martes, 17 de marzo de 2015
Eso será...
Bueno, pues no sé, igual ese es el problema, que no vacío el vaso de una vez para otra, pero lo cierto es que estoy harrrrrrrrrrrrrrta. MUY harta.
En otro orden de cosas, si alguien conoce un buen manual sobre el vaciado de vasos y otros recipientes contenedores, soy toda oídos. Ahí tenéis los comentarios.
jueves, 12 de marzo de 2015
La era post-fraude
A veces te timan. Esto es así. Es una regla de la vida. Igual que en la cadena alimenticia unos comen y otro son comidos, tienes que aceptar que, para que se mantenga el orden natural de las cosas, algunos tangan y otros tienen que ser tangados. Y que por estadística pura, alguna vez te tiene que tocar a ti.
Lo sabes y lo asumes, pero eso no lo hace más fácil cuando la víctima eres tú. Cuando te estafan pica y escuece. A veces mucho. Y aunque parezca que esto es malo, para mi lo peor viene después, en la era post fraude. Cuando ya está todo claro, se te ha quedado cara de idiota y con ese mismo careto tienes que ver cada día a los que te han timado y mantener la normalidad, La NOR-MA-LI-DAD. Ahí queda eso.
Porque a ver, tú eres adulta. Se espera de ti que sepas que la vida es así, que shit happens y que esto es lo que hay. Se espera de ti que te aguantes y que hagas como que no pasa nada porque reaccionar de algún modo implicaría reconocer que te has dado cuenta de que te han tangado. Implicaría que lo timadores digan en voz alta que te han timado y que tú digas en voz alta que te has dejado timar. Y claro, sería incómodo.
Nadie quiere eso, así que simulas que no pasa nada. Te haces la tonta para que nadie se de cuenta de que te han tomado por imbécil. Y pones cara de poker. Y sonríes. Pero no es lo que quieres hacer. Lo que quieres hacer es gritarle a los estafadores que no se puede ir por la vida jugando con la gente. Que hay que tener un poquito de cuidado. Lo que quieres hacer es decirle a los timadores que arrieritos somos y que en el camino nos encontraremos. Y que ya vendrán, porque la vida da muchas vueltas. Y que cuando vengan, no estaremos, porque no se lo merecen. Lo que quieres hacer es dejarles claro a los tramposos lo lerdos que son por desperdiciar todo lo que les has dado. Por no darse cuenta de que hay unas cosas que tienen más valor que otras y que han elegido las malas, las de usar y tirar, Y que cuando esas cosas se les acaben. no se les ocurra pedirnos de las nuestras... porque se van a encontrar con un NO como una casa de grande.
Lo que quieres hacer es montar un pollo de padre y muy señor mío para quedarte tranquila. Pero no puedes, porque eres adulta. Se espera de ti que aguantes el tirón. Así que cuentas hasta diez, respiras hondo y escribes una entrada en tu blog de lerdeces para sacarlo todo, porque o lo sueltas o revientas. Y tus pobres lectores, que no tienen la culpa de nada, te aguantan con resignación. Porque son unos santos y se están ganando el cielo.
Lo sabes y lo asumes, pero eso no lo hace más fácil cuando la víctima eres tú. Cuando te estafan pica y escuece. A veces mucho. Y aunque parezca que esto es malo, para mi lo peor viene después, en la era post fraude. Cuando ya está todo claro, se te ha quedado cara de idiota y con ese mismo careto tienes que ver cada día a los que te han timado y mantener la normalidad, La NOR-MA-LI-DAD. Ahí queda eso.
Porque a ver, tú eres adulta. Se espera de ti que sepas que la vida es así, que shit happens y que esto es lo que hay. Se espera de ti que te aguantes y que hagas como que no pasa nada porque reaccionar de algún modo implicaría reconocer que te has dado cuenta de que te han tangado. Implicaría que lo timadores digan en voz alta que te han timado y que tú digas en voz alta que te has dejado timar. Y claro, sería incómodo.
