jueves, 18 de abril de 2024

La energía que mantiene unido el universo

 


¿Creéis en la suerte? Ya sé, ya sé, no es un debate lo que se dice nuevo. Me sé las diferentes posturas y las frases típicas y tampoco me voy a ir para lo hondo, no os preocupéis.

Yo después de años de movidas turbias non stop he pasado por etapas. Al principio estaba convencida de que me había mirado un tuerto, luego quise creer que la fortuna te tocaba cuando estabas preparada para reconocerla y aprovecharla y que terminaría llegando. Ahora creo que desde luego es importante currártelo, y que hay que poner las condiciones para que llegue, pero que también hace falta una chispita de magia, un toque, un empujoncito. No todo depende de uno mismo por mucho empeño, buena intención y actitud positiva que le ponga, esto es así y es así.

Así que aquí vengo yo, una vez más, a invocar a lo que dice el tuit de arriba, la energía que mantiene unido el universo. Por favor, fatum, destino, dioses, naturaleza, vida, quien sea, por favor, mandadme una miajita de potra. Una lentejita de nada. ¿Qué os cuesta? ¡Un poquitillo! Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor.

POR-FA-VOR

lunes, 15 de abril de 2024

MierderSensation a máximo volumen

¿Sabéis la sensación de tener un examen y pensar todo el rato, hagas lo que hagas, que deberías estar estudiando? Quedas para tomar una caña, pero no la disfrutas porque "deberías estar estudiando". Ves un capítulo de una serie, pero no te enteras de la mitad porque "deberías estar estudiando". Te vas a la cama muerta de agotamiento, pero no te duermes de remordimientos porque "deberías estar estudiando". ¿Sabéis esa sensación absurda a más no poder porque en realidad en esta vida hay tiempo para todo?

Bueno, pues yo esa sensación absurda (y de MIERDA, añadiré. Para público internacional y viajado la llamaremos MierderSensation) la tengo y la he tenido siempre de fondo en mi cerebro hubiera o no algún examen de por medio. Muchas de las cosas que consideraba importantes en mi vida no han funcionado la mayoría del tiempo como me habría gustado, así que me he pasado los días buscando remedios o implementando lo que a mi me parecía que podía ser una solución. Y como esos cuidados planes de contingencia no daban los resultados esperados no paraba de sonar la banda sonora estrella en mi mente: la MierderSensation, la impresión de tener algo pendiente de resolver, de haberte dejado el gas encendido, de vigilar las cazuelas al fuego. Esa AGOTADORA sensación.

Pensaba que la exposición prolongada a semejante zurullo me había hecho resistente, como las bacterias al antibiótico. Sin embargo putadones recientes han subido el volumen de esta banda sonora, que ahora está tan alta que ya no cabe en el cerebro y se me ha agarrado a la garganta. La noto ahí, clavándome las pezuñas en la traquea y avanzando peligrosamente hacia mi pecho. Siento de forma física y real como me cierra las vías respìratorias así que, amiguis, ha llegado el momento de tomar medias drásticas. Tendré que apagar el tocadiscos, desenchufar los altavoces, cortar el suministro eléctrico. A grandes males, grandes remedios.

Me tomo vacaciones de solucionar. A lo mejor mi vida no tiene solución o yo no la encuentro y quizá sea otro el que pueda iluminarme con sus remedios. No sé, yo me rindo, la MierderSensation a máximo volumen va a conseguir que me estallen los tímpanos. 


POWER OFF

viernes, 12 de abril de 2024

Risas en el CaraLibro

 

Vosotros no os acordaréis porque sois muy jóvenes, pero hubo un tiempo en que apenas había redes sociales y el rey de la fiesta era Facebook. Sí, si, para todas las edades, no sólo para la asociación de senderistas de la tercera edad de Parla. 

Como no había más, no quedaba otra que apañarse con eso para todo: para informarse, para vender, para ligar, para organizar cumpleaños...para todo. Y como no existía Twitter, ni TikTok ni leches, los chistes también se hacían allí, claro.

Rizando el rizo en este sentido, durante años el no va más de las risas fue crear grupos con nombres ingeniosos a los que la gente se apuntaba sólo porque le hacían gracia. Solían ser verdades generalizadas que al leerlas todos pensábamos: "si soy" (expresado en la jerga de los Z). La imagen del anuncio de arriba me recordó a uno de estos grupos que a mi me encantaba y que se llamaba: "Saco el móvil para mirar la hora, reviso fotos, contesto mensajes, guardo el móvil. Ni puta idea de qué hora es". Había otros que también molaban. Aquí algunos ejemplos:

-Salir de tranquis pero llevarte las gafas de sol, por si acaso.

-Ver a alguien feo y decirle a tu amiga, "Mira tu novio" 

-Siempre he querido subirme a un taxi y decir ¡¡¡siga a ese coche!!!

