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viernes, 1 de febrero de 2019

No me lo creo ni yo: GimnasioMan

Voy a dejar ya de dar el coñazo con GimnasioMan porque estoy más pesada que matar un cerdo a besos. Además, ya se ha acabado la ampliación del plazo que me di para una posible reedición de la Operación Calabazas II y no ha habido avances significativos (en el sentido que debería, al menos) así que esto se acaba aquí porque la vida son dos días y uno nos lo pasamos durmiendo.

Como vine defectuosa de fábrica y no tengo botón de off, no me va a quedar otro remedio que decírselo al pobre GimnasioMan a las bravas para que me de unas calabazas como un castillo, de las malas malas, que me ayuden a seguir adelante. Se va a morir de la vergüenza él, me voy a morir de la vergüenza yo y va a ser todo un drama y una pena negra, pero no veo otra manera de quitarme este cuelgue de encima de una vez por todas. Así que oye, lo que haya que hacer, la vida es dura.

Aúuuun así, me voy a conceder un último caprichito y ya no daré más la chapa con esto, de verdad de verdad de la buena. Palabra de exploradora. Pero ahora necesito escribir lo que sé que nunca pasará para quedarme tranquila. Tres escenas en plan peli americana pero con GimnasioMan y yo de protas. ¿Os imagináis? Menudas dos patas pa' un banco, con lo poquísimo fotogénicos que somos los dos (una de las cosas que tenemos en común). Pero bueno, o lo escribo o reviento. Vamos allá.

Toma 1. Aaaación

Una terraza cualquiera de Speedytown. Tarde-noche. Un grupo de maromos grandes como mayos toma cañas entre sonoras carcajadas.

-¿Speedy?
-Anda, GimnasioMan, no te había visto, cuando ando por la calle siempre voy medio alelada pensando en mis cosas. ¿Qué tal?
-Pues bien, aquí de cañas con unos colegas. ¿Y tú?
-Pues de camino a casa ya, vuelvo de la comunión de una de los SpeedySobris.
-¡Ah!, por eso vas tan guapa, justo te lo iba a decir ahora.
-Bueno, muchas gracias, pero vamos, igual te sorprende porque tú estás acostumbrado a verme con las cutre mallas y cutre moño del gimnasio y claro, se nota la diferencia.
-¡Qué exagerada! Oye, pues si te ibas ya para casa y no tienes nada que hacer ahora, te podías quedar a tomar una caña con nosotros.
-Estooo, puessss, vale, pero estáis tantos que me imponéis un poco.
-Tú tranqui, que somos todos de fiar, jajaja. Te presento. Chicos, esta es Speedy, la mejor del gimnasio.
-Os dice eso de todas las compañeras del gimnasio que os presenta, ¿a que sí?
-(Todos, a coro) ¡Qué va!
-Espero que no seáis actores de profesión, no os iban a dar el Oscar, jajaja

Jajajiji. Bromas, buen ambiente. Una hora después...

-Yo voy a ir levantando el campamento
-Y yo.
-Y yo.
-Yo no tengo nada en la nevera, no me queda otra que cenar fuera. Speedy, quédate conmigo, anda...
-Venga, ¿vamos al sitio ese que comentamos el otro día?

Cena. Más jajajiji. Buen menú. Buena conversación.

-Gracias por acompañarme a la parada de bus, me cojo el siguiente que mañana madrugo.
-Espera, que se me ha olvidado decirte una cosa.
-¿El qué?

BESAZO BE-SA-ZO
(Cara de estupefacción. Cara de felicidad. Cara de cachondeo)

-¿Me lo puedes repetir, que no te he entendido bien?

Más besos

Coooorten



Toma 2. Aaaación

Un día cualquiera, en el gimnasio más concurrido de Speedytown. GimnasioMan se pone todo digno en plan chufla para decir una chorrada como un castillo.

-Queridos compañeros, nos hallamos ante una conjunción planetaria porque llevo dos años viniendo a este gimnasio y hoy, por primera vez, han coincidido en la misma clase la usuaria Sol y la usuaria Luna. Señores, hoy en este aula, tenemos un eclipse.

