No os vais a creer a quién conocí el sábado. ¡¡¡¡Al jefazo de Blogguer!!!!...
Bueeeeeeeno, igual no era el jefazo jefazo, a lo mejor era un más bien un jefecillo intermedio, pero en la empresa curraba seguro, porque todo el rato le pitaban los oídos de lo mucho que todos los blogueros del mundo se estaban acordando de su madre. Pues eso, gente a la que se le habían juntado los párrafos de una entrada o desordenado las fotos... qué os voy a contar que no sepáis.
Total, que ya que lo tenía allí, aproveché para comentarle unos temas. Como podréis suponer, la conversación se desarrolló en perfecto inglés, pero os hago traducción simultánea para comodidad de todos (de nada ;P)
-Tronco, y la gracia esa del nuevo escritorio, ¿a qué ha venido?
-Nuevos tiempos, nuevo formato...
-Nuevas pifias...Pero a ver... ¿a qué iluminado le habéis preguntado para hacer esos cambios? Va fatal, nos ha obligado a todos a modificar el formato de los comentarios para poder activar el seguimiento, la lista de blogs se ve peor, el corrector ortográfico es más lento que el caballo del malo... Y no me hagas hablar de las estadísticas de visitas... que no acabamos.
-¿Qué le pasan?
-Pues que haciéndolas la duquesa de Alba a ojo, se acercarían más a la realidad. El número total o está muy por debajo o muy por encima del real, que me lo chiva el Statcounter.
-...
-Qué pasa, no me mires así, os soy infiel con el Statcounter, sí, pero dada vuestra eficiencia tendré que diversificar mis fuentes, ¿no? Y ya que estamos, una curiosidad, ¿por qué de vez en cuando disparáis las cifras de visitas artificialmente? ¿Es un chute de moral para el bloguero? ¿Pero así, aleatorio? ¿No sería mejor preguntarle al afectado cuándo necesita ánimos? No sé, se me ocurre...
-Bueno..
-¡AH! Y una sugerencia, dejaos de tanto escritorio nuevo y poned una nueva aplicación que seguro que la agradecen todos los usuarios: un envío automático de avisos a los que llegan al blog con palabras clave que no tienen nada que ver con ese blog. A mí por ejemplo me tienen frita los que vienen buscando disfraces de conejita de playboy... A ver, qué a mí me vistieron de eso los cabrones de mis amigos para putearme el día de mi cumple, pero que yo ni compré el disfraz ni tengo ni idea de nada... ¡preguntadles a ellos!
En fin, que allí estuvimos, departiendo amigablemente entre copa y copa y cuando llevábamos unas cuantas, en plena fase de exaltación de la amistad, dejé de darle tanta caña:
-Blogguer essh el mejooooorrrrrr editor, y lossh coloresh sshoon muy bonitosh y cuando tieneshhhhhhh un día gris la gente te recomienda música luminosa, te manda ánimos de colores y abrazos virtuales y sopla para que se vayan las nubeshhh, y mola mazo.
La resaca bien, gracias. Ahora, si estos días veis alguna mejora en blogguer, ya sabéis a quién agradecérselo. ¡Ah! Y como al final de toda juerga que se precie, el de Blogguer y yo acabamos agregándanos a Facebook, claro, así que ahora lo tengo de amigo. Si se os ocurre alguna sugerencia más, dejadla en los comentarios... que se la pegaré en el muro.
lunes, 16 de abril de 2012
viernes, 13 de abril de 2012
Gris
Nada. Cero. Niente. Nichts. Nasti de plasti.
El vacío total. Eso es lo peor.
Dicen que no news, good news. No estoy yo tan segura. Lo bueno es que pasen cosas. Que vale, que la vida es requeteperra y la tira de veces esas cosas salen mal. Y duelen. Y complican lesiones anteriores que han curado mal o que todavía están en proceso de curación. Los nuevos fracasos te hunden tanto que quieres sentarte en el banquillo y no volver a la pelea, para que no te tumben de nuevo. Porque estar en el suelo es horrible, desgarrador, lacerante. Y sobre todo desesperanzador.
Cuando el dolor es intenso, (intenso de verdad) la angustia invade tan completamente tu cuerpo y tu mente que te colapsa. Dejas de pensar. Pierdes la capacidad de raciocinio, de distinguir lo que depende de ti y lo que no, de recordar que ya antes has salido de cosas peores. Estás convencida de que no lo superarás, de que te quedarás para siempre en ese pozo negrísimo en el que te has caído. Al que te han empujado.
Por eso cuando el tiempo pasa y empiezas a ver el borde del pozo, sólo piensas que jamás volverás a acercarte a ese foso. Que el riesgo no merece la pena. Que más vale estar en tierra firme, aunque te lo pierdas todo, que exponerte a volver a la negrura. Porque no sabes si podrás escapar de ella de nuevo si vuelve a atraparte.
Y así transcurren los días, uno detrás de otro y otro detrás del siguiente. Y te mantienes a salvo de lo negro, pero el gris empieza a inundarlo todo. No hay dolor porque tampoco hay alegría, ni emoción, ni nervios. Todo es... eso. Gris. Un gris plomizo, denso, agobiante. Un gris tan espeso que no se puede atravesar, que te inmoviliza, que no te deja ver nada más. Un gris tan intenso que, a largo plazo, tiene los mismos efectos de la negrura, aunque no estés en el fondo del pozo.
Así que no, que no pase nada malo no significa que todo vaya bien. Sólo quiere decir que vives en modo ahorro de energía, con el piloto automático, a medias. Eres un zombie, un muerto viviente. NADA va bien.
El vacío total. Eso es lo peor.
Dicen que no news, good news. No estoy yo tan segura. Lo bueno es que pasen cosas. Que vale, que la vida es requeteperra y la tira de veces esas cosas salen mal. Y duelen. Y complican lesiones anteriores que han curado mal o que todavía están en proceso de curación. Los nuevos fracasos te hunden tanto que quieres sentarte en el banquillo y no volver a la pelea, para que no te tumben de nuevo. Porque estar en el suelo es horrible, desgarrador, lacerante. Y sobre todo desesperanzador.