-Señoras que siguen todos los consejos de "Saber vivir" y ahora son INMORTALES 

-Yo también creo que Epi y Blas eran follamigos.

-Cuando mi Novio no está y me toca salir con Brad Pitt,

 Había muchos más, ¿alguien se acuerda de alguno?

domingo, 7 de abril de 2024

Déjate de margaritas

Llevo tantos años aquí que me extraña que no haya compartido ya por esto lares un texto que me gusta un montón. De todas formas, como lo he buscado y no lo he encontrado, aquí va. Es tan tan guay que no merece la pena ni que lo comente, me voy a limitar citar las partes que más me gustan. Lo leí en uno de esos blogs molones al máximo que nunca deberían haberse abandonado pero que, tristemente como la gran mayoría, también lo hicieron. Del https://www.elcajondegatsby.com/ llega "Mala Hierba".

"Las malas hierbas son plantas salvajes que nacen en cualquier lugar, justo donde nadie quiere que nazcan. Y da igual que las arranques, volverán a crecer. Me dijo que por muchas veces que intentes matarlas, siempre encuentran la manera de salir de la tierra, se adaptan al medio y se extienden, sin prisa, pero sin pausa. (...) Se agarran al suelo con fuerza, como si supieran que tarde o temprano alguien vendrá a arrancarlas (...) En la vida hay dos tipos de personas: las que viven cayéndose y las que viven levantándose. Si lo piensas bien, ambas acciones, al fin y al cabo, nacen des mismo proceso; para caerse hay que estar de pie y para levantarse hay que haberse caído primero. Sólo cambia la parte con la que te quedas, el enfoque lo es todo."

(...)

"Hay personas que no entienden de macetas, que siempre crecerán en todas partes trepando los muros que les corten el paso y disfrutando del paisaje que las amapolas sólo pueden imaginar, aferrándose a sus sueños con fuerza, sin dejar que nadie se los arranque. Se hacen fuertes en el desastre y saben esperar pacientes a que llueva, levantándose una y otra vez. Estas son, sin lugar a dudas, las personas que ponen el mundo al revés.

Déjate de margaritas, mala hierba nunca muere"

jueves, 4 de abril de 2024

Mientras esperamos...

Sé que no os lo vais a creer, pero llevo un buen rato pensando algo para no actualizar ooooootra vez con una entrada de lloriqueos. Spoiler: not found. No soy capaz. Es como si alguien me hubiera puesto en modo avión la parte de mi cerebro dedicada a la alegría y a las risas y hubiera convertido las neuronas de esta zona en piedras pisapapeles. No hay forma humana de hacerlas funcionar, oye.

Dándole vueltas a esto me acordé de una escena de la peli de Sexo en Nueva York (si, esa joya del Séptimo Arte, si, hijos míos, cada uno tiene sus referencias). El caso es que la prota, que ya de base es bastante drama queen, tiene un bajón muy tocho y en los primeros días de patalear para salir del hoyo lo ve todo negrísimo. Y ella, que en teoría es bromista y graciosa, llega a preguntarse: "¿Volveré a reír alguna vez?"  Una de sus amigas le contesta que lo hará cuando algo tenga mucha gracia y para que los espectadores no nos cortemos las venas, pocos días después, efectivamente, vemos ese momento, inicio de su recuperación.

 

En la película de mi vida aún no ha ocurrido esta escena esperanzadora, así que mientras esperamos este ansiado momento, vamos a poner unos anuncios graciosos que he encontrado en Twitter para aguantar el tirón.





Ale, a funcionar. Y por la sombra, bombones, que parece que la primavera ya se ha decidido a llegar.

lunes, 1 de abril de 2024

De vuelta

Tres semanas esperando las vacaciones de Semana Santa, parpadeo y ya se han acabado. Menuda caca de la vaca Paca. A ver si me toca la lotería ya porque la vida de currante no acaba de cuadrarme. En fin, qué le vamos a hacer. Retomamos la programación habitual


Ánimo a todos.

domingo, 24 de marzo de 2024

A funcionar

Me duele el pecho. En sentido literal y figurado. 

Figurado porque estoy llevando regumal la última pedorreta que la vida me ha hecho en la cara. Que no es tampoco que haya sido mucho peor que otras anteriores, también os digo, pero no sé... esta me ha dejado para el arrastre. Más que por intensidad por acumulación, creo yo. Cuando aguantas una leche y otra y otra y otra y de repente viene una galleta camuflada que tarda en rebelarse como tal, quieres creer que se acabó la paliza. Que tras sonar la campana habías conseguido llegar al final del combate en pie. Sin embargo, mientras estabas despistada mirando al público con los brazos en alto... ¡zas! ¡gancho de derecha y de cara a la lona! KO técnico. Y tirada en el suelo no piensas en el daño que te ha hecho el último golpe, sino en lo que te han ido debilitando todos los anteriores. En el cuerpo, sí, pero sobre todo en el alma. En el ánimo. En las reservas de energía para seguir adelante. En la cantidad de fe mínima para afrontar el futuro con un poquito, UN POQUITO, de confianza.

