domingo, 30 de marzo de 2025

Un cerebro en tu equipo

 

Se habla de los que tienen digestiones pesadas. De los que les duele la espalda a mínimo que hacen cualquier esfuerzo. Los que padecen migrañas inexplicables. Los que se tuercen un tobillo con mirarlo. A los que les salen callos. Los que no consiguen pegar ojo en cuanto se cambian de cama. Se dice de ellos que pobrecitos, que lo que les ha tocado, que qué mala suerte.

No se aplica la misma regla con los que tienen un cerebro que no juega a su favor. Y no hablo de enfermedades mentales graves, sino de los que sufren (no hay otra palabra) una mente dedicada por completo a complicarles la vida. Que ve solo lo negativo. Que percibe a su dueño siempre por debajo de los demás. Que no deja de sobrepensarlo todo hasta la náusea. 

En estos casos no se dice pobrecito, qué mala suerte, sino "hay que ver, es que te obsesionas con lo malo y te empeñas en estar triste". Como si fuera una elección, algo que se hace voluntariamente. Nadie le dice al de las digestiones pesadas del párrafo de arriba que se empeña en digerir con dificultad, que no pone suficiente esfuerzo en que la comida le siente bien. Todo el mundo comprende que es su tendencia natural, que no depende de él, que lo único que puede hacer es controlar sus hábitos, escoger los horarios y los alimentos que menos mal le hacen y aguantar el tirón.

Pues con temas de "azotea"  un poco lo mismo. Nadie escoge ser pesimista, verlo todo negro, sentirse inseguro o hundirse con facilidad. Eso te lo encuentras de gratis, igual que al optimista le viene de serie. Puedes esforzarte en mitigar tu inclinación haciendo ejercicio, leyendo unas cosas y no otras, durmiendo lo suficiente y rodeándote de determinadas personas y alejándote de las demás. Pero la base de la que partes es la que es y no hay más.

Dejad a la gente tranquila, coño..

jueves, 27 de marzo de 2025

Atascos mierder


 

He visto esta imagen en Twitter y he pensado que sí, que es verdad, que cada uno tiene lo suyo, que la vida son épocas, que hay momentos buenos y malos. Y es verdad que a veces eres el coche blanco, otras el negro, otras el gris. O así debería ser.

Pero qué pasa cuando la regulación de semáforos falla y se forma en tu carretera vital un gigantesco atasco sostenido de coches mierder. Que intentas centrarte en que no son camiones mierder, ni grúas mierder ni hormigoneras mierder, que son más de tamaño utilitario, recogido, pero que no hay uno medio apañado para compensar. Que no hay un coche blanco, ni uno azul clarito ni uno de esos de los que se cambian de carril en la foto.

¿Qué sentido tiene soportar un embotellamiento eterno de shit cars?

 

lunes, 24 de marzo de 2025

Cota cero

Desde que te enteras de que Disney te ha tomado el pelo y que los príncipes azules no existen todo es bajar el listón. Asumes que no todo el mundo puede tener la cara y el pelazo de Robert Redford, ni la clase de Cary Grant, ni el carisma de George Clooney, ni el pacto con el diablo para nunca envejecer de Brad Pitt. Entiendes que no todos los que te encuentres serán millonarios, con trabajos significativos, emocionantes con buenos horarios y buen sueldo. Comprendes que aquí quien más quien menos tenemos nuestras cosas y hay que tolerar cierta cantidad de desacuerdo, incluso de rarezas. 

Aceptas que cada uno tiene sus experiencias, sus traumas, sus mochilas emocionales. Que la comunicación es difícil y que a veces alguien quiere expresar algo y el mensaje que llega es otro. Admites además la disincronía, el hecho de que a menudo las cosas no llegan en el momento oportuno.

Y sigues bajando el listón. Que sea bueno, inteligente, interesante. Que me haga reír. Que tenga detalles.

Y continúas bajando. Que sea, al menos, amable. Que me trate bien. Que pueda fiarme. Que muestre interés.

Y la bajada se empina. Que no esté condenado por malos tratos, ni atravesando una depresión severa, ni lleno de rencor por su pasado.

Y bajas aún más y más: Que me caiga, al menos, bien, que esté mínimamente a gusto con él. Cómoda.