Cuando el dolor es intenso, (intenso de verdad) la angustia invade tan completamente tu cuerpo y tu mente que te colapsa. Dejas de pensar. Pierdes la capacidad de raciocinio, de distinguir lo que depende de ti y lo que no, de recordar que ya antes has salido de cosas peores. Estás convencida de que no lo superarás, de que te quedarás para siempre en ese pozo negrísimo en el que te has caído. Al que te han empujado.
Por eso cuando el tiempo pasa y empiezas a ver el borde del pozo, sólo piensas que jamás volverás a acercarte a ese foso. Que el riesgo no merece la pena. Que más vale estar en tierra firme, aunque te lo pierdas todo, que exponerte a volver a la negrura. Porque no sabes si podrás escapar de ella de nuevo si vuelve a atraparte.
Y así transcurren los días, uno detrás de otro y otro detrás del siguiente. Y te mantienes a salvo de lo negro, pero el gris empieza a inundarlo todo. No hay dolor porque tampoco hay alegría, ni emoción, ni nervios. Todo es... eso. Gris. Un gris plomizo, denso, agobiante. Un gris tan espeso que no se puede atravesar, que te inmoviliza, que no te deja ver nada más. Un gris tan intenso que, a largo plazo, tiene los mismos efectos de la negrura, aunque no estés en el fondo del pozo.
Así que no, que no pase nada malo no significa que todo vaya bien. Sólo quiere decir que vives en modo ahorro de energía, con el piloto automático, a medias. Eres un zombie, un muerto viviente. NADA va bien.
miércoles, 11 de abril de 2012
La comunicación es una pifia
El mundo se divide en dos tipos de personas: los que escriben y los que no. Y no me refiero a escribir la lista de la compra o los apuntes de inglés (que lo hacemos prácticamente todos) ni a crear y elaborar cuidadísimas obras literarias (que no lo hacemos casi ninguno). Me refiero a escribir como forma de expresión, como manera de comunicación con los demás y con uno mismo.
Yo soy de escribir, ya os lo he contado. Lo necesito para tranquilizarme, para pensar, pero también para relacionarme con los demás. Las cosas realmente importantes (buenas y malas) a las personas imprescindibles de mi vida se las he dicho por escrito. También de palabra, claro, pero en algún momento, antes o después, las he convertido en letras. Porque lo necesito. Porque siento que lo expreso mejor y con más exactitud. Porque hablando soy un desastre: me descentro, me pierdo, destaco cosas que en realidad no quiero resaltar y me olvido de otras que era imprescindible para mí decir.
El problema es que el hecho de que yo me exprese mejor, no quiere decir que la gente me entienda más. En el papel no hay manera de transmitir la intención, el significado, que en las conversaciones ponemos en el tono, los gestos, las caras. Por eso hay tantos malentendidos por escrito. Porque por muchos emoticones que empleemos, onomatopeyas de risas o signos ortográficos que imitan caritas sonrientes que pongamos, siempre hay mucho riesgo de que las bromas se entiendan mal. De que se tome en serio una ironía con la que se pretende decir exactamente lo contrario a lo que expresan las palabras o de que no se entienda una exageración con intención cómica.
Y eso partiendo de la base de que el que escribe se maneja bien en la comunicación escrita, domina la ortografía y está a lo que está. Porque si nos metemos en las veces en las que queremos contar algo sobre una Vaca (animal) y nos sale una Baca (maletero), como la copa de un pino, ni os cuento. O los momentos en los que tenemos 10 ventanas del ordenador abiertas y contestamos en la que no es, o escribimos perro donde queríamos decir tractor. Y las ocasiones en las que se nos escapan los dedos en el teclado y parece que estamos inventando un idioma nuevo de todas las letras que sobran o que no están en el lugar que les corresponde en la palabra.
Si me dieran un euro por cada vez que le he escrito a alguien te "lamo" en lugar de "te llamo" a estas alturas ya sería millonetis. Que cuando hay confianza, tira que te va, pero un "te lamo" de esos en las primeras conversaciones con un posible proyecto de novio, pues es un tema: o acelera el ritmo de las negociaciones porque el chaval se piensa que estás requetedecididísima a darlo todo o sale corriendo al verte tan echá pa' lante tan pronto. Los "te lamo" son momentos cruciales y difíciles que podrían evitarse escribiendo bien, ni más ni menos.
Y aún así no es la peor pasada que te pueden jugar las letras escritas. Aún me acuerdo de un correo formal que recibí de temas laborales en el que un hombre, exquisitamente educado en el resto de su mensaje, se despidió con un "atentamente, un salido". Un salIdo. Pobre hombre, lo tiene tan asumido que lo reconoce hasta en la firma. Madre mía...
Y lo más triste es que de palabra nos entendemos un poco mejor, pero muy poquito mejor. Que la comunicación es un pifia. Y ya.
Yo soy de escribir, ya os lo he contado. Lo necesito para tranquilizarme, para pensar, pero también para relacionarme con los demás. Las cosas realmente importantes (buenas y malas) a las personas imprescindibles de mi vida se las he dicho por escrito. También de palabra, claro, pero en algún momento, antes o después, las he convertido en letras. Porque lo necesito. Porque siento que lo expreso mejor y con más exactitud. Porque hablando soy un desastre: me descentro, me pierdo, destaco cosas que en realidad no quiero resaltar y me olvido de otras que era imprescindible para mí decir.
El problema es que el hecho de que yo me exprese mejor, no quiere decir que la gente me entienda más. En el papel no hay manera de transmitir la intención, el significado, que en las conversaciones ponemos en el tono, los gestos, las caras. Por eso hay tantos malentendidos por escrito. Porque por muchos emoticones que empleemos, onomatopeyas de risas o signos ortográficos que imitan caritas sonrientes que pongamos, siempre hay mucho riesgo de que las bromas se entiendan mal. De que se tome en serio una ironía con la que se pretende decir exactamente lo contrario a lo que expresan las palabras o de que no se entienda una exageración con intención cómica.
