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sábado, 15 de agosto de 2026

Escapar de la isla de los lotófagos

Bueno, pues igual el eclipse del otro día ha empezado a hacer su efecto. Primero porque fue una pasada verlo, claro (y no voy a abundar en esto, tranquis, ya hay millones de vídeos en las redes con la misma turra). Y segundo, porque, al menos, parece que he despertado.

Y es que yo estaba en mi propia versión moderna de los cantos de las sirenas de Ulises. pero ni con seres mágicos, ni con musicalidad melodiosa, ni con bienestar alguno. Era más parecido a esta especie de trance aprisionador que explica tan bien una de las pelis de Percy Jackson



De nuevo, en mi versión de ese encierro no había máquinas tragaperras ni flores de loto. En realidad, tampoco había ni diversión ni disfrute. Ni siquiera entretenimiento. Me caí en las arenas movedizas de las pelis romanticonas de serie T (muy muy por debajo de las malísimas de serie B) y durante días (¡DÍAS!) no fui capaz de salir de ese pozo infecto.

Sin ánimo de ofender a sus creadores, ¿eh? Pero hasta ellos tendrán que reconocer que esas producciones son la basurilla del audiovisual. No tienen ni frescura, ni profesionalidad, ni ilusión. De actores con talento y buenos diálogos, ni hablamos, claro. Son historias convencionales sin atisbo de originalidad, calcadas unas a otras, soportadas por los mismos personajes cliché con el mismo tipo de relación entre ellos y que acaban siempre igual. Y sin una pizca de gracia ni de ternura para intentar salvarlas un poco. Vamos, lo que viene siendo truños de manual.

Y yo pensaba todo eso mientras durante días me tragaba un bodrio tras otro tras otro tras otro. En parte, como ya me pasó con los zurullos literarios, impresionada con los niveles de cutrez que se pueden alcanzar de manera profesional. Pero también en parte porque estaba como hipnotizada, hechizada, en trance. Enganchada a una tarea de nulo esfuerzo cognitivo, sin peligro de suscitar ninguna reflexión ni pensamiento posterior. En encefalograma clave continuo.

Supongo que el truco de la efectividad de esta prisión radica en que, en realidad, no quieres salir. En que prefieres patalear en las arenas movedizas antes que saltar fuera y enfrentarte al león que te persigue por la jungla o al sol incandescente que te abrasa la piel en el desierto. Imagino que lo que necesitas es meter la cabeza en el agua y sentir ese silencio sereno y esa ausencia de peso que se nota al bucear.

Días estuve confinada allí hasta que alguna fuerza logró catapultarme al exterior. Quizá el impulso eclipsolar. Quién sabe. Pero menos mal, porque si no ya me veía como la anciana Rose del Titanic. Han pasado 84 años...

martes, 11 de agosto de 2026

Impulso eclipsolar

Bueno, pues ahora sí que sí. Ya no queda duda posible. La campaña whahever it takes en versión esotérica va a llegar a su máxima expresión por el acontecimiento de mañana.Y es que no sé si os habréis enterado (porque apenas se ha hablado de esto en TODAS partes), pero mañana hay un eclipse total. Según fuentes de conocimiento SUPERFIABLES como películas y libros de fantasía, este es el evento con más poder místico y mágico del universo. Vaya, que todos esos hechizos de las series de vampiros vinculados a la fuerza de la luna llena se quedan en una broma comparados con esto. Y por eso precisamente hay que aprovecharlo.

Como nos han dado la turra infinitamente con lo de las gafas de protección y el lugar para observar, pero de lo IMPORTANTE nadie ha dicho nada, no tengo claro si es necesario o no un sacrificio humano para catalizar la potencia del acontecimiento astronómico. Tampoco dicen ni pío de beber sangre en ninguna copa de oro del antiguo imperio azteca ni algo por el estilo, así que de momento esos detalles los vamos a dejar aparcados.

En esencia, para la campaña sólo me voy a quedar con el impulso, el empuje, el titánico poder que se le confiere al episodio. Voy a concentrarme en creer que toda ese torrente mágico va a dirigirse a cambiar mi vida de una santísima vez. Como la sorpresa del roscón, pero a lo bestia.

