Ya he dicho por aquí que yo le tengo manía a la inteligencia listilla porque lo primero de lo que se ha apropiado es de las expresiones artísticas, que son lo más genuinamente humano.Y eso me joroba lo que no está escrito. Después he intentado alejarme lo más posible de ella porque me asusta bastante Veo que va a producir un cambio en el mercado laboral gigantesco y rapidísimo que traerá sufrimiento a paladas y prefiero no saber demasiado para no agobiarme antes de hora. Sin embargo, el otro día debí de detenerme demasiado en un tuit sin querer y ahora mi algoritmo de Twitter está monotemático con este asunto y el monito Punch (para compensar con ternura, supongo), así que llevo una semana que todo el rato estoy en un ay.
El caso es que entre un montón de agobio y mucha terminología que me suena a chino, me estoy encontrando con algunas cosas curiosas. La imagen de arriba, por ejemplo. Porque no ha acertado nada con las fechas, ¿no? Los primeros en caer han sido los artistas y en la foto los pone en 2030. A ver... pero si la peña ya hace con Chat GPT a lo cutre carteles, fotos, canciones, libros... De hecho ya hay diseñadores, traductores y dobladores que las están pasando canutas. Faltan los actores y que hagamos nuestras propias pelis en la cocina de casa, pero ¿2030? No creo que tarde tanto. Ojalá.
Lo irónico es que los damnificados más tempranos son gente que casi seguro se veía con la vida resuelta hace no tanto. En temas de programación la IA va a toda pastilla y en breve los pringadillos del gremio, los que pican código, van a sobrar. Aunque también lo tendrán más fácil para reciclarse al conocer el sector, ¿no? ¿Pero reciclarse en qué? Es que ni se vislumbra hacia donde vamos.
En lo que el cuadro de arriba se columpia mogollón es en los médicos y los profes ¿2029? Ni de coña. Esos son los que más van a durar. Si hoy en día los coles son más un aparcaniños que fuentes de conocimiento. El objetivo principal no es que les enseñen, sino que les cuiden mientras sus padres trabajan. Así que, hasta que a la IA no le crezca una mano para dar collejas a los que se porten mal, los maestros no tienen nada que temer. Y una cosa parecida se aplica a los médicos con adultos. No se si la listilla hará buenos diagnósticos o no, pero que la peña necesita a un humano para ir a contarle sus penas cuando se encuentra mal, eso es incontestable. Así que los matasanos tampoco están agobiados.
Ahora bien, también tiene bemoles que los últimos a los que les manguen su curro sean los de las fábricas, que pasaron de sus padres cuando les daban la chapa con cursar estudios superiores y parece que han acertado. Y lo que no veo para nada es lo de los soldados. ¡Si los drones ya son tendencia en la guerra de Ucrania, que es la que tenemos más fresquita! Y además, la ciencia ficción lleva diciéndonos desde Star Wars que los robots lucharán por nosotros. ¿Y ahora resulta que la IA va a sustituir antes a Shakira que a un militar? Muy bien tendría que saber mover la cadera para conseguir eso.
En fin, colegas, lo que más se repetía en los tuits más pesimistas es que hay que hacerse fontanero, que esos son los que más van a aguantar. Yo ya estoy buscando un outfit al estilo Mario y Luigi, no os digo más.
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