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martes, 20 de junio de 2017

No nos aburrimos

Iba a hacer una entrada contando los últimos días, pero me siento completamente incapaz de escribir algo que no sea un testamento y que se medio entienda. Así lo que voy a hacer es deciros que la mayor parte de las últimas horas de mi vida las he pasado trabajando y que en un momento u otro de esas horas se han oído cosas como estas:

-He recogido 4 cubos de agua del suelo del baño y todavía cuando entro hago olas porque me cubre por el tobillo. Sólo te digo una cosa: el muñequito que viene dibujado en la factura del agua no va a hacer el signo del ok este mes, sino que aparecerá con las manos en la cabeza escandalizado por el aumento del consumo. Te lo aviso para que no te asustes cuando llegue.

-¿Que se ha desmayado una trabajadora de este turno?
-Sí.
-¿Desmayado?
-Sí.
-¿Una trabajadora?
-Sí.
-¿Desmayado una trabajadora?
-Sí.
-¿Pero ahora, en el turno?
-Sí.
-¿Que se ha desmayado una trabajadora de este turno?
-Por muchas veces que me lo preguntes la respuesta va a seguir siendo sí. Reacciona ya, que has entrado en bucle.

-Ha llegado el horario de verano al gimnasio y nos han quitado todas las clases del mediodía, el único momento en el que podemos ir. Hemos hecho un sorteo y te ha tocado dirigir los ejercicios, así que ya estás buscando en youtube entrenamientos funcionales y sesiones de spinning para que mañana nos metamos caña.

-¿Que te han llamado a las siete de la mañana diciendo que no nos traen una máquina que necesitábamos sin falta para hoy?
-No, no, ojalá me hubieran llamado. Así por lo menos podría haberles gritado. Pero no. Me han mandado un whatsapp.
-¿Pero que te han dicho?
-Que les ha surgido un imprevisto y que lo sienten.
-Subtexto: "Que os den aire fresco", ¿no?
-Efectivamente.

-¿Cojeas? ¿Y eso?
-¿Te acuerdas que fui corriendo a coger al que se desmayó y me tropecé?
-Sí.
-Pues esguince.

-Pero, ¿por qué no cortasteis el agua cuando empezó a inundarse el baño?
-La cortamos, o eso creíamos hasta que el fontanero nos dijo que la llave intermedia estaba rota y aunque movíamos la manivela aquello no cerraba ni abría nada.
-¿Y ahora por qué no sale agua de los grifos?
-Porque cuando conseguimos cortar el suministro se partió la llave general y ahora aunque mueves la manivela ni abre ni cierra nada.
-Esto es el día de la marmota de "Atrapado en el Tiempo".

-¿Podemos ya declarar oficialmente este turno como el peor turno de la historia?
-Quita, quita, que aún quedan dos horas, no lo digas muy alto a ver si va a pasar algo más...

-¿Que tu madre se ha equivocado de medicina y se ha intoxicado? Sí, claro, por supuesto, vete con ella al hospital, corre...

-¿Que ha sido ese ruido?
-Espero que otras dos baldosas de la pared de la cocina que se han caído, porque si es algo peor no quiero saberlo. No me lo digas.

-¿Y ese reloj tan tecnológico?
-Es una pulsera de actividad cutrona. Mide los pasos y las calorías consumidas, pero lo de las calorías no va bien, ¿cómo vas a quemar sólo 300 dando 14.000 pasos en un día?

-¿Puedo ir al baño?
-Sí, pero quédate donde tocas pie que no hemos contratado socorrista aún.

-Podréis decir muchas cosas de esta semana, pero NO que os habéis aburrido. Eso no podréis decirlo.

sábado, 13 de mayo de 2017

El Efecto Cuchara

De mi último curro aún no he hablado por aquí porque tiene tela. Ya os contaré los detalles un día que tenga más tiempo. Hoy me voy a centrar en un fenómeno paranormal que se da en mi entorno de trabajo y que a mi me deja flipada. Lo llamaré el Efecto Cuchara.

A ver si consigo dar tres pinceladas para que cojáis el hilo sin soltaros una chapa.

-Mi centro laboral es un caos, porque desde allí se llevan muchos asuntos que implican a una gran cantidad de personas, la mayoría de los cuales son (para mas inri) despistados hasta la exasperación. Esto quiere decir que hay que acordarse de muchos (muchísimos) pitos y además estar al loro de que el que sea no te la líe en el momento menos pensado. Hay estrés, hay tensión y hay mogollón de imprevistos. El ambiente viene a parecerse un poco al barullo de un parquet de bolsa en hora punta, pero con asuntos superheroicos. Tal que así:
Lo del terremoto de China de mañana lo tienes controlado, ¿no? Pues acuérdate que la semana que viene tienes lo del tsunami de Japón, pero que no contarás para ir hasta allí con la nave de supervelocidad porque SpiderMan no te la ha devuelto aún (a pesar de que dijo que lo haría). Y llama a Batman y la Masa para recordárselo Y no salgáis muy pronto, que como no les gusta madrugar, igual perdéis el avión. Casi mejor llámales también a la hora que tengan que levantarse, no sea que se queden dormidos ¡Ah! Y ya sabes que el martes hay reunión, el miércoles convención y el jueves encuentro, pero el salón de actos puede que esté libre o puede que no. No lo sabré hasta el mismo día así que organízate como puedas. Y si al final se quedan 200 superhéroes acreditados compuestos y sin asiento, la vida es así, no la he inventado yo.

-Yo me dedico a unas cuantas tareas específicas que son MIS tareas. Nadie me ayuda en ellas. A la vez intento estar atenta a todo y enterarme de lo que se cuece por si hay que echar una mano para que todo vaya rodado, pero NO es mi obligación, es algo que hago extra. Y no soy omnisciente ni todopoderosa. Sin embargo, misteriosamente, se me piden explicaciones de todo como si todo fuera cosa mía. TO-DO
¿Hay patatas fritas en la despensa para la quedada-aperitivo de superhéroes? Los supertrajes tienen que estar planchados para antes del lunes a primera hora. ¿Que llueve? Hoy no me viene bien que llueva, no he traído paraguas. Haz que salga el Sol. 

- Pero lo más misterioso del tema es que se me piden explicaciones sobre el trabajo de los demás, a pesar de que yo no tengo NINGÚN tipo de autoridad sobre ellos. De hecho, tristemente, a mi la mayoría de la gente me toma por el pito del sereno. Laboralmente soy una cuchara porque ni pincho ni corto. Pero aún así tengo que responder sobre las tareas de otros que están sin hacer. ¿Y a mi qué me cuentas? Ya puedo decir yo lo que quiera que ellos harán lo que les de la gana.




