la verdad, con lo tranquila que podría yo vivir organizándome un poco.

Y es raro que me cueste tanto, porque yo esto del batch cooking lo he hecho siempre en otros ámbitos como el blog. Cuando actualizaba de forma más regular (cof, cof, tos incómoda, propósitos para 2026) intentaba siempre tener entradas escritas "en el congelador" por si tocaba publicar y no venían las musas. Si el finde tenía tiempo e inspiración escribía varios textos de golpe y así durante la semana estaba tranquila. Luego venía algún imprevisto, te rompía al ritmo y todo el plan al carajo, pero la buena intención estaba allí. De aquellos polvos estos lodos y a día de hoy nuestro querido Blogger me custodia más de 400 borradores. Pero esa es otra historia y tendrá que ser contada en otra ocasión...

viernes, 9 de enero de 2026

Botes llenos pero sin mayúsculas

Una de las pocas costumbres positivas que estoy consiguiendo mantener bastante en los últimos años es hacer un bote de buenos momentos. No sé si habré contado esto por aquí, así que lo resumo: consiste en apuntar en papelitos ratos agradables que vives (vale todo: desde cosas increíbles tipo aprobar una oposición hasta micro alegrías como echarse unas risas jugando a las cartas con tus sobrinos o tomar un café con una amiga que hace mucho que no ves) y guardarlos en cualquier recipiente. La idea es abrirlo los días de bajón o a final de año y darte cuenta de cuantas cosas guays has vivido, aunque después se te vayan olvidando.

Ya os dije que este 2025 no he querido hacer balance porque en general ha sido bastante meh y sin embargo me ha sorprendido un montón la cantidad de papelitos que he acumulado. Muchos más que en 2024. Más también que un muy buen año como fue 2023.

Esto no ha sido tanto porque estos meses pasados me hayan ocurrido cosas mejores ni haya participado en más actividades bonitas, sino por mi empeño en apreciar absolutamente TODO. En valorar hasta lo más pequeño. En el frasco había algún evento mediano como un minúsculo reconocimiento profesional, pero la mayoría eran conversaciones agradables, planes chulos, comidas ricas, momentos de risas y minucias así. Muchas no las habría metido en el bote los años anteriores y me alegra haber reparado en ellas y haberme esforzado en recordarlas, en tenerlas en cuenta para la columna de BUENO del balance anual. Me gusta ver cuantas situaciones positivas he atesorado y me gusta ser una persona que las valora, que no las deja pasar.

Aún así, todos esos papeles en el tarro de un año malo me han puesto triste. Porque me recuerda esto que ya os conté aquí, que muchas peque_alegrías juntas no equivalen a una ALEGRÍA GRANDE, con mayúsculas. Que yo no tengo ningún control sobre las enormes, que sólo me queda disfrutar las chiquititas mientras quien sea abre el grifo de las de talla L y XL. Y como el cabrito/a responsable no lo abre ni a la de tres, yo me esfuerzo en acumular muchas S y XS a ver si apilándolas me construyo una gigante. Pero como si quieres arroz, Catalina. Y me agoto. Y me frustro. Y me parece muy triste y muy injusto un bote sin ninguna mayúscula, la verdad. 

lunes, 5 de enero de 2026

Super recordatorio mágico

¡Eh, coleguitas reales! 

¿Qué tal el viaje? ¿Mucho tráfico a la salida de Oriente? Estaréis ya cerca, me imagino, última parada para que beban los camellos y en unas horitas ya por aquí, al tajo. ¿Venís con fuerzas? 

Nada, yo sólo paso para saludaros, desearos buen turno y asegurarme de que tenéis en cuenta lo mío. Ya sé que vais liados y que estos días son un estrés, pero majes, por fa, no os olvidéis. Es que ya he hecho todo lo posible y yo sola no puedo, necesito un empujoncillo milagroso. Y ahí entráis vosotros, claro.

Vengaaaa, si casi somos compañeros de gremio, un poco de corporativismo. De heroína con superpoderes a monarca mágico: ¿no sentís a veces que después de tanto ayudar a los demás y dar alegrías nadie piensa que vosotros también necesitáis que os echen un cable? ¿Que las galletitas al lado de los zapatos están muy bien, pero que os haría ilusión alguna vez ser el que abre los regalos y no el que los deja? Pues yo un poco lo mismo, pero con solucionar marrones. Seguro que me entendéis...

Así que, altezas, guapis, anda, estiraos un poco... Si a vosotros no os cuesta nada: un pellizquito de polvo de estrella, medio conjuro ¡y a funcionar! Además sería un multirregalo, porque cuanto más contenta me tengáis a mi, mejor podré salvar a la humanidad y protegerla de supervillanos tipo los descendientes de Herodes... ¡Todos salimos ganando!

Confío en vosotros, sé que entre superpoderosos siempre nos cuidamos. Ánimo con el curro y si veis que no llegáis, pedidle a Superman que os ayude. Aún le dura el jet lag de pasar Año Nuevo en Krypton y seguro que le pilláis despierto.

¡BUENA GUARDIA, COMPAÑEROS!