Y eso partiendo de la base de que el que escribe se maneja bien en la comunicación escrita, domina la ortografía y está a lo que está. Porque si nos metemos en las veces en las que queremos contar algo sobre una Vaca (animal) y nos sale una Baca (maletero), como la copa de un pino, ni os cuento. O los momentos en los que tenemos 10 ventanas del ordenador abiertas y contestamos en la que no es, o escribimos perro donde queríamos decir tractor. Y las ocasiones en las que se nos escapan los dedos en el teclado y parece que estamos inventando un idioma nuevo de todas las letras que sobran o que no están en el lugar que les corresponde en la palabra.
Si me dieran un euro por cada vez que le he escrito a alguien te "lamo" en lugar de "te llamo" a estas alturas ya sería millonetis. Que cuando hay confianza, tira que te va, pero un "te lamo" de esos en las primeras conversaciones con un posible proyecto de novio, pues es un tema: o acelera el ritmo de las negociaciones porque el chaval se piensa que estás requetedecididísima a darlo todo o sale corriendo al verte tan echá pa' lante tan pronto. Los "te lamo" son momentos cruciales y difíciles que podrían evitarse escribiendo bien, ni más ni menos.
Y aún así no es la peor pasada que te pueden jugar las letras escritas. Aún me acuerdo de un correo formal que recibí de temas laborales en el que un hombre, exquisitamente educado en el resto de su mensaje, se despidió con un "atentamente, un salido". Un salIdo. Pobre hombre, lo tiene tan asumido que lo reconoce hasta en la firma. Madre mía...
Y lo más triste es que de palabra nos entendemos un poco mejor, pero muy poquito mejor. Que la comunicación es un pifia. Y ya.
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escribir,
las cosas de la vida
lunes, 9 de abril de 2012
Inventando vidas (III)
¿Qué tal la Semana Santa corazones? Antes de que se me olvide, me invento las vidas que me quedaban pendientes:
ECDC
Lo que sé
El Chico de La Consuelo es un maño de pura cepa, periodista de vocación, aunque no de profesión. A veces, le toca hablar en los medios a causa de su trabajo, que me huelo que tiene que ver con derecho y temas laborales. Durante todos los años que se enfrentó a las oposiciones demostró que no es un boxeador con mandíbula de cristal precisamente y ahora tiene una estupenda familia con la que de vez en cuando organiza performances dignas de La Furas dels Baus y en las que nunca nunca nunca falta una minipimer. ECDC da rienda suelta a su vena poética en su blog, que, como siempre dice él, es de culto, pero al que se puede llegar buscando en google "viva Radio Teletaxi" XDDDDDDDDDD
Lo que me invento
El hijo de Consuelo se llama José y no hace falta que os cuente mucho de él porque seguro que todos le habéis visto alguna vez. Por lo menos una parte de su anatomía. Y antes de que penséis mal aclaro de José es modelo de pies y ha servido de doble de estas extremidades a actores famosísimos como Ed Harris o Pierce Brosnan en taquillazos que nadie se ha perdido. Tener unos pies perfectos para dar bien en pantalla grande no es fácil, así que José tiene que aplicarles inmensos cuidados, entre los que se incluyen no andar demasiado. Esto le deja mucho tiempo para investigar delante del ordenador y encontrar esas pedazo de músicas minoritarias que luego nos regala en su blog. Pero esto no lo contéis, que tiene una imagen que mantener frente a su colegas de Hollywood...
Papacangrejo
Lo que sé
Como su nombre indica, Papacangrejo es un extraterrestre que ha venido desde la Galaxia Cangrejo con su mujer Mamacangreja y su precioso chiquitín, Cangrejito. Como son extraterrestres, pero no tontos, han elegido tierras valencianas para vivir, porque les han chivado que allí hace buen tiempo casi todo el año. A Papacangrejo no le gusta el fútbol, aunque es forofo incondicional del Castellón (creo) y se dedica a temas relacionados con el diseño gráfico, sobre lo que está poniendo en marcha un nuevo proyecto. El resto del día es papá a tiempo completo y nos cuenta todas las aventuras de Cangrejito en su blog.
Lo que me invento
Seguro que alguna vez habéis oído a Papacangrejo decir lo mucho que le interesa la lengua y cultura japonesa y no es de extrañar teniendo en cuenta que, en realidad, él proviene del país del Sol Naciente. Allí en Japón era toda una celebridad porque fue campeón nacional de sumo en repetidas ocasiones, pero llegó a tener tanta fama que no podía vivir tranquilo y decidió mudarse a España a disfrutar de su jubilación bajo el sol. Ahora dedica su tiempo a tostarse en la playa y a perder los kilos que le sobran (muy útiles en las luchas de sumo, pero algo incómodos para la vida diaria) gracias a la milagrosa dieta Dukan. A ver si nos escribe en su blog unas cuantas entradas con consejos para adelgazar, que ya llega el veranito y hay que ponerse a tope con la operación bikini. XDDDDDDDDDD
Bolboreta
Lo que sé
Bolboreta es una gallega locatis de la vida que está a puntito (si no lo ha sido ya) de ser mamá (a su bebé Lola le está costando decidirse a salir de su tripa). En los últimos tiempos, la vida de Bolboreta ha sido como un anuncio de Meetic: Conoció a Amor Verdadero gracias a esta web, se enamoraron a los 5 segundos, se fueron a vivir juntos a los 10 minutos, a Lola la encargaron a la media hora de conocerse y ahora les queda toda una vida de felicidad por delante. Creo que Cupido estaba pensando hacerles protagonistas de su próxima campaña publicitaria, no sé si ya se habrá puesto en contacto con ellos. XDDDDDDDDDDD
Lo que me invento
Bolboreta, que en realidad se llama Lisa, es de las que saben que lo importante para triunfar en esta vida es tener una buena idea de negocio, así que un día se paró a pensar... y se inventó las minisombrillas. No hombre, las de la playa no, las pequeñitas esas de papel de seda de colores chillones que llevan los cocktails exóticos. Que serán de adorno y todo lo que tú quieras, pero que a todo el mundo le mola que su copa lleve una. Lisa patentó su idea, y ahora por cada sombrillita que se pone en cada cocktail del mundo, se embolsa un euro. Echad cuentas, si os atrevéis. Y parecía tonta la Bolboreta cuando la cambiamos por el burro... XDDDDDDDD
Tarambana
Lo que sé
Pues por lo que cuenta en su blog, poca cosa: que tiene veintipocos, que está estudiando algo en lo que necesita hacer trabajos en grupo y que le encaaaaaaaaaaaantan los comics y todo lo relacionado ligeramente con frikismos varios. (Pensándolo bien, no tan ligeramente ;P) Por sus comentarios sé que es experto en batallas de juegos de mesa, que le gusta mucho pasear y que quedaría bien clasificado en unas olimpiadas de amabilidad, porque siempre se le ocurre algo amable que decir. Y se agradece, la verdad.
