viernes, 25 de septiembre de 2026

Ni pan

 


Ya lo conté por aquí, creo. Yo no huelo casi nada. Desde siempre, además. El último recuerdo de percibir un aroma fuerte lo localizo en mi infancia, a los ocho años, diría. Como todo lo que ocurre desde pequeña, te acostumbras, no notas la falta de lo que nunca has experimentado. Nadie sabe lo que es la sed hasta que ha bebido.

Además nunca busqué solución, porque no creía que la tuviera. Algunos nacen ciegos, otros sordos. Yo sin olfato. Suponía que tenía que vivir así e incluso ocultarlo. Porque suena como ridículo decir que no hueles, ¿no? Todo el mundo huele y no hay manera de demostrar que tú no, parece que te lo inventas para llamar la atención. Puedes comprobar que alguien no ve o no oye, ¿pero que no huele? ¿Cómo averiguas eso?

Recuerdo no pensar nunca en mi ausencia de sentido olfativo excepto cuando leía. En los libros se nombran muchos olores porque, efectivamente, deben de ser muy descriptivos para caracterizar ambientes, emociones, relaciones, primeras impresiones, recuerdos. Un olor expresa mucho, por lo visto. Para mi ni idea, claro.

Me daba pena perderme todas esas sensaciones, pero en el fondo no mucha porque, bueno, no sabía lo que me perdía en realidad. Así que sólo había un aroma que me moría por percibir: el de pan recién hecho. Quizá porque creo que será parecido al sabor, a la sensación tierna y cálida de morder un panecillo que acaba de salir del horno.

Y nada, que qué pena, ¿no? Ni siquiera olor a pan. Ni eso.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Inocente, inocente

En ese séptimo círculo del infierno que son las app de ligoteo se cumple más que en ningún otro sitio eso de la que realidad supera a la ficción. Leo cosas tan absurdas, surrealistas y disparatadas que me dejan tan ojiplática que muchas veces pienso que estoy dentro de un experimento sociológico o de una cámara oculta. Las que más gracia suelen hacerme son las que tienen que ver con arte y aficiones como leer o escribir.

Todavía me acuerdo de ese notas que en una primera (y última, por supuesto) cita me afeó que no hubiera leído no sé qué libro, para él conocidísimo y que a mi ni me sonaba. En su intento de tirarse el pisto de intelectualoide quiso citar un extracto de dicho título, se hizo un lío, no se acordaba y terminó confesando que él, en realidad, tampoco lo había leído. Que ya es triste ir de listo y culto sin serlo, pero que no seas capaz de mantener el personaje más de 50 segundos... en fin, no sé ni qué decir.

Tampoco supe qué contestarle a ese que para intentar encontrar aficiones y gustos en común, cuando le dije que yo escribía, me respondió que él también. Para añadir tras una pausa: informes en un trabajo de ingeniería. Y no, no era una broma para hacerse el gracioso ni un sarcasmo. O ni siquiera le llegaba para entender que me refería a escritura creativa o le dio igual lo tonto que sonaba mezclar churras con merinas para fingir un interés compartido. Que me daba miedo que después siguiera la lista: yo también ando, yo también respiro, mi corazón también bombea la sangre por mi sistema circulatorio...

Y como a la tercera va la vencida, ahora ha llegado un menda que los supera a todos. Pone en un mensaje que su fin de semana clásico es "karaoke y libros escritos" . Palabras textuales suyas, lo prometo. Esa curiosa elección de términos ya me escama (lo libros son escritos, NO ORALES, es lo que tiene) y cuando le repregunto suelta: "he publicado 5 libros de 150 a 260 páginas". Os juro por Snoopy que es su única contestación literal, no quito ni pongo nada. En la tercera respuesta de un chat de ligoteo (en ese marco, INSISTO) escribes eso sin más detalles ni contexto. Y yo me pregunto:

-¿Es un bot de venta de enciclopedias breves que se ha infiltrado en la app y quiere endosarme algo?

-¿Estoy hablando con algún tipo de inteligencia artificial mal entrenada que se ha chinado como cuando trolearon a Grok de Twitter para que se volviera nazi, pero en versión sector editorial?

