Bueno... pues parece que la pizquitilla que le quedaba a la supermovida no era tan pizquitilla como yo pensaba, porque un poco más y muero en el intento. Madre del amor hermoso, ¡qué horror! Pero bueno, ya está. Ahora sí que sí. Supermovida neutralizada. Finiquitada. Caput. Aaaaaarrivederci.
¡¡¡SOYYYYYYYYYYY LIBREEEEE!!!!! ¡¡Oeeeeeeeee, oe, oe, oe, oeeeeeeeeeee, oe!!
Dicho lo cual, la cuestión es ¿qué voy a hacer con tanta libertad por delante? Pues de todo. Por ahora tengo listas y listas y listas y listas interminables de tareas pendientes. Las llamo 'tareas', pero la verdad es que ahí hay temas muy distintos: obligaciones, aficiones, cuestiones de ocio y acciones sencillas imprescindibles para la supervivencia. Llevo tres años en stand by, con mi vida puesta en espera porque la supermovida me colapsaba completamente. Es hora de reiniciar.
No sé por donde empezaré. Igual por arreglar el mando de mi tele, que por lo visto se debió de estropear en algún momento entre el comienzo de mi tortura estudiantil y ahora. Ni me había dado cuenta porque en este tiempo habré estado delante de esa pantalla, en total, no sé... ¿unos cinco minutos? De hecho, acabo de caer en que ni siquiera tengo el mismo televisor que en los inicios de este infierno. Me suena vagamente que mi tele del pleistoceno hizo pum y los Speedypadres me dijeron que heredaría una de las viejas que ellos tenían en el SpeedyHogar. así que debió de haber recambio de electrodomésticos en mi Superguarida y yo sin enterarme... ¡Qué nivel, Maribel!
Lo del mando es un ejemplo tonto, pero hay muchas facetas de mi vida que tengo que retomar sin falta. Este blog, POR SUPUESTO. Mi ritmo lector. La renovación de mi armario. Mi vida social. Mi vida amorosa. Mi vida, así, en general.
Toda caminata empieza por un primer paso. Este es el mío. Nos vemos.
lunes, 20 de junio de 2016
lunes, 25 de abril de 2016
Colgada como un ordenador
Me está costando retomar el ritmo actualizatorio (¡toma patada al diccionario!) de este mi blog porque últimamente me cuesta un mundo escribir. Pensaba que el problema es que había perdido el hábito, después de la abstinencia literaria a la que me ha sometido la SuperMovida y sus estreses. Pero empiezo a sospechar que no es lo único que pasa.
Hay bastantes más motivos, me temo. Uno es que estoy desfondada, desde luego. No quiero escribir, como no quiero andar, ni limpiar, ni bailar, ni hacer nada que exija un mínimo esfuerzo físico, por muy minimísimo que sea el esfuerzo en cuestión. Lo único que quiero es tumbarme en mi sofá y caer inconsciente (porque lo que yo hago es perder el conocimiento más que dormirme). Y claro, así no hay quien escriba nada.
Pero el cansancio no es lo único que me impide juntar letras por aquí. Estoy bloqueada y no sólo con las palabras. ¿Sabéis cuando el ordenador se colapsa, se queda una imagen fija en la pantalla y no hay manera de hacerlo reaccionar? Ni moviendo el ratón en círculos, ni dando golpecitos en el monitor, ni en la torre, ni pinchando frenéticamente en todas partes, ni siquiera acudiendo al administrador de tareas a la desesperada. El ordenador se ha colgado y aquello no va pa'trás o pa'lante ni a tiros,
Así estoy yo: colgada. Paralizada. No sé cuánto llevo en este estado, igual mucho y no me había dado cuenta por el agobio mortal estudiantil que tenía encima. No sé, pero ahora que he vuelto un poco a la normalidad me siento vacía. Miro mi vida, no me gusta lo que veo y lo preocupante del tema es que tengo la sensación de que no va conmigo. Que no me implica de ninguna forma porque no puedo hacer nada para cambiarlo. ¿Sabéis la típica película de sobremesa en la que adivinas desde la primera secuencia cuándo y de qué forma va a meter la pata la prota, pero te da igual, porque total es una peli y pasará lo que los guionistas quieran, no hay manera de evitarlo? Pues un poco lo mismo, pero en 3D.