Leves sonrisas de todos tras una tontada de semejantes dimensiones. Yo me quedo mirándole fijamente mientras pienso que cosas como esta son la prueba irrefutable de que GimnasioMan es el hombre de mi vida. Porque esa muestra de ingenio (es una lerdez, pero se te tiene que ocurrir), gracia, poesía de andar por casa y MEMEZ MÁXIMA es taaaan yo, sería algo taaaaaan propio de este blog, por ejemplo, que no me lo puedo ni creer. Somos tal para cual.

-Acércate que te quiero decir una cosa. Agáchate, que no me vas a oír.

Le cojo la cara con las manos, le miro fijamente a los ojos dos segundos y le digo toda seria:

-Estás fatal. Loco de remate. Me encantas.

Le planto un sonoro beso en la mejilla, doy media vuelta y empiezo a andar de camino a la puerta. Al momento oigo a mi espalda.

-¡EHHH! ¿Qué pasa? ¿Yo no tengo turno de réplica?

Vuelvo sobre mis pasos cabizbaja, muerta de vergüenza por el arrebato que acabo de tener y sin saber muy bien lo que me espera.

-¿Yo loco? Le dijo la sartén al cazo: "Aléjate, que me tiznas".

Y él también me planta un beso a mi, pero esta vez no en la mejilla.

Cooooorten.


Toma 3 Aaaaaacción

Un día cualquiera, en el gimnasio más concurrido de Speedytown. Una Speedy despeinada, rojísima y recién duchada después de una paliza de bici, ha convertido la entrada de las instalaciones, donde la gente firma los papeles para apuntarse, en su despacho provisional. Café, boli, teléfono, ordenador... Pasa por allí GimnasioMan.

-Jajaja, menudo chiringuito más bueno te has montado aquí. ¿Qué haces?
-Escribo

Asomando la cabeza para mirar la pantalla.

-¿Qué escribes?
-Tontadas, sobre mi curro, las cosas que hago, lo que pienso...
-¿Las cosas que haces? ¿Como venir al gimnasio?
-Sí.
-¿Sale este gimnasio en lo que escribes?
-¡Claro! Si me pego media vida aquí metida, como para no salir. Salís todos. MonitoraMaja, JefecilloMajo, Compañera1, Compañera2, tú...
-¿Yo? ¿Lo puedo leer?

Cerrando de golpe la tapa del ordenador.

-Prefiero que me arranquen las uñas de los dedos.
-¿Por?
-Porque lo vas a ver fuera de contexto y lo vas a entender mal.
-Anda, por favor, déjame leer algo...
-Bueno, a ver... Este perfil tuyo es inocuo... lee esto.

Lo lee. Va cambiándole la cara de color a medida que lo lee, de hecho.

-Flipo, está genial, pero ¿cómo sabes todo esto de mi?
-Por el milagro de la comunicación: Tú dices palabras y yo las escucho y las entiendo.
-¿Todo esto he dicho yo? Joer, pues no callo ni debajo del agua.
-Ya lo puedes decir, ya.
-De todas formas, me parece fatal, ¿por qué yo no sé ni la mitad sobre ti?
-Porque no prestarás la atención suficiente.
-Sí que estoy atento, lo que pasa es que tú parece que hablas mucho pero el contenido personal lo dosificas a tope.
-Soy más cerrada que tú, sí. Diría que el 99% de la humanidad es más cerrada que tú.
-Y yo diría que el 99% de la humanidad no me respondería a algunas cosas con un "no contestaré si no es en presencia de mi abogado" como hace una que yo me sé.
-Touchée
-Vale, entonces estamos de acuerdo en que esta desigualdad hay que atajarla sin la menor dilación, ¿no? Y como una batería de preguntas así a bocajarro iba a ser un poco fuerte, propongo hacerla con comida de por medio y en un restaurante chulo. ¿Cómo lo ves?
-No tengo opción de negarme, ¿verdad?
-En realidad no, pero siempre queda mejor preguntar. Y hazme el favor de no traerte a tu abogado, que yo me autonombro tu asistente legal para que puedas contestar a todo.

A partir de ahí, sushi, buena conversación, risas... y ya sabéis como acaban todas las películas que me monto con GimnasioMan, ¿no? Con besos. Muchos besos.

Coooorten.

martes, 21 de noviembre de 2017

No me lo creo ni yo 1: Bloguero Estupendérrimo (Final)

(¡Por fin llega el final de la historia! Capítulo anterior aquí)

Total, que una vez informada de coches, trenes, aviones y demás medios de transporte modernos, los siguientes meses me hicieron la Tarjeta Platinum de Renfe y ahora tengo de ahijado, además de los Speedysobris, al niño de una de las azafatas habituales del trayecto Capilandia-Speedytown. Con eso os lo digo todo.