-¿El usuario al otro lado de la pantalla es un humano con algún tipo de trastorno del espectro autista que le impide comunicarse en estándares de normalidad?

Y la pregunta más importante: 

¿Es esto una cámara oculta? ¿Y dónde está Juan y Medio con mi ramo de flores?

lunes, 31 de agosto de 2026

Sacrificarse en el altar de la dignidad

Por mucho que Eloncio la haya roto y esté hecha un cuadro, la única red social en la que paso algo de tiempo es Twitter. Tik Tok no he sido capaz ni de intentarlo y con Insta estoy haciendo algo de esfuerzo porque intuyo potencial, pero, colegas, qué agobio. No termino de entender la movida de reels y stories y me resulta imposible leer sólo lo que me interesa. No hay forma humana de escapar del algoritmo tirano y, la verdad, me agota, porque además es un exagerado. Se me ocurrió ver hasta el final un vídeo de cocina y en qué hora, hijos míos. Lleva MESES bombardeándome con recetas de pasta con tal cansinez que ahora es oler un gnoqui de refilón y sentir una arcada. En serio, un horror.

Aún así lo prefiero a la nueva moda. No sé qué le habrá parecido escuchar a mi móvil, pero los ataques masivos actuales son con contenido de temas amorosos. Insta me dispara a discreción peña quejándose de lo mal que le van las relaciones románticas, quedadas de solteros, publi de nuevas app de ligue y muchos, muchísimos, gurús de citas. En serio, Mark, por piedad, por misericordia, por compasión... ¡¡DÉJAME EN PAZ!! ¿Cuántos vídeos de pandas tengo que ver completos para que cambies el rollo? Estoy al límite de mis fuerzas.

Aún así, entre tanta morralla siempre se encuentra algo de material para el blog y sacamos algo positivo. Por ejemplo, vi que uno de estos profes de ligoteo hablaba sobre tomar la iniciativa en el cortejo, diferenciándolo de arrastrase o ser un pesado y me recordó a esto.

 

En ese clasicazo que es ya Diez razones para odiarte, al prota de la peli (todo un malote) no le duelen prendas al marcarse esta actuación graciosa, tierna y romántica para pedir perdón a la prota. La guapísima cara del actor, ayuda, claro, pero aquí la clave es la originalidad y el salero. Y por eso no parece en absoluto que se haya sacrificado en el altar de la dignidad (como le dice el pazguatillo en el vídeo de abajo)

 

Y me hizo pensar, Porque, para mi desgracia, en las relaciones yo soy la reina del orgullo mal entendido. Cuando alguien me gusta mucho, acercarme antes de que se me acerque, escribir primero, prestarle atención, mostrar interés me parece un DRAMA. Me hace sentir vulnerable y ridícula y me paraliza. De forma objetiva lo considero lo acertado y en los demás lo veo un comportamiento perfecto, pero cuando estoy yo metida en el bullullu... bloqueo al canto. 

Y ahí aún existe la excusa de la intensidad, que agranda el pánico al dolor del rechazo. Pero me ocurre parecido en los nuevos coqueteos, en los que no tengo claro todavía ni mi propio interés. Y entonces dar pasos, hacer esfuerzos por alguien que aún no ha demostrado merecerlos me cuesta un mundo. Ahí no ya por orgullo, sino por pereza. No hay incentivo, no hay emoción y pienso... ¿a santo de qué voy yo a hacer nada por este advenedizo?

Y me parece oír el rechinar de dientes de los gurús del ligoteo al otro lado de la pantalla del algoritmo.

sábado, 29 de agosto de 2026

Agotada

Solía pensar que mi vida era como una cinta de correr, en la que andaba, andaba y andaba sin llegar nunca a ningún parte. Últimamente siento que se parece más como unas escaleras mecánicas en contradirección, subiendo por las que bajan. No estoy estancada, me arrastran hacia atrás. Por eso me noto cansada. Cada vez más. Sobre todo porque las pocas fuerzas que me quedan no logro decidir en qué concentrarlas. No hay viento favorable para el que no sabe a donde va.

