No me interesa la decoración. En mi superguarida tengo cuatro cosas funcionales para dormir, sentarme, trabajar y colgar la ropa. No decoro las paredes con nada excepto que signifique algo para mi. Lo único que llama mi atención en el ámbito mobiliario es cualquier contenedor tipo baúl o taburete vacío donde guardar en secreto los millones de cachivaches inservibles que mi síndrome de diógenes no diagnosticado me impide tirar a la basura. Así que la única casa que me podría hacer ilusión amueblar sería tipo esta.
Si no sois de mi quinta no reconoceréis las imágenes de esta peli en la que un Tom Hanks niño se vuelve milagrosamente adulto. En un mundo de mayores se comporta como un chaval y, entre otras muchas peripecias, decora su apartamento con una cama elástica, máquinas recreativas y todo tipo de cosas molonas preadolescentes. Como yo lo era cuando vi la peli, para mi era el piso de mis sueños.
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