Dijeron el otro día en la radio esta categoría del título de la entrada, que se me puede ajustar bien, porque si el techo de mi casa se cae, a mi no me pilla debajo porque seguro que no estoy. Y como muestra un botón.
Este puente me voy de idem y a una hora de la salida, no sé cuantos vamos a ser ni conozco a prácticamente nadie de los que (hipotéticamente) seamos en el grupo. A falta de datos oficiales, como en el telediario, se baraja una horquilla de asistencia de entre 20 y 30 personas. Ahí es nada.
Para hacerlo más interesante, he acabado metida en el equipo "compra de víveres" y (de nuevo, insisto) no sé cuantos vamos a ser, así que ni idea de qué cantidad tengo que comprar. Ni los gustos del personal. Ni si habrá horno o microondas para calentar cosas.
Que me quedaría tranquila pensando en que vamos a una gran urbe y que todo se soluciona, si no fuera porque uno de de los pocos datos de que dispongo es que en nuestro destino por no haber, no hay ni cobertura de internet. ¿Cómo os quedáis?
Yo he decidido no preocuparme, fluir con la vida y gritar en la puerta agarrada a mi mochila:
¡¡JERONIMOOOO!!
(O lo que digan los Pokemon cuando van a la lucha, ya se lo preguntaré a los SpeedySobris)
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