Y entonces llegan canciones que te disparan al corazón: "pareces cansado y aún no ha salido ni el sol"


   

Esta es la historia de un sábadoDe no importa qué mes yDe un hombre sentado al pianoDe no importa que viejo café
Toma el vaso y le tiemblan las manosApestando entre humo y sudorY se agarra a su tabla de náufragoVolviendo a su eterna canción
Toca otra vez viejo perdedorHaces que me sienta bienEs tan triste la noche que tu canciónSabe a derrota y a miel
Cada vez que el espejo de la paredLe devuelve más joven la pielSe le encienden los ojosY su niñez viene a tocar junto a él
Pero siempre hay borrachos con babasQue le recuerdan quién fueEl más joven maestro al pianoVencido por una mujer
Ella siempre temió echar raicesQue pudieran sus alas cortar
Y en la jaula metida la vida se le ibaY quiso sus fuerzas probar
No lamenta que dé malos pasosAunque nunca desea su malPero a ratos con furia golpea el pianoY hay algunos que le han visto llorar
Toca otra vez viejo perdedorHaces que me sienta bienEs tan triste la noche que tu canciónSabe a derrota y a miel
El micrófono huele a cervezaY el calor se podría cortarSolitarios, oscuros, buscando parejaApurándose un sábado más
Hay un hombre aferrado a un pianoLa emoción empapada en alcoholY una voz que le dice; pareces cansadoY aún no ha salido ni el sol
Toca otra vez viejo perdedorHaces que me sienta bienEs tan triste la noche que tu canciónSabe a derrota y a miel

miércoles, 26 de agosto de 2026

Tags

 Como dirían en el antiguo Twitter, etiqueta a alguien.

 

sábado, 15 de agosto de 2026

Escapar de la isla de los lotófagos

Bueno, pues igual el eclipse del otro día ha empezado a hacer su efecto. Primero porque fue una pasada verlo, claro (y no voy a abundar en esto, tranquis, ya hay millones de vídeos en las redes con la misma turra). Y segundo, porque, al menos, parece que he despertado.

Y es que yo estaba en mi propia versión moderna de los cantos de las sirenas de Ulises. pero ni con seres mágicos, ni con musicalidad melodiosa, ni con bienestar alguno. Era más parecido a esta especie de trance aprisionador que explica tan bien una de las pelis de Percy Jackson



De nuevo, en mi versión de ese encierro no había máquinas tragaperras ni flores de loto. En realidad, tampoco había ni diversión ni disfrute. Ni siquiera entretenimiento. Me caí en las arenas movedizas de las pelis romanticonas de serie T (muy muy por debajo de las malísimas de serie B) y durante días (¡DÍAS!) no fui capaz de salir de ese pozo infecto.

Sin ánimo de ofender a sus creadores, ¿eh? Pero hasta ellos tendrán que reconocer que esas producciones son la basurilla del audiovisual. No tienen ni frescura, ni profesionalidad, ni ilusión. De actores con talento y buenos diálogos, ni hablamos, claro. Son historias convencionales sin atisbo de originalidad, calcadas unas a otras, soportadas por los mismos personajes cliché con el mismo tipo de relación entre ellos y que acaban siempre igual. Y sin una pizca de gracia ni de ternura para intentar salvarlas un poco. Vamos, lo que viene siendo truños de manual.

Y yo pensaba todo eso mientras durante días me tragaba un bodrio tras otro tras otro tras otro. En parte, como ya me pasó con los zurullos literarios, impresionada con los niveles de cutrez que se pueden alcanzar de manera profesional. Pero también en parte porque estaba como hipnotizada, hechizada, en trance. Enganchada a una tarea de nulo esfuerzo cognitivo, sin peligro de suscitar ninguna reflexión ni pensamiento posterior. En encefalograma clave continuo.

Supongo que el truco de la efectividad de esta prisión radica en que, en realidad, no quieres salir. En que prefieres patalear en las arenas movedizas antes que saltar fuera y enfrentarte al león que te persigue por la jungla o al sol incandescente que te abrasa la piel en el desierto. Imagino que lo que necesitas es meter la cabeza en el agua y sentir ese silencio sereno y esa ausencia de peso que se nota al bucear.

