viernes, 16 de febrero de 2024

Placidez

A los que hemos tenido una vida ajetreada (en plan mal, de incertidumbre a chorro, digo) y no nos ha quedado otra que estabilizarnos en la inestabilidad, la calma nos parece el paraíso. Cuando has andado incansablemente sobre una cinta estática sin llegar nunca a ninguna parte en ningún ámbito de tu vida, sin cerrar ningún frente, sentir que tienes un tema solucionado, que no necesitas buscar más alternativas para un asunto, es el no va más.Te parece increíble, por una vez, acceder a ese remanso de paz, donde no hace falta seguir esforzándote, donde puedes sólo tumbarte y disfrutar.

Por eso, si no tienes con qué comparar, quizá sea fácil confundirse. Igual no era felicidad, igual sólo era algo cozy, mullidito, confortable, cómodo, acogedor, agradable, seguro. A lo mejor era sólo tranquilidad, quietud, reposo, sosiego, placidez, no felicidad.

Ojalá.

martes, 13 de febrero de 2024

El trankimazin mágico

¿Sabéis cuando la vida te manda de repente un putadón de estos que no te esperabas para nada y que ni siquiera has visto venir? ¿Sabéis esa estupefacción que te deja sin palabras, ese dolor tan intenso que te parece que se están rompiendo órganos internos de forma no metafórica? ¿Sabéis esa ira incontrolable, esas ganas de quemar el mundo, de arrancarte la piel, de acabar con todo? ¿Sabéis ese grito desesperado de ayuda al Todo, a la Nada, al cielo, a los jefazos de la vida?

Por desgracia, a mi todo esto me es bastante familiar. Lo que no sabía, porque no me había pasado nunca, es que los jefazos, el Todo, La Nada, no sé qué alma caritativa pueden decidir ayudarte pinchándote un trankimazin. Que te venza el sueño y cuando te levantes a la mañana siguiente, tu mente esté como ralentizada, que el dolor se haya atenuado, que nada de lo que te ha partido por la mitad haya cambiado, pero tú lo veas lejano, como en un película. Un descanso, una tregua, un paréntesis en la tortura.

Había oído que hay fármacos recetados en salud mental que hacen esto y me parecía imposible, milagroso. A mi me ha ocurrido sin tomar ninguna sustancia, así que lo vivo como un milagro multiplicado por mil. No sé quién ha sido. No sé si mi cerebro es sabio y ha aprendido (¡¡por fin, le ha costado años!!) a desenchufar la parte de mi mente que está en llamas. No sé si es que existen de verdad las hadas madrinas y la mía en vez de presentarse y regalarme una carroza de calabaza ha preferido seguir de incógnito y hacerme un conjuro sanador durante la noche. No sé si lo jefazos de la vida son reales y tienen poder para ayudarte cuando les sale del unicornio. No tengo ni idea. Sólo sé que hoy estoy mejor... y se agradece.

No es definitivo, claro. En el fondo de los fondos noto que es una ficción, que el dolor está ahí para saltarme a la yugular en cuanto me despiste. Soy consciente de que es temporal y de que, como con el paracetamol, la fiebre volverá a subir después de ocho horas. Ya empiezo a notar que se está pasando el efecto, de hecho. Pero a quien haya decidido concederme esta tregua... de verdad gracias. La necesitaba.

domingo, 11 de febrero de 2024

P*to chándal

"Que tanta búsqueda de lo malo, al final te ha hecho encontrarlo. Que ha empeorado tu actitud y ha provocado que de tanto intentar no creerte que podía pasar algo bueno, no te lo creíste. Y te faltó ilusión, y confianza y espontaneidad. Y eso impidió que se produjera el milagro. Y ahora vienen los lloros".

No sabía que había escrito esto de arriba hace tanto, hay que ver como pasa el tiempo. En fin

El caso es que estaba convencida de que esta vez había cumplido mi propia norma. Que había cerrado los ojos y me había metido en el barro a lo loco, sin red de seguridad, sin salidas de emergencia. Hice planes, hablé del futuro, me dejé de secretismos. Confié. O eso creía.

Porque cuando todo saltó por lo aires por enésima vez lo primero que oí fue la voz de Daiana, mi cabrita-crítica interna particular, increpándome con su tono más paternalista: "¿Ves? Te lo dije. No iba a salir bien. A ti NADA te sale bien. Ya lo sabes".

Y en efecto, me di cuenta de que lo sabía, de que en el fondo de los fondos, nunca me había fiado del todo. A lo mejor, como Chandler, llevaba el chándal debajo de los pantalones. Y a lo mejor eso, otra vez, lo ha mandado todo al carajo. O ha ayudado a mandarlo. Nunca lo sabremos porque por lo visto nunca voy a ser capaz de dejar el puto chándal en la percha de mi armario. Por mucho que me empeñe.

(*Explicación para los que no hayan visto Friends--- muy maaaal--- y no sepan que esta serie tiene una referencia para cada situación de la vida. Para la evolución tras un duelo también. Aunque yo les he cogido prestado el concepto para resignificarlo un poco, la verdad. Pero vamos, que se entiende, creo.

La "fase del chándal" en toda postruptura la explica así Joey:

Monica: Oye, Joey, no deberías dejar solo a Chandler. Sólo hace dos días que cortó con Kathy. Por qué no aplazas el viaje? 

Joey: En este momento no puedo hacer nada por él, aún lleva chándal, está en la Fase Uno. Tranquilos, para la Fase Dos, ya estaré aquí, jamás me la perdería. 