No sé qué me pasa... Es como si estuviera en el centro de un laberinto, ya hubiera recorrido todos los caminos y aún no hubiera encontrado la salida. No hago más que pensar que ya he pasado por aquí, y por aquí y por aquí y por aquí y por aquí y por aquí y que ninguna de esas rutas me ha llevado fuera. Y de verdad que ya no se me ocurre que más puedo hacer.
Hay bastantes más motivos, me temo. Uno es que estoy desfondada, desde luego. No quiero escribir, como no quiero andar, ni limpiar, ni bailar, ni hacer nada que exija un mínimo esfuerzo físico, por muy minimísimo que sea el esfuerzo en cuestión. Lo único que quiero es tumbarme en mi sofá y caer inconsciente (porque lo que yo hago es perder el conocimiento más que dormirme). Y claro, así no hay quien escriba nada.
Pero el cansancio no es lo único que me impide juntar letras por aquí. Estoy bloqueada y no sólo con las palabras. ¿Sabéis cuando el ordenador se colapsa, se queda una imagen fija en la pantalla y no hay manera de hacerlo reaccionar? Ni moviendo el ratón en círculos, ni dando golpecitos en el monitor, ni en la torre, ni pinchando frenéticamente en todas partes, ni siquiera acudiendo al administrador de tareas a la desesperada. El ordenador se ha colgado y aquello no va pa'trás o pa'lante ni a tiros,
Así estoy yo: colgada. Paralizada. No sé cuánto llevo en este estado, igual mucho y no me había dado cuenta por el agobio mortal estudiantil que tenía encima. No sé, pero ahora que he vuelto un poco a la normalidad me siento vacía. Miro mi vida, no me gusta lo que veo y lo preocupante del tema es que tengo la sensación de que no va conmigo. Que no me implica de ninguna forma porque no puedo hacer nada para cambiarlo. ¿Sabéis la típica película de sobremesa en la que adivinas desde la primera secuencia cuándo y de qué forma va a meter la pata la prota, pero te da igual, porque total es una peli y pasará lo que los guionistas quieran, no hay manera de evitarlo? Pues un poco lo mismo, pero en 3D.
No sé qué me pasa... Es como si estuviera en el centro de un laberinto, ya hubiera recorrido todos los caminos y aún no hubiera encontrado la salida. No hago más que pensar que ya he pasado por aquí, y por aquí y por aquí y por aquí y por aquí y por aquí y que ninguna de esas rutas me ha llevado fuera. Y de verdad que ya no se me ocurre que más puedo hacer.
viernes, 15 de abril de 2016
Desfondada
En mi faceta estudiantil, toda la vida he sido una empollona. Me tiraría el folio diciendo que es gracias a mi sentido de la responsabilidad y a mi amor propio, pero la realidad es que la enorme cantidad de horas de mi existencia dedicadas a hincar codos se deben fundamentalmente a mi histerismo y a mi inseguridad crónica. Es decir, yo estudiaba sólo para aprobar, pero como muchas veces soy mi peor enemiga y no me fío de mí misma ni un pelo, nada me parecía suficiente para llegar al 5. Siempre creía que juuuusto lo que me dejaba de memorizar era juuuusto lo único que iba a caer en el examen, o juuuuuuuuuuusto lo único en lo que se iba a fijar el profe o juuuuuuuusto lo único importante para no catear. ¿Conclusión? Al final estudiaba todo lo que podía, que era mucho más de lo que hacía falta sólo para conseguir un simple aprobado.