Y por eso decía que me duele el pecho en sentido literal. Porque mi vida repartiendo ostias como panes unida a Putin y sus bombas nucleares, la Tercera Guerra Mundial enseñado la patita por debajo de la puerta y la Inteligencia Artificial usada para todo menos para algo bueno ha disparado mi tasa de pesimismo (ya de por sí alto) a niveles estratosféricos. Parece mentira que hemos pasado una pandemia antes de ayer que nos tenía cagados a tope con lo venidero y ahora tengo aún más miedo, si es que eso es posible. Y por primera vez el terror se me ha agarrado al pecho. Lo noto ahí, estrujándome el corazón como un mono la rama de un árbol, clavándome sus zarpas.

Había leído a otras personas describir su ansiedad de modo parecido, pero nunca me había ocurrido a mi de forma física. Siento literalmente un bicho dentro de la caja torácica que apenas deja espacio para que entre el aire y poder respirar profundo. Y la verdad, no sé qué hacer.




martes, 19 de marzo de 2024

I can't



No puedo con la vida. De verdad os digo que no puedo. Como cuando era Pepita Pulgarcita, solo que peor.

En serio



martes, 12 de marzo de 2024

Mañana


Ojalá.

O sea... ya sé que es así. Que todo pasa. Que la vida sigue. El problema es que por mucho que me esfuerzo no consigo visualizar un futuro distinto. Mejor.

Me siento agotada de aguantar, de resistir, de esperar contra toda esperanza a que llegue lo bueno. Quiero creer de verdad que esta mierda de día va a acabar y que mañana mejorará. Pero no me lo creo. Y no sé qué hacer.

jueves, 7 de marzo de 2024

¿Y?

Si ya de normal mi estilismo capilar y mi imagen física no están muy arriba en mi escala de prioridades, imaginad con la época de mierda que llevo ahora encima. Demasiado que no salgo en batamanta a la calle, así os lo digo. Más si cabe teniendo en cuenta que estoy comiendo fatal y durmiendo nada y menos, lo que me convierte en un muerto viviente con peor cutis que la media. Así las cosas, para intentar arreglar algo recurro a cremas supuestamente milagrosas que ya imaginaréis que lo de los milagros lo llevan regulinchi. Y al no ver resultado alguno me quedo mirando fijamente al bote y digo muy al estilo Mafalda...



martes, 5 de marzo de 2024

OT y la lucha

Soy de las pocas españolas con cierta edad que no vieron el primer Operación Triunfo. Me enteré de cosas porque era imposible no enterarse, pero no me despertó ningún interés. Después he visto trozos de algunas de las siguientes ediciones y cuando he llegado a conocer a alguno de los concursantes sí que me he vinculado algo más. No por el reality como le pasa a la mayoría, sino por la narrativa.

Lo leí el otro día en una de las tronchantes crónicas de Juan Salguino y es verdad. OT engancha por la narrativa del programa, porque ves jóvenes ilusionarse, progresar, vencer dificultades, superarse. Porque ves a chavalillos haciéndose la gran pregunta "¿quién soy?" y a veces encontrando la respuesta. Y eso, como un partido reñido de cualquier deporte, tiene mucha épica.

A mi lo que más me llama la atención es la forma de afrontar los malos momentos. Será porque yo trabajo fatal bajo presión, cuando las cosas se complican lo veo todo negro y me hundo, pero la gente que se crece ante la adversidad me flipa. No sólo la que en los momentos clave consigue sacar su mejor versión, a pesar de los nervios. También esos que saben darle la vuelta a algo que ha empezado mal. Los que mantienen la buena actitud, la positividad. Los que no lo dan todo por perdido, los que REALMENTE creen que tienen una oportunidad para conseguirlo y la aprovechan. Aunque las apuestas estén contra ellos. Aunque el horizonte se vea negro tizón. 

Y yo pienso que la clave es esa, que su esperanza es REAL, cierta, que DE VERDAD creen que la victoria es posible. No lo intentan por si acaso. No piensan que hay que lucharlo hasta el final por quedarse tranquilos. En el fondo de su corazón sienten que puede salir bien. Están convencidos que a veces tirar desde el otro lado de la cancha en el último segundo puede convertirse en un partido ganado.

Admiro a esa gente porque a mi eso me parece un prodigio, un milagro, un imposible. Mi tendencia natural es a matar toda esperanza, lo que (estoy segura) me suele conducir a fracasos que no tendrían por qué serlo. Aún así lo intento siempre, para que no se diga.

Cuando me dejan, claro.

Hay veces que no depende de ti. Que hay otras personas que tienen que querer dar la batalla contigo y no quieren. Que no te permiten saltar al campo a lucharlo hasta el pitido final. Y eso es lo peor porque te comes el fracaso en vacío, sin el mínimo consuelo de haberlo peleado al máximo. Y encima actúa como una calza que mantiene la puerta abierta y dificulta que des carpetazo al asunto, que se te queda enganchado en bucle en la cabeza.

