Llevo, como quien dice, minuto y medio de la Supermovida y la semana que viene ya tengo mi primer examen. Sin necesidad de usar mi bola de cristal voy a predecir el futuro: un cate como un castillo. Más que nada porque lo que tendría que haberme hecho click en el cerebro aún no lo ha hecho y por ahora sólo oigo blablablabla.
Bueno, no voy a exagerar. La primera semana oía blablablabla nivel "me corto las venas". La segunda escuchaba lo mismo y no sabía si cortarme las venas o dejármelas largas. Y desde ayer me parece que estoy acercándome a estar próxima a empezar a cazar algo lejanamente medio entendible. Que así escrito no parece gran cosa, pero que para mi es todo un logro. Y para la mitad de mi clase también.
Porque en la Supermovida hay dos bandos claros: a los que les suenan los temas, que van a velocidad de crucero y los que no sabemos por donde nos da el aire, que miramos aterrorizados a los cerebritos con cara permanente de estar pensando "¿¿¿¿¿¿¿¿lo queeeee????" Lo más gordo es que, en nuestra desesperación por arrojar un mínimo de claridad al asunto, los pazguatos nos preguntamos dudas unos a otros y no hay nada peor que ver a alguien que no tiene ni idea intentar explicarle a otro que aún está peor. Porque piensas: "Si hasta yo sé que se está colando, el examen va a ser una masacre".
Y si no, al tiempo.
miércoles, 16 de octubre de 2013
lunes, 14 de octubre de 2013
Cupido, un poquito de por favor
En general, que Cupido esté en permanente huelga de brazos caídos en mi vida, habitualmente, me la chufla. Paso mis días malos (como nos ocurre un poco a todos, supongo), pero, en general, pienso que tengo dos brazos, dos piernas, superpoderes, una familia y un techo bajo el que vivir y por eso que me haya tocado en suerte un angelote alado que trabaja menos que el sastre de Tarzán me parece un mal menor. Me lo curro yo más para compensar, y aquí paz y después gloria. Ahora, que el menda este de los pañales y el arco y las flechas se ría en mi cara, lo llevo bastante peor, la verdad. Para que os voy a engañar.
Porque a ver... si yo no me puedo cruzar cada día con un George Clooney de la vida en versión speedica, pues bueno, qué le vamos a hacer. No le voy a pedir peras al olmo. Pero que, contra todo pronóstico, en una marea humana y a ultimísima hora, yo me encuentre con ÉL. Que sea ÉL el que se pare y se siente a hablar conmigo. Que rápidamente me de cuenta de que ÉL es majo, amabilísimo y divertido. Que resulte que ÉL es amigo de toda la vida de un amigo mío. Que ese amigo me diga que ÉL es un cielo y que siempre ha pensado que los dos pegábamos mucho. Que, en medio de esa marea humana compuesta por gente de las más diversas procedencias y en su mayoría comprometidos, dé la casualidad de que ÉL es soltero y vive en Speedytown. Es más que es vecino de una amiga mía de siempre. Y que, teniendo en cuenta todas las premisas anteriores, nos pongamos a negociar y el feeling, la chispa y la magia brillen por su ausencia... Eso... Eso no tiene nombre.
Así que Cupido, tronco, si no le quieres dar un palo al agua, vale que vale. Pero colega, bromitas las justas. Un poquito de por favor.
Porque a ver... si yo no me puedo cruzar cada día con un George Clooney de la vida en versión speedica, pues bueno, qué le vamos a hacer. No le voy a pedir peras al olmo. Pero que, contra todo pronóstico, en una marea humana y a ultimísima hora, yo me encuentre con ÉL. Que sea ÉL el que se pare y se siente a hablar conmigo. Que rápidamente me de cuenta de que ÉL es majo, amabilísimo y divertido. Que resulte que ÉL es amigo de toda la vida de un amigo mío. Que ese amigo me diga que ÉL es un cielo y que siempre ha pensado que los dos pegábamos mucho. Que, en medio de esa marea humana compuesta por gente de las más diversas procedencias y en su mayoría comprometidos, dé la casualidad de que ÉL es soltero y vive en Speedytown. Es más que es vecino de una amiga mía de siempre. Y que, teniendo en cuenta todas las premisas anteriores, nos pongamos a negociar y el feeling, la chispa y la magia brillen por su ausencia... Eso... Eso no tiene nombre.