La parte positiva de esto es que a veces sacaba buenas notas, lo cual está muy bien porque chica, ya que has invertido todo ese tiempo delante de los libros, por lo menos que se luzca, ¿no? La parte mala era, desde luego, el agotamiento. Y es que el agobio y el estrés cansan lo suyo y convierten el histerismo en una actividad física altamente exigente. Yo empollaba como una loca durante la tira de días a tope de nervios y llegaba al examen como si hubiera corrido un maratón. O peor. Totalmente desfondada. Y luego me extrañaba de que, a menudo, la liaba parda durante la prueba. Normal, si estaba que no podía con mi alma...
Total, que a lo que viene todo este rollo estudiantil es a que, ahora mismo, estoy igual de desfondada (o peor) que el día de un examen cualquiera. Los tres años de la SuperMovida me han dejado para el arrastre porque han sido un sufrimiento continuo. No entendía nada y no tenía todo el tiempo necesario para aclararme con las cosas porque estudiar y trabajar a la vez es un suplicio infernal cuando los días tienen sólo 24 horas. Así que no comía, no dormía, no salía, no iba al cine, no leía, no ligaba y básicamente no hacía nada que no fuera estudiar, trabajar y pasar unos agobios mortales. Y así he acabado, que no puedo con mi alma.
El caso es que para rematar la SuperMovida hay que hacer un Movidón. No tengo ni idea de como hacerlo, pero con calma, serenidad y echándome un novio experto en supermovidas varias que me ayude, la cosa no tendría por qué tener mayor complicación. El problema es que estoy desfondada y no me queda ni un gramo de fuerza de voluntad para ponerme a ello. Ha pasado un mes desde que comenzó el plazo y no he escrito ni una letra. Ni he levantado el boli, de hecho. Y lo que es peor no tengo ni mijiiiiiiiiiiiita de ganas de empezar. Porque estoy desfondada.
NO-PUEDO-MÁS.
La parte positiva de esto es que a veces sacaba buenas notas, lo cual está muy bien porque chica, ya que has invertido todo ese tiempo delante de los libros, por lo menos que se luzca, ¿no? La parte mala era, desde luego, el agotamiento. Y es que el agobio y el estrés cansan lo suyo y convierten el histerismo en una actividad física altamente exigente. Yo empollaba como una loca durante la tira de días a tope de nervios y llegaba al examen como si hubiera corrido un maratón. O peor. Totalmente desfondada. Y luego me extrañaba de que, a menudo, la liaba parda durante la prueba. Normal, si estaba que no podía con mi alma...
Total, que a lo que viene todo este rollo estudiantil es a que, ahora mismo, estoy igual de desfondada (o peor) que el día de un examen cualquiera. Los tres años de la SuperMovida me han dejado para el arrastre porque han sido un sufrimiento continuo. No entendía nada y no tenía todo el tiempo necesario para aclararme con las cosas porque estudiar y trabajar a la vez es un suplicio infernal cuando los días tienen sólo 24 horas. Así que no comía, no dormía, no salía, no iba al cine, no leía, no ligaba y básicamente no hacía nada que no fuera estudiar, trabajar y pasar unos agobios mortales. Y así he acabado, que no puedo con mi alma.
El caso es que para rematar la SuperMovida hay que hacer un Movidón. No tengo ni idea de como hacerlo, pero con calma, serenidad y echándome un novio experto en supermovidas varias que me ayude, la cosa no tendría por qué tener mayor complicación. El problema es que estoy desfondada y no me queda ni un gramo de fuerza de voluntad para ponerme a ello. Ha pasado un mes desde que comenzó el plazo y no he escrito ni una letra. Ni he levantado el boli, de hecho. Y lo que es peor no tengo ni mijiiiiiiiiiiiita de ganas de empezar. Porque estoy desfondada.