Nadie quiere eso, así que simulas que no pasa nada. Te haces la tonta para que nadie se de cuenta de que te han tomado por imbécil. Y pones cara de poker. Y sonríes. Pero no es lo que quieres hacer. Lo que quieres hacer es gritarle a los estafadores que no se puede ir por la vida jugando con la gente. Que hay que tener un poquito de cuidado. Lo que quieres hacer es decirle a los timadores que arrieritos somos y que en el camino nos encontraremos. Y que ya vendrán, porque la vida da muchas vueltas. Y que cuando vengan, no estaremos, porque no se lo merecen. Lo que quieres hacer es dejarles claro a los tramposos lo lerdos que son por desperdiciar todo lo que les has dado. Por no darse cuenta de que hay unas cosas que tienen más valor que otras y que han elegido las malas, las de usar y tirar, Y que cuando esas cosas se les acaben. no se les ocurra pedirnos de las nuestras... porque se van a encontrar con un NO como una casa de grande.
Lo que quieres hacer es montar un pollo de padre y muy señor mío para quedarte tranquila. Pero no puedes, porque eres adulta. Se espera de ti que aguantes el tirón. Así que cuentas hasta diez, respiras hondo y escribes una entrada en tu blog de lerdeces para sacarlo todo, porque o lo sueltas o revientas. Y tus pobres lectores, que no tienen la culpa de nada, te aguantan con resignación. Porque son unos santos y se están ganando el cielo.
lunes, 9 de marzo de 2015
Los límites del ligoteo
He leído bastante últimamente en Twitter sobre los límites del humor. Habría mucho que decir ahí, así que mejor no me meto. Pero pensando en eso me he dado cuenta de que hay muchas cosas en las que no están claros los límites. Una de ellas es, desde luego, el amor. Y otra el ligoteo, que es de lo que va esta entrada porque es muy temprano y no son horas de ponerse trascendental...
Si en el amor y en la guerra todo vale, en el ligoteo más aún. Eso es una jungla, cada uno se las ingenia como puede: unos son simpáticos, otros inteligentes, otros picantes, otros misteriosos, otros sorprendentes, más de los que nos gustaría son simplemente pesados porque quien la sigue la consigue... los registros son infinitos.
Y las técnicas también. Un clásico entre los clásicos es acercarte en plan amig@. Jijijaja, risas mil, qué maj@ soy. Jijijaja risas mil, como me acuerdo de tus cosas. Jijijaja risas mil, qué pendiente estoy de ti. Jijijaja risas mil, cuantos detalles tengo. En fin, ya sabéis de qué va el tema, que aquí quien más y quien menos ha hecho esto alguna vez. El problema es, ¿hasta dónde?
Porque en esto se habla mucho del límite del que ataca, de lo cuidadoso que tiene que ser para no pasarse de frenada y entrar en la "zona amigos" en la que desaparece toda posibilidad presente o futura de ligoteo. De lo que no se habla tanto, y es a lo que voy yo, es de la otra parte contratante de la primera parte, de la del otro lado, de la que sufre el ataque. De cara a su seguridad, ¿no habría que poner también unos límites?
Quiero decir... que aquí ya somos todos mayorcitos y sabemos lo que hay. Pero bueno, también existen los malentendidos. Y que si tú eres majérrim@ una vez, el/la otro/a ya supone que solo quieres ligar. Y si lo eres dos, pues lo mismo. Y si lo eres tres, pues igual. Pero a lo mejor a la cuarta el atacado empieza a creer que quieres ser su amigo de verdad. Y a la quinta se convence más de eso. Y a la sexta está casi seguro. Y justo en ese momento tú ves claro que no vas a sacar nada de ahí, te las piras y si te he visto no me acuerdo. Y el otro pobre se queda con casa de poker y tres palmos de narices...