Misterios sin resolver, que diría Iker Jiménez.

domingo, 30 de abril de 2017

Mi primer selfie, chispas

Sé que nadie va a creerme cuando escriba esto, pero lo voy a confesar igual: nunca me he hecho un selfie. Quiero decir un selfie selfie, uno de verdad, individual y en soledad, no los multitudinarios que se hacen en plan chufla en los bares, o en una excursión para que salga el paisaje detrás o la típica foto al espejo para que vean en tu grupo de whatsapp lo bien que te queda la cazadora que te han regalado por tu cumple.

Total, a lo que vamos: por razones cero interesantes ahora me veo en la obligación de hacerme un selfie. Y lo que es peor: tiene que quedar mínimamente bien, lo cual es fácil de decir, pero dada mi nula habilidad para la fotografía y mi -1 en fotogenia, difícil de hacer. Muy difícil. Casi imposible.

Y nada, esta mañana me he puesto a ello. Dado el grado de horror total de los primeros intentos y dado que he visto que algunas personas tienen selfies bonitos, he llegado a la conclusión de que tenía que haber algún truco que todos conocían menos yo. Le he preguntado a San Google y la respuesta está clara: filtros y edición posterior.

Ayyyyyyy, queridos lectores, nunca me habría imaginado la enorme cantidad de posibilidades post-selfie que existen. Todo un mundo. Mi móvil es un cacharro del Pleistoceno superior en el que no me he bajado ningún tipo de aplicación fotográfica ni nada parecido y aún así ofrece un millón de funciones. Tirando por lo bajo. Algunas me han dejado de piedra:

-Agrandar ojos. Colegas, hay una función para agrandar los ojos. Taaaaanta gente se quería poner los ojos más grandes que se han visto en la obligación de diseñar una función que lo haga automáticamente. Mentir hasta en los ojos, que se supone que son el espejo del alma.Ya no puedes fiarte de nadie.

-Adelgazar la cara. Otra cosa que me flipa es que la gente quiera aplicar este efecto porque, no es por criticar, pero no puede decirse que esté muy conseguido. Deforma sólo una parte de la cabeza y nada más, lo que, por comparación con el resto del cuerpo, aún da un resultado más desproporcionado. Si el inventor de este efecto lo pensó para mejorar, se cayó con todo el equipo. En mi humilde opinión, vaya.

-Suavizar el rostro. ¿Y de esta función qué me decís? ¿Qué se supone que consigue? ¿Que tengas un gesto más afable si has salido seria? ¿Que se marquen menos las arrugas de expresión? No sé cuál es el objetivo, pero una cosa tengo clara: en mis fotos no lo logra, ya os lo digo.

Así que, después de una primera incursión en las procelosas aguas de la auto-fotografía sólo tengo una pregunta: ¿Por qué lo llaman selfie cuando quieren decir trola, patraña, embuste, falsedad, engaño, bola, cuento chino... MEN-TI-RA?

viernes, 3 de febrero de 2017

Grados de optimismo

Ser optimista es apuntarte al gimnasio y creer que vas a ir tan frecuentemente como te propusiste al rellenar la hoja de inscripción.

Ser MUY optimista es pensar que gracias al ejercicio vas a perder todos los kilos que habías planeado

Y ser el COLMO del optimismo total es creer que por una cuota razonable vas a tener acceso a unas instalaciones con máquinas de calidad, buenos horarios de clases y que además de todo eso los vestuarios van a ser... MIXTOS. Es decir, UNISEX, chicos y chicas mezclados, ahí, a lo loco. Claro que sí, guapi.

Bueno, pues así de optimistas eran los dos señores que me crucé el otro día en mi gimnasio, que entraron tan campantes al vestuario de chicas creyendo que iban a cambiarse allí.  Cierto es que traían cara de despiste, asomaron la cabeza, vieron dos féminas y su reacción automática fue salir de la habitación pensando que se habían equivocado. Pero en los dos segundos siguientes la información captada por sus retinas llegó hasta su cerebro y la cosa cambió.

Porque junto a la imagen de una Speedy ya lista para irse con bufanda puesta y todo vieron a la MACIZORRA que ocupaba la taquilla de al lado y que estaba en plena operación secado post-ducha. Una de estas chicas adictas al gimnasio que en realidad no necesitarían ir porque ya tienen un vientre plano, unas piernas firmes y torneadas y un culo duro como una piedra. Vamos, el sueño de todo hombre hecho realidad. Así que ante semejante imagen los dos despistadillos volvieron a entrar y me preguntaron, con la cara de quien pregunta si le ha tocado la lotería de Navidad.

-¿Para cambiarse es aquí?

Y yo, con máxima delicadeza y cuidado, con la sutileza de quien no quiere romperle el corazón a nadie ni hacer añicos sus ilusiones les contesté:

-Ya os gustaría ;P

Madre mía. Aún quedan optimistas totales. Quien iba a decirlo.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Un pingüino en mi salón (o varios)

Y en mi baño. Y en mi cocina. Y en mi dormitorio. Tengo pingüinos por todas partes. 

Por razones que no vienen al caso, ahora que por fin el invierno (el Invierno con mayúsculas, el de verdad, no esta broma que hemos vivido hasta ahora) se ha dignado a aparecer, la calefacción de mi superguarida ha hecho mutis por el foro. El resultado es que mi dulce hogar tiene ahora la acogedora temperatura de un secadero de jamones. Y por si hay por ahí algún desconocedor del proceso de elaboración cárnica añadiré un dato esclarecedor: mi nocilla no se puede untar en pan porque se encuentra en estado sólido. SO-LI-DO. Me la puedo comer partiéndola en daditos como el queso, pero vaya, que pierde toda su esencia de crema de cacao.

No sé esto os sirve para haceros una idea del dramatismo de la situación, pero vamos, confiad en mi palabra cuando os digo que hay drama a punta pala. Y como a grandes males, grandes remedios, me he visto obligada a tomar medidas drásticas:

-Mi bata de casa es un anorak de plumas viejo. No, no es una exageración, llego de la calle, me quito un abrigo y me pongo otro que abriga más. Así como os lo cuento.

-Duermo con una edredón, una manta y cuatro capas de ropa. Una camiseta, otra de manga larga, un jersey de cuello alto y otro gordo encima. Con todo eso, al final entro en calor, claro, lo cual sólo contribuye a aumentar el sufrimiento de la hora de levantarse. Salir de ese paraíso calentito y entrar en un auténtico infierno helado para ir a trabajar tiene un nombre: tor-tu-ra.

-El momento de acostarse tampoco es la panacea. El ambiente está tan frío que da la sensación de que las sábanas están mojadas. Da igual con cuanto sueño te vayas a la cama, eso despeja a cualquiera. ¿Solución? Pasar un momento el secador por debajo del edredón. Por suerte no puedo verme a mi misma durante los trabajos de adecuación de temperatura. Una loca despeinada empuñando una pistola de aire con cara de pocos amigos: la estampa tiene que ser como pa'verla. Estoy por usarla como felicitación navideña.