Así que Cupido, tronco, si no le quieres dar un palo al agua, vale que vale. Pero colega, bromitas las justas. Un poquito de por favor.
viernes, 11 de octubre de 2013
Cansada no, lo siguiente
Entre la SUPER-movida, alemán, mi curro, bodas, tareas pendientes y marrones varios últimamente mi vida es un no parar y estoy cansada no, lo siguiente. AGOTADA. No puedo con ni con mi alma. Me arrastro por los rincones y estoy la mitad del tiempo pidiendo clemencia. El horror continuo, vaya.
Y lo peor es que esto parece el cuento de nunca acabar. Termino con un tema y aparece otro. Y como mi vida tiene la maldita manía de hacerme empezar de cero cada dos por tres, cosas que a estas alturas ya deberían estar resueltas, no lo están. Miro atrás y veo que he hecho mucho camino, pero que mi mochila sigue vacía. Miro adelante y me doy cuenta de que lo tengo todo pendiente. Y se me hace bola. Mucha bola. Porque estoy cansada no, lo siguiente.
Y lo peor es que esto parece el cuento de nunca acabar. Termino con un tema y aparece otro. Y como mi vida tiene la maldita manía de hacerme empezar de cero cada dos por tres, cosas que a estas alturas ya deberían estar resueltas, no lo están. Miro atrás y veo que he hecho mucho camino, pero que mi mochila sigue vacía. Miro adelante y me doy cuenta de que lo tengo todo pendiente. Y se me hace bola. Mucha bola. Porque estoy cansada no, lo siguiente.
lunes, 7 de octubre de 2013
Bodas-tortura
De una boda sale otra, a no ser que tengas una panda de amigas bien-intencionadas a tope, pero que llevan una copita de más. O dos.
Cuatro horas antes de la hora B (de Boda)
-Vamos a establecer el orden de prioridades. En caso de conflicto de intereses entre las solteras del grupo, se decide por orden de antigüedad y tiene preferencia Speedy, que lleva en sequía desde el Pleistoceno Superior.
-Gracias por decir eso a 200 decibelios de volumen en el restaurante en el que están desayunando todos los invitados de la boda, que no has dejado mi imagen por suelos ni nada, ¿eh? Gracias, de verdad.
Dos horas antes de la hora B
-¿A quién quieres que me empiece a trabajar para ti? El fotógrafo está bien. ¿Al fotógrafo?
-No, gracias.
-Sí, mira, al fotógrafo este, que tiene unos rizos muy monos.
-Por favor, déjame espacio, que me estás tapando el objetivo de la cámara.
-Sí, sí, ahora mismo. Esto... ¿conoces a Speedy?
-Tierra, trágame.
Hora B
-El del segundo banco de la iglesia, parece que ha venido sin pareja, ¿no? Pues no está mal. Y el de atrás tampoco...
-¡Me quieres dejar escuchar, que al final no me voy a enterar de cuando me toca leer!
Hora B + 1. Entrantes
-¿Que te vas a quitar los tacones ya? Ni-de-co-ña. ¿No ves que los del segundo banco eran muy altos? A ver si luego no vas a llegar a donde tienes que llegar.
Hora B + 2. Primer plato
-Pedro, eres el camarero más guapo del restaurante. Y el más eficiente. Oye, ¿dónde está el salón de baile? ¿Cerca de la habitación 340, que es donde están alojadas las solteras, SPEEDY (la del vestido azul) y J, la de la falda roja?
-¿Más vino?
-Mejor arsénico, por compasión.
Hora B + 4. El baile
-A ver, ya sabemos que eres la novia y que estás megaocupada disfrutando de tu día y saludando a tus invitados, pero vamos a los temas importantes, que no nos aclaramos. ¿Quiénes son los solteros de la boda?
-Speedy, ya nos hemos enterado bien, hay tres. El rubio ese de pelo medio largo...
-Aja, ¿dices ese que nos mira mosqueadísimo porque le estás señalando sin ningún tipo de disimulo?
-Sí, sí, ese, ¡¡¡holaaaaaaaa!!!
Por si alguien se ha quedado con la duda, no, en esta boda no he conocido a mi futuro marido. No sé qué habrá podido fallar...
Cuatro horas antes de la hora B (de Boda)
-Vamos a establecer el orden de prioridades. En caso de conflicto de intereses entre las solteras del grupo, se decide por orden de antigüedad y tiene preferencia Speedy, que lleva en sequía desde el Pleistoceno Superior.
-Gracias por decir eso a 200 decibelios de volumen en el restaurante en el que están desayunando todos los invitados de la boda, que no has dejado mi imagen por suelos ni nada, ¿eh? Gracias, de verdad.