Días estuve confinada allí hasta que alguna fuerza logró catapultarme al exterior. Quizá el impulso eclipsolar. Quién sabe. Pero menos mal, porque si no ya me veía como la anciana Rose del Titanic. Han pasado 84 años...

martes, 11 de agosto de 2026

Impulso eclipsolar

Bueno, pues ahora sí que sí. Ya no queda duda posible. La campaña whahever it takes en versión esotérica va a llegar a su máxima expresión por el acontecimiento de mañana.Y es que no sé si os habréis enterado (porque apenas se ha hablado de esto en TODAS partes), pero mañana hay un eclipse total. Según fuentes de conocimiento SUPERFIABLES como películas y libros de fantasía, este es el evento con más poder místico y mágico del universo. Vaya, que todos esos hechizos de las series de vampiros vinculados a la fuerza de la luna llena se quedan en una broma comparados con esto. Y por eso precisamente hay que aprovecharlo.

Como nos han dado la turra infinitamente con lo de las gafas de protección y el lugar para observar, pero de lo IMPORTANTE nadie ha dicho nada, no tengo claro si es necesario o no un sacrificio humano para catalizar la potencia del acontecimiento astronómico. Tampoco dicen ni pío de beber sangre en ninguna copa de oro del antiguo imperio azteca ni algo por el estilo, así que de momento esos detalles los vamos a dejar aparcados.

En esencia, para la campaña sólo me voy a quedar con el impulso, el empuje, el titánico poder que se le confiere al episodio. Voy a concentrarme en creer que toda ese torrente mágico va a dirigirse a cambiar mi vida de una santísima vez. Como la sorpresa del roscón, pero a lo bestia.

De momento, el magno episodio aún no ha ocurrido y ya ha conseguido la propulsión necesario para arrancarme de la cabeza una idea de escritura que medio me gusta, algo que hacía mucho mucho que no pasaba. Creo que voy a empezar de momento con entradas de la etiqueta "No me lo creo ni yo" y si luego me veo suelta, quizá hasta lo pase a un formato más largo. Así de animada me tiene el evento, amiguis. Poca broma.

Si es que además todo son señales. Fui en mi cumple a un restaurante oriental y en la galleta de la suerte que te regalan al final de la comida, me salió este mensaje de la foto. 

No hay más preguntas, señoría.

domingo, 9 de agosto de 2026

YoutubeTurra, un análisis en profundidad

Bueno, pues lo de la YoutubeTurra no ha mejorado ni un poco desde que lo conté por aquí la última vez, pero yo lo llevo mejor por un simple afán científico. Ahora cada vez que algo me irrita o me desespera hasta el extremo, trato de buscar datos objetivos, algún parámetro cuantificable que me permita medirlo. Y así, si logro detectar una pauta, adivinar el patrón, a veces desactivo la rabia, al comprobar que esa dinámica no tiene nada que ver conmigo.

Un buen ejemplo de esto es la maravillosa revolución de mis hormonas, que quieren vaciar de óvulos mi útero cuanto antes para montar un gimnasio. El descanso entre periodo y periodo se me acortó tanto que me parecía estar TODOS LOS DÍAS de mi vida con la regla (los preparativos previos y las festividades posteriores), lo que es una auténtica tortura china. Luego me paré a apuntarlo bien cada mes y contarlo con precisión y resultó que me viene cada tres semanas. Es mucho y apenas tengo descanso entre una y otra vez, pero al menos sé cuando esperarla y no es TODO el tiempo. Racionalizarlo de forma objetiva me ayuda a aguantar ese infierno rojo.

Pues un poco lo mismo con la publi en Youtube. Me desesperaba que apenas había un poco de vídeo entre millones y millones de anuncios repetidos, así que se me ocurrió medir el metraje que se ofrece seguido entre uno y otro y es... 4 minutos. ¡¡4!! Eso, claro, siempre que no se te ocurra hacerlo avanzar o retroceder, porque tamaña ofensa conlleva una sanción de 2 spots más, por listo. Evaluada esa locura de frecuencia, puedes optar por dejarlo por imposible y abandonar o aguantar semejante turra como la guerrera cabezota que eres, pero al menos lo habrás decidido tú y no te habrá echado esa gigantesca avalancha de mierda publicitaria.

