Me he pasado media vida a base de ensaladas, verdura cocida, filetes a la plancha y poco más, Por eso es todo un acontecimiento que lleve unos meses intentando "innovar" algo. O para ser más exactos. buscando "recetas fáciles" en Instagram y tratando de imitar las que tienen buena pinta. Y oye, pues sí, algo he innovado, lo cual tampoco era demasiado difícil.
Mi siguiente objetivo es coger el hábito ese del batch cooking, eso que han hecho las madres toda la vida de cocinar un día para toda la semana. Me parece una manera brutal de ahorrar tiempo y esfuerzo entre fogones, pero me cuesta la vida misma ser previsora. Yo prefiero estresarme cada mañana a las seis buscando a la desesperada algo que echarme al tupper antes de salir pitando a trabajar. Soy lo peor en eso, la verdad, con lo tranquila que podría yo vivir organizándome un poco.
Y es raro que me cueste tanto, porque yo esto del batch cooking lo he hecho siempre en otros ámbitos como el blog. Cuando actualizaba de forma más regular (cof, cof, tos incómoda, propósitos para 2026) intentaba siempre tener entradas escritas "en el congelador" por si tocaba publicar y no venían las musas. Si el finde tenía tiempo e inspiración escribía varios textos de golpe y así durante la semana estaba tranquila. Luego venía algún imprevisto, te rompía al ritmo y todo el plan al carajo, pero la buena intención estaba allí. De aquellos polvos estos lodos y a día de hoy nuestro querido Blogger me custodia más de 400 borradores. Pero esa es otra historia y tendrá que ser contada en otra ocasión...
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