Dos horas antes de la hora B
-¿A quién quieres que me empiece a trabajar para ti? El fotógrafo está bien. ¿Al fotógrafo?
-No, gracias.
-Sí, mira, al fotógrafo este, que tiene unos rizos muy monos.
-Por favor, déjame espacio, que me estás tapando el objetivo de la cámara.
-Sí, sí, ahora mismo. Esto... ¿conoces a Speedy?
-Tierra, trágame.
Hora B
-El del segundo banco de la iglesia, parece que ha venido sin pareja, ¿no? Pues no está mal. Y el de atrás tampoco...
-¡Me quieres dejar escuchar, que al final no me voy a enterar de cuando me toca leer!
Hora B + 1. Entrantes
-¿Que te vas a quitar los tacones ya? Ni-de-co-ña. ¿No ves que los del segundo banco eran muy altos? A ver si luego no vas a llegar a donde tienes que llegar.
Hora B + 2. Primer plato
-Pedro, eres el camarero más guapo del restaurante. Y el más eficiente. Oye, ¿dónde está el salón de baile? ¿Cerca de la habitación 340, que es donde están alojadas las solteras, SPEEDY (la del vestido azul) y J, la de la falda roja?
-¿Más vino?
-Mejor arsénico, por compasión.
Hora B + 4. El baile
-A ver, ya sabemos que eres la novia y que estás megaocupada disfrutando de tu día y saludando a tus invitados, pero vamos a los temas importantes, que no nos aclaramos. ¿Quiénes son los solteros de la boda?
-Speedy, ya nos hemos enterado bien, hay tres. El rubio ese de pelo medio largo...
-Aja, ¿dices ese que nos mira mosqueadísimo porque le estás señalando sin ningún tipo de disimulo?
-Sí, sí, ese, ¡¡¡holaaaaaaaa!!!
Por si alguien se ha quedado con la duda, no, en esta boda no he conocido a mi futuro marido. No sé qué habrá podido fallar...
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hoy salimos,
qué vida más dura
lunes, 30 de septiembre de 2013
En la lucha
Pues eso, que aquí cada uno tiene lo suyo. Y aunque los lunes son el HORROR de los horrores y están llenos de gente simpática no practicante... vosotros no seáis como ellos... que bastante tenemos con lo que tenemos.
¡¡FELIZ SEMANA!!
sábado, 28 de septiembre de 2013
Logros
A veeeeer, os voy a poner al día de mis grandes logros:
-He comido
Esto a vosotros no os parecerá gran cosa, pero para mi es una fiesta. Hace una semana algo me sentó mal, viví la Jornada Internacional de la Acidez de Estómago (y otras partes del sistema digestivo menos glamurosas) más intensa de la historia y desde entonces no había podido comer nada. Todo lo que entraba salía, así que después de cinco días sin recargar combustible, ya os podéis imaginar las fuerzas que me quedaban. Más que andar, me arrastraba de un lado a otro como alma en pena. Ayer, por fin, me comí un plato de arroz sin fuegos artificiales ni festejos posteriores. Y hoy una tortilla. ¡Estoy que lo tiro!
-He sobrevivido a esta semana
Ya supongo que esto tampoco os parecerá para tirar cohetes, pero es una hazaña de proporciones épicas. Más que nada porque (recordad el punto anterior) no podía comer y por tanto, cargar pilas. Y con ese cuerpo he tenido que trabajar, y después ir a clase de alemán y después meterme de lleno en las tropecientas horas diarias de la Supermovida. Y yo no sé si será que no estaba al cien por cien o qué, pero mi nueva profe de alemán creo que ha decidido hablarnos en chino, porque no entiendo ni torta. Y en la Supermovida por ahora oigo bla bla bla bla, básicamente. No pierdo la esperanza de que el día menos pensado algo me haga clik en el cerebro y deje de oír sólo blablablabla, pero, por ahora, es así. Ya veremos.
-He actualizado
Y sí, ya sé que es sábado y esto no lo va a leer ni el tato y que entonces es como si no hubiera escrito porque el árbol que cae en el bosque sin que haya nadie para oírlo no hace ruido y toda esa mandanga. Pero vamos, que esto me tiene que contar como actualizado sí o sí porque no he tenido tiempo material para hacer una entrada en otro momento. Es esto o nada, así que esto. Y ya veremos si no me tengo que replantear el ritmo de actualización que llevaba el curso pasado porque, simplemente, no me da la vida. A ver si el tema mejora cuando termine el periodo de adaptación a esta locura que es mi día a día ahora mismo.
Y poco más. Que buen finde y eso.