De momento, el magno episodio aún no ha ocurrido y ya ha conseguido la propulsión necesario para arrancarme de la cabeza una idea de escritura que medio me gusta, algo que hacía mucho mucho que no pasaba. Creo que voy a empezar de momento con entradas de la etiqueta "No me lo creo ni yo" y si luego me veo suelta, quizá hasta lo pase a un formato más largo. Así de animada me tiene el evento, amiguis. Poca broma.

Si es que además todo son señales. Fui en mi cumple a un restaurante oriental y en la galleta de la suerte que te regalan al final de la comida, me salió este mensaje de la foto. 

No hay más preguntas, señoría.

viernes, 31 de julio de 2026

Comunicado explicativo

Toc, toc (Ruido de golpecitos con la mano al micrófono) 

Probando, probando, 1, 2, 3... ¿Se me oye?

Cof, Cof (Tosecita, carraspeo, aclaración de garganta)

Comunicado rápido. Sí, me fui de vacaciones sin actualizar y sin dejar nada programado. Perdón.

Luego playa, arena, sol, olas y demás dificultades insuperables me han mantenido alejada del teclado y cuando por fin he reunido fuerzas para enfrentarme cara a cara con mi compu... ¡ZAS! La loca actualidad, que no me suelta el brazo.

Porque vamos a ver, almas de cántaro: ¿cómo queréis que me concentre en juntar letras con Mundiales épicos que se ganan en el último segundo seguidos de conspiranoias galácticas sobre amaños futbolísticos globales? ¿Con incendios devastadores que queman media España y sacan de sus casas a la tira de peña? ¿Con simulacros de invasiones que traen a muchos miles de personas del otro lado del mar para sembrar el caos? 

Hijos míos, es que así no se puede. Como ya he dicho en muchas entradas anteriores (soy consciente) sólo nos falta la llegada de los extraterrestres para cerrar la temporada. Hoy más que nunca somos el Netflix de los marcianos. De verdad de la buena, que no se me ocurre que puede ser los siguiente que tengan preparados los guionistas de este siglo, que deja a los de Perdidos en  simples aficionados con las neuronas de la creatividad fritas.

Así que, después de dos días intentando escribir, lo dejo por imposible y paso sólo a saludar.

Espero que, a pesar de todas estas emociones fuertes, estéis pasando un buen veranito lo más alejados posible de los informativos y noticias. Y poco más. porque en este par de minutos ya habrán pasados otros dos millones de eventos planetarios históricos de los que tengo que ponerme al día. Así que cierro comunicación, corto y cambio.

A cuidarse, chavalada. Y como siempre, por la sombra, bombones.

viernes, 17 de julio de 2026

Cambio de perspectiva


 

Tú pensando que te trataban como a un sospechoso sin pruebas y la pobre pequeña IA perdida tratando de encontrar a alguien de su tribu. 

domingo, 12 de julio de 2026

Autoengaño lunero


Un poco de autoengaño para enfrentar la semana

 

jueves, 25 de junio de 2026

Botón nuclear flequillo

Para lo abajo que está el estilismo capilar en mi escala de prioridades, lo cierto es que en este blog mi pelo, su rebeldía y sus cambios han salido mucho. Os he contado cuando lo tenía largo, corto, cuando lo teñí primero de moreno y luego de otros colores. Hemos comentado, incluso, hasta el fenómeno paranormal conocido como LA RASTA. Bien, pues aquí se viene un nuevo capítulo.

Vosotros no lo sabéis porque apenas doy la turra por aquí (guiño, guiño, codazo) pero mi momento vital es manifiestamente mejorable. ¿Y cuál es la receta estándar para crisis personales varias? Cambiar de imagen y, en concreto, de peinado. Así que en una ampliación del lema whatever it takes, he ido de excursión a la peluquería.

Y después de años de cambios... lo teníamos complicado para innovar. Ahora entre descanso de tinte y canas incipientes no tengo la melena ni amarilla, ni marrón, ni negra, sino de un (cuanto menos sospechoso) color gris oscuro, así que eso no lo hemos tocado para no liarla más. Los largos y los cortes fantasía ya los habíamos probado todos, así que hemos gritado "¡el que tenga miedo a morir que no nazca!" y hemos pulsado el botón FLEQUILLO.