Que bien, que la vida es así, que son las reglas del juego, que hay que saber reconocer las señales. Pero que hay veces que no estás avispada. O que hay gente que tiene más talento natural para la actuación y te la dan con queso. Y, claro, te terminas creyendo lo que no es, y cuando te das cuenta de que te han tangado, pues pica. A menudo hasta escuece. Por eso no vendría mal que hubiera un límite de velocidad, como en las carreteras. Una frontera de la que no se pueda pasar porque ya no habría vuelta atrás. Una cinta amarilla como las de las escenas del crimen de las pelis en la que ponga: "Warning. A partir de aquí amistad. Do not pass"
Así estaríamos todos avisados. Los unos para no caer en la "zona amigos" inaccesibles al frinkamiento y los otros para no creerse que han hecho un colega cuando no es verdad. Todo el mundo gana. Ahora que estamos en época que elecciones, lo propongo como posible propuesta electoral para los partidos políticos. Yo voto al que lo lleve en su programa electoral..
Si en el amor y en la guerra todo vale, en el ligoteo más aún. Eso es una jungla, cada uno se las ingenia como puede: unos son simpáticos, otros inteligentes, otros picantes, otros misteriosos, otros sorprendentes, más de los que nos gustaría son simplemente pesados porque quien la sigue la consigue... los registros son infinitos.
Y las técnicas también. Un clásico entre los clásicos es acercarte en plan amig@. Jijijaja, risas mil, qué maj@ soy. Jijijaja risas mil, como me acuerdo de tus cosas. Jijijaja risas mil, qué pendiente estoy de ti. Jijijaja risas mil, cuantos detalles tengo. En fin, ya sabéis de qué va el tema, que aquí quien más y quien menos ha hecho esto alguna vez. El problema es, ¿hasta dónde?
Porque en esto se habla mucho del límite del que ataca, de lo cuidadoso que tiene que ser para no pasarse de frenada y entrar en la "zona amigos" en la que desaparece toda posibilidad presente o futura de ligoteo. De lo que no se habla tanto, y es a lo que voy yo, es de la otra parte contratante de la primera parte, de la del otro lado, de la que sufre el ataque. De cara a su seguridad, ¿no habría que poner también unos límites?
Quiero decir... que aquí ya somos todos mayorcitos y sabemos lo que hay. Pero bueno, también existen los malentendidos. Y que si tú eres majérrim@ una vez, el/la otro/a ya supone que solo quieres ligar. Y si lo eres dos, pues lo mismo. Y si lo eres tres, pues igual. Pero a lo mejor a la cuarta el atacado empieza a creer que quieres ser su amigo de verdad. Y a la quinta se convence más de eso. Y a la sexta está casi seguro. Y justo en ese momento tú ves claro que no vas a sacar nada de ahí, te las piras y si te he visto no me acuerdo. Y el otro pobre se queda con casa de poker y tres palmos de narices...
Que bien, que la vida es así, que son las reglas del juego, que hay que saber reconocer las señales. Pero que hay veces que no estás avispada. O que hay gente que tiene más talento natural para la actuación y te la dan con queso. Y, claro, te terminas creyendo lo que no es, y cuando te das cuenta de que te han tangado, pues pica. A menudo hasta escuece. Por eso no vendría mal que hubiera un límite de velocidad, como en las carreteras. Una frontera de la que no se pueda pasar porque ya no habría vuelta atrás. Una cinta amarilla como las de las escenas del crimen de las pelis en la que ponga: "Warning. A partir de aquí amistad. Do not pass"
Así estaríamos todos avisados. Los unos para no caer en la "zona amigos" inaccesibles al frinkamiento y los otros para no creerse que han hecho un colega cuando no es verdad. Todo el mundo gana. Ahora que estamos en época que elecciones, lo propongo como posible propuesta electoral para los partidos políticos. Yo voto al que lo lleve en su programa electoral..
jueves, 5 de marzo de 2015
Becaria en mi propia vida
Parafraseando a Sócrates os diré que sólo sé que no sé nada... y eso porque me lo han dicho. Si hay algo que tengo claro a estas alturas del partido es que mi vida hace lo que le peta, cuando le peta. Si me parece bien, bien y si no, mala suerte. Así que, chica, yo ya ni me esfuerzo en entender, porque pa'qué. Cojo mi tabla metafórica, surfeo las olas del destino tal como me van viniendo y ya si eso ya eso, que diría aquel.