Las puertas entreabiertas son la hez. Ojalá no os toque sufrir ninguna.

jueves, 29 de febrero de 2024

Consolar, misión imposible

No te rías de las lágrimas de un niño, todos los dolores son iguales. 

Charles Van Lerberghe

 

Dejemos claras las bases, que no quiero meterme en discusiones estériles. 

-Sí, los que vivimos en el primer mundo, no caminamos 10 kilómetros para tener agua potable, no nos bombardean cada 5 minutos y no hemos sufrido violencia en casa somos unos privilegiados. De acuerdo.

 -Aquí cada uno tiene lo suyo y en el primer mundo y en el último todo quisqui lo pasa mal. A cada cual le angustia su realidad, así que todos soportamos más o menos el mismo nivel de sufrimiento subjetivo, sean cuales sean las causas. Vale.

-Consolar a alguien que está hundido no es fácil. Desde luego. 

Dicho lo cual... ¿En serio? ¿De verdad que no se puede hacer un poquiiiiito mejor? ¿Sólo un poquito? 

Parece mentira con la turra que doy por aquí, pero a mi no me gusta mucho soltar mis mierdas en la vida en 3D. Casi siempre es porque siento que no consigo explicarme y las cosas que me contestan (con la mejor voluntad del mundo, por supuesto) no me sirven de casi nada. Y a veces hasta me cabrean. No, ni siquiera eso. Me da pena. 

Me entristece mucho ver que personas que aprecio están a años luz de entender lo que me pasa, como lo vivo, por qué me duele. Me deprime escuchar sus soluciones absurdas, inútiles, no sólo porque no están adaptadas a mi, sino porque ni siquiera se acercan al problema real, del que no han comprendido ni un pijo. 

En serio que es una bajona aguantar que traten de equiparar su malestar al mio como forma de aliviar mi carga. Que sí, que lo hacen de buena fe y que, de nuevo, todos sufrimos en la misma cantidad, cada uno por lo suyo. Pero que en situaciones objetivamente mejores intenten que me sienta menos mal porque ellos también tienen marrones, me hace pensar todo el tiempo en el meme de Mel Gibson y el Cristo ensangrentado. No me ayuda, me enfada, me desespera, me quita las ganas de seguir hablando.


 (Esto, pero aplicado a cualquier situación de la vida)
 
Lo repetiré: consolar es difícil. A menudo el dolor es tan intenso que da igual lo que digas y con frecuencia, simplemente, no hay nada que decir porque cuando la vida te pasa por encima, te pasa. Pero si ese es el caso, por favor, no le metas al otro una chapa de frases hechas, de lugares comunes, de trivialidades. No le propongas alternativas prefabricadas que a mínimo que le conozcas un poco, UN POCO, verías claro que no le van a ser útiles en absoluto. Acompaña. Ofrece apoyo. Muestra cariño. No hacen falta palabras si no las encuentras. Esfuérzate un poco, sé creativo. Hay mil maneras. 



 

martes, 27 de febrero de 2024

¿Está el enemigo? Pues que se ponga

 

¿Cómo se sabe que no es tu guerra? Y si ya has parado, ya has tomado perspectiva y sigues sin saber por donde tirar, ¿qué se hace?

Tengo dudas, debería hacer una llamada tipo Gila para ver si me aclara algo:

-¿Está el enemigo? Pues que se ponga. Yo también quiero parar la guerra un momento. Necesito una tregua como el comer.

jueves, 22 de febrero de 2024

Un ranófono, por compasión

 

Tener un mal día es duro. Tener un mal día y que no puedas estar un poco a tu bola para sobrellevarlo es peor. Tener un mal día y que tu realidad sea una permanente reedición de la boda de Lolita en la que quieres gritar todo el tiempo "¡¡si me queréis, irse!!" es una auténtica tortura. Dan ganas de tumbarse en las vías, que te pase un tren por encima y que se acabe tu sufrimiento.

De verdad, que alguien me regale un ranófono. No estoy para nadie.

lunes, 19 de febrero de 2024

Cacao para los ojos

¿Alguna vez habíais llorado tanto que se os ha cortado la piel? ¿Cómo los labios agrietados pero alrededor de los ojos?

Nuevo logro desbloqueado.

viernes, 16 de febrero de 2024

Placidez

A los que hemos tenido una vida ajetreada (en plan mal, de incertidumbre a chorro, digo) y no nos ha quedado otra que estabilizarnos en la inestabilidad, la calma nos parece el paraíso. Cuando has andado incansablemente sobre una cinta estática sin llegar nunca a ninguna parte en ningún ámbito de tu vida, sin cerrar ningún frente, sentir que tienes un tema solucionado, que no necesitas buscar más alternativas para un asunto, es el no va más.Te parece increíble, por una vez, acceder a ese remanso de paz, donde no hace falta seguir esforzándote, donde puedes sólo tumbarte y disfrutar.