-He comido
Esto a vosotros no os parecerá gran cosa, pero para mi es una fiesta. Hace una semana algo me sentó mal, viví la Jornada Internacional de la Acidez de Estómago (y otras partes del sistema digestivo menos glamurosas) más intensa de la historia y desde entonces no había podido comer nada. Todo lo que entraba salía, así que después de cinco días sin recargar combustible, ya os podéis imaginar las fuerzas que me quedaban. Más que andar, me arrastraba de un lado a otro como alma en pena. Ayer, por fin, me comí un plato de arroz sin fuegos artificiales ni festejos posteriores. Y hoy una tortilla. ¡Estoy que lo tiro!
-He sobrevivido a esta semana
Ya supongo que esto tampoco os parecerá para tirar cohetes, pero es una hazaña de proporciones épicas. Más que nada porque (recordad el punto anterior) no podía comer y por tanto, cargar pilas. Y con ese cuerpo he tenido que trabajar, y después ir a clase de alemán y después meterme de lleno en las tropecientas horas diarias de la Supermovida. Y yo no sé si será que no estaba al cien por cien o qué, pero mi nueva profe de alemán creo que ha decidido hablarnos en chino, porque no entiendo ni torta. Y en la Supermovida por ahora oigo bla bla bla bla, básicamente. No pierdo la esperanza de que el día menos pensado algo me haga clik en el cerebro y deje de oír sólo blablablabla, pero, por ahora, es así. Ya veremos.
-He actualizado
Y sí, ya sé que es sábado y esto no lo va a leer ni el tato y que entonces es como si no hubiera escrito porque el árbol que cae en el bosque sin que haya nadie para oírlo no hace ruido y toda esa mandanga. Pero vamos, que esto me tiene que contar como actualizado sí o sí porque no he tenido tiempo material para hacer una entrada en otro momento. Es esto o nada, así que esto. Y ya veremos si no me tengo que replantear el ritmo de actualización que llevaba el curso pasado porque, simplemente, no me da la vida. A ver si el tema mejora cuando termine el periodo de adaptación a esta locura que es mi día a día ahora mismo.
Y poco más. Que buen finde y eso.
lunes, 23 de septiembre de 2013
Cortos
(*Pese a lo que pueda parecer en el primer párrafo, esta no es una entrada sobre cocina,. Palabra de exploradora)
Desafiando a mi TOTAL bloqueo del gen cocinero, el otro día me decidí a hacer la primera vichyssoise de mi vida. No me preguntéis por qué. Me dio una ventolera en el supermercado, compré puerros y patatas y a lo loco, sin preguntar a nadie, ni mirar ninguna receta ni nada, los pelé, los partí y los puse en una cazuela. Cuando ya estaba todo el tinglado organizado y a punto para encender el fuego, me di cuenta de que no tenía ni repajolera idea de cual era el siguiente paso y decidí consultar a San Google. Y he aquí que el sabio oráculo de la red me chivó que hacía falta caldo de pollo para preparar la crema. ESTUPENDO
Domingo. Tiendas cerradas. Tras una rápida inspección a los armarios confirmo lo que ya sabía: que hay pasta, arroz, galletas, paté y víveres varios de supervivencia, pero ningún ingrediente para cocinar (como pastillas de caldo de pollo) porque yo JAMÁS cocino. Me niego a tirar las patatas y los puerros después de pegarme media hora limpiándolos y pelándolos, así que tengo que encontrar una alternativa. Trasteo lo que no está escrito hasta que me viene la iluminación: si a un caldo de pollo con fideos (aunque sea de sobre), le quitas los fideos, ¿qué te queda? ¡Premio!
Al final hice la vichyssoise con la sopa de fideos colada y quedó hasta medio bien, pero en fin, que ese no es el tema, que ésta no es una entrada de cocina. A lo que voy es que yo encuentro soluciones. Dame un problema, el que sea, que yo te lo resuelvo. Bien, mal o regular, pero una salida voy a buscar, eso fijo. Y probablemente esto es deformación profesional por todos los años de mi trabajo de superheroína defendiendo a la humanidad.
Por eso me molesta tanto (y ojo, que en este cuarto párrafo ¡por fin! viene el meollo de la entrada) lo cortos de vista que son muchos. A los superhéroes se nos acaba pronto la vida laboral y cuando nos retiramos tenemos que reinventarnos para encontrar otra manera de ganarnos la vida. En la mayoría de entrevistas de trabajo tenemos que aguantar al típico jefe inútil diciéndonos que no valemos para tal o cual puesto porque sólo sabemos correr, o volar, o soltar rayos por los ojos o cualquiera que sea nuestro superpoder. Que llevamos toda la vida luchando contra supervillanos y que no sabemos hacer otra cosa.