Lo bueno de todo esto es que si no pierdo ninguno de mis miembros por congelación se me va a quedar un cutis estupendo.

Es-tu-pen-do

lunes, 30 de marzo de 2015

Twitter me tiene calada

No se puede decir que sea la usuaria más activa que ha existido en la historia de Twitter. Yo a esa red social voy fundamentalmente a leer. Casi siempre a reírme, a menudo a informarme y algunas veces a indignarme, pero vamos, básicamente a escuchar más que a hablar. Y es que no termino de adaptarme a ese medio.

Me cuesta expresarme en 140 caracteres y, sobre todo, me cuesta pensar humor en 140 caracteres. Yo soy más de hacer la gracia en plan historieta, con inicio, nudo y desenlace. O sin nada de eso porque me he inventado una absurdez total, pero que por muy absurda que sea necesita una miniestructura. Los chistes a bocajarro no son lo mío, ha quedado más que claro en todos estos años.

Y  es que parece que fue ayer, pero yo me metí en el mundo tuitero en enero de 2012 y después de SOLO 38 mesecillos de nada el otro día... como quien no quiere la cosa... llegue a mi tweet número 1.000. Un millar de post en más de 3 años. Voy a la velocidad del rayo, ¿eh?

El caso es que me hizo gracia porque hace días que me fijé en que estaba a punto de llegar a ese número redondo y pensé en buscar un tweet chulo para celebrar la cifra que tanto me ha costado alcanzar. Luego me líe a retuitear cosas que me hicieron gracia y me olvidé totalmente de este plan maestro y cuando me quise dar cuenta ya había publicado sin darme cuenta el número 1000. Era este:



El que me conozca un poco sabe que este tuit me define plenamente. Lo ha dicho @Riveriego pero podría haber sido mío perfectamente porque esa palabras son muy, pero que muy yo. Soy una adicta al chocolate reconocida y orgullosa y he hecho eso (y cosas peores, me temo) en pleno mono un millón de veces. Por eso cuando he visto que, sin proponérmelo, se ha publicado JUSTAMENTE ese tuit con el número 1000 he pensado: ¿Casualidad? No creo... Twitter me tiene calada.

lunes, 27 de octubre de 2014

Me faltan las palabras

Con todo lo que estás pasando en España a mi hay veces que me faltan las palabras. Así que os lo digo con fotos:

-El colmo de la caradura, definición gráfica:

                                                   El pequeño Nicolás, timando a la peña
                                                        desde los años 90 (y antes no, porque no
                                                        había nacido aún) Su vergüenza era algo
                                                        verde y se lo comió un burro.


-El colmo de la mala conciencia, definición gráfica.

                                      Qué de chanchullos no habrás hecho que necesitas un disposi-
                                          tivo para deshacerte de las pruebas a distancia. Qué nivel, Maribel.


-El colmo de la tranquilidad de conciencia, definición gráfica

                                     Claro que sí, campeón, robas como si no hubiera un mañana,
                                         te pillan y antes de que te metan en el talego te vas de excursión 
                                         al paraíso del dinero negro. Pero vamos, que era por motivos tu-
                                         rísticos, no por que tengas pasta allí, ¿eh? ¡Qué va!

-El colmo de la tranquilidad en la vida (así, en general), definición gráfica:

                                      Otro que con todo lo que mangó durante años tampoco llega
                                          a fin de mes, poooooooooobre. Oye, pues nada, que le den 
                                          10.000 en vez de 2550, a ver si así se puede apañar.

-El colmo de... pues no sé, DE LOS COLMOS, es que me faltan ya hasta palabras para la definición gráfica:

                          Hoooooooombre, por supuestísimo, nos robas todo lo que se puede robar en esta
                            vida, te cazan y encima te tenemos que sacar de la cárcel los demás. Claro que sí,
                            cómo no, ¡qué menos! ¿Desea algo más el señor? ¿Por ejemplo un plato de vergüenza
                            torera, a ver si es verdad eso de que de lo que se come se cría?

Esto es un horror, una plaga, no se salva nadie


51 y subiendo... Me faltan las palabras.

viernes, 17 de octubre de 2014

España, país de millonetis

Mi idea era hacerme rica y famosa salvando a la Humanidad como superheroina.  Creo que estaremos todos de acuerdo en que a estas alturas está más que claro que eso no va a pasar, así que ahora me dedico a darle los últimos retoques a mi plan B. Y digo lo de los retoques porque en realidad mi plan B lo tengo pensado desde los cinco años.

Que no es que yo fuera muy lista de canija y me dedicara a planificar mi futuro desde la cuna ni nada de eso, pero hay que reconocer que estaba cantado. Cenicienta, Blancanieves, Bella (la piba de Bestia), Bella (la otra,la dormilona).... Todas tienen algo en común, además de ser más bien tirando a repipis: que acaban el cuento dando un braguetazo de los que hacen historia. Que no es que sean felices y coman perdices, no, es que se empachan, porque todas terminan liadas con el príncipe de turno. Ni el barrendero, ni el sastre, ni el repartidor de telepizza, no... a ellas les gusta el otro, el de sangre azul. Mira tú que casualidad, oye.

Y no os creáis que me parece mal, ¿eh? Qué va, al contrario, creo que son unas maestras que después de pasarlas putas por culpa de madrastras horrendas, hermanastras odiosas y demás gentuza deciden que ya vale, que se plantan y que ahora les toca vivir la vida a lo grande. Y hacen bien.

Yo, desde luego, voy a seguir su ejemplo, y a poco que se me plantee la posibilidad de ligarme un ricachón, me va a faltar tiempo para colgar las mallas y la capa. Y por lo visto ahora lo tengo más fácil que nunca porque el número de millonarios en España se ha incrementado un 24% entre mediados de 2013 y la primera mitad de 2014. Hay 465.000 fortunas de estas en nuestro país, así que malo será que no me pueda acoplar a alguna de ellas, ¿no? Si total, tendrán casas con tantas habitaciones que si empiezo a vivir en una de ellas no creo que se den ni cuenta...

Y lo mejor de todo es que estoy en el país adecuado para llevar a cabo mi poco hortodoxo plan de jubilación, porque aquí hay cada vez más gente montada en el dolar. No es sólo que en España el número de millonetis aumente cada año más rápido, sino que este ritmo de crecimiento duplica la media mundial. EL DO-BLE. Y parecíamos tontos cuando nos cambiaron por el burro...

Aunque bueno, no sé si debería alegrarme tanto, porque no siempre cantidad es calidad y puede que nuestros ricachos no sean todos honrados genios de los negocios que se hicieron a sí mismos empezando desde cero. Quizá algunos tengan la mala costumbre de tirar cada dos por tres de tarjetas negras como el tizón, que otros reciban sobres con dinero del que se escribe con B y no con A y que muchos se aprovechen de EREs fraudulentos, cursos de formación subvencionados pero inexistentes y tramas de corrupción con trajes, confetti y bigotes de por medio. Pero vamos, que esto sería ponerme en lo peor, que no es que haya pasado nada en España últimamente que me haga pensar que hay la tira de peña que ha ganado su pasta por la vía rápida, ¿eh? Pa-ra-na-da.