Y ya que tenía puesta la bata blanca de investigadora, seguí desmenuzando información. Como continúo negándome aceptar ni una cookie ni media, mi algoritmo no tiene ni idea de quién soy. Duda entre un adolescente afroamericano de Massachusetts, una antigua atleta rusa de gimnasia rítmica retirada y adivina qué más, así que no sabe muy bien qué anuncios mostrarme. Por eso me extraña lo que elige de un tiempo a esta parte.

Desde luego, siempre le han preocupado mis ingresos, porque si me vuelve a repetir una vez más algún curso de trading o como conseguir un trabajo en remoto con 3000 euros de sueldo, me corto las venas. Si es que hasta ellos mismos admiten que están siendo pesados, pero que la constancia es la clave, dicen. No, mira, José Manuel, me invento ese alias porque después de 5 millones de anuncios no me he quedado ni con tu nombre, así que mucho menos me voy a apuntar a tu formación. Es más, de lo que tengo ganas es de que cojas todas esas ganancias que según tú has conseguido en Bolsa, te compres una isla desierta y te dediques a beber cocolocos en ella en vez de darnos a nosotros la turra. Si después de un trillón de repeticiones no me he decidido, no lo voy  a hacer a la siguiente. De verdad, déjame vivir, tronco.

Pero el algoritmo debe de estar más preocupado por mis finanzas que nunca, porque a lo de los ingresos ha añadido modos de cancelar mis deudas. Débitos a partir de 8000 euros, además, así que deduzco que Zuckerberg y compañía piensan que soy adicta al crack, ludópata y de ahí pa'arriba. Y por si lo de la condonación no me sale bien, me desespero y quiero quitarme de en medio, también me fríen a publi de seguros de vida. Por lo menos que mi pufos no pasen a mis herederos. Bien visto, tecnoligarcas, no se os escapa una.

De las gafas milagrosas que te adivinan la miopía y la caminata de 20 minutos de taichi en silla que misteriosamente son los mismos minutos y el mismo locutor de IA que te enseña unas normas de oratoria olvidadas por completo en su mismo anuncio... Ya de eso, hablamos otro día.

lunes, 3 de agosto de 2026

Capitanes Tiquismiquis

Pensaba que me había pasado de todo en ese horror de los horrores que son las app de ligoteo, pero parece que no. Se ve que ese inframundo putrefacto es como la actualidad española, que tiene una capacidad infinita para superarse, sorprender y alcanzar cotas de surrealismo, pasmo y desconcierto colosalmente gigantescas. Sin exagerar.

Y sabríais que no exagero si vierais el tamaño de mi documento LOL, donde apunto las cosas horribles/absurdas/surrealistas que me pasan on line. Siempre me sorprende lo cansada que me siento respecto a este tema, hasta que chequeo el número de megas que ocupa este txt. Porque, por suerte, esas cosas horribles me importan tan poco que se me olvidan a los dos minutos. Por eso las recopilo, para verlas allí amontonadas una detrás de otra y poder explicarme de donde viene todo este agotamiento.

En fin, no me voy a meter en harina, que me deprimo. Pero sí que voy a hacer una encuesta a partir de la última que me ha ocurrido y que ha sido ya... No sé ni qué palabra usar, me faltan calificativos. La pregunta es: ¿Os han rechazado alguna vez por algo bueno, por alguno de los rasgos que os gustan de vosotros mismos, por algo que consideráis una fortaleza propia? Porque es como raro, ¿no?

Primero no te explicas como a alguien puede no gustarle algo que a ti te encanta en ti y en los demás, una característica a la que no le ves nada malo, una green flag de manual. Que piensas: ¿de qué planeta vienes?

Y después te alegras porque has esquivado una bala. Si a él no le gusta eso es porque tampoco él es así, ni lo valora, ni ve todo lo positivo de esa característica. Con enorme probabilidad será lo contrario, algo que a ti no te gusta, así que cuanto antes y cuanto más lejos mejor. ¡Quita bicho!

Y más tarde en otra vuelta de tuerca mental se te ocurre que, si además de por todas tus cosas malas, también pueden darte carril por lo bueno, ¿qué más te puede pasar? Es ya como rizar el rizo, ¿no?

Me recordó a lo que decía Richard Gere cuando se divorció de Cindy Crawford (no encuentro la noticia para linkarla porque fue en