Sí, amigos, por primera vez desde los 13 años tengo pelo cubriéndome la frente y, con la mano en el corazón os lo digo: no sé cuanto tiempo voy a aguantar. Llevo ocho horas y ya oigo gritarme a todas la horquillas y pinzas del planeta Tierra si pueden ayudarme en algo. Así que bueno, el tema está chungo, pero no perdamos la esperanza.

Todo sea por el feng shui capilar 

lunes, 1 de junio de 2026

Yo tampoco

 

 
 
Entre Kafka yo tenemos un total de cero textos escritos hoy.  
 
¡¡VAMOSS!! 

lunes, 25 de mayo de 2026

Lo que la IA puede hacer por mi


 




And so on...



sábado, 2 de mayo de 2026

Microalmas en pena

Como la climatología y otros pincharuedas han decidido boicotearme las posibilidades de salir de excursión en los últimos puentes, he tenido oportunidad de estar algo más de tiempo en mi superguarida. Y se ha producido un hecho insólito. La he mirado, ella me ha devuelto la mirada... y el espíritu de Monica Geller se ha apoderado de mi. Esto, que sería relevante siempre, es casi milagroso en mi caso porque ya sabéis que mi casa es un vórtice de entropía. No tengo tiempo y apenas habilidad para mantenerla ordenada, lo que complica sobremanera una limpieza profunda.  

Porque yo limpiar limpio, ¿eh? Pero sobre todo donde hay superficies no invadidas por objetos o papeles, que, si os digo la verdad, son pocas. Y otras operaciones más complejas, como el saneamiento  del frigorífico, suelo hacerlas a contrarreloj, lo que me impide dedicarles una atención esmerada y posibilita sorpresas como la que me he llevado yo hoy.

Y es que resulta que en mi nevera hay piezas que yo no sabía que se desmontan y que al parecer lo hacen para, precisamente, permitir una higienización más profunda. Al no tener ni idea de esto, jamás las había retirado en tropecientos años de historia de este electrodoméstico y hoy que lo he hecho por vez primera... ya os podéis imaginar lo que me he encontrado.

Llamar suciedad a lo que allí había sería injusto, porque era mucho más que eso. Era una hermosa y estable comunidad de gérmenes, con tal grado de unidad y coordinación que casi podríamos considerarlo un organismo superior con un nivel de evolución cercana a un perro doméstico. Casi me ha extrañado que no pudiera hablar para comunicarme sus quejas.

Así que tras saludar con respeto a esa alumna aventajada de la montaña de basura de los Fraguel Rock, he procedido a desalojarla. No tanto por los gérmenes vivos, sino para dar cristiana sepultura en el vertedero municipal a los caídos en combate tras años de dura resistencia en el oscuro y húmedo interior de mi frigorífico. Imaginaos la de energía cósmica acumulada allí dentro con tanta microalma en pena vagando por el desierto helado en busca de su descanso eterno.

Armada con estropajos, bayetas, cepillos de dientes y hasta palillos, he rascado en cada rincón para liberar esos espíritus y así conseguir dos objetivos: una nevera reluciente y un poco de paz en mi superguarida. Y es que, chavales, ahora todo cuadra.

Ya os conté que acudiría a cualquier medida desesperada para cortocircuitar mi mala racha eterna. Me duché con agua con sal, quemé cáscara de naranja, paseé con el palo santo por los pasillos... Pero mi mal de ojo sigue allí, erre que erre, sin bajarse del burro. Alguien experto en auras y misticismos me dijo que quizá tenía algún espíritu en casa, llamando mi atención para ayudarle a resolver su asunto pendiente antes de transitar. Y hoy, por fin, sabemos la verdad. Que no era una, sino muchas almas infecciosas microscópicas clamando que les abriera las puertas de mi frigo para poder volar hasta el cielo de los gérmenes.