NO-PUEDO-MÁS.
jueves, 7 de abril de 2016
Refraneando
Hay veces que te temes que te van a tangar. Todo apunta a que lo que te ofrecen podría ser un timo, así que vas con pies de plomo. No te fías ni de tu sombra. No das un duro por nadie. Y dudas. Dudas de todo. Dudas de todos. Dudas a más no poder. Hasta que llega un momento que empiezas a dudar de tu propia duda.
¿Y si te equivocas? Ya ha pasado mucho tiempo y todavía no ha saltado la liebre. A lo mejor las apariencias engañan. Quizás, por una vez, no se cumpla eso de piensa mal y acertarás. Puede que seas la excepción que confirma la regla. Porque no hay que olvidar que cada uno cuenta la feria según le va en ella y a lo mejor no es el león tan fiero como algunos te lo habían pintado. Y claro, como cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo, decides que quien no arriesga no gana y que pa'lante como los de Alicante. Y así pasa lo que pasa.
Que el refranero es muy sabio y siempre termina llevándose la razón. Y al final no era oro todo lo que relucía. Y si el río sonaba, era porque llevaba agua. Y ya te pueden contar todos los bla bla bla bla que quieran, que lo único cierto es que obras son amores y no buenas razones, porque las palabras se las lleva el viento. Así que si al final hay mucho lirili y poco lerele es porque te han vuelto a dar duros por pesetas. Oooooooooooootra vez.
Y es que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
¿Y si te equivocas? Ya ha pasado mucho tiempo y todavía no ha saltado la liebre. A lo mejor las apariencias engañan. Quizás, por una vez, no se cumpla eso de piensa mal y acertarás. Puede que seas la excepción que confirma la regla. Porque no hay que olvidar que cada uno cuenta la feria según le va en ella y a lo mejor no es el león tan fiero como algunos te lo habían pintado. Y claro, como cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo, decides que quien no arriesga no gana y que pa'lante como los de Alicante. Y así pasa lo que pasa.
Que el refranero es muy sabio y siempre termina llevándose la razón. Y al final no era oro todo lo que relucía. Y si el río sonaba, era porque llevaba agua. Y ya te pueden contar todos los bla bla bla bla que quieran, que lo único cierto es que obras son amores y no buenas razones, porque las palabras se las lleva el viento. Así que si al final hay mucho lirili y poco lerele es porque te han vuelto a dar duros por pesetas. Oooooooooooootra vez.
Y es que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
jueves, 31 de marzo de 2016
El post-it de la verdad
A estas alturas del partido no voy a decir que soy Santa Speedy de Calcuta, porque bueno, ya somos todos mayorcitos y aquí cada uno tenemos lo nuestro, eso está claro. Pero lo que sí que es cierto es que intento ir por la vida causando el menor daño posible y aplicando aquello de "no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti". No sé, es que me parece lo mínimo, ¿no?
Esto no me supondría mayor problema si no fuera porque la sección de mi cerebro dedicada a la Adaptación a la Cruda Realidad (ACR) no me carrula bien y me creo que todo el mundo va a poner en práctica el mismo lema. Y ayyyyyyyyyyy, amigos, nada más lejos de la realidad. Aquí cada uno va a su bola y dice, hace o dejar de hacer lo que más le conviene sin que le importe un mojón si eso afecta a los demás o no. A la gente, en general, se la chufla el resto de los mortales. Esto es así y es así.
Años de tristes experiencias y amargas decepciones han conseguido que esto lo tenga perfectamente claro en la teoría, pero no tanto en la práctica. Los desperfectos en la sección ACR de mi cerebro me causan amnesia selectiva que se manifiesta en el tú a tú con los demás. No sólo parto de la base de que las personas vienen, como yo, con buenas intenciones, sino que espero que me den lo que yo doy. Craso error.
Es un error creer que la gente va a decir la verdad sólo porque yo estoy siendo sincera.