Hasta que llegas a la cota cero, a partir de la cual necesitarías una tuneladora para seguir bajando el nivel. Y piensas: "Por favor, parafraseando a Joey, que al menos no me irrite hasta el punto de que me den ganas de arrancarme un brazo para tener algo que tirarle".



viernes, 21 de marzo de 2025

Capichi?

 

 

Voy a colocar la imagen de arriba como foto de perfil, tuit fijado y me la pego en la frente si es necesario. Aquí no puedo explicar nada más porque sigue en vigor la campaña StopTurras y no están mis finanzas lo suficientemente boyantes como para arriesgarme a multas. Pero vamos, yo creo que, como diría la gran Noemí Argüelles en Paquitas Salas: digo pocas cosas, pero se me entiende.

 

martes, 18 de marzo de 2025

VacaSoles

 

 

¿Vosotros os creéis este mapa? Yo en los sitios donde ponen cifras a partir de 13 sí, en el resto ni de coña. Preguntadle a cualquier persona de bien cuántos días seguidos ha llovido este mes y no os va a decir ni 6, ni 7, ni 8 ni 9 a no ser que esté intentando ser irónico. 

Digan los que digan los pluviómetros, la tecnología, la AEMET y mi tía Pepa a mi no me vas a convencer de que no llevamos dos siglos y medio de llover sin parar. Parece esto ya una cámara oculta. No sé como lo hacen los habitantes de climas con precipitaciones frecuentes para no cortarse las venas, porque yo cada vez que veo una ventana alta tengo reprimir las ganas de tirarme desde ella y acabar con mi sufrimiento. En serio os lo digo.

Por favor, Sol, por piedad, por compasión, vuelve ya de vacaciones. Incorpórate al curro en tus horarios habituales que no podemos más.Venimos de una pandemia, dos crisis económicas, una guerra y mejor no pensar lo que nos queda por delante, dado como está el panorama. Tenemos las resistencias al límite. O nos ayudas con unos cuantos rayitos o nosotros nos plantamos aquí.

Por-fa-vor.

martes, 11 de marzo de 2025

Resumen bloguero

Buscando otras cosas en este blog que ya va camino de los 15 años (¡bua, niño, como pasa el tiempo!) me encontré con un montón de fotos que había usado para otras entradas. Y fue curioso que me pasó como en esas sopas de letras en las que te dicen que las primeras cinco palabras que encuentras dicen mucho de ti, de tu bagaje cultural, de tu estado de ánimo. Pues un poco lo mismo, pero con tuits. Fue una especie de resumen de como me siento la mayoría del tiempo últimamente. Así que he pensado que para qué voy a escribir yo, si ya lo hace mi blog solo, adiestrado a través de años de chapas infinitas. Os dejo con él y aprovecho para desearos buena semana. Y por la sombra, bombones.

 

 

 
 
 




 
 
 

domingo, 9 de marzo de 2025

Bajar la voz

Hay un viejo truco para saber si una persona está mínimamente MÍNIMAMENTE interesada en ti o en lo que estás diciendo. Y es ir bajando paulatinamente la voz, para comprobar en qué momento te pide que repitas, que no te ha oído bien. Si eso no ocurre a partir de determinados niveles, no te está escuchando.

Estoy harta ¡HARTA! de que se me reproche que no pongo lo suficiente de mi parte, que no tengo paciencia, que pido mucho. Yo tiro del carro, tiro, tiro, tiro y tiro hasta que me canso y me detengo a observar si hay relevo. Si la cosa sigue en marcha si yo dejo de tirar. Y ¡oh, sorpresa! cuando no pongo yo todo el esfuerzo, el carro se para.

Advenedizos que desaparecen de un día para otro como secuestrados por la mafia rusa. Notas que te dicen a los 50 segundos que son los presidentes del club de fans de Hitler. Condenados por malos tratos. Gente rota, traumatizada, enferma. Sosos incapaces de mantener una conversación de ascensor, no te digo ya nada con un mínimo de interés. Y muchíiiiiisima peña con cero iniciativa que nunca llega a pedirte que repitas cuando bajas la voz.

¿Y la que exige mucho y no está poniendo suficiente esfuerzo soy yo?

Un poquito de por favor.