Os daría más detalles, pero es que tampoco os creáis que se puede explicar mucho mejor. Porque a ver como os cuento yo el absurdo de ser, como siempre he sido, la última mona del panorama superheroico, pero a la vez tener que cargar con todas las responsabilidades de la estratosfera jefacial del sector de los superhéroes. A ver como se come que la mindundi de mi en mi mindundidad tenga que organizarle los papeles a una superestrella del noble arte de salvar el mundo. A ver como se entiende que, de la noche a la mañana, yo sea negociadora y tesorera y abogada y fiscal y juez y y parte.Y que me coma marrones cada tarde a la hora de la merienda, porque ya se sabe que un buen marrón tiene más calcio que dos vasos de leche y ayuda a que los huesos crezcan fuertes y sanos.
Creía que con el tiempo le cogería el truco, pero pasan los años y sigo sin coscarme de nada, como si fuera la típica eterna becaria, pero en mi propia. Que ya es gordo...
Os daría más detalles, pero es que tampoco os creáis que se puede explicar mucho mejor. Porque a ver como os cuento yo el absurdo de ser, como siempre he sido, la última mona del panorama superheroico, pero a la vez tener que cargar con todas las responsabilidades de la estratosfera jefacial del sector de los superhéroes. A ver como se come que la mindundi de mi en mi mindundidad tenga que organizarle los papeles a una superestrella del noble arte de salvar el mundo. A ver como se entiende que, de la noche a la mañana, yo sea negociadora y tesorera y abogada y fiscal y juez y y parte.Y que me coma marrones cada tarde a la hora de la merienda, porque ya se sabe que un buen marrón tiene más calcio que dos vasos de leche y ayuda a que los huesos crezcan fuertes y sanos.
Creía que con el tiempo le cogería el truco, pero pasan los años y sigo sin coscarme de nada, como si fuera la típica eterna becaria, pero en mi propia. Que ya es gordo...
miércoles, 18 de febrero de 2015
Ligoteo de guerrilla
El del ligoteo es probablemente uno de los conceptos más amplios del mundo, así que lo primero que voy a hacer es concretar de qué va esta entrada. Aquí no vamos a hablar del tonteo deportivo standard que se aplica en los bares cualquier sábado por la noche para no volver solo a casa. Ni del tonteo estructurado a largo plazo para convertir a ese compañero de clase tan mono o ese colega del curro tan majo en tu novio. Ni del tonteo autoincrementado de cuando quieres que un amigo de un amigo de un amigo pase a ser otra cosa. Este post trata de algo mucho más difícil de todo eso, de la técnica más complicada en cuanto a los preliminares del amor se refiere, del ligoteo entre lo ligoteos: el ligoteo de guerrilla.
Lo voy a definir, que igual no estáis familiarizados con el concepto. El ligoteo de guerrilla se aplica cuando coincides con un maromazo estupendérrimo el suficiente tiempo como para saber que es estupendérrimo y que quieres seguir coincidiendo con él, pero no se queda en tu vida lo suficiente como para organizar un plan de ataque. Suele coincidir además que las circunstancias no son las ideales. No hay copas de por medio para animar el espíritu. Él tiene que ver con alguna parte seria y formal de tu vida, así que no puedes ir en plan kamikaze total, porque necesitas mantener una imagen de persona cuerda. No hay amigos de amigos de amigos de amigos que te faciliten encuentros tan casuales como planificados. No hay nada por lo que empezar. Estás en el erial de los preliminares afectivos así que está claro, necesitas aplicar medidas drásticas: el ligoteo de guerrilla.
El ligoteo de guerrilla es fundamentalmente creatividad porque las oportunidades que en otros escenarios ligoteriles vienen dadas por defecto, aquí no existen. No tienes unos apuntes de clase que pedir, ni una reunión de curro que preparar, ni una fiesta de cumpleaños sorpresa que organizar. No puedes quedarte oportunamente sin plan para "tener que apuntarte" casualmente al de un amigo de un amigo, ni dejarte olvidada "involuntariamente" una chaqueta en una casa a la que quieras volver. Aquí no hay excusas, tienes que inventárselas. Y ahí viene cuando la matan, claro.