Por eso, si no tienes con qué comparar, quizá sea fácil confundirse. Igual no era felicidad, igual sólo era algo cozy, mullidito, confortable, cómodo, acogedor, agradable, seguro. A lo mejor era sólo tranquilidad, quietud, reposo, sosiego, placidez, no felicidad.

Ojalá.

martes, 13 de febrero de 2024

El trankimazin mágico

¿Sabéis cuando la vida te manda de repente un putadón de estos que no te esperabas para nada y que ni siquiera has visto venir? ¿Sabéis esa estupefacción que te deja sin palabras, ese dolor tan intenso que te parece que se están rompiendo órganos internos de forma no metafórica? ¿Sabéis esa ira incontrolable, esas ganas de quemar el mundo, de arrancarte la piel, de acabar con todo? ¿Sabéis ese grito desesperado de ayuda al Todo, a la Nada, al cielo, a los jefazos de la vida?

Por desgracia, a mi todo esto me es bastante familiar. Lo que no sabía, porque no me había pasado nunca, es que los jefazos, el Todo, La Nada, no sé qué alma caritativa pueden decidir ayudarte pinchándote un trankimazin. Que te venza el sueño y cuando te levantes a la mañana siguiente, tu mente esté como ralentizada, que el dolor se haya atenuado, que nada de lo que te ha partido por la mitad haya cambiado, pero tú lo veas lejano, como en un película. Un descanso, una tregua, un paréntesis en la tortura.

Había oído que hay fármacos recetados en salud mental que hacen esto y me parecía imposible, milagroso. A mi me ha ocurrido sin tomar ninguna sustancia, así que lo vivo como un milagro multiplicado por mil. No sé quién ha sido. No sé si mi cerebro es sabio y ha aprendido (¡¡por fin, le ha costado años!!) a desenchufar la parte de mi mente que está en llamas. No sé si es que existen de verdad las hadas madrinas y la mía en vez de presentarse y regalarme una carroza de calabaza ha preferido seguir de incógnito y hacerme un conjuro sanador durante la noche. No sé si lo jefazos de la vida son reales y tienen poder para ayudarte cuando les sale del unicornio. No tengo ni idea. Sólo sé que hoy estoy mejor... y se agradece.

No es definitivo, claro. En el fondo de los fondos noto que es una ficción, que el dolor está ahí para saltarme a la yugular en cuanto me despiste. Soy consciente de que es temporal y de que, como con el paracetamol, la fiebre volverá a subir después de ocho horas. Ya empiezo a notar que se está pasando el efecto, de hecho. Pero a quien haya decidido concederme esta tregua... de verdad gracias. La necesitaba.

domingo, 11 de febrero de 2024

P*to chándal

"Que tanta búsqueda de lo malo, al final te ha hecho encontrarlo. Que ha empeorado tu actitud y ha provocado que de tanto intentar no creerte que podía pasar algo bueno, no te lo creíste. Y te faltó ilusión, y confianza y espontaneidad. Y eso impidió que se produjera el milagro. Y ahora vienen los lloros".

No sabía que había escrito esto de arriba hace tanto, hay que ver como pasa el tiempo. En fin

El caso es que estaba convencida de que esta vez había cumplido mi propia norma. Que había cerrado los ojos y me había metido en el barro a lo loco, sin red de seguridad, sin salidas de emergencia. Hice planes, hablé del futuro, me dejé de secretismos. Confié. O eso creía.

Porque cuando todo saltó por lo aires por enésima vez lo primero que oí fue la voz de Daiana, mi cabrita-crítica interna particular, increpándome con su tono más paternalista: "¿Ves? Te lo dije. No iba a salir bien. A ti NADA te sale bien. Ya lo sabes".

Y en efecto, me di cuenta de que lo sabía, de que en el fondo de los fondos, nunca me había fiado del todo. A lo mejor, como Chandler, llevaba el chándal debajo de los pantalones. Y a lo mejor eso, otra vez, lo ha mandado todo al carajo. O ha ayudado a mandarlo. Nunca lo sabremos porque por lo visto nunca voy a ser capaz de dejar el puto chándal en la percha de mi armario. Por mucho que me empeñe.

(*Explicación para los que no hayan visto Friends--- muy maaaal--- y no sepan que esta serie tiene una referencia para cada situación de la vida. Para la evolución tras un duelo también. Aunque yo les he cogido prestado el concepto para resignificarlo un poco, la verdad. Pero vamos, que se entiende, creo.

La "fase del chándal" en toda postruptura la explica así Joey:

Monica: Oye, Joey, no deberías dejar solo a Chandler. Sólo hace dos días que cortó con Kathy. Por qué no aplazas el viaje? 