Es un error pensar que alguien me dedica determinadas palabras a mi en exclusiva. Copiar y pegar es la función más usada de whatsapp. No hay que ser muy listo para sacar conclusiones.
Es un error dar por supuesto que quien sea va a dedicar tiempo y energía a pensar mi regalo de cumple sólo porque yo lo hice con el suyo.
Es un error suponer que interesarte por las cosas de los demás va a implicar que ellos se interesen por las tuyas.
Es un error priorizar a alguien y creer que, por las mismas, esa persona te priorizará a ti.
Es un error.
La gente va a su bola, siempre se me olvida.
A ver si me hago un post-it y me lo pego en la frente.
Esto no me supondría mayor problema si no fuera porque la sección de mi cerebro dedicada a la Adaptación a la Cruda Realidad (ACR) no me carrula bien y me creo que todo el mundo va a poner en práctica el mismo lema. Y ayyyyyyyyyyy, amigos, nada más lejos de la realidad. Aquí cada uno va a su bola y dice, hace o dejar de hacer lo que más le conviene sin que le importe un mojón si eso afecta a los demás o no. A la gente, en general, se la chufla el resto de los mortales. Esto es así y es así.
Años de tristes experiencias y amargas decepciones han conseguido que esto lo tenga perfectamente claro en la teoría, pero no tanto en la práctica. Los desperfectos en la sección ACR de mi cerebro me causan amnesia selectiva que se manifiesta en el tú a tú con los demás. No sólo parto de la base de que las personas vienen, como yo, con buenas intenciones, sino que espero que me den lo que yo doy. Craso error.
Es un error creer que la gente va a decir la verdad sólo porque yo estoy siendo sincera.
Es un error pensar que alguien me dedica determinadas palabras a mi en exclusiva. Copiar y pegar es la función más usada de whatsapp. No hay que ser muy listo para sacar conclusiones.
Es un error dar por supuesto que quien sea va a dedicar tiempo y energía a pensar mi regalo de cumple sólo porque yo lo hice con el suyo.
Es un error suponer que interesarte por las cosas de los demás va a implicar que ellos se interesen por las tuyas.
Es un error priorizar a alguien y creer que, por las mismas, esa persona te priorizará a ti.
Es un error.
La gente va a su bola, siempre se me olvida.
A ver si me hago un post-it y me lo pego en la frente.
lunes, 28 de marzo de 2016
Los superpoderes de las macizorras
Vale, pues vamos a hablar de tías buenas. Y antes de que se emocione mi escasa audiencia masculina y algún navegante despistado de Internet que haya parado aquí por casualidad ya aclaro que esta entrada no va de lo que os estáis imaginando. Va de los superpoderes de las macizorras. Y de como los usan. O más bien de como los mal emplean. Algunas de ellas, no todas, claro.
Porque a ver, yo no seré precisamente Miss España pero de poderes extraordinarios sé un poquito. Y como bien decía mi compi Spiderman, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Usarlos a lo loco y sin pararse a pensar ni un segundo en las consecuencias siempre (y cuando digo siempre quiero decir SIEMPRE) trae problemas. Para el que los utiliza, para los demás o para todos.
Ya sé, ya sé, no se está entendiendo nada. A ver si con un ejemplo consigo explicarme.
¿Habéis visto ese capítulo de The Big Bang Theory en el que se muda al piso de arriba una tía buena, los protas se desviven por ayudarla sólo porque es guapa y ella se aprovecha? Os pongo un trocito del episodio para que os hagáis una idea.
Por circunstancias de la vida últimamente he tenido que ver como se producía una situación muy parecida a esta pero en mi vida en 3D y me he quedado flipadísima. Porque vale, todo el mundo sabe que el físico es importante. Ser atractiva facilita la vida, eso es evidente. Ayuda a ligar, a hacer amigos e incluso a conseguir trabajo, Ahorra tiempo porque siempre hay algún "caballero" que te cuela en la fila del supermercado y esfuerzo, porque las posibilidades de que alguien se ofrezca a llevarte la maleta aumentan en proporción directa a la belleza de la damisela en apuros. Para las macizorras este es su día a día y entiendo que se aprovechen. ¿Vas a tener todo ese poder ahí y no lo vas a utilizar? Sería de tontos. Lo que no entiendo es que no fijen unos límites.