Porque el verdadero problema del ligoteo de guerrilla es la intensidad. Si te pasas parecerás un stalker (recordemos que maromazo estupendérrimo ha pasad por tu vida sólo 5 minutos, casi no te conoce, puede asustarse con facilidad) y si eres demasiado sutil no se va a coscar (y si no se cosca, hemos hecho un pan con unas tortas. Necesitamos su colaboración para que digievolucione de simple maromazo a novio. No lo olvidemos) Total, que allí estás, vestida de camuflaje y con tus pinturas de guerra a la busca y captura de la excusa perfecta:
Pues no sé... le agrego a Twitter que entre los 2000 a los que sigo queda así como difuso y le menciono en cosas que le interesan, en plan "mira qué maja soy que me acuerdo de lo que estudias, pero vamos, que me he acordado de casualidad, ¿eh?"
O le escribo un e-mail pidiéndole consejo de algo de su curro, en plan "mira qué maja soy que te considero buen profesional y por eso te pregunto, pero vamos, que la información la necesitaba igual, si no te pregunto a ti le tendría que haber preguntado a otro"
O me apunto a un encuentro sobre bordados clásicos en las capas de los supertrajes que ¡oh sorpresa! ha organizado él en plan "mira qué maja soy que tengo un montón de intereses e inquietudes distintos, pero vamos, que esto no es de ahora, que los bordados me han gustado desde siempre, ¿eh?"
O...
Y todo el rato así, ya cogéis el concepto. El ligoteo de guerrilla es todo un arte con una efectividad media alta que tiene como principal inconveniente el hecho de que es un agote total. Cansado que te cagas, oye. Estooooooo, que no es que yo lo sepa por propia experiencia, ¿eh? ¡Qué va! A mi me lo han contado. Y ahora si me disculpáis voy a ver si encuentro una silla por ahí...
Lo voy a definir, que igual no estáis familiarizados con el concepto. El ligoteo de guerrilla se aplica cuando coincides con un maromazo estupendérrimo el suficiente tiempo como para saber que es estupendérrimo y que quieres seguir coincidiendo con él, pero no se queda en tu vida lo suficiente como para organizar un plan de ataque. Suele coincidir además que las circunstancias no son las ideales. No hay copas de por medio para animar el espíritu. Él tiene que ver con alguna parte seria y formal de tu vida, así que no puedes ir en plan kamikaze total, porque necesitas mantener una imagen de persona cuerda. No hay amigos de amigos de amigos de amigos que te faciliten encuentros tan casuales como planificados. No hay nada por lo que empezar. Estás en el erial de los preliminares afectivos así que está claro, necesitas aplicar medidas drásticas: el ligoteo de guerrilla.
El ligoteo de guerrilla es fundamentalmente creatividad porque las oportunidades que en otros escenarios ligoteriles vienen dadas por defecto, aquí no existen. No tienes unos apuntes de clase que pedir, ni una reunión de curro que preparar, ni una fiesta de cumpleaños sorpresa que organizar. No puedes quedarte oportunamente sin plan para "tener que apuntarte" casualmente al de un amigo de un amigo, ni dejarte olvidada "involuntariamente" una chaqueta en una casa a la que quieras volver. Aquí no hay excusas, tienes que inventárselas. Y ahí viene cuando la matan, claro.
Porque el verdadero problema del ligoteo de guerrilla es la intensidad. Si te pasas parecerás un stalker (recordemos que maromazo estupendérrimo ha pasad por tu vida sólo 5 minutos, casi no te conoce, puede asustarse con facilidad) y si eres demasiado sutil no se va a coscar (y si no se cosca, hemos hecho un pan con unas tortas. Necesitamos su colaboración para que digievolucione de simple maromazo a novio. No lo olvidemos) Total, que allí estás, vestida de camuflaje y con tus pinturas de guerra a la busca y captura de la excusa perfecta:
Pues no sé... le agrego a Twitter que entre los 2000 a los que sigo queda así como difuso y le menciono en cosas que le interesan, en plan "mira qué maja soy que me acuerdo de lo que estudias, pero vamos, que me he acordado de casualidad, ¿eh?"