Bueno, chicos, pues el día ha llegado. Sois libres. Disfrutad de la vida eterna y tanta paz llevéis, como descanso dejáis. Pero por favor, por favor, por favor, por favor, llevaos también con vosotros mi mal de ojo. Me lo merezco por la paliza de limpieza que me he pegado. Y porque ya no puedo más con el shit happens de la vida.

Ozú.

lunes, 13 de abril de 2026

Besadores para todos

 

Pues eso, que hoy 13 de abril, Día Internacional del Beso, volvemos a recordar nuestra justa reivindicación: al que no tenga besador habitual o en prácticas, se le debería asignar uno de oficio. Todos tenemos derecho a permanecer en silencio a causa de un buen ósculo.

No hay más preguntas, señoría. Se levanta la sesión. 

lunes, 22 de diciembre de 2025

Ni unnnnnnnnnnn eurooooooooooo


¿Llevo diciendo un mes que me va a tocar la lotería?

Sí.

¿Ha salido ya a esta hora el segundo premio y no puedo comprobarlo porque no he cogido los boletos al salir de casa?

También.

¿Evidencia esto la NULA esperanza en que, en realidad, ni siquiera vea ni de lejos un euro?

Desde luego.

En fin, es lo que hay. Espero que vosotros tengáis más suerte o, por lo menos, ilusión para pasar una mañana emocionante y divertida.

Si os toca, invitaos a algo, ¿eh?

¡¡VAMOSS!! 

lunes, 1 de diciembre de 2025

Edrefugio

Mi lugar seguro es debajo de mi edredón.

Él siempre me ha protegido del Coco, del hombre del saco, del monstruo del armario, del puñal del tipo de la careta de Scream y del terrorífico payaso de It.

Él ha sido mi cómplice camuflando la luz de mis lecturas a deshoras cuando ya debería estar dormida. Ha escondido lágrimas a destiempo, quejidos de rabia, lamentos de frustración.

Mi edredón no me juzga si no tengo ganas de pasar la aspiradora, buscar un plan de sábado o escribir el próximo bestseller mundial. A él le parece bien si hoy solo me quedan fuerzas para taparme hasta las orejas y ver vídeos de caídas graciosas en Youtube.

A mi edredón no le importa mi pijama viejo lleno de bolas, ni mis pelos de loca, ni mis ojeras de oso panda. Con él no necesito fingir que mi película favorita es Casablanca en lugar de cualquier mamarrachada romanticona de Sandra Bullock. 

No tengo que justificarme ante mi edredón por mi incomprensible trayectoria profesional ni por no tener un piso en propiedad. Él no me pide que sonría cuando me estoy rompiendo por dentro sólo para quedarse más tranquilo. Mi edredón no se cree con derecho a opinar sobre mis decisiones vitales ni a pontificar sobre lo que debería o no debería hacer con mi vida.

Y luego que por qué paso tanto tiempo en la cama...



sábado, 15 de noviembre de 2025

Premios que no existen

 



Ah, ¿no? ¿Y tampoco hay medalla a la que lo ve todo más negro, a la que más sobrepiensa, a la que peor se habla a sí misma y a la que más se culpa?

Y yo entrenando tanto para nada... ¡será posible!

viernes, 7 de noviembre de 2025

Sobre mi

Una de las muchos, muchos, muuuuuuuuuuuuchos inconvenientes de ese infierno en la tierra llamado eufemísticamente app de ligoteo es la repetición. Si no hay suerte a la primera, no te queda otra que hablar con muchos perfiles distintos que suelen hacerte siempre las mismas preguntas y sacar temas de conversación iguales. Que será normal, supongo, empezar por lo más típico, interesarse por la profesión, las aficiones... Igual no se puede evitar, no sé. Pero es un aburrimiento descomunal. No me quiero ni imaginar los actores en esos junkets de prensa interminables, en los que se sientan a responder durante horas una y otra vez a la misma cuestión formulada por una interminable sucesión de periodistas de todos los medios. Qué tortura, madre mía. Como para tirarse por la ventana.