Lo que me invento
Pablo (o Tarambana, como vosotros lo conocéis) lleva siendo farero toda su vida. Llegó a su faro hace como un millón de años, la última vez que cruzó el Canal de la Mancha a nado, cuando aún era un deportista afamado, numerosas veces campeón del mundo de natación de largas distancias. En su última travesía de este tipo llegó a su faro, se enamoró de él... y dejó atrás su trayectoria de premios y reconocimientos para abrazar una vida de dureza y soledad, pero cerca del mar, SU mar, lo único importante. Mientras vigila la furia de las aguas desde su atalaya particular, Pablo navega por su imaginación y por Internet. Sus descubrimientos los comparte en su terraza bloguera.
ECDC
Lo que sé
El Chico de La Consuelo es un maño de pura cepa, periodista de vocación, aunque no de profesión. A veces, le toca hablar en los medios a causa de su trabajo, que me huelo que tiene que ver con derecho y temas laborales. Durante todos los años que se enfrentó a las oposiciones demostró que no es un boxeador con mandíbula de cristal precisamente y ahora tiene una estupenda familia con la que de vez en cuando organiza performances dignas de La Furas dels Baus y en las que nunca nunca nunca falta una minipimer. ECDC da rienda suelta a su vena poética en su blog, que, como siempre dice él, es de culto, pero al que se puede llegar buscando en google "viva Radio Teletaxi" XDDDDDDDDDD
Lo que me invento
El hijo de Consuelo se llama José y no hace falta que os cuente mucho de él porque seguro que todos le habéis visto alguna vez. Por lo menos una parte de su anatomía. Y antes de que penséis mal aclaro de José es modelo de pies y ha servido de doble de estas extremidades a actores famosísimos como Ed Harris o Pierce Brosnan en taquillazos que nadie se ha perdido. Tener unos pies perfectos para dar bien en pantalla grande no es fácil, así que José tiene que aplicarles inmensos cuidados, entre los que se incluyen no andar demasiado. Esto le deja mucho tiempo para investigar delante del ordenador y encontrar esas pedazo de músicas minoritarias que luego nos regala en su blog. Pero esto no lo contéis, que tiene una imagen que mantener frente a su colegas de Hollywood...
Papacangrejo
Lo que sé
Como su nombre indica, Papacangrejo es un extraterrestre que ha venido desde la Galaxia Cangrejo con su mujer Mamacangreja y su precioso chiquitín, Cangrejito. Como son extraterrestres, pero no tontos, han elegido tierras valencianas para vivir, porque les han chivado que allí hace buen tiempo casi todo el año. A Papacangrejo no le gusta el fútbol, aunque es forofo incondicional del Castellón (creo) y se dedica a temas relacionados con el diseño gráfico, sobre lo que está poniendo en marcha un nuevo proyecto. El resto del día es papá a tiempo completo y nos cuenta todas las aventuras de Cangrejito en su blog.
Lo que me invento
Seguro que alguna vez habéis oído a Papacangrejo decir lo mucho que le interesa la lengua y cultura japonesa y no es de extrañar teniendo en cuenta que, en realidad, él proviene del país del Sol Naciente. Allí en Japón era toda una celebridad porque fue campeón nacional de sumo en repetidas ocasiones, pero llegó a tener tanta fama que no podía vivir tranquilo y decidió mudarse a España a disfrutar de su jubilación bajo el sol. Ahora dedica su tiempo a tostarse en la playa y a perder los kilos que le sobran (muy útiles en las luchas de sumo, pero algo incómodos para la vida diaria) gracias a la milagrosa dieta Dukan. A ver si nos escribe en su blog unas cuantas entradas con consejos para adelgazar, que ya llega el veranito y hay que ponerse a tope con la operación bikini. XDDDDDDDDDD
Bolboreta
Lo que sé
Bolboreta es una gallega locatis de la vida que está a puntito (si no lo ha sido ya) de ser mamá (a su bebé Lola le está costando decidirse a salir de su tripa). En los últimos tiempos, la vida de Bolboreta ha sido como un anuncio de Meetic: Conoció a Amor Verdadero gracias a esta web, se enamoraron a los 5 segundos, se fueron a vivir juntos a los 10 minutos, a Lola la encargaron a la media hora de conocerse y ahora les queda toda una vida de felicidad por delante. Creo que Cupido estaba pensando hacerles protagonistas de su próxima campaña publicitaria, no sé si ya se habrá puesto en contacto con ellos. XDDDDDDDDDDD
Lo que me invento
Bolboreta, que en realidad se llama Lisa, es de las que saben que lo importante para triunfar en esta vida es tener una buena idea de negocio, así que un día se paró a pensar... y se inventó las minisombrillas. No hombre, las de la playa no, las pequeñitas esas de papel de seda de colores chillones que llevan los cocktails exóticos. Que serán de adorno y todo lo que tú quieras, pero que a todo el mundo le mola que su copa lleve una. Lisa patentó su idea, y ahora por cada sombrillita que se pone en cada cocktail del mundo, se embolsa un euro. Echad cuentas, si os atrevéis. Y parecía tonta la Bolboreta cuando la cambiamos por el burro... XDDDDDDDD
Tarambana
Lo que sé
Pues por lo que cuenta en su blog, poca cosa: que tiene veintipocos, que está estudiando algo en lo que necesita hacer trabajos en grupo y que le encaaaaaaaaaaaantan los comics y todo lo relacionado ligeramente con frikismos varios. (Pensándolo bien, no tan ligeramente ;P) Por sus comentarios sé que es experto en batallas de juegos de mesa, que le gusta mucho pasear y que quedaría bien clasificado en unas olimpiadas de amabilidad, porque siempre se le ocurre algo amable que decir. Y se agradece, la verdad.