Así que bueno, para que mi plan B de jubilación feliz funcione igual tengo que hacer un poco de tripas corazón, armarme de paciencia y rebuscar entre los ricachones hasta que encuentre uno medio decente. O por lo menos que no tenga la cara más dura que el cemento armado.

No sé ...estoy pensando que igual acabo antes echando el euromillón, ¿no? Ahí veo más posibilidades de dar con la respuesta correcta...

viernes, 3 de octubre de 2014

El retorno de la Supermovida

Lo que me faltaba para el duro en esta castaña de mes de septiembre (y principio de octubre, que tiene pinta de ser primo hermano del otro) es tener que volver a la Supermovida. Pero como a la fuerza ahorcan, pues ahí estamos otra vez, dándolo todo. Qué remedio.

Y eso que estar, estamos pocos. Ya os dije que muchos se tiraron del barco ya el año pasado y entre esos y lo que han repetido estamos en el plató cuatro y el de la guitarra. Suele decirse que a menos bulto más claridad, pero la verdad es que está siendo el principio de cursos más caótico que he vivido jamás. Entre que el verano hace estragos en los conocimientos adquiridos y vuelves en plan "¿supermovida? ¡Qué va, no me suena! Yo nunca he estudiado nada relacionado con supermovidas" y entre que los presentadores este año no se terminan de aclarar, cada dos por tres se dan situaciones tal que así:

-¿Que le pongamos nata al postre? Estoooo, sí, claro, claro, algo me quiere sonar que el año pasado le echábamos nata a algún plato, pero, ¿dónde se guarda la nata? ¿cuánta pongo? Y... ¿seguro que eran los postres los que llevaban nata? ¿No era la pasta?


-Presentador, ¿cuánto tiempo hace falta asar este receta?
-45 minutos... No, espera, espera, una hora... No, espera, espera, creo que esto era los de los 10 minutos, ¿no? Vamos a preguntarle a  San Google.

-La lista de ingredientes os las dejo el armario A de la cocina. ¡Ah! Que no tenéis la clave que abre la puerta de ese armario, pues os la dejo en el B. ¡Ah! Que se le ha roto el cierre. Pues no sé, os la  mando por correo. O por fax. O ya veré qué hago.

-Presentador, mis fogones no funcionan.
-Pues cámbiate a otros.
-Pero es que tengo que empezar desde el principio y no me da tiempo. Llevaba una semana pelando patatas. Mis compañeros han terminado y yo tardaré siete días en llegar donde están ellos ahora.
-Sí, la vida es dura.


Ya lo puedes decir, ya...

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Pues qué bien...

-¡Hola! Vengo a solicitar el volante para que me dejen de dar latigazos.
-Ya... Pues no sé si va a poder ser. ¿Desde cuándo te dan latigazos?
-Desde hace mil años.
-Ah, pues entonces no puedes pedirlo aún, se tienen en cuenta estas solicitudes sólo a partir de 1100 años.
-Pero es que ya no puedo aguantar más, no tengo resistencia física para estos golpes.
-Ya... Pues no sé qué decirte. Haber entrenado mejor tu cuerpo para conseguir resistencia. La normativa es así, no la he inventado yo.
-Vale, pues mientras espero a que pasen los 1100 años necesito que me curen las heridas con el seguro contra latigazos prolongados que he pagado durante tooooooda mi vida .
-Ya... Pues eso tampoco puede ser. Te tienen que dejar de pegar ellos voluntariamente. Si te escapas tú, no hay seguro que valga.
-A veeeeeeeeeeer, que llevan mil años dándome latigazos. Y el siglo anterior me molían a patadas en el culo. Y a partir de  ahora ya me han dicho que me van a arrancar las uñas de los pies. ¿Y aún así no tengo derecho a volante ni seguro? ¿En serio? ¿Y para poder solicitarlo que tienen que hacerme ellos? ¿quemarme en una hoguera en la plaza pública de Speedytown?
-Ya... Pues creo que con eso tampoco tendrías derecho a nada.
-En resumen: ellos pueden patearme, fustigarme y arrancarme partes de mi cuerpo legalmente porque la normativa se lo permite. Estooooooo, por curiosidad, ¿y en esa misma normativa ellos tiene alguna obligación?
-Contigo no.
-Me lo imaginaba. Pues nada, oye, muchas gracias por tu inestimable ayuda.
-Naaaaaaaaaaaada, aquí estamos, a mandar. 

viernes, 11 de julio de 2014

Supercotocloc cotocloc

Pues no. Ni trepar por lo árboles, ni malabarismos, ni break-dance ni ninguna otra locura de las que propusieron algunos lectores en los comentarios. La estupendísima idea que se me ocurrió para animar mi guerra contra los kilos con un poco de ejercicio fue montar a caballo. Sí, sí, sí, habéis leído bien. A caballo. Speedy LA HÁBIL subida en un équido que a cuatro patas es más alto que ella. Se masca la tragedia.

Y bueno... tal y como sospecháis cumplí con las expectativas y fue la primera en caerme. En concreto besé el suelo a los 10 minutos de montarme en el pobre animal, que se estaba portando como un santo. Y lo malo no fue ni el espagat boca abajo que me tocó hacer porque un pie se me quedó enganchado en el estribo y otro no, ni lo magullado que tenía el orgullo tras semejante numerito... lo PEOR fue descubrir que al primero en caerse le toca traer la merienda del siguiente día y que mi brillante idea para quemar calorías venía con barbacoa incluida. ¡QUÉ HORROR! Torpedean mi guerra contra los kilos desde dentro. Así no hay manera de adelgazar ni de nada, de verdad.

Aún así he de deciros que ejercitar el cuerpo sí que lo estoy ejercitando, sí. Lo sé porque después de cada clase me duelen músculos que no sabía que tenía y si me molestan será que los he utilizado. Vamos, digo yo. Y porque se me van a quedar unos abdominales como tabletas de chocolate de todo lo que me estoy riendo. Pero es que cómo no me voy a reír si en clase se oyen cosas como estas:

-Tía, tú caballo albino tiene los ojos tan azules claros que parece un zombi. ¿No te da miedo que gire la cabeza, te pegue un mordisco y te vuelvas un caballo zombi?

-Profe, ¿me has pegado con la fusta? ¿En serio? ¿La fusta es para darle a los animales!
-No me estabas haciendo ni caso a lo que te decía... La de Fama tenía un bastón y yo tengo una fusta, métodos pedagógicos tan respetables como efectivos.

-No, no, no, el caballo con manchas no lo quiero montar hoy, que yo ya traje la barbacoa el primer día. Ahora que se caiga otra y merendáis a su costa.