Pero bueno, no os voy a engañar, yo a Capilandia iba por Bloguero Estupendérrimo, claro, pero no SÓLO por Bloguero Estupendérrimo. Por aquel entonces mi vida en Speedytown estaba bastante parada, llena de amigos colapsadísimos por bebés recién llegados a la familia, un curro desesperante y sin mucho futuro y una sensación general de estar viviendo una y otra vez El Día de la Marmota de Atrapado en el Tiempo que no os podéis imaginar. Capilandia significaba mimos de Bloguero Estupendérrimo, sí, pero también planes chulos, restaurantes nuevos, quedadas con coblogers, blogueros y tuiteros molones y una bocanada de aire fresco frente al cada vez más asfixiante día a día en Speedytown.

Y eso hablando sólo de juerga, pero había mucho más que juerga. Capilandia también significaba relacionarme con gente que escribía y que, por tanto, entendía todo lo que a mi me aporta escribir. Significaba conocer a personas que se ganaban la vida con las palabras. Y a sus jefes. Y ampliar horizontes.

-Están buscando en mi curro una colaboradora para tal web y salió a relucir tu nombre. Sería un post cada dos semanas y bla bla bla bla.

-Nos invitan a una tertulia sobre blogs en no sé qué programa de radio. Van tus coblogers de la web de ocio esa en la que escribes. Te apuntas, ¿no?

-Por fin le publican el libro a Zrutanito. Reseña conjunta en diferentes webs. Contamos contigo

Y todo el rato así. Llegó un momento que tenía más intereses en Capilandia que en SpeedyTown y Bloguero Estupendérrimo se decidió a hacer una aguda observación:

-Podrías dejar de intentar hacerte socia capitalista de Renfe a base de comprar billetes de tren y considerar la idea de trasladar tu base de operaciones a Capilandia, ¿no crees?
-(Levanto una ceja) ¿Estás sugiriendo alguna dirección concreta para ubicar mi base de operaciones?
-Bueno, en mi casa ya tienes cepillo de dientes... Una cosa menos que tendrías que empaquetar en la mudanza.

Y dado el horror total que son las mudanzas, esa era una oferta que no podía rechazar. Así que la acepté.

(Fundido en negro)

The End


(Y como esto es a vida real-inventada bloguera y no una peli, después de la palabra FIN vinieron los malos despertares, las tapas del  inodoro levantadas, el caos de armario y las discusiones por el mando de la tele. Pero esa ya es otra historia y tendrá que ser contada en otra ocasión ;P)

lunes, 6 de noviembre de 2017

No me lo creo ni yo 1: Bloguero estupenderrimo (continuación 2)

(*Para los que llegan ahora, la historia empieza aquí sigue aquí.  Y tranquilos que está a puntiiiiito de acabar. Ya no queda nada. Vamos allá)

Vaya por delante que lo del encargo era verdad y que los posts a cuatro manos molan todo, pero como soy mema perdida yo me imaginaba a Bloguero Estupenderrimo empezando a escribir un whats en plan ligoteo "La invito a cenar esta noche en el mejor restaurante de Speedytown" y luego dándole a borrar para mandar un mensaje más inocuo, por si acaso. Pues eso, mema perdida.

Total, que allí que fuimos. Ya os podéis imaginar que yo estaba como para robar panderetas. Un poco porque no sabía a qué atenerme y un poco porque soy mi peor enemigo. El de cagarla es, con mucho, mi superpoder más desarrollado y estaba segura de que en la cena lo iba a utilizar. Y vosotros también estáis seguros, no os molestéis en negarlo.