Lo que me invento
Pablo (o Tarambana, como vosotros lo conocéis) lleva siendo farero toda su vida. Llegó a su faro hace como un millón de años, la última vez que cruzó el Canal de la Mancha a nado, cuando aún era un deportista afamado, numerosas veces campeón del mundo de natación de largas distancias. En su última travesía de este tipo llegó a su faro, se enamoró de él... y dejó atrás su trayectoria de premios y reconocimientos para abrazar una vida de dureza y soledad, pero cerca del mar, SU mar, lo único importante. Mientras vigila la furia de las aguas desde su atalaya particular, Pablo navega por su imaginación y por Internet. Sus descubrimientos los comparte en su terraza bloguera.
viernes, 6 de abril de 2012
Premomentos happy chupis
(Si después de leer este horror de título habéis seguido adelante, sois unos valientes, os dedico desde el otro lado de la pantalla el aplauso que os merecéis y os prometo que la entrada mejora a partir de aquí. Más que nada porque era muy difícil ir a peor. En fin, que se hará lo que se pueda, como siempre. Allá vamos.)
Lo de encontrar a la pareja de tu vida y vivir en "amor todo el rato siempre" está muy bien, no seré yo quién lo niegue. Tener alguien que te quiera, que te apoye, que sepa lo que estás pensando con sólo mirarte a lo ojos. Que te haga mimos en el sofá, que te regale justo lo que quieres por tu cumple o reyes, que lo sepa todo de ti. Alguien con el que te imagines construyendo un futuro común y viviendo el resto de tu vida, vaya. Tener eso está muy requetebien, la verdad.
Pero bueno, por sacarle alguna pega, reconoceréis que a esa etapa le falta emoción, diversión, la efusividad de los primeros momentos, de los pasos previos a que nazca una relación. Esos "si pero no", en los que se huele claramente que va a ser un sí. Un sí que a ti, (que a los dos) os apetece un montooooooon. Esos premomentos happy chupis. Como estos:
-La primera vez que notas que te mira. Mucho. Que al principio piensas que tienes una mancha en la camiseta o que se te ha corrido el maquillaje o que tienes detrás una tía buena que es la verdadera razón por la que mira en tu dirección. Pero luego resulta que no, que eres tú lo que está mirando. Y mola.
-La primera vez que te das cuenta que recuerda nimiedades que tienen que ver contigo, como que has guardado el movil en el bolso y no en el abrigo después de terminar la última ronda de cañas en el anterior bar o que fuiste a la peluquería hace tres semanas y no cuatro, como crees recordar tú. Que te extrañas de que se acuerde y te sonríes ante la posibilidad de que no sea sólo buena memoria. Que sea algo más.
-El primer e-mail que te manda con alguna excusa muy floja, como que le pases unas fotos (que sabes que tiene) de la última juerga de la pandilla o que ha leído no sé qué, no sé donde que podría interesarte. Que tú dudas si has puesto una excusa taaaaaaan mala porque quería que supieras que era una excusa o porque no se le ha ocurrido nada mejor y en los dos casos piensas: ¡¡¡¡Qué monooooo!!!!
-El primer café (o la primera caña, o el primer cine o la primera salida) a solas, en la que hay dos conversaciones paralelas: la que mantenéis los dos como podéis en voz alta y la interna de la mente de cada uno. ¿Pero esto es una cita? No sé, yo le veo muy tranquilo, igual es una salida de amigos. A lo mejor la que parece demasiado nerviosa soy yo. ¿Me habré arreglado demasiado? ¡Joer, lo sabía!, no tenía que haberme puesto la camiseta roja del escotazo... Y ahora se empeña en pagar él, me roza la mano y me toca un momento más de lo necesario... Es una cita. Seguro. Si, ¿no?
-La primera vez que te acompaña a casa, el camino más eterno de tu vida porque el guirigay mental alcanza cotas máximas. Me besará, ¿no? Yo creo que sí, que ha ido bien la cosa... Y si no se decide, ataco yo, que ya vale de esperar acontecimientos como una pazguata... Porque seguro que esto era una cita, ¿verdad? ¡A ver si me voy a caer con todo el equipo!
-El primer beso, premomento happy chupi por excelencia. Qué os voy a contar de esto que no sepáis.
Lo de encontrar a la pareja de tu vida y vivir en "amor todo el rato siempre" está muy bien, no seré yo quién lo niegue. Tener alguien que te quiera, que te apoye, que sepa lo que estás pensando con sólo mirarte a lo ojos. Que te haga mimos en el sofá, que te regale justo lo que quieres por tu cumple o reyes, que lo sepa todo de ti. Alguien con el que te imagines construyendo un futuro común y viviendo el resto de tu vida, vaya. Tener eso está muy requetebien, la verdad.
Pero bueno, por sacarle alguna pega, reconoceréis que a esa etapa le falta emoción, diversión, la efusividad de los primeros momentos, de los pasos previos a que nazca una relación. Esos "si pero no", en los que se huele claramente que va a ser un sí. Un sí que a ti, (que a los dos) os apetece un montooooooon. Esos premomentos happy chupis. Como estos:
-La primera vez que notas que te mira. Mucho. Que al principio piensas que tienes una mancha en la camiseta o que se te ha corrido el maquillaje o que tienes detrás una tía buena que es la verdadera razón por la que mira en tu dirección. Pero luego resulta que no, que eres tú lo que está mirando. Y mola.
-La primera vez que te das cuenta que recuerda nimiedades que tienen que ver contigo, como que has guardado el movil en el bolso y no en el abrigo después de terminar la última ronda de cañas en el anterior bar o que fuiste a la peluquería hace tres semanas y no cuatro, como crees recordar tú. Que te extrañas de que se acuerde y te sonríes ante la posibilidad de que no sea sólo buena memoria. Que sea algo más.