O le escribo un e-mail pidiéndole consejo de algo de su curro, en plan "mira qué maja soy que te considero buen profesional y por eso te pregunto, pero vamos, que la información la necesitaba igual, si no te pregunto a ti le tendría que haber preguntado a otro"
O me apunto a un encuentro sobre bordados clásicos en las capas de los supertrajes que ¡oh sorpresa! ha organizado él en plan "mira qué maja soy que tengo un montón de intereses e inquietudes distintos, pero vamos, que esto no es de ahora, que los bordados me han gustado desde siempre, ¿eh?"
O...
Y todo el rato así, ya cogéis el concepto. El ligoteo de guerrilla es todo un arte con una efectividad media alta que tiene como principal inconveniente el hecho de que es un agote total. Cansado que te cagas, oye. Estooooooo, que no es que yo lo sepa por propia experiencia, ¿eh? ¡Qué va! A mi me lo han contado. Y ahora si me disculpáis voy a ver si encuentro una silla por ahí...
lunes, 9 de febrero de 2015
Tu superpoder
Te miro y pienso que, en realidad, no eres tan guapísimo. Llevas la barba demasiado poblada para mi gusto y tienes la nariz más bien ancha. Usas gafas (aunque en realidad eso es un punto a tu favor porque eres de los que les quedan bien) y hay días en los que parece que te ha peinado tu peor enemigo. Y sin embargo, nos derrites. A juzgar por las caras estoy segura que a todAs, pero me huelo que también a todOs. Está claro.
Y el caso es que tampoco es la voz. No la tienes desagradable pero desde luego no es suave ni hipnótica. Hablas bien, dices cosas interesantes con toques de humor muy oportunos, pero tampoco construyes un discurso mágico de los que atrapan. Incluso a veces sueltas alguna expresión sorprendente que estoy segura que se le escapa a tu yo real, porque la fachada de tu yo profesional que necesitas para dirigirte a nosotros nunca diría algo así. Cuando te ocurre, te da corte, te ríes y haces como si no hubiera pasado, pero te sirve de poco porque, a esas alturas, nosotros ya nos estamos partiendo la caja. Son las cosas del directo.
Sigo mirándote y pienso que tampoco puede ser tu imagen. No eres un tío bueno de manual. Tienes altura, buen tipo y con todas esas capas de chaquetas y abrigos que llevamos para combatir este invierno del horror no lo podría asegurar, pero seguramente estás musculado, porque sé que te gusta el deporte. Vistes bien, muy apropiado: elegante por tu faceta profesional y juvenil por tu edad. Y tienes cierto estilo, pero vamos, no creo que te saquen en la portada de Vogue. Siento decírtelo.
Después se me ocurre que a lo mejor es tu olor, o las feromonas o cualquiera de esos elementos mágicos que nadie sabe explicar muy bien y que hacen que unas personas atraigan y otras no. Pero esos temas son muy personales y a ti te funciona con toda la peña, así que no puede ser eso.
Total que te miro un poco más y entonces, de repente, me doy cuenta. Sonríes. A todo el mundo. Todo el tiempo. Sonríes con una sonrisa cálida que parece decir "me interesa lo que te pasa" "me divierte lo que me cuentas" "quiero cuidar de ti". Sonríes con una sonrisa potente que deshace los caretos de lunes a las ocho de la mañana y de viernes a las dos de la tarde. Sonríes con una sonrisa que se contagia, como los bostezos.
Tu sonrisa es tu superpoder. Y puede que ni siquiera lo sepas...