Me voy a explicar... Lo del supermercado, lo de la maleta, aceptar ayuda de tíos que te la ofrecen sólo para aumentar sus posibilidades de llegar hasta tu cama no tiene la mayor importancia. Lo malo es hacerlo con conocidos, con amigos, con pobres incautos de tu día a día que seguramente han confundido deseo con sentimientos y se creen que eres el amor de su vida sólo porque estás buena. Tú puedes hacerte la tonta y fingir que no lo sabes porque es muy cómodo no darse cuenta. Puedes argumentar que aquí todos somos mayorcitos y que ellos lo hacen porque quieren, lo cual es verdad. Y lo que también es verdad es que está mal. Que te estás aprovechando. Y que eres una perraca del infierno a la que sólo le importa ella misma.
Macizorras del mundo, un gran poder conlleva una gran responsabilidad... Un poquito de por favor.
((Post post: Antes de que todo el mundo se indigne y me llame machista por hablar de macizorras, aclaro que he hablado sólo de chicas porque es lo que he vivido. He visto a tío manipuladores que se aprovechan de las pobres incautas que se han quedado enganchadas de ellos (lo cual es igual de grave o peor) pero eso es un tema distinto que da para otra entrada. Se utilizan otras armas, no tanto el físico, quizá porque las mujeres reaccionamos de otra manera. Vamos, que es igual de malo pero en otra categoría, por eso no lo he metido aquí, para no mezclar))
Porque a ver, yo no seré precisamente Miss España pero de poderes extraordinarios sé un poquito. Y como bien decía mi compi Spiderman, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Usarlos a lo loco y sin pararse a pensar ni un segundo en las consecuencias siempre (y cuando digo siempre quiero decir SIEMPRE) trae problemas. Para el que los utiliza, para los demás o para todos.
Ya sé, ya sé, no se está entendiendo nada. A ver si con un ejemplo consigo explicarme.
¿Habéis visto ese capítulo de The Big Bang Theory en el que se muda al piso de arriba una tía buena, los protas se desviven por ayudarla sólo porque es guapa y ella se aprovecha? Os pongo un trocito del episodio para que os hagáis una idea.
Por circunstancias de la vida últimamente he tenido que ver como se producía una situación muy parecida a esta pero en mi vida en 3D y me he quedado flipadísima. Porque vale, todo el mundo sabe que el físico es importante. Ser atractiva facilita la vida, eso es evidente. Ayuda a ligar, a hacer amigos e incluso a conseguir trabajo, Ahorra tiempo porque siempre hay algún "caballero" que te cuela en la fila del supermercado y esfuerzo, porque las posibilidades de que alguien se ofrezca a llevarte la maleta aumentan en proporción directa a la belleza de la damisela en apuros. Para las macizorras este es su día a día y entiendo que se aprovechen. ¿Vas a tener todo ese poder ahí y no lo vas a utilizar? Sería de tontos. Lo que no entiendo es que no fijen unos límites.
Me voy a explicar... Lo del supermercado, lo de la maleta, aceptar ayuda de tíos que te la ofrecen sólo para aumentar sus posibilidades de llegar hasta tu cama no tiene la mayor importancia. Lo malo es hacerlo con conocidos, con amigos, con pobres incautos de tu día a día que seguramente han confundido deseo con sentimientos y se creen que eres el amor de su vida sólo porque estás buena. Tú puedes hacerte la tonta y fingir que no lo sabes porque es muy cómodo no darse cuenta. Puedes argumentar que aquí todos somos mayorcitos y que ellos lo hacen porque quieren, lo cual es verdad. Y lo que también es verdad es que está mal. Que te estás aprovechando. Y que eres una perraca del infierno a la que sólo le importa ella misma.