-¡Joer, qué pasada de ejemplar! ¡Es impresionante! ¡Qué enorme!
-¿Te refieres al caballo o al que lo monta?
-Pensaba en el caballo, pero ahora que lo dices... los dos.

-Eso es, muy bien, hay 2548 cascos y voy a coger justo el que está roto y se me cae todo el rato. Hoy juego a la lotería y me toca el Gordo, eso fijo.

Y todo el rato así...

viernes, 7 de marzo de 2014

¡POR FIN!

¡¡¡Holaaaaaaaa!!!

¿Qué taaaaaaaaaaalllllll?

¿Qué  pasa? ¿Que no me reconocéis?
Soy yo, Speedy. Que sí, hombre, que sí, que soy yo. Me ha crecido un poco el pelo y estoy algo cambiada porque hace tiempo que no paso por aquí, pero soy yo. De verdad.

Como podéis leer con vuestros propios ojos, contra todo pronóstico, he sobrevivido a este mes del horror. Ha sido un poco la muerte en bata, pero bueno, aquí estoy, vivita y coleando. Que no es poco. Y antes de que alguien haga la pregunta del millón, os lo resumo en corto; MAL. Mis 10 exámenes del averno han ido mal. Mal nivel: "me pego dos semanas preparando el control de primeros platos del lunes y cuando llega el día resulta que el examen era postres". Aplauso y medio para mi inteligencia suprema, por favor.

Aún así no voy a quejarme porque en medio de mi horror estudiantil se ha obrado un milagro, un prodigio de proporciones míticas: he aprobado alemán. Sí, sí, sí, como lo leéis, he aprobado. Increíble, pero cierto. La primera sorprendida cuando me dieron las notas fui yo y habría pensado que los Speedypadres habían sobornado a mi profe para que me aprobara si no fuera porque la cara de sorpresa de mi profe aún era más auténtica que la mía. Yo creo que si hubiera convertido el agua en vino no le habría sorprendido tanto. Qué pasada.

Total, que aunque este mes ha sido una tortura china que amenaza con amargar mi futuro a corto plazo por medio de cates como castillos, he decidido quedarme con lo bueno:

-Que si se ha obrado un milagro, quizá se produzcan más. Quién sabe. La esperanza es lo último que se pierde.
-Que lo que no te mata te hace más fuerte y a este paso voy a llegar a ser indestructible.
-Y lo más importante, que ¡¡POR FIN!! se ha acabado y en mi pizarra sólo pone esto.

                    ¡¡¡¡LIBERTAD!!!!

viernes, 5 de abril de 2013

Queridos jefes atmosféricos:

Queridos señores encargados de controlar el tiempo de Speedytown:

¿Qué tal? ¿Cómo va todo por la cúpula atmosférica?

Ya me imagino que guay porque últimamente no le estáis dando un palo al agua, majetes. Y no es que yo tenga nada en contra de que os hagáis un poco los longuis en el curro (que aquí todos somos blogueros y que levante la mano el que no haya mirado alguna vez el correo personal en horas laborales para comprobar si había comentarios en su última entrada) pero hijos míos, es que lo vuestro es mucho. Habéis puesto el Programa de Lluvias Varias para que se reproduzca en bucle, os habéis ido a tomar cañas infinitas y os habéis quedado tan frescos. Y cuidado, que yo soy procañas total, pero colegas, echadle un ojo al chiringuito, que los de aquí abajo estamos medio ahogados (y nunca mejor dicho).

Para empezar, el río de Speedytown lleva tanto caudal desde hace dos meses, que las terrazas de verano de la ribera han decidido reconvertirse en bares acuáticos, de los que hay en medio de las piscinas de los hoteles de lujo para servirles cocktailes a los bañistas sin tener que salir del agua. Por ahora parece que el tema de los camareros super-mega-buenorros que suelen estar detrás de las barras de esos bares no lo tienen resuelto, porque yo aún no he visto ningún maromazo de ese calibre por las cercanías, pero bueno, no pierdo la esperanza. Dado el nivel actual del caudal del río, queda muuuuuuuuuucha temporada por delante.

La cosa no va mucho mejor en el resto de la ciudad, en la que las calles empiezan a parecerse a los canales de Venecia, porque como llueve toooooooodos los santos días, los charcos no sólo no se secan, sino que empiezan a asociarse entre ellos para formar multinacionales y extenderse por todo el callejero de Speedytown. Visto que el sector charquero es el único que parece capear bien el temporal de esta maldita crisis, creo que no me va a quedar otra opción que reorientar mi vida laboral y hacerme gondolera. Que bueno oye, por lo menos la camiseta a rayas típica ya la tengo. Ahora me compro un gorro de esos horibilisísimo, un remo y a pasear parejas de enamorados en mi góndola.

Colegas, en serio, que la cosa es grave, que los espídicos están sufriendo otra vez las consecuencias de la dictadura hídrica, bien conocidos en este blog... Así que, por favor, jefazos atmosféricos, espabilad. Que no digo yo que os pongáis a currar ahí, a lo loco. Pero bueno, que al que le toque ir a pedir la próxima ronda de cañas, que aproveche que ya está de pie y se suba al chiringuito a parar el Programa de Lluvias Varias y que lo cambie... no sé, por ejemplo, que te digo yo, por el de Sol a Tutiplén, por decir algo. Y que si lo tiene que dejar ahí reproduciéndose en bucle hasta que acabéis la sesión de cañas infinitas, pues que lo haga... Que yo me sacrifico. ;P

miércoles, 16 de enero de 2013

Tengo un recado para Greg

El otro día cometí una imprudencia que nunca debe hacerse: coger un libro de la biblioteca sólo porque me había llamado la atención el título. Error de principiante que he pagado con creces llevándome a casa un pestiño. Os lo digo desde el concocimiento que me dan las 40 páginas que he podido leer de él. No he sido capaz de pasar de ahí.

El horror ese (del que no os doy el título, que luego lo buscáis y encima le hago publicidad) habla sobre las paranoias que nos montamos algunas/muchas/pocas mujeres en cuestiones sentimentales. Las historietas que nos inventamos nosotrAs para explicar el comportamiento de ellOs y que puede responder a premisas tan sencillas como "le intereso/no en plan pareja".

Y ¡ojo!, que a mí este tema me parece guay para escribir una tontada cómica, que supongo que es lo que pretendía y que, DESDE LUEGO, no ha conseguido. El libro se estructura como una serie de cartas de mujeres que preguntan el significado de conductas de los hombres en los que están interesadas sentimentalmente. A esas cartas responde un tal Greg, en nombre (por lo que parece) de media humanidad, es decir, hablando por todos los XY del planeta.

Desde su infinita sabiduría, el Greg este (que además se cree que mola y que es muy gracioso) va soltando perlas de conocimiento emocional que se resumen en: "No te montes historias. Si no te llama y no te propone quedar, es que no le interesas". Dejando a un lado lo que dice (que en general y con matices podría estar hasta de acuerdo con él) lo que me molesta es COMO lo dice: con sarcasmo, con condescendencia, como compadeciendo a las pobres ilusas que se montan historias para negar el rechazo. Y encima se creerá gracioso.