(Resumo y le doy al avance rápido para ir a las partes interesantes de la velada)

-Hola. ¿Qué tal el viaje? Bonito sitio.
(>>>>>>>>>>>>>>>;Avance rápido)

-Si tanto se cree que me conoce por el blog, vamos a jugar a "Verdad, exageración, trola". El que se equivoque, bebe. Empiezo yo. El post sobre su encontronazo con el servicio secreto en un hotel: Trola.
-Exageración. Beba. Mi turno. La entrada sobre su primera experiencia de contadora de cosas: Exageración.
-Verdad verdadera, no se imagina hasta qué punto. Beba. El texto sobre el mueble roto y arreglado tiene que ser verdad, su hermano Álvaro lo confirmó en los comentarios.
-¿Se acuerda del nombre de mi hermano? Su memoria es peligrosa...
-No lo sabe usted bien.
(Risas y más risas. Ya os hacéis una idea. >>>>>>>>>>>>>>> Avance rápido)

-En el post sobre el restaurante podríamos poner esto y esto.
-Eh, sí, qué bueno. Y después lo otro y lo de más allá.
-Jajaja, ¡sí! Esta entrada se está escribiendo sola. ¿Se imagina que somos tan compatibles en todo como escribiendo? Uppppss se me ha escapado. He fallado demasiadas veces en Verdad, exageración, trola y voy un poco achispada
Me pongo todo lo roja que se puede poner una persona humana.
-Pues la ciencia dice que las teorías sólo se confirman haciendo experimentos.

Speedy, esto es lo que se llama "un momento", no la cagues. Sostenle la mirada. No bajes lo ojos. ¡No los bajes! Speedy, no, ¿qué vas a decir? ¡No se te ocurra cambiar de tema! ¡No cambies de tem¿Esta es la carta de postres? Tienen buena pinta...
Lo sabía
(Tras tal demostración de mi superpoder de cagarla, la conversación se recupera pero la intensidad baja, como es LÓGICO Y NORMAL. Qué paciencia tengo que tener conmigo misma, señor, qué paciencia...
(>>>>>>>>>>>>>>>>>>>Avance rápido)

-¿Algún sitio para tomarnos la última copa? Si, hay un bar chulo aquí cerca, tienen una carta de gin tonics que le va a dar para tres posts. ¿Vamos?
-Sí, un momento que tengo que hacer un experimento.

Besazo
BE-SA-ZO.
No hay choque de nariz, ni de dientes y la humedad es la justa, ni más ni menos.
BE-SA-ZO.

-¡Por fin! Me lo has puesto difícil, ¿eh?
-¿Has? ¡¿HAS?! ¿Ahora me tuteas? ¿Quién te ha dado permiso para apearme el tratamiento?
(Risas. Besos. Más besos. Estoooo, sí, mejor le doy al avance rápido >>>>>>>>>>>>>>>)

Al día siguiente en la estación.
-¿Y ahora qué?
-Pues con lo que ha bajado el número de espectadores de cine, no sé si es el mejor momento para hacer un remake de "Tú a Boston y yo a California" con Capilandia y Speedytown...
-Muy graciosa. Te recuerdo que existen los coches y los aviones y eso grande de metal de ahí se llama tren.
-Y yo te recuerdo que una de las etiquetas de tu blog se llama "mujeres fatales de interminables pestañas"
-Un día jugaremos a Verdad, exageración, trola con esas entradas y verás en qué pocas sale verdad...
-Bueno, pues no sé, lo vamos viendo... ¿Nos leemos?
-NOS LEEMOS.

Continuará

jueves, 2 de noviembre de 2017

No me lo creo ni yo 1. Bloguero Estupendérrimo (continuación)

(*Para los que llegan ahora, la historia empieza aquí)

Sonríe.
Sonrío.
(Piensa algo, Speedy, piensa algo)
-Buena fiesta. Lo que me ha extrañado es que, estando usted por medio, no hubiera en el catering sandwichs de queso con tomate, que ya se sabe que son y serán siempre los mejores de Rodilla.
-Peligrosa memoria, no se le escapa una.
-Si no quiere que se sepan sus gustos, no tenga un blog público. (Guiño)

Y la conversación sigue por ahí, por su blog. Por cómo llegó a tener tantísimos lectores y comentaristas en un sitio en el que empezó casi por casualidad. Él ni siquiera se dedica a las palabras. Qué cabrito. Estas cosas ya me podrían pasar a mí, ya...

-Pues le propuse que viniera a la fiesta, entre otras cosas, para hablar de negocios.

(Vaya, y yo que pensaba que igual me había invitado para "empezar negociaciones", pero con comillas... Bueno, me conformo con ese "entre otras cosas" y sigo escuchando porque el caso es que los otros negocios también me interesan).