Yo de junkets no sé nada, pero en las app he tenido que buscarme mis estrategias para no cortarme las venas a las millonésima vez que hay que contestar a qué me dedico. Y eso que considero la originalidad uno de mis puntos fuertes, pero hijos, es que es drenante a más no poder, agota a cualquiera la repetición infinita. Así que creé un documento con las respuestas a los grandes hits más frecuentes y cuando alguien saca el tema... ¡ZAS! corta y pega que te crió. De verdad, es estaba perdiendo años de vida, en serio.

Y a esto, que es una táctica de supervivencia, se le añade mi condición de bloguera con un blog de 15 años de historia donde cuento trozos de mi vida con un nivel medio alto de ficción y licencias poéticas, ya tu sabeh. Así que es fuerte la tentación de ahorrarme cuatro párrafos de anécdota arreándole al ínclito de turno una entrada de estos lares inspirada en hechos reales. Todavía no ha ocurrido, pero dame tiempo...

Por ahora, además del documento de grandes hits, estoy tentada de hacer otro parecido al de la imagen de abajo y arreando que es gerundio.

 


miércoles, 29 de octubre de 2025

Dudas

 

 

Todavía devastada dos días después por los efectos del cambio de hora y tras laaaaargos y sesudos debates con cientos de persona sobre la preferencia del horario de verano o invierno, me sigo haciendo la misma pregunta que la autora del tuit de arriba:

¿Por qué sois tan masocas? 

viernes, 10 de octubre de 2025

Recibido, Hemingway. Corto y cambio.

 


Aquí las normas del escritor según Hemingway. En los últimos tiempos no cumplo ni una, en especial (y a las pruebas me remito) la 2. Será por eso por lo que no escribo como él, supongo. Y a lo mejor hay uno o dos razones más, pero no vamos ahora a ponernos a investigar que estamos a las puertas de un puente festivo (¡aleluya, hermanos! uno de los pocos del año) y el cuerpo lo sabe.

Así que a disfrutar. 

Y por la sombra, bombones.

sábado, 13 de septiembre de 2025

Mi primera manicura, chispas

Con independencia de la edad que se tenga, siempre quedan por delante primeras veces de algo. Y yo, a mis taitantos, el otro día tuve una: mi primera manicura, chispas. No sé por qué no me había introducido antes en el intricado mundo de cuidado ungueal. Supongo que estaba habituada a un desastre de uñas al más puro estilo Speedy la Chapucera, con esmaltes mal distribuidos, picos no totalmente limados y formas cuanto menos sospechosas. Simplemente no pensaba que hubiera vida más allá. Y un día de repente, viendo las impecables y brillantes uñas de casi toda la peña, pensé: ¿Por qué yo no? Y me fui a uno de los trillones de millones de establecimientos que hay ahora a cada paso dedicados a esta materia.

Bien, como consejo general os diré que si vais a introduciros por primera vez en un proceso del que no tenéis ni idea, lo hagáis de la mano de alguien que hable vuestro idioma. Los gestos, las onomatopeyas y las miradas insistentes pueden llevar a malentendidos cuando no tienes ni idea ni del resultado que buscas, ni de los pasos que debes dar, ni de las indicaciones que, en teoría, alguien te está dirigiendo.

Como habréis supuesto ya a estas alturas del párrafo, yo no seguí esta simple recomendación. Yo me metí en un sitio donde una "amable" (o no tenía un buen día, quien sabe) ciudadana china empezó a gritarme cosas ininteligibles. Bueno, unas veces a mi y otras veces a su compañero de trabajo, una becario en prácticas que, a juzgar por los decibelios de la conversación, no iba a superar el periodo de prueba.

No lo iba a superar él como empleado ni yo como como clienta. Por lo que se deducía de la cara de la amable ciudadana asiática, yo no daba ni una. No ponía las manos de la manera correcta para facilitar su trabajo. Las sacaba antes de lo debido de las lámparas esas de secado rápido. Cuando quería la derecha, le daba la izquierda y al revés. No elegí el color lo bastante rápido. Lo que os digo, una nota de muy deficiente en la asignatura de manicura pasiva.

Y lo peor no es el complejo de perrito entrenando para dar la patita cuando se la piden con el que sales.de la tienda. Lo PEOR es sospechar que, entre esas indicaciones en idioma ininteligible con las que me ametrallaba la nipona, había más de un "¡inútil!" camuflado entre palabra y palabra neutra.