-El primer e-mail que te manda con alguna excusa muy floja, como que le pases unas fotos (que sabes que tiene) de la última juerga de la pandilla o que ha leído no sé qué, no sé donde que podría interesarte. Que tú dudas si has puesto una excusa taaaaaaan mala porque quería que supieras que era una excusa o porque no se le ha ocurrido nada mejor y en los dos casos piensas: ¡¡¡¡Qué monooooo!!!!
-El primer café (o la primera caña, o el primer cine o la primera salida) a solas, en la que hay dos conversaciones paralelas: la que mantenéis los dos como podéis en voz alta y la interna de la mente de cada uno. ¿Pero esto es una cita? No sé, yo le veo muy tranquilo, igual es una salida de amigos. A lo mejor la que parece demasiado nerviosa soy yo. ¿Me habré arreglado demasiado? ¡Joer, lo sabía!, no tenía que haberme puesto la camiseta roja del escotazo... Y ahora se empeña en pagar él, me roza la mano y me toca un momento más de lo necesario... Es una cita. Seguro. Si, ¿no?
-La primera vez que te acompaña a casa, el camino más eterno de tu vida porque el guirigay mental alcanza cotas máximas. Me besará, ¿no? Yo creo que sí, que ha ido bien la cosa... Y si no se decide, ataco yo, que ya vale de esperar acontecimientos como una pazguata... Porque seguro que esto era una cita, ¿verdad? ¡A ver si me voy a caer con todo el equipo!
-El primer beso, premomento happy chupi por excelencia. Qué os voy a contar de esto que no sepáis.
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miércoles, 4 de abril de 2012
El imperio de los montapollos
(Montapollos: dícese del especimen humano, macho o hembra, que forma parte de un grupo y nunca acepta las decisiones que se toman en él, quejándose cuando no le conviene lo que se ha decidido. Habitualmente expresa su disconformidad con malos modos, atacando a los que no defienden su postura y organizando una situación de conflicto que coloquialmente se conoce como "montar un pollo". Entre estos ejemplares existen diversas subclasificaciones. Una de las más peligrosas la forman los montapollos que además de iniciar y agudizar el conflicto, desempeñan el papel de víctima de la situación)
Siento ser yo la que os dé esta mala noticia, pero no, no vivimos en democracia. Y tranquilos, que esta no es una entrada de política, ni voy a hablar del bipartidismo, ni de la dictatura de los mercados ni de esos temas de lo que habría tanto que decir, pero de lo que no es el momento ni el lugar. Voy a escribir sobre los verdaderos tiranos de la vida, los personajes bajo cuya sombra sobrevivimos todos como podemos: lo montapollos.
Desgraciadamente, todos tenemos alguno en nuestro entorno y, si hay mala suerte, varios. Son esos desagradables personajes que se dedican a organizar pifostios cada vez que algo les contraría. Se creen en posesión de la verdad absoluta, son egoístas como ellos solos y no tienen pudor algunos en emplear malos modos para conseguir lo que quieren. En su infinita estupidez, se piensan que tienen más mala leche que nadie, cuando lo que ocurre en realidad es que los de su entorno, con tanto o más carácter que ellos, deciden ceder para hacer posible el acuerdo. Más que nada porque de eso va convivir, de alcanzar pactos, de conciliar posturas enfrentadas.
Lo lógico es que estos acuerdos se produjeran en el término medio, cuando ambas partes hubieran modificado un poco su opinión. Pero la lógica no cabe en la cabeza de los montapollos (claro, la mala leche no les deja espacio en el cerebro para nada más) que quieren salirse con la suya siempre. O consiguen lo que quieren o montan el pollo. Los de su entorno ceden una y otra vez para evitar un conflicto desagradable e incómodo para todos hasta que, después de mucho dar su brazo a torcer, se les hinchan las narices. Y no quieren ceder más.
A estas alturas está tan harto el que se planta y dice que ni de coña el montapollos se sale esta vez con la suya, como el resto del grupo, así que suelen darle la razón, y apoyar su cara a cara con él. Y en el colmo de la falta de verguenza, el montapollos reinterpreta esta oposición como un ataque colectivo contra él y se hace la víctima. ¡Tócate los cataplines, Mariloles! Él, que siempre organiza todos los follones. Él, que crea mal ambiente con sus continuas y desaforadas exigencias. Él, que se cree con derecho a emplear malos modos con todos. ¿Él, la víctima? ¡Tururú!
El caso es que el montapollos es una evolución genética de su bisabuelo, el quejica profesional, y algo le queda de la habilidad de su antepasado para manipular a la gente y hacerles sentir culpables con el fin de hacer su santa voluntad. Así que siempre hay algún pardillo que cae en sus redes y se apiada del montapollos vestido ahora con piel de cordero y pide a los demás, por la concordia y el bien común, que cedan. Y lo más gordo es que, como el hombre es el único animal que tropieza infinitas veces con la misma piedra, la cesión llega y el montapollos, DE NUEVO, se sale con la suya.
Así que, desde aquí os lo digo:
¡DESPERTAD! ¡LIBERAOS DEL IMPERIO DE LOS MONTAPOLLOS! ¡ACABEMOS CON SU TIRANÍA!
Yes, we can!!!!!!!
Siento ser yo la que os dé esta mala noticia, pero no, no vivimos en democracia. Y tranquilos, que esta no es una entrada de política, ni voy a hablar del bipartidismo, ni de la dictatura de los mercados ni de esos temas de lo que habría tanto que decir, pero de lo que no es el momento ni el lugar. Voy a escribir sobre los verdaderos tiranos de la vida, los personajes bajo cuya sombra sobrevivimos todos como podemos: lo montapollos.
Desgraciadamente, todos tenemos alguno en nuestro entorno y, si hay mala suerte, varios. Son esos desagradables personajes que se dedican a organizar pifostios cada vez que algo les contraría. Se creen en posesión de la verdad absoluta, son egoístas como ellos solos y no tienen pudor algunos en emplear malos modos para conseguir lo que quieren. En su infinita estupidez, se piensan que tienen más mala leche que nadie, cuando lo que ocurre en realidad es que los de su entorno, con tanto o más carácter que ellos, deciden ceder para hacer posible el acuerdo. Más que nada porque de eso va convivir, de alcanzar pactos, de conciliar posturas enfrentadas.