-Bla, bla, bla, bla, colaborar en un blog de recomendaciones de ocio, bla bla bla un estilo fresco como el suyo, bla, bla, bla. Hay por aquí algunos de los que serían sus cobloguers. Se los presento y se lo piensa.

La idea es guay. El proyecto es guay. Mis cobloguers, con los que había estado de risas 20 minutos antes, son guays. No tengo nada que pensar. Intercambiamos mails y teléfonos con todos, quedamos en concretar pronto cómo y cuando empiezo y no me queda otra que irme de la fiesta porque tengo una cena después. Y en la despedida...

-¡Mucha mierda para su estreno! Queda muy poco, ¿no?
-¿Cómo sabe...?
-Si no quiere que se conozcan sus actividades teatreras, no tenga un blog público (Guiño) Y cuidadín con como cuenta la fiesta en su próxima entrada, que ya nos vamos conociendo...

(Sonrisa maquiavélica) No lo sabes tú bien.

Una semana después colgamos en el blog nuevo un crossover (muy chulo, he de decir) con las versiones del encuentro de varios de los cobloguers que fuimos. Si se publicó a las 9.00 yo ya tenía a las 9.01 este whats de Bloguero Estupendérrimo en el móvil.

-Ya le vale con las licencias poéticas. (Emoticono de guiño)

El bloguero que no haya recibido quejas de las licencias que se toma al escribir algo que ha pasado en la vida en 3D que tire la primera piedra. Va en el sueldo.

-Para que vea de lo que sirven sus advertencias.
-Ya me lo temía, ya...

Y así siguió el tema. Yo con mis memeces varias hechas posts y él contando en sus entradas fiestas, viajes y amores imposibles con chicas fatales de pestañas interminables. Yo era plenamente consciente de que, aunque tengo buenas pestañas, nunca he sido una chica fatal, así que me mantenía escéptica. Pero de vez en cuando...

Correo de Bloguero Estupendérrimo:
Pinche en el link para leer a su tocaya en la blogoesfera. Usted escribe mucho mejor.

Mensaje de  Bloguero Estupendérrimo:
No puede seguir viviendo ni un día más sin leer tal libro o ver tal serie. ¡Ni un día más!

Comentario de Bloguero Estupendérrimo:
Su entrada de "Me cago en los lunes y me sobra mierda para los martes" me ha hecho reír mogollón pero no me ha gustado nada que sonara tan sincera... Ese ánimo arriba, ¿eh? ¡AUPA!

Whats de  Bloguero Estupendérrimo:
Tal hamburguesería nueva que han abierto en Capilandia es el no va más. ¡Tiene que probarla!

A veces a cosas así empezaba a escribirle una respuesta tipo: "¿Me está proponiendo una cita? Porque suena como si me estuviera proponiendo una cita. Me han propuesto citas otras veces y así es como ha sonado". Luego recordaba que mis pestañas no son los suficientemente largas para él, borraba el mensaje y prefería mantenerme en terreno neutral con un inocuo "¡Lo apunto en mi lista!". Hasta que un día...

-Me han encargado una crítica sobre un restaurante de Speedytown para el blog de propuestas de ocio. Podría venirse y hacemos un post a cuatro manos.

Continuará...

lunes, 30 de octubre de 2017

No me lo creo ni yo 1: Bloguero Estupendérrimo

(*Ahora mismo mi vida no me gusta un pelo. Entraría en el detalle, pero tampoco tiene mayor interés, así que pa' qué. El caso es que, en vez de darle vueltas al coco, lo que quiero es huir y evadirme. Y como las palabras son lo único que puedo controlar mínimamente, he decidido inventarme mi vida. Borrar lo que pasó y escribir lo que debería haber pasado (según yo, claro). Como hay taaaaaaaaaaaantas cosas que tendrían que haber sido distintas, me temo que esto va a ser una serie de entradas. Las voy a llamar No me lo creo ni yo. Y esta es la primera: el bloguero estupendérrimo. El principio de la historia es real. El final... debería haberlo sido. Vamos allá)

En un lugar de la blogoesfera de cuyo nombre no quiero acordarme, ha mucho tiempo yo leía a un bloguero estupendérrimo bastante famosillo que escribía requetebien. Por entonces él tenía millones de comentarios en cada entrada pidiéndole matrimonio y cosas así, así que yo solía mantenerme al margen y no decir esta boca es mía, porque entre tanto bullullu iba a pasar desapercibida igualmente y nunca me han gustado Los Juegos del Hambre comentariles-emocionales. Por eso yo chitón.