Sí, ya. ¡¡¡TURURÚ!!!
Vale, yo he ganado muchas batallas con la ayuda de mi supervelocidad, pero no sólo gracias a ella. También he necesitado aprender a investigar para conocer bien a mis enemigos y poder vencerlos. He tenido que descubrir donde encontrar datos y saber relacionarlos. Y no me ha quedado otra que optimizar mi capacidad de negociación, porque en toda lucha contra el mal hay mucha tela que cortar, con unos y con otros.
En todo momento he trabajado en equipo y dado respuesta a picos de actividad y situaciones de estrés. En cuestiones laborales soy zen total, precisamente porque mi curro es una tensión continua. Los imprevistos son mi día a día, así que echarle creatividad, buscar alternativas y ENCONTRAR SOLUCIONES es mi especialidad.
Y luego llega el jefe inútil a decirme que no valgo para tal o cual puesto porque SÓLO he sido superheroína. Madre del amor hermoso. Hace falta ser corto. De vista. Y en general.
Desafiando a mi TOTAL bloqueo del gen cocinero, el otro día me decidí a hacer la primera vichyssoise de mi vida. No me preguntéis por qué. Me dio una ventolera en el supermercado, compré puerros y patatas y a lo loco, sin preguntar a nadie, ni mirar ninguna receta ni nada, los pelé, los partí y los puse en una cazuela. Cuando ya estaba todo el tinglado organizado y a punto para encender el fuego, me di cuenta de que no tenía ni repajolera idea de cual era el siguiente paso y decidí consultar a San Google. Y he aquí que el sabio oráculo de la red me chivó que hacía falta caldo de pollo para preparar la crema. ESTUPENDO
Domingo. Tiendas cerradas. Tras una rápida inspección a los armarios confirmo lo que ya sabía: que hay pasta, arroz, galletas, paté y víveres varios de supervivencia, pero ningún ingrediente para cocinar (como pastillas de caldo de pollo) porque yo JAMÁS cocino. Me niego a tirar las patatas y los puerros después de pegarme media hora limpiándolos y pelándolos, así que tengo que encontrar una alternativa. Trasteo lo que no está escrito hasta que me viene la iluminación: si a un caldo de pollo con fideos (aunque sea de sobre), le quitas los fideos, ¿qué te queda? ¡Premio!
Al final hice la vichyssoise con la sopa de fideos colada y quedó hasta medio bien, pero en fin, que ese no es el tema, que ésta no es una entrada de cocina. A lo que voy es que yo encuentro soluciones. Dame un problema, el que sea, que yo te lo resuelvo. Bien, mal o regular, pero una salida voy a buscar, eso fijo. Y probablemente esto es deformación profesional por todos los años de mi trabajo de superheroína defendiendo a la humanidad.
Por eso me molesta tanto (y ojo, que en este cuarto párrafo ¡por fin! viene el meollo de la entrada) lo cortos de vista que son muchos. A los superhéroes se nos acaba pronto la vida laboral y cuando nos retiramos tenemos que reinventarnos para encontrar otra manera de ganarnos la vida. En la mayoría de entrevistas de trabajo tenemos que aguantar al típico jefe inútil diciéndonos que no valemos para tal o cual puesto porque sólo sabemos correr, o volar, o soltar rayos por los ojos o cualquiera que sea nuestro superpoder. Que llevamos toda la vida luchando contra supervillanos y que no sabemos hacer otra cosa.
Sí, ya. ¡¡¡TURURÚ!!!
Vale, yo he ganado muchas batallas con la ayuda de mi supervelocidad, pero no sólo gracias a ella. También he necesitado aprender a investigar para conocer bien a mis enemigos y poder vencerlos. He tenido que descubrir donde encontrar datos y saber relacionarlos. Y no me ha quedado otra que optimizar mi capacidad de negociación, porque en toda lucha contra el mal hay mucha tela que cortar, con unos y con otros.
En todo momento he trabajado en equipo y dado respuesta a picos de actividad y situaciones de estrés. En cuestiones laborales soy zen total, precisamente porque mi curro es una tensión continua. Los imprevistos son mi día a día, así que echarle creatividad, buscar alternativas y ENCONTRAR SOLUCIONES es mi especialidad.
Y luego llega el jefe inútil a decirme que no valgo para tal o cual puesto porque SÓLO he sido superheroína. Madre del amor hermoso. Hace falta ser corto. De vista. Y en general.
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