Lo lógico es que estos acuerdos se produjeran en el término medio, cuando ambas partes hubieran modificado un poco su opinión. Pero la lógica no cabe en la cabeza de los montapollos (claro, la mala leche no les deja espacio en el cerebro para nada más) que quieren salirse con la suya siempre. O consiguen lo que quieren o montan el pollo. Los de su entorno ceden una y otra vez para evitar un conflicto desagradable e incómodo para todos hasta que, después de mucho dar su brazo a torcer, se les hinchan las narices. Y no quieren ceder más.
A estas alturas está tan harto el que se planta y dice que ni de coña el montapollos se sale esta vez con la suya, como el resto del grupo, así que suelen darle la razón, y apoyar su cara a cara con él. Y en el colmo de la falta de verguenza, el montapollos reinterpreta esta oposición como un ataque colectivo contra él y se hace la víctima. ¡Tócate los cataplines, Mariloles! Él, que siempre organiza todos los follones. Él, que crea mal ambiente con sus continuas y desaforadas exigencias. Él, que se cree con derecho a emplear malos modos con todos. ¿Él, la víctima? ¡Tururú!
El caso es que el montapollos es una evolución genética de su bisabuelo, el quejica profesional, y algo le queda de la habilidad de su antepasado para manipular a la gente y hacerles sentir culpables con el fin de hacer su santa voluntad. Así que siempre hay algún pardillo que cae en sus redes y se apiada del montapollos vestido ahora con piel de cordero y pide a los demás, por la concordia y el bien común, que cedan. Y lo más gordo es que, como el hombre es el único animal que tropieza infinitas veces con la misma piedra, la cesión llega y el montapollos, DE NUEVO, se sale con la suya.
Así que, desde aquí os lo digo:
¡DESPERTAD! ¡LIBERAOS DEL IMPERIO DE LOS MONTAPOLLOS! ¡ACABEMOS CON SU TIRANÍA!
Yes, we can!!!!!!!
lunes, 2 de abril de 2012
Cupido ven aqui, que vamos hablar de tu mierda de puntería
Así se llama un grupo de Facebook. En general, me parto la caja con estos grupos, me parecen divertidísimos, una excelente muestra de humor comprimido. Este grupo en concreto lo descubrí leyendo los relatos del blog de Daniel (que os recomiendo) y me dio la idea para una entrada. Que empieza precisamente así...
-A ver Cupido, ven aquí, que vamos a hablar de tu mieeeeeeeeeerda de puntería. Que hijo mío, dándosete tan mal como se te da esto de las flechas, ya podrías haberte decidido a cambiar de oficio en todos estos siglos. Pero en fin, como supongo que a estas alturas ya no estás como para investigar nuevos terrenos laborales, por lo menos modernízate un poco, porque a este paso vas a perder a todo tu clientela. Que tiene delito, con lo de moda que ha estado toda de la vida esto del amor.
-¿Tú crees? ¿Tan mal me va? ¿Y qué puedo hacer?
-Pues para empezar cambiar de imagen. Esto de ir en paños menores quedaba gracioso en tus primeros siglos de existencia, pero a estas edades ya... resultas ridículo. ¿Pero no ves cómo te caen los michelines por encima del pañal? Si lo del gimnasio no es lo tuyo, por lo menos vístete con ropa que te quede bien. Te sugiero abrigos y pantalones de cuero negro tipo Matrix, que son una apuesta segura.
-¿Y la gente me reconocerá?
-Pues es que esa es otra, alma de cántaro, que tienes que mejorar tu promoción y posicionamiento en medios, que te vendes fatal y la gente se olvida. Busca un logo impactante, con colores, reconocible...Y sobre todo potencia la comunicación, el feedback con tus clientes. Que la gente se pasa la vida buscando el amor sin encontrarlo, y eso te da muy mala prensa. Las personas tienen que saber a quien dirigirse cuando necesiten amor: una dirección, un teléfono, un apartado de correos... Uno datos de contactos claros, hijo mío, que pareces nuevo.
-Ya, pero es que a mí eso de leer cartas me da mucha pereza...
-Pero qué cartas, ni que cartas... ¡¡¡NUEVAS TECNOLOGÍAS!!! Para empezar, ¿qué haces que no tienes una página web en condiciones y un blog? Y vamos, lo de no tener Facebook y Twitter es imperdonable... Es que además tiene delito, que últimamente Internet sea el medio de ligoteo por excelencia y tú no te estés aprovechando de eso. Menos "me gusta" en FB ajenos y menos Meetic, Badoo y esos temas y más abrir un sitio propio de Cupido, en el que la gente sepa que se le da un servicio amoroso de calidad, avalado por siglos de experiencia... Imagen de marca, tronco, que no te enteras.
-Me da cosa, que luego Internet es fuente de disgustos, eso de no verle la cara a la otra persona, a veces trae sorpresas desagradables.
-Sí, claro, porque en la vida en 3D la puntería de tus flechas es perfecta, no te fastidia... ¡Pero qué cara tienes, colega! Y mira, ya que sacas el tema de las pifias... eso también lo tendrías que organizar. Con una tasa de fracaso tan alta como la tuya, necesitas un servicio de atención al cliente mucho más potente. Porque a la gente le rompen el corazón y no tiene donde protestar. Y claro, los artistas utilizan el arte como vía de escape... y luego a todos nos toca sufrir las continuas penas de gente como Becquer o Alex Ubago... Y es un coñazo, tío, que bastante tenemos con convocar gabinetes de crisis para los sufrimientos amorosos de nuestros propios amigos.
-¿Qué le vamos a hacer? El amor es así, unas veces sale bien y otras no.
-Esa es la moto que nos vendes desde siempre, pero ya no cuela, que esto es una sociedad de consumo y hay mucha competencia. Como mínimo, tienes que poner hojas de reclamaciones y un teléfono de quejas para que la gente pueda llamar a montar el pollo cuando sus historias salgan mal. Que siempre se ve la vida de otro color después de organizar un buen pifostio. Y otra cosa que no te vendría mal es una asesoría psicológica gratuita, para los que ya están en la fase de llorar sin descanso y "mi mundo se ha acabado, nunca volveré a amar".... ¡AH! Y ofertas.