Jijijaja, risas mil, Greg. Me paaarto contigo. Como se nota que faltaste a clase el día que explicaron que, para hacer humor, hay que saber de lo que se habla y empezar por no tomarse demasiado en serio a uno mismo. Yo, que me invento historietas y paranoias por amor, puedo contarlas en este blog para reírme de mi absurdez y que quien me lea se ría conmigo porque se siente identificado/a o cree que estoy como una cabra. Eso es humor inteligente. Burlarse de los demás dejándoles como lerdos no tiene ni pizca de gracia. No sé si en tu infinita sabiduría ves la diferencia.

Porque otra cosa que haces estupeeeeeeendamente, Greg, es hablar ex-catedra. Cada frase es una sentencia rotunda sobre lo que piensa el 100% de la población masculina. "A los hombres no nos gusta que las mujeres lleven la iniciativa en el amor", "los tíos preferimos cazar", "somos así por herencia genética, no he inventado yo las leyes naturales"... Ya, entonces será que todos los chicos que yo conozco que dicen lo contrario (algunos comentaristas de este blog, por cierto) mienten. O son aberraciones de la Naturaleza.

En fin, Greg, te dejo que sigas reflexionando para completar el inmenso conocimiento de incalculable valor que vas a legar a la humanidad. Sólo quiero que sepas que has conseguido lo que nadie: que deje un libro sin llegar ni siquiera a la página 50. Por eso, no me gustaría despedirme sin decirte unas palabras que seguramente te hayan dedicado ya, pero que nunca está de más recordar:

Greg... eres un imbécil. Y lo que es peor, no tienes ni puta gracia.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Cosas blogueriles que nunca dejarán de sorprenderme

Recuerdo que cuando abrí el blog había un montón de cosas del mundo bloguero que me dejaban alucinada. Pensé que con el tiempo me acostumbraría, pero ya llevo año y medio escribiendo chorradas por estos lares y sigo flipando con casi todo. Por ejemplo:

-Me quedo ESTUPEFACTA cuando entro en un blog por primera vez y leo una entrada prácticamente idéntica a una que a mí me rondaba por la cabeza. La misma idea, la misma estructura, el mismo desarrollo. Y no me ha pasado con temas recurrentes como que España ha ganado el Mundial o las próximas elecciones, sino con alguna de las absurdeces que se me ocurren, que son muy, pero que muy absurdas. Cuando pasa algo así, pienso: "No te conozco autor/a de este blog, pero nos llevaríamos bien. Estás tan mal de la cabeza como yo".

-Tampoco me termino de acostumbrar a los caminos inescrutables de Internet, es decir, a las carambolas imposibles por las que alguien termina llegando a mi riconcito de la blogoesfera. Esas búsqueda fortuitas que traen a internautas por casualidad o esos saltos de blog en blog que se convierten en lectores habituales. Me gusta descubrir de donde ha venido la gente, es como ser una Agatha Christie de andar por casa. Cuando veo un comentario en algún blog que tenemos en común, o mi link en algún sitio del que es seguidor/a pienso: "Elemental, querido Watson"

-Otra cosa flipante es lo adictivo que puede llegar a ser escribir por estos lares. Estar un mes disfrutando de unas merecidas vacaciones sin conexión a Internet y pensar de vez en cuando, "qué triste y solo está mi blog" y a todas horas "esto tiene un post, y esto y esto... y esto también tiene un post". Despertarte a las tres de la mañana con una idea clarísima para una entrada, estar a punto de levantarte a apuntarla, no hacerlo y a la mañana siguiente, cagarte en todo porque no te acuerdas.

-Me sorprende también muchísimo releerme a mí misma y pensar, "¿pero cómo se me ocurrió esta chorrada?" o ver que en una entrada del 13 de marzo pensaba que algo era blanco y saber que 10 días después creía que eso mismo era negro, porque la vida había dado un giro de esos inesperados y guays. Y pensar "igual mañana toca otro giro guay".

-Pero sin duda lo que más me alucina son los lazos que crea leer habitualmente a alguien. No los conoces, no has hablado nunca con ellos, no sabes si son lo que escriben o se han inventado un personaje. Puede que ellos no sepan que existes, porque nunca han entrado en tu blog. Pero los sientes cercanos. Te dan pena cuando están agobiadísimos con exámenes y te alegras cuando les notas tan contentos con ese nuevo amor. Te da la sensación de que has jugado con sus hijos, porque te han contado mil veces sus ocurrencias o te gustaría acompañarles en su curro, que les hace viajar a un montón de sitios guays. Aceptas sus sugerencias musicales y de lecturas, porque has podido comprobar que tiene buen criterio y flipas con que escriban tan requete-bien y con que, a veces, te toquen el corazón con las palabras. Así, sin conocerte.

Yo alucino. No sé vosotros.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Pijas por fuera, chonis por dentro

En cuanto subí al autobus detrás de ellas noté algo raro. Los taconazos y complementos brillantes que las adornaban como árboles de Navidad me dieron la primera pista. Lo mamporros que iban propinando a los demás pasajeros con la super bolsa de Carolina Herrera que llevaban colgada al hombro lo confirmaron. Y las primeras palabras que dejaron salir de su boca disiparon toda duda. Viajaba en el autobus con unas pija-chonis.

Esta especie es una híbrido entre Belén Esteban y Carmen Lomana. Se trata de Princesas de Barrio de pura cepa que han digi evolucionado modificando su aspecto para parecer ricachas (o intentar parecerlo sin conseguirlo). Son especímenes cada vez más extendidos con los que hay que ser prudente porque muestran elevados niveles de agresividad con su entorno más próximo. Yo coincidí con dos ejemplares de la misma manada, madre e hija, y os lo confieso, pasé mucho miedo.

Y eso que el viaje comenzó tranquilo. Las pijas-chonis se dirigieron hasta el fondo del autobús empujando a todo el mundo con sus bolsas y quejándose a voz en grito de lo agotadas que estaban tras una extenuante tarde de compras y del gran sufrimiento que les suponía viajar en un medio de transporte tan "poco cool" (pija-choni madre dixit) como el autobus. Se sentaron cada una en una punta y, a pesar de que no parecían enfadadas, se dedicaron a ladrarse la una a la otra. Quizá ladrar no es el término más correcto porque es propio de perros, pero mugir es de vacas y bufar es para gatos y dudo que hayan inventado ya una palabra propia para la comunicación de su especie. Desde luego hablar, como el resto de los humanos, no hablaban.