Las uñas bien, gracias.

Próxima búsqueda en internet: kit de manicura en casa.

viernes, 8 de agosto de 2025

IA listilla

Fui la última española en tener whatsApp. Tras una laaaaaaaaaaaaaarga resistencia y muy a mi pesar, acabo de dejar de ser la última española sin Bizum y todavía estoy en la lucha con esto de la inteligencia artificial. Que sí, que ya lo sé, que es una batalla perdida, que es imparable, que cuanto antes la conozcamos y manejemos mejor. Pero qué queréis que os diga, le tengo manía. Me cae gorda, qué le voy a hacer. Por muchas razones.

Primero, porque ha llegado con mala educación, empujando y haciendo tareas que nadie le había pedido. "Estoy deseando leer el libro que escriba un robot", dijo NADIE NUNCA. Quiero máquinas que se ocupen de las tareas desagradables que yo odio, como recoger la cocina, fregar los platos y ordenar mi cuarto. Del arte, de la música, de la literatura, del cine, de las traducciones y de todo tipo de trabajo creativo ya me encargo yo, gracias.

Segundo, porque veo que se está desarrollando sin control alguno y hay muchísima probabilidad de que se nos vaya de las manos de mil maneras diferentes. Que se utilice sobre todo para el mal. Que nos haga perder capacidades humanas, intelectuales y sociales. Y que se le vaya la pinza y se de la vuelta a la tortilla, como hemos visto en  tantas películas que estaban en la estantería de ciencia ficción y ha habido que moverlas a la de actualidad e historia contemporánea.

Y tercero porque... no sé, porque la IA muy lista para unas cosas y muy tonta para otras, ¿no? Yo soy objetora de conciencia y no la he utilizado casi, pero he visto muchos vídeos de gente usándola y bastante bluf aún. Muchas cagadas. Muchas inventadas (que diría nuestro presi). Muchos darte la razón digas lo que digas y según como se lo preguntes. Y un gran porcentaje de las veces bastante meh. 

Ejemplo.

Yo niego el permiso para que mi navegador de internet use IA. Se lo pasa por el forro (mala decisión, conmigo así no llegas a ningún sitio, bonita) y a una búsqueda sencilla que el viejo Google de toda la vida entiende perfectamente y me da buenos resultados, la IA responde sandeces. Sinónimos de las palabras que yo he escrito. A ver. LISTILLA (nunca mejor dicho), si quisiera sinónimos, habría preguntado por sinónimos. Pero no lo he hecho, así que vete con tu listeza a incordiar a otro.

¿Y sabéis lo peor? Que de contestaciones correctas va escasita, pero el oído lo tiene perfecto. Y cuando ha escuchado que venía a reírme de ella aquí en el blog y necesitaba un pantallazo de la búsqueda para ilustrarlo, ya no ha dado las mismas respuestas otra vez. Silencio absoluto. Sin pruebas no hay delito, como el narco que tira la droga por el wc antes de que la policía registre su casa. Muy bien, listilla, muy bien. Arrieritos somos y en el camino nos encontraremos.

Yo sólo os digo que ya estoy pensando un nombre molón para cuando empiece la guerra entre máquinas y humanos y yo tenga que ser la tía buena con pantalones de cuero negro que lidere la resistencia. Como Trinity ya es un nick cogido, ¿qué os parece Speedity?

 

martes, 5 de agosto de 2025

Injusticias alimentarias

(*Cuando abandono unos días el blog nunca sé a la vuelta si dar explicaciones o no, así que hago un paréntesis que es algo bastante neutro y fácil de saltar para el que quiera. Resumen: vacaciones. Falta de previsión para dejar entradas programadas. Vagancia para averiguar como escribir desde mi modernísimo móvil nuevo, del que aún no utilizo más que un 2% porque aún no sé como va. Desconexión, en general. Ya estamos de vuelta. Empecemos por algo suave.)






jueves, 26 de junio de 2025

A las olimpiadas

 

Desde luego. Iba a tener yo más músculo que el campeón mundial de culturismo.

No harán una competición de esto, no...