-¿Ofertas?
-Claro, con todo lo que fallas, deberías plantearte estrategias comerciales, del tipo... "Cada tres veces que te partan el corazón, te regalamos un crucero por el Mediterráneo, a ver si ahí conoces un morenazo de ojos verdes y a la cuarta va la vencida. (La esperanza es lo último que se pierde)"
-Pero...
-Y tarjetas de puntos para los clientes más activos, ¡claro! Para esos que no hacen más que recibir calabazas y siguen allí, al pie del cañón, intentándolo. Porque es muy fácil para los que les disparas una flechita y ya, 50 años de felicidad absoluta e ininterrumpida. A esos ni caso, el tema es con los otros pobres sufridores...
-Estoooo...
-Aquí hay mucho que hacer, lo mejor va a ser que me contrates como asesora y me pongo manos a la obra. Y mira, ya que estamos, crea un servicio especial para trabajadores de tu empresa y búscame a mí un maromo en condiciones, que últimamente te estás luciendo, tronco....
-A ver Cupido, ven aquí, que vamos a hablar de tu mieeeeeeeeeerda de puntería. Que hijo mío, dándosete tan mal como se te da esto de las flechas, ya podrías haberte decidido a cambiar de oficio en todos estos siglos. Pero en fin, como supongo que a estas alturas ya no estás como para investigar nuevos terrenos laborales, por lo menos modernízate un poco, porque a este paso vas a perder a todo tu clientela. Que tiene delito, con lo de moda que ha estado toda de la vida esto del amor.
-¿Tú crees? ¿Tan mal me va? ¿Y qué puedo hacer?
-Pues para empezar cambiar de imagen. Esto de ir en paños menores quedaba gracioso en tus primeros siglos de existencia, pero a estas edades ya... resultas ridículo. ¿Pero no ves cómo te caen los michelines por encima del pañal? Si lo del gimnasio no es lo tuyo, por lo menos vístete con ropa que te quede bien. Te sugiero abrigos y pantalones de cuero negro tipo Matrix, que son una apuesta segura.
-¿Y la gente me reconocerá?
-Pues es que esa es otra, alma de cántaro, que tienes que mejorar tu promoción y posicionamiento en medios, que te vendes fatal y la gente se olvida. Busca un logo impactante, con colores, reconocible...Y sobre todo potencia la comunicación, el feedback con tus clientes. Que la gente se pasa la vida buscando el amor sin encontrarlo, y eso te da muy mala prensa. Las personas tienen que saber a quien dirigirse cuando necesiten amor: una dirección, un teléfono, un apartado de correos... Uno datos de contactos claros, hijo mío, que pareces nuevo.
-Ya, pero es que a mí eso de leer cartas me da mucha pereza...
-Pero qué cartas, ni que cartas... ¡¡¡NUEVAS TECNOLOGÍAS!!! Para empezar, ¿qué haces que no tienes una página web en condiciones y un blog? Y vamos, lo de no tener Facebook y Twitter es imperdonable... Es que además tiene delito, que últimamente Internet sea el medio de ligoteo por excelencia y tú no te estés aprovechando de eso. Menos "me gusta" en FB ajenos y menos Meetic, Badoo y esos temas y más abrir un sitio propio de Cupido, en el que la gente sepa que se le da un servicio amoroso de calidad, avalado por siglos de experiencia... Imagen de marca, tronco, que no te enteras.
-Me da cosa, que luego Internet es fuente de disgustos, eso de no verle la cara a la otra persona, a veces trae sorpresas desagradables.
-Sí, claro, porque en la vida en 3D la puntería de tus flechas es perfecta, no te fastidia... ¡Pero qué cara tienes, colega! Y mira, ya que sacas el tema de las pifias... eso también lo tendrías que organizar. Con una tasa de fracaso tan alta como la tuya, necesitas un servicio de atención al cliente mucho más potente. Porque a la gente le rompen el corazón y no tiene donde protestar. Y claro, los artistas utilizan el arte como vía de escape... y luego a todos nos toca sufrir las continuas penas de gente como Becquer o Alex Ubago... Y es un coñazo, tío, que bastante tenemos con convocar gabinetes de crisis para los sufrimientos amorosos de nuestros propios amigos.
-¿Qué le vamos a hacer? El amor es así, unas veces sale bien y otras no.
-Esa es la moto que nos vendes desde siempre, pero ya no cuela, que esto es una sociedad de consumo y hay mucha competencia. Como mínimo, tienes que poner hojas de reclamaciones y un teléfono de quejas para que la gente pueda llamar a montar el pollo cuando sus historias salgan mal. Que siempre se ve la vida de otro color después de organizar un buen pifostio. Y otra cosa que no te vendría mal es una asesoría psicológica gratuita, para los que ya están en la fase de llorar sin descanso y "mi mundo se ha acabado, nunca volveré a amar".... ¡AH! Y ofertas.
-¿Ofertas?
-Claro, con todo lo que fallas, deberías plantearte estrategias comerciales, del tipo... "Cada tres veces que te partan el corazón, te regalamos un crucero por el Mediterráneo, a ver si ahí conoces un morenazo de ojos verdes y a la cuarta va la vencida. (La esperanza es lo último que se pierde)"
-Pero...
-Y tarjetas de puntos para los clientes más activos, ¡claro! Para esos que no hacen más que recibir calabazas y siguen allí, al pie del cañón, intentándolo. Porque es muy fácil para los que les disparas una flechita y ya, 50 años de felicidad absoluta e ininterrumpida. A esos ni caso, el tema es con los otros pobres sufridores...
-Estoooo...
-Aquí hay mucho que hacer, lo mejor va a ser que me contrates como asesora y me pongo manos a la obra. Y mira, ya que estamos, crea un servicio especial para trabajadores de tu empresa y búscame a mí un maromo en condiciones, que últimamente te estás luciendo, tronco....
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