Y el caso es que tampoco es la voz. No la tienes desagradable pero desde luego no es suave ni hipnótica. Hablas bien, dices cosas interesantes con toques de humor muy oportunos, pero tampoco construyes un discurso mágico de los que atrapan. Incluso a veces sueltas alguna expresión sorprendente que estoy segura que se le escapa a tu yo real, porque la fachada de tu yo profesional que necesitas para dirigirte a nosotros nunca diría algo así. Cuando te ocurre, te da corte, te ríes y haces como si no hubiera pasado, pero te sirve de poco porque, a esas alturas, nosotros ya nos estamos partiendo la caja. Son las cosas del directo.
Sigo mirándote y pienso que tampoco puede ser tu imagen. No eres un tío bueno de manual. Tienes altura, buen tipo y con todas esas capas de chaquetas y abrigos que llevamos para combatir este invierno del horror no lo podría asegurar, pero seguramente estás musculado, porque sé que te gusta el deporte. Vistes bien, muy apropiado: elegante por tu faceta profesional y juvenil por tu edad. Y tienes cierto estilo, pero vamos, no creo que te saquen en la portada de Vogue. Siento decírtelo.
Después se me ocurre que a lo mejor es tu olor, o las feromonas o cualquiera de esos elementos mágicos que nadie sabe explicar muy bien y que hacen que unas personas atraigan y otras no. Pero esos temas son muy personales y a ti te funciona con toda la peña, así que no puede ser eso.
Total que te miro un poco más y entonces, de repente, me doy cuenta. Sonríes. A todo el mundo. Todo el tiempo. Sonríes con una sonrisa cálida que parece decir "me interesa lo que te pasa" "me divierte lo que me cuentas" "quiero cuidar de ti". Sonríes con una sonrisa potente que deshace los caretos de lunes a las ocho de la mañana y de viernes a las dos de la tarde. Sonríes con una sonrisa que se contagia, como los bostezos.
Tu sonrisa es tu superpoder. Y puede que ni siquiera lo sepas...
miércoles, 4 de febrero de 2015
¡¡Felicidades Bich!!
Hoy es el cumple de Bich y por eso precisamente hay que contar la verdad sobre Bich, aunque nos duela. Y es que ahí donde la tenéis, con ese blog tan molón, ese avatar tan simpatiquete y ese estilo de escritura tan fresco, Bichejo tiene la culpa de muchas cosas. De muchísimas. Estos son los cargos que se le imputan:
-CULPABLE de las miles y miles de horas que he perdido en los blogs riéndome y disfrutando. Fue una de mis primeras lecturas en este mundillo y los primeros días tras descubrirla me pasaba mañanas enteras en la biblio partiéndome la caja con sus entradas antiguas. Y luego me extrañaba de que no me había cundido el estudio. Yo creo que alguno de mis cates y suspensos llevan la firma de Bichejo.
-CULPABLE de mi adición a la blogoesfera. Porque empecé leyéndola sólo a ella, pero después caí en las garras de su blogroll, descubrí otros blogueros estupendérrimos y se convirtió en mi base de operaciones para saltar de blog molón en blog molón. Y ahí ya, para qué queremos más, si antes mi estudio se resentía, qué os voy a contar después de eso...
-CULPABLE de mi estreno como bloguera activa. Y es que yo al principio era una inofensiva lectora en la sombra. Un día de verano me dio un parrús, abrí mi propio blog y antes de que me volviera el sentido común y decidiera cerrar el chiringuito Bich se apuntó como mi primera seguidora. Y claro, a ver quien es la guapa que echa la persiana después de eso, ¿sabes? así que me puse a naufragar por Internet y a dar la brasa al personal con mis tontadas. Total, que si tenéis alguna queja por aguantarme, ya sabéis quien es la responsable; la cumpleañera.
-CULPABLE de que la gente de mi vida en 3D se crea que estoy loca por emplear descripciones geniales como, precisamente, "gente de la vida en 3D", "hacerse un Bich" o afinados términos psiquiátricos al estilo de "oligolérdico". Todas palabras llegadas a mis conversaciones por cortesía del blog de Bichejo.