El caso es que un día la entrada era especialmente graciosa, se me ocurrió una tontada de las mías y la comenté, sin esperanza ninguna de que el autor llegara siquiera a leer aquello. Contra todo pronóstico Bloguero Estupendérrimo leyó mi comentario y me contestó, cosa que no solía hacer dado el enorme volumen de comentarios por aquellos lares. ¡OH, MY GOD!

Ya no recuerdo exactamente de qué iba el tema. Era una historia de la infancia de él de la que yo adiviné el final o algo así. Por eso me preguntó:

-¿Cómo sabe como termina mi relato? ¿Trabaja usted para la CIA?

La verdad era que yo, queriendo hacer una broma, había acertado el final por PURA CASUALIDAD. Pero su pregunta me divirtió y quise seguir haciendo la gracia contestando en plan espía.

-Podría decírselo, pero luego tendría que matarle.

Pensé que el tema se había acabado allí, pero dos días después...

Mensaje en el correo de mi blog.

De: Bloguero Estupendérrimo
Para: SpeedyGirl
Asunto: Confiese
Cuerpo del mensaje:
Ah, por cierto, Speedy... Muy buen blog

((¿Un correo de Bloguero Estupendérrimo? ¿¿¿Para mi??? ¿¿¿De verdad???  ¿Y dice mis tres palabras favoritas en el mundo "muy buen blog"? ¿¿¿¡¡¡SE HA LEIDO MI BLOG!!!??? ¡¡¿¿¿DE VERDAD???!!! StatCounter, ¿lo confirmas?))

Statcounter lo confirmaba. Tropecientas visitas a entradas antiguas procedentes del blog de Bloguero Estupendérrimo.



Contesto al correo.
¡Me contesta!
 Contesto.
¡¡ Me contesta!!
Contesto
Me contesta... ¡¡¡así!!!

De: Bloguero Estupendérrimo
Para: SpeedyGirl
Asunto: Fiesta del blog
Cuerpo del mensaje:
Pues ya que estudió usted en Capilandia podría decidirse a hacer una visita a sus amigas de aquí la semana que viene. Y ya de paso aprovecha para pasarse por la fiesta del blog, que CASUALMENTE es juuusto esa semana. Nada especial, blogueros y lectores tomándose unas copas en un bar.

Lo de la fiesta no era una invención repentina, ya lo había leído en twitter varias semanas antes. Era un evento de estos en plan reunión de los que se organizaban cuando la blogoesfera estaba más activa. Allí habría la tira de blogueros, lectores y comentaristas que me apetecía conocer. Me moría por ir, pero... ¿salir del anonimato? ¿Yo? No paraban de venirme a la mente fogonazos de mis entradas antigua con cosas que NO deberías decir si quieres ligar con alguien. O caerle bien a alguien. O hablar con alguien por primera vez sin que quiera internarte en un manicomio. ¡¡PUFFFFFFF!!

((Bueno, mira, yo voy. Habrá mogollón de peña y como seguro que es la versión en 3D de los Juegos del Hambre que hay organizados en lo comentarios de su blog, nadie se fijará en mí. Y ya si eso si veo el panorama bien, me identifico. O no... ya veré.))

Y como diría Mecano, allí me colé y en su fiesta me planté (en modo espía). El fallo de mi plan de incógnito fue confiarme y charlar animadamente con los primeros blogueros majetes que vi, porque en cuanto me echo dos risas se me suelta la lengua y me pongo a decir lerdeces. Absurdeces tan absurdas que son inconfundibles. Como tengas pillada la frecuencia en la que emito mis memeces, me detectas fijo. Así que el radar de Bloguero Estupendérrimo no tardó ni media hora en localizarme.

-Pensé que vendría usted vestida con las mallas verdes de su supertraje.
-((Oh, no, ¡ya me ha pillado! ¡Tan pronto! A lo mejor puedo hacerme la longuis y hacerle creer que se ha equivocado de persona. Aunque bueno, creo que hace dos minutos se me ha escapado una frase con la palabra speedysobris, ya es tarde para disimular nada. Trata de contestar algo inteligente, anda...)) Ya, bueno... este es el uniforme de gala. ((Bueno, no es el comentario más inteligente del mundo, pero podría haber sido peor))


Continuará...