Monica: Cuál es la Fase Dos? 

Joey: Emborracharse e ir a un club de striptease.

Un poco después Chandler parece haber mejorado un poco, pero sin mucha fe porque lleva chándal debajo de los pantalones. Como yo, vaya.)

 

 


miércoles, 7 de febrero de 2024

¡Aleluya, hermanos!


¡¡ALELUYA, HERMANOS!! 

 

El fisco se ha cagado de miedo después de mi entrada del otro día. Y hace bien. Mejor que no conozcan a mi monstruo de los ojos rojos. Por su propia seguridad. Y la de los demás un poco también, ¿no? Que Hacienda somos todos.


O eso dicen.

lunes, 5 de febrero de 2024

Sold out de finales felices

Dicen que la soledad es estar rodeado de gente y aún así sentirse solo. Yo creo que la verdadera soledad es creer que todo el mundo tiene su feliz feliz y que a ti nunca te llega el turno. Que tienes intentos, tiros al palo, "uyssss casis", pero ninguna canasta clara. Y que esos conatos parecen estar ideados en tu contra, para restarte equilibrio sobre el alambre y hacerte caer desde la altura de la ilusión y sin la red que la cabrita de la esperanza había quitado.

¿Qué delito creéis que hay que cometer en vidas anteriores para condenarte a otra vida nueva sin final feliz? ¿Quizá no aprovechar el primero que te concedieron?

miércoles, 31 de enero de 2024

Multiple choice

Bueno, parecía que no íbamos a lograrlo, pero si, ¡conseguido! Hemos sobrevivido al enero infinito. ¡Aleluya, hermanos! Prueba superada.

Ahora, para el resto de 2024, piensa. Además de la lista interminable de propósitos que seguro que vas a cumplir aunque en estos 31 primeros días ni flowers porque todo el mundo sabe que el primer mes del año es de prueba (ejem, ejem): ¿cuál eliges de las opciones que en la imagen de arriba propone @p8ladas? Está difícil la cosa. Yo necesito por lo menos que me dejen escoger cuatro.

¿Vosotros?

domingo, 28 de enero de 2024

Ordenada no practicante

Si le preguntáis a cualquier miembro de la SpeedyFamily os dirá que soy desordenada a más no poder. Y bueno, no voy ahora a dármelas de metódica y pulcra porque con el caos que me sale del cerebro y que ha quedado patente en años y años de este blog no se lo tragaría nadie. AHORA BIEN, pocas cosas en esta vida  son absolutas, siempre hay matices y tengo OPINIONES sobre esa opinión relativa a mi. Y aquí vengo, a hacer un alegato en mi defensa.

Porque a ver, yo era muy desastre, pero he ido mejorando con los años. Vamos soplando velas, teniendo nuestro propio espacio y a quien más y a quien menos empieza a surgirnos la necesidad de tener nuestras cosas localizadas y de reducir el barullo, así en general. El lío (y quienes estamos instaladas en el caos permanente lo sabemos bien) cansa mucho y llega un momento en el que lo que quieres es ahorrar energía y reservarla para lo que te interesa. Así que, llegados a este punto, tratas a toda costa de reducir el jaleo en el cerebro, en tu agenda, en tus relaciones, en tu vida y ya que nos ponemos, en tu entorno. Y eso se hace muy difícil con el ruido visual al máximo volumen.

"Ruido visual" se define como todo aquello que nos resulta desagradable o molesto desde un punto de vista estético y los de la RAE podrían haber venido perfectamente a mi superguarida a inspirarse para la definición porque es un gran ejemplo del concepto. Con todo el dolor de mi corazón, de hecho. Pero es que si recoger se basa en la máxima de "un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio", yo no la puedo cumplir ni de coña porque no se me ocurre donde guardarlo todo. Tengo pocos muebles, menos cajones y a pesar de mi incansable esfuerzo por comprar taburetes con compartimentos internos, baúles decorativos y cajas monas nada parece suficiente para dar cabida a todos mis pertrechos.

Y aquí, claro, llegaría el rayo iluminador de Marie Kondo a decirme: tienes demasiadas cosas, sólo debes conservar lo que sientas realmente que te hace feliz, no puede entrar  nada nuevo en casa si no sale otro elemento antes. Si, ya y que más. Es que no puedo, Marie, de verdad, no soy capaz. Tendrías que encerrarme en una habitación bajo llave y tirármelo tú todo sin que lo vea o volverme a organizar un mierderTsunami que no me deje más alternativa que deshacerme de lo que huela a zurullo. Pero es que yo sola no lo consigo, en serio, send help.

Siempre pienso que los pantalones que me aprietan volverán a valerme tras una oportuna gastroenteritis, que en breve el no va más serán las camisetas anchas y no esas diminutas que venden ahora, que el maquillaje de color sospechoso que compré en un impulso me servirá para una fiesta, que si dejo a la vista los libros pendientes acabaré leyéndolos. Sé que es mentira como sé que es casi imposible que me toque la lotería de Navidad, pero compro porque hay una yo loca que tiene más fuerza a determinados niveles que la yo racional. Y desde luego el orden es uno de esos niveles.

Yo querría ser ordenada, de verdad, en mi fuero interno lo soy, pero mi vida hace imposible materializar en la práctica ese yo que existe a nivel teórico. Soy una persona ordenada no practicante, que dirían los expertos. Apiadaos de mi, que bastante tengo con lo que tengo.