Los demás viajeros del bus contemplábamos el espectáculo con una mezcla de admiración, estupor y a una distancia prudencial, porque quien más o quien menos sabe que no es conveniente enfadar a una pija-choni y menos si ya las pillas cansadas y malhumoradas. Pero el caso es que a una temeraria pasajera se le ocurrió pedirle educadamente al ejemplar madre que retirara su pie descalzo de uno de los asientos. Inmediatamente se hizo un silencio sepulcral. Se mascaba la tragedia y, efectivamente, se desencadenó la guerra.

La pija-choni cría entró en erupción en dos milisegundos y empezó a escupir por su boca, a voz en grito, toda clase de insultos hacia la pobre pasajera, que la miraba horrorizada. Creo que no he oído a nadie decir tantas burradas en tan poco tiempo. Pero lo que realmente me sorprendió es que, entre insultos comunes y conocidos, el ejemplar cría daba argumentos (para ella demoledores, supongo) como estos:

-USTED (porque oye, estás perdiendo los papeles por completo y la estás poniendo a caer de un burro, pero no las vas a tratar de tú, que hay que mantener unos mínimos) NO TIENE NI QUE MIRAR A MI MADRE, NI HABLARLA, PORQUE USTED ES MUCHO MÁS FEA QUE ELLA Y MÁS VIEJA. VIEJA, MÁS QUE VIEJA, QUE ES USTED UNA VIEJA. ¡Y LO PEOR DE TODO: NO TIENE NADA DE CLASE!

No sé que me preocupa más: la cara de satisfacción que ponía pija-choni madre ante el bochornoso numerito que estaba protagonizando su cachorro en su supuesta defensa (ante un ataque inexistente) o que pija choni hija insulte a los demás diciendo que no tienen clase, lo que implica que ella piensa que tiene mucha. MADRE DEL AMOR HERMOSO. Si pija-choni hija tiene clase, yo soy Miss Universo. No os digo más.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Buscando a Nemo

Estos días he estado de ACUEDUCTO, así, con mayúsculas. A mis cinco laaaaaaaaaaaaargos días de fiesta, uno detrás de otro, no los puedo llamar sólo puente porque sería quitarles importancia. Han sido un ACUEDUCTO con todas las de la ley.

Pues eso, que en estos días me ha dado tiempo a hacer de todo: descansar, desconectar, dormir, viajar (por suerte no en avión), escribir y cumplir una parte de la pila de planes que se me habían acumulado desde verano. Uno de ellos era la excursión a las profundidades marinas a la que llevaba invitándome AquaMan desde ni me acuerdo. Pero ya sabéis, lo típico: que si un día tienes que detener un meteorito que va a destruir la Tierra, que si otro debes vencer a un supervillano que pretende conquistar el Mundo... Por una cosa o por otra al final lo vas dejando.

Total, que el otro día ¡por fin! nos sumergimos y fue un viaje increíble. Como contároslo entero sería muy largo, sólo destaco las primicias primiciosas:



1.- Esto es un canario
Quién lo diría con ese tamaño, ¿eh? Es que las belugas (que son como delfines pero en blanco y en feo) son capaces de emitir sonidos muy diferentes y por eso se las conoce como los canarios del mar. Ésta en concreto se llama Cecilio, que sí que suena a nombre de pájaro, pero está claro que no pasaría por el hermano gemelo de Piolín, ¿verdad?

2.- Hay 368 especies de tiburones y sólo el blanco y unos cuántos macarras más comen algo que no sean peces.
Si es que el cine ha hecho mucho daño, ahora va a resultar que los pobres animalitos son unos santos. De todas formas, os digo una cosa: al que les puso los nombres se le ve el plumero. Me juego lo que queráis a que ha tenido algún desencuentro con el tiburón cornudo.

-Nooooo, hombreeee, le he puesto ese nombre porque tienes aletas así que parecen cuernos.
-Ya, pues a éste que tiene unas aletas parecidas le has puesto tiburón toro, que suena mucho mejor.
-Cosas de la inspiración...

3.-Las anguilas sí que saben los que es una fiesta.
Se montan un viaje molón al más puro estilo Fin de Carrera hasta un lugar paradisíaco en el que se dedican a frinkar como locas. Que si es para perpetuar la especie, que si la reproducción, que si esto, que si lo otro... A mí que me pongan las excusas que quieran, pero vistas en vivo y en directo las anguilas tienen una cara de que les va la marcha que ni os cuento.

4.- Nemo es mucho más pequeño que en la peli.
Va a ser verdad eso de que la cámara engorda...

5.-En 1910 un buque que transportaba 60.000 zapatillas se hundió vertiendo en el mar toda su carga.
Así que si veis alguna tortuga con calzado deportivo que no os extrañe demasiado: en las profundidades las zapatillas están de moda desde entonces.
Por cierto, el cangrejo de la Sirenita tiene razón, bajo el mar todo es precioso, pero siempre hay excepciones.


Pobre pez luna, qué feo es, el jodío. Seguro que siempre es el marginado del baile submarino de fin de curso, ¿eh?

martes, 16 de noviembre de 2010

¿Dime dónde compras y te diré quién eres?

Ya os he contado alguna vez que vivo en un barrio relativamente nuevo de Speedytown. Durante algún tiempo aquí hubo muchas casas y pocos vecinos, así que no hacía falta mucho transporte público, ni servicios básicos, ni tiendas. Hace bastante que ya somos un montón de residentes, pero parece que ningún negociante de Speedytown se ha dado cuenta, porque aquí no abre comercios ni el tato.

Bueno, prefiero pensar que no se han dado cuenta, porque si tengo que sacar conclusiones de las tiendas que SÍ han abierto, voy lista. ¿Dime qué comercios hay en tu calle y te diré como son los vecinos de esa zona? Pues entonces según los negociantes de Speedytown en mi barrio todos somos:

-Unos borrachos, porque desde luego lo que más hay por aquí son bares. Grandes pequeños, elegantes, cutres, caros, baratos...Lo que quieras. Que vale, que sí, que la vida es muy dura y a veces no viene mal tomarse un copazo para alegrarse el día, pero vamos, tampoco hay que exagerar...

-Unos obsesos de la imagen, porque hay peluquerías a cascoporro. En serio, en cada esquina han montado una. Que estoy de acuerdo en que hay que cuidar un poco el físico y no es cuestión de andar por la calle con pelos de loca, pero bueno, es que esto parece ya una indirecta. A la sexta peluquería que pasas de camino al trabajo empiezas a plantearte que alguien te quiere decir algo.

-Unos amantes de los animales, porque de las primeras cosas que abrieron fue una clínica veterinaria. Yo no tengo ningún sitio por aquí donde comprar una lechuga para prepararme una triste ensalada, pero mi perro va a estar más sano que una manzana. Me parecería bien si por lo menos tuviera perro...

-Unos viajeros de cuidado, porque también pusieron enseguida una agencia de viajes. Estoy por entrar a contratar un paquete de viajes organizados, pero al centro de Speedytow, porque el único bus urbano que nos conecta con esa zona pasa de uvas a peras. Y además tampoco hay por aquí ningún establecimiento para comprar los bonos del autobus. Un horror.