Joey: En este momento no puedo hacer nada por él, aún lleva chándal, está en la Fase Uno. Tranquilos, para la Fase Dos, ya estaré aquí, jamás me la perdería. 

Monica: Cuál es la Fase Dos? 

Joey: Emborracharse e ir a un club de striptease.

Un poco después Chandler parece haber mejorado un poco, pero sin mucha fe porque lleva chándal debajo de los pantalones. Como yo, vaya.)

 

 


miércoles, 7 de febrero de 2024

¡Aleluya, hermanos!


¡¡ALELUYA, HERMANOS!! 

 

El fisco se ha cagado de miedo después de mi entrada del otro día. Y hace bien. Mejor que no conozcan a mi monstruo de los ojos rojos. Por su propia seguridad. Y la de los demás un poco también, ¿no? Que Hacienda somos todos.


O eso dicen.

lunes, 5 de febrero de 2024

Sold out de finales felices

Dicen que la soledad es estar rodeado de gente y aún así sentirse solo. Yo creo que la verdadera soledad es creer que todo el mundo tiene su feliz feliz y que a ti nunca te llega el turno. Que tienes intentos, tiros al palo, "uyssss casis", pero ninguna canasta clara. Y que esos conatos parecen estar ideados en tu contra, para restarte equilibrio sobre el alambre y hacerte caer desde la altura de la ilusión y sin la red que la cabrita de la esperanza había quitado.

¿Qué delito creéis que hay que cometer en vidas anteriores para condenarte a otra vida nueva sin final feliz? ¿Quizá no aprovechar el primero que te concedieron?

miércoles, 31 de enero de 2024

Multiple choice

Bueno, parecía que no íbamos a lograrlo, pero si, ¡conseguido! Hemos sobrevivido al enero infinito. ¡Aleluya, hermanos! Prueba superada.

Ahora, para el resto de 2024, piensa. Además de la lista interminable de propósitos que seguro que vas a cumplir aunque en estos 31 primeros días ni flowers porque todo el mundo sabe que el primer mes del año es de prueba (ejem, ejem): ¿cuál eliges de las opciones que en la imagen de arriba propone @p8ladas? Está difícil la cosa. Yo necesito por lo menos que me dejen escoger cuatro.

¿Vosotros?

domingo, 28 de enero de 2024

Ordenada no practicante

Si le preguntáis a cualquier miembro de la SpeedyFamily os dirá que soy desordenada a más no poder. Y bueno, no voy ahora a dármelas de metódica y pulcra porque con el caos que me sale del cerebro y que ha quedado patente en años y años de este blog no se lo tragaría nadie. AHORA BIEN, pocas cosas en esta vida  son absolutas, siempre hay matices y tengo OPINIONES sobre esa opinión relativa a mi. Y aquí vengo, a hacer un alegato en mi defensa.

Porque a ver, yo era muy desastre, pero he ido mejorando con los años. Vamos soplando velas, teniendo nuestro propio espacio y a quien más y a quien menos empieza a surgirnos la necesidad de tener nuestras cosas localizadas y de reducir el barullo, así en general. El lío (y quienes estamos instaladas en el caos permanente lo sabemos bien) cansa mucho y llega un momento en el que lo que quieres es ahorrar energía y reservarla para lo que te interesa. Así que, llegados a este punto, tratas a toda costa de reducir el jaleo en el cerebro, en tu agenda, en tus relaciones, en tu vida y ya que nos ponemos, en tu entorno. Y eso se hace muy difícil con el ruido visual al máximo volumen.

"Ruido visual" se define como todo aquello que nos resulta desagradable o molesto desde un punto de vista estético y los de la RAE podrían haber venido perfectamente a mi superguarida a inspirarse para la definición porque es un gran ejemplo del concepto. Con todo el dolor de mi corazón, de hecho. Pero es que si recoger se basa en la máxima de "un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio", yo no la puedo cumplir ni de coña porque no se me ocurre donde guardarlo todo. Tengo pocos muebles, menos cajones y a pesar de mi incansable esfuerzo por comprar taburetes con compartimentos internos, baúles decorativos y cajas monas nada parece suficiente para dar cabida a todos mis pertrechos.

Y aquí, claro, llegaría el rayo iluminador de Marie Kondo a decirme: tienes demasiadas cosas, sólo debes conservar lo que sientas realmente que te hace feliz, no puede entrar  nada nuevo en casa si no sale otro elemento antes. Si, ya y que más. Es que no puedo, Marie, de verdad, no soy capaz. Tendrías que encerrarme en una habitación bajo llave y tirármelo tú todo sin que lo vea o volverme a organizar un mierderTsunami que no me deje más alternativa que deshacerme de lo que huela a zurullo. Pero es que yo sola no lo consigo, en serio, send help.