Macizorras del mundo, un gran poder conlleva una gran responsabilidad... Un poquito de por favor.
((Post post: Antes de que todo el mundo se indigne y me llame machista por hablar de macizorras, aclaro que he hablado sólo de chicas porque es lo que he vivido. He visto a tío manipuladores que se aprovechan de las pobres incautas que se han quedado enganchadas de ellos (lo cual es igual de grave o peor) pero eso es un tema distinto que da para otra entrada. Se utilizan otras armas, no tanto el físico, quizá porque las mujeres reaccionamos de otra manera. Vamos, que es igual de malo pero en otra categoría, por eso no lo he metido aquí, para no mezclar))
lunes, 21 de marzo de 2016
Aquí otra vez
Después de tres meses sin decir ni pío lo normal sería empezar dando explicaciones, pero es un aburrimiento que pa'qué y en realidad mi ausencia se resume rápido: la Supermovida casi acaba conmigo. Y por suerte la palabra clave es "casi". Al final, prácticamente de milagro, la que ha acabado con la Supermovida soy yo porque este infierno estudiantil por fin ¡¡¡POR FINNNNN!!! ha terminado. Bueno, le falta una pizquitilla pero casi casi se puede dar por finiquitada. Y yo sólo tengo una cosa que decir ¡¡¡¡ALELUYA!!!!
Ha sido un horror. Un suplicio. Un sufrimiento. Una condena. Una tortura. Un martirio. Me ha colapsado la vida. No me ha dejado dormir, ni comer, ni salir, ni ligar, ni ver la tele, ni ir al cine, ni estar con mi familia, ni leer. No me ha dejado escribir. Y lo que es peor, casi me hace olvidar lo que sentía escribiendo. Lo cual es ya la repanocha montada en bicicleta.
Hoy descubro con asombro que hace tres meses que no abría este blog y que ni me había dado cuenta. Que casi no recordaba en qué parte del escritorio de blogger está la lista de lectura y en cual la edición de entradas. Que tenía aquí textos medio acabados que no recuerdo ni remotamente haber empezado a redactar. Pero vamos, ni de lejos.
Escribir soy yo. Las palabras son lo más mío que tengo, lo que me ha acompañado siempre, lo que en todos los momentos de mi vida ha sido parte de lo bueno y de lo malo. La Supermovida me ha colapsado a tal nivel que ha conseguido arrancarme un trozo de mi, uno importante. Y estaba tan metida en mi propia tortura que casi ni me doy cuenta.
Pero se acabó.
He vuelto.
Ahora sí
Ha sido un horror. Un suplicio. Un sufrimiento. Una condena. Una tortura. Un martirio. Me ha colapsado la vida. No me ha dejado dormir, ni comer, ni salir, ni ligar, ni ver la tele, ni ir al cine, ni estar con mi familia, ni leer. No me ha dejado escribir. Y lo que es peor, casi me hace olvidar lo que sentía escribiendo. Lo cual es ya la repanocha montada en bicicleta.
Hoy descubro con asombro que hace tres meses que no abría este blog y que ni me había dado cuenta. Que casi no recordaba en qué parte del escritorio de blogger está la lista de lectura y en cual la edición de entradas. Que tenía aquí textos medio acabados que no recuerdo ni remotamente haber empezado a redactar. Pero vamos, ni de lejos.
Escribir soy yo. Las palabras son lo más mío que tengo, lo que me ha acompañado siempre, lo que en todos los momentos de mi vida ha sido parte de lo bueno y de lo malo. La Supermovida me ha colapsado a tal nivel que ha conseguido arrancarme un trozo de mi, uno importante. Y estaba tan metida en mi propia tortura que casi ni me doy cuenta.
Pero se acabó.
He vuelto.
Ahora sí
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