-Un peligro al volante, porque la última gran inauguración ha sido la de una autoescuela. Desde luego, tal y como está el transporte público, aquí hace falta tener coche y carnet como el comer. Ahora, si ya vives aquí y no tienes el permiso de conducir, lo mejor es que te prepares para correr la media maratón, y así por lo menos aprovechas los laaaaaaaaargos paseos que te vas a tener que dar cada vez que quieras ir a cualquier sitio.

-Unos golosos, porque hay la tira de tiendas de chucherías y pastelerías. Bueno... para que nos vamos a engañar... en esto a mí me han calado.

Ni quiero pensar cuál va a ser la próxima gran inauguración. Al ritmo que llevamos, algo tremendamente útil como un túnel de lavado para naves espaciales o una escuela para aprender la técnica del ganchillo y punto de cruz.

¿¿¿¿¿¿Exagerada?????? ¿¿¿¿¿¿Yo??????? Ya os contaré.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Mis primeros días en Capilandia

Hace un millón de años me trasladé a Capilandia para cursar los estudios de contadora de cosas. Como la Speedyfamily está repartida por toda España, también allí, yo ya había estado muchas veces en esa ciudad, pero se ve que no me había fijado lo suficiente, porque al principio parecía Paco Martínez Soria, incluida la boina. No hacía más que ver cosas y vivir situaciones que me dejaban de piedra.

Ni os quiero contar la cara que se me quedó el primer día que vi a un señor pedir una pistola en la panadería. Pensé que era un chiflado hasta que oí que la panadera le contestaba que sólo le quedaban pistolines. Vale, o estoy en la versión gastronómica de "Alguien voló sobre el Nido del Cuco" o la lista ésta le está vacilando a un tarado y nos va a meter a todos en un lío. Después me di cuenta de que nadie se había extrañado lo más mínimo por la escena y que el señor en cuestión se había ido tan feliz, con su pan bajo el brazo, de los que deduje que pistola era barra. Ver para creer.


Al principio tampoco podía andar tranquila por la calle. Los semáforos para peatones de Capilandia duran dos milésimas de segundo en verde y dos horas en intermitente, es decir, justo lo contrario de los que ocurre en Speedytown. Aquí estamos habituados a no empezar a cruzar si vemos que el muñequito semafórico parpadea, porque eso significa que no te a va a dar tiempo a llegar al otro lado de la calle sin que te piten. Inocente de mí, al principio aplicaba la misma máxima en Capilandia y cuando llevaba dos pasos y las luces parpadeaban, volvía la acera de la que había salido para que el rojo no me pillara en medio de la calzada. Eso implicaba dos cosas: que quedaba como una pava ante los lugareños, que por supuesto cruzaban sin un estrés ni medio y que tardaba el doble en llegar a mi destino, porque claro, cada cruce era un suplicio.


Pero sin duda las situaciones más surrealistas las viví a causa de malentendidos originados en el lenguaje. Dejando aparte todos los vocablos que se emplean sólo en Speedytown y que nadie más entiende (lo que da por sí sólo para un post) hay además muchas palabras que están cambiadas de género, de pronunciación e incluso de significado. Para los espídicos (gentilicio que se inventó Zorro, así le nombro y no tengo que pagar derechos de autor) que alguien tenga mollas significa que tiene michelines, que tiene lorzas. Sin embargo en Capilandia utilizan esa expresión para describir a un chico que está musculado, que tiene un buen físico. Ya os podéis imaginar lo flipada que me quedaba yo con los primeros cotilleos de la universidad.

-Tenéis que ver al cañón de 1ªC. Jo, qué tío, tiene unas mollas...

-Ya, bueno, cada una tiene sus gustos, pero me alegra comprobar que nunca discutiremos por un chico.

O esas primeras impresiones, que dejan huella

-Anda, ¿ha empezado a llover? ¡Estás chipiado!

-Y tú eres gilipollas.

-¿Perdona?

-Ah, que pensaba que chipiado era un insulto.

O esas primeras quedadas

-Llegas tarde

-Perdón, es que he cogido tres capazos.

-¿Y qué haces ahora comprando carritos de bebé?

-Quiero decir, que me he encontrado por al calle con tres personas con las que me he parado a hablar un rato.

A veces me entraban dudas de que viviéramos en el mismo país.

lunes, 25 de octubre de 2010

Señores de ENDESAstre, ¿qué he hecho yo para merecer esto?

Ya os conté que el mes pasado alguno de los jefazos de ENDESAstre se quiso pagar una letra de su yate a mi costa y me pasó una factura eléctrica cuatro veces mayor a mi consumo real. Después de miles de conversaciones absurdas como las que os expliqué en la otra entrada, no tuve más remedio que pasar a la acción y adoptar soluciones de urgencia. Todavía me duran las marcas de las cadenas con las que me até a la sede de ENDESAstre, pero por fin, los perracos de la luz dieron su brazo a torcer y me mandaron una carta reconociendo su error y asegurándome que me iban a devolver el dinero.

A pesar de que después de un mes no había visto un duro de lo que se me prometía en aquella bonita carta, yo seguía feliz, saboreando mi triunfo. Hasta que hoy... ¡ZAS, EN TODA LA BOCA!

Efectivamente, lo habéis adivinado, una nueva factura, sólo que ahora el jefazo de ENDESAstre quiere quitarse a mi costa lo que le queda de hipoteca de su mansión de Malibú. ¡Madre del amor hermoso! Hacía que no veía tantos ceros juntos desde que estudiaba mates en primero de BUP, no os digo más.Y yo me pregunto, señores de ENDESAstre, ¿qué he hecho yo para merecer esto? Porque un error pase, pero dos seguidos... me parece mucha casualidad.

Así que me he puesto a pensar cómo he provocado esta cruzada eléctrica contra mí. El carma no puede ser, jo, que yo me dedico a defender la Humanidad y proteger a los inocentes y no merezco ningún castigo espiritual para compensar mis malas acciones. O sea, que tiene que ser otra cosa...

A ver si el lerdo al que pité el otro día porque se metió sin mirar en una rotonda va a ser el jefazo supremo de los perracos de la luz y se ha quedado con mi matrícula y con mi cara... No creo que sea eso, ¿no? Pues a lo mejor es que el pesado al que di largas el sábado en un bar es hijo del consejero delegado de ENDESAstre y se ha chivado de mí a su papi...Puff, no quiero ni contemplar eso como una posibilidad.

Pues no sé... será que algún supervillano con contactos en las altas esferas energéticas ha montado este plan para vencerme. Los de ENDESAstre se dedican a tenerme entretenida con reclamaciones, denuncias y encadenamientos de protesta y mientras tanto los malos van conquistando el Mundo. Ahora que lo pienso no es un mal plan. Yo creo que va a ser eso.