-CULPABLE de que quiera leer más libros de lo que me daría tiempo en tres vidas como la mía. Y es que yo me paso el día arreglando mis desastres cotidianos y los mini-ratitos que me quedan libres los reparto entre la literatura y los blogs. Luego llego al de Bich con sus millones de reseñas de títulos geniales y pienso: "ese me lo apunto. Y ese. Y ese. Y ese". Y vamos, que mi lista de lecturas pendientes ya va por tres folios. Y subiendo.
-CULPABLE de que la cada vez más desinflada blogoesfera no termine de pincharse del todo. Estamos por aquí unos cuantos que nos resistimos como gato panza arriba a que este mundillo eche el cierre definitivo y Bich está entre ellas. Y se agradece la compañía, la verdad.
Por todo ello, vistos los hechos y analizadas las pruebas, este jurado condena a la acusada, doña Bichejo, conocida popularmente como Bich, a pasar un ESTUPENDÍSIMO cumpleaños, a disfrutar a tope en blogoesfera y en el mundo en 3D, a invitarnos a todos sus lectores a una copita de cava virtual para brindar por ella y a no cambiar nunca, porque así nos mola mogollón.
¡¡FELIZ CUMPLE!!
-CULPABLE de las miles y miles de horas que he perdido en los blogs riéndome y disfrutando. Fue una de mis primeras lecturas en este mundillo y los primeros días tras descubrirla me pasaba mañanas enteras en la biblio partiéndome la caja con sus entradas antiguas. Y luego me extrañaba de que no me había cundido el estudio. Yo creo que alguno de mis cates y suspensos llevan la firma de Bichejo.
-CULPABLE de mi adición a la blogoesfera. Porque empecé leyéndola sólo a ella, pero después caí en las garras de su blogroll, descubrí otros blogueros estupendérrimos y se convirtió en mi base de operaciones para saltar de blog molón en blog molón. Y ahí ya, para qué queremos más, si antes mi estudio se resentía, qué os voy a contar después de eso...
-CULPABLE de mi estreno como bloguera activa. Y es que yo al principio era una inofensiva lectora en la sombra. Un día de verano me dio un parrús, abrí mi propio blog y antes de que me volviera el sentido común y decidiera cerrar el chiringuito Bich se apuntó como mi primera seguidora. Y claro, a ver quien es la guapa que echa la persiana después de eso, ¿sabes? así que me puse a naufragar por Internet y a dar la brasa al personal con mis tontadas. Total, que si tenéis alguna queja por aguantarme, ya sabéis quien es la responsable; la cumpleañera.
-CULPABLE de que la gente de mi vida en 3D se crea que estoy loca por emplear descripciones geniales como, precisamente, "gente de la vida en 3D", "hacerse un Bich" o afinados términos psiquiátricos al estilo de "oligolérdico". Todas palabras llegadas a mis conversaciones por cortesía del blog de Bichejo.
-CULPABLE de que quiera leer más libros de lo que me daría tiempo en tres vidas como la mía. Y es que yo me paso el día arreglando mis desastres cotidianos y los mini-ratitos que me quedan libres los reparto entre la literatura y los blogs. Luego llego al de Bich con sus millones de reseñas de títulos geniales y pienso: "ese me lo apunto. Y ese. Y ese. Y ese". Y vamos, que mi lista de lecturas pendientes ya va por tres folios. Y subiendo.
-CULPABLE de que la cada vez más desinflada blogoesfera no termine de pincharse del todo. Estamos por aquí unos cuantos que nos resistimos como gato panza arriba a que este mundillo eche el cierre definitivo y Bich está entre ellas. Y se agradece la compañía, la verdad.
Por todo ello, vistos los hechos y analizadas las pruebas, este jurado condena a la acusada, doña Bichejo, conocida popularmente como Bich, a pasar un ESTUPENDÍSIMO cumpleaños, a disfrutar a tope en blogoesfera y en el mundo en 3D, a invitarnos a todos sus lectores a una copita de cava virtual para brindar por ella y a no cambiar nunca, porque así nos mola mogollón.
¡¡FELIZ CUMPLE!!
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