Siempre pienso que los pantalones que me aprietan volverán a valerme tras una oportuna gastroenteritis, que en breve el no va más serán las camisetas anchas y no esas diminutas que venden ahora, que el maquillaje de color sospechoso que compré en un impulso me servirá para una fiesta, que si dejo a la vista los libros pendientes acabaré leyéndolos. Sé que es mentira como sé que es casi imposible que me toque la lotería de Navidad, pero compro porque hay una yo loca que tiene más fuerza a determinados niveles que la yo racional. Y desde luego el orden es uno de esos niveles.

Yo querría ser ordenada, de verdad, en mi fuero interno lo soy, pero mi vida hace imposible materializar en la práctica ese yo que existe a nivel teórico. Soy una persona ordenada no practicante, que dirían los expertos. Apiadaos de mi, que bastante tengo con lo que tengo.


sábado, 20 de enero de 2024

Con Speedy habéis topado

 

Iba a decir muchas cosas, pero Hacienda me tiene frita, FRI-TA, ¡¡¡FRI-TA!!!. No para de darme la turra una y otra y otra vez con una cosa en la que, para colmo, tengo la razón yo. Pero lo que más me indigna del tema es que gasta su tiempo, personal y energías en perseguir pazguatas como la menda, pobres como ratas a las que no nos pueden sacar ni los céntimos que les cuesta enviar por correo las notificaciones, mientras hacen la vista gorda con multimillonarios de todo pelaje. Ah, no, dónde vamos a ir a parar, a los que les puedes hincar el diente bien ni mentarlos, no se vayan a molestar, los señoritos.

Pues mira, querida Agencia Tributaria, me parece muy bien que Hacienda seamos todos y todo lo que tú quieras, pero a mi mis 4 céntimos no me los vas a quitar NI MUERTA. Ni jarta de vino te regalo yo nada con la chapa que me estás metiendo. Ya puedes emplear contra mi la artillería que te de la gana que antes se congela el infierno que dejar que me vuelvas a hacer el timo de la estampita. Vas a tangar a Rita the singer, amiga, porque lo que es a mi, NI DE COÑA.

¿Que encima la cabrona manda las notificaciones en viernes noche para jorobarme el fin de semana? Desde luego, faltaría más. Pero estimado fisco, con Speedy habéis topado. A cabezona no me gana ni Don r que r. Te pongo la canción del Kanka de arriba y ¡a seguir!

"Lo mal que estoy .. y lo poco que me quejo. 
Lo mal que estoy .. y lo poco que me quejo. 
Tengo el alma en cuarentena .. y roto el cuerpo. 
¡Qué dolor, qué pena .. y qué tormento!"

viernes, 12 de enero de 2024

El milagro de lo panes y los peces en versión escatológica

Mi 2024 ha empezado un poco al contrario del de la mayoría de la gente. La peña estaba megapreocupada por los excesos navideños y mentalizada ya para luchar contra los kilos sobrevenidos y yo estaba intentando parar las evacuaciones forzosas continuas que mi cuerpo decidió unilateralmente empezar el día de Reyes.

Se ve que mi body no tenía ganas de recibir a Sus Majestades de Oriente y en vez de planteármelo civilizadamente, recurrió a la artillería pesada: náusea a discreción. Tantas, que se mascó la tragedia porque tenía que llevar todos los regalos de los SpeedySobris al Speedyhogar antes de que se levantaran a abrirlos y no conseguía ni llegar al portal de mi superguarida sin echar la pota. Imaginaos mi pinta: cargada con enormes sacos de paquetes al más puro estilo Papa Noel y en vez de ir dejando la estela de mis renos voladores ir regando con mi ADN las calles de SpeedyTown. Dantesco, sí, desde luego.

Pero bueno, la cosa es que los regalos llegaron a tiempo (lo único importante) y que yo sobreviví a ese viaje con pérdida de "combustible" en ruta. Pensé que cuando consiguiera tumbarme dos minutos tranquila en mi cama volvería la paz, pero ni por asomo. Las evacuaciones delanteras siguieron el día entero y al siguiente fueron sustituidas por todo tipo de fuegos artificiales en el flanco posterior. Allí no entraba ni agua y salían toneladas de residuos orgánicos variados. El milagro de los panes y los peces en versión escatológica.

Como estuve así media semana me quedé en la raspa. La peña preocupada porque no le cerraban los vaqueros y yo probándome una talla menos de la ropa que me estaba comprando con los fondos de sus altezas reales. El mundo al revés. 

Total, que en un alarde de porlomenosismo de mi etapa Magenta, pensé que bien, que sí, que me sentiría al borde de la muerte y bla bla bla, pero que POR LO MENOS empezaba el año con eficiencia máxima, resolviendo en tres días la eliminación de stock sobrante que al resto de la gente le iba a costar dos meses de sufrimiento. Más resultados en menos tiempo. Los gurús de la productividad estarían orgullosos de mi.

A ver si me dura. La eficiencia y la productividad, digo. Del milagro de los panes y los peces en plan gastrointestinal ya he tenido suficiente, gracias.

viernes, 5 de enero de 2024

X, Y, Z

Siempre tengo mucho lío con esto de las generaciones. Más o menos me suenan los conceptos, de forma borrosa y desdibujada sé ubicar a grandes rasgos su cercanía (o no tanto) con la hoja del calendario actual, pero si me preguntas por el detalle me pillas. Así que, como no puede ser de otra manera, consulté con el oráculo de San Google. Y para qué queremos más.

Lo que más me sorprendió fue la precisión y la arbitrariedad con la que dividen los años de nacimiento de los que se incluyen en ellas. Porque si fueran décadas... pues vale que vale. Pero no. Son años ahí, por el medio, sin mucha diferenciación evidente. Por ejemplo, la generación X comprende los nacidos entre 1965 y 1981 o según a quien le preguntes hasta 1982 o 1984. Los que crecieron después de la 2º Guerra Mundial, dicen. Bien, pero, ¿por qué no se incluye ya el 80, empezando la década? ¿Por qué el 82, el 84? ¡Qué arbitrario!, ¿no? 

Después viene la "generación Y" o los millenial, que os sonará más. Los jovenzuelos estos de los que no paran de repetir que son nativos digitales y que la tecnología no tiene secretos para ellos, aunque no la usaran desde la cuna. A estos los meten desde el 82 al 94, así, por ejemplo, a boleo. ¿Por qué 94? ¿Y por qué no? Debieron de pensar los cerebros pensantes de esta división.

Nos parece que los Y son los más nuevos porque han dado la turra máxima con ellos, pero ahora les pisan los talones los Z, que son los que más usan su letra, dado que nadie te va a entender si le dices centenial. Estos van del 95 al 2010 porque vinieron con un smartphone y una tablet debajo del brazo cuando nacieron, por lo visto. Si, ya, bueno... recuerdo que en España en 2001 la mayoría de la gente no tenía aún internet en su casa, había que ir a ordenadores públicos en bibliotecas y universidades. Y los pocos afortunados que iban teniendo ya en casa, usaban la conexión telefónica que hacía ese sonido mítico, así que se podía navegar pocos minutos porque mientras estabas conectado, el teléfono fijo (que toda la familia necesitaba) no funcionaba. 

Os diré más. Poco antes de los primeros dosmiles el no va más de la tecnología portátil era la blackberry, porque los móviles eran zapatófonos gigantescos. Cuando se redujeron de tamaño y el común de los mortales los empezó a llevar, hablábamos por mensaje (no whatsapp) dado que no tenía internet en el móvil ni el tato. Además, una cosa os voy a decir no os llaméis a engaño: lo más inteligente que hacían los teléfonos era medirte el biorritmo: tres rayitos si estabas bien de energía, tres corazones si el amor te sonreía e ibas a ligar esa noche en la disco. Así que, queridos Z, no os flipéis con lo del smartphone desde la cuna, porque tururú.

Los siguientes, dicen, son los Alpha. Si sus predecesores tenían una capacidad de atención limitada, imaginad estos pobres comidos por las redes sociales desde la cuna. Ya veremos. Al menos su generación empieza con el cambio de década, un punto menos de confusión añadida. Algo es algo.

lunes, 1 de enero de 2024

¡A bailar!

Llegué ayer de mis periplos excursionistas justo sobre la bocina para hacer una entrada de despedida del año que me permitiera acabar el 2023 bloguero con número par de post. Lejísimos de los 100 deseados, pero al menos par. Luego que si duchas, lavadoras, bla bla bla, la vida se me hizo bola y casi mejor, porque no estoy yo para balances y recordatorios. 

Diré sólo una cosa que me sirve de revisión del viejo  y de aviso para el siguiente. El que se acaba de ir me trajo algunas cosas muy buenas y un montón de planes, lo que hacía mucho que no me pasaba. He vivido la vida a tope con experiencias chulas que agradezco muchísimo y aún así no me he librado de bajones, de atascos, de bloqueos. Porque ya lo decía Rosana, "en lo más bonito, también se tienen penas".

Así que para 2024 más que objetivos y metas lo que quiero es tener siempre presente que la vida va de eso, de caerse y volverse a levantar. Y que lo malo, sea lo que sea, acaba pasando. Y que como lo único que existe es el hoy, el ahora, nuestra única obligación es aprovecharlo a tope. Después que venga lo que tenga que venir porque, me remito a la línea de arriba, igual que vino se terminará yendo.

Equipo, llegan ahora otros 12 meses nuevecitos, brillantes, sin estrenar. Úsemoslos al 100 por 100 para que no se diga que nosotros no pusimos todo de nuestra parte para ser felices. El resto, bueno... lo ponen otros. Según en lo que creas (o no) tiene diversos nombres, pero estaremos todos de acuerdo en que no somos nosotros.

Así que, amiguis, ¡a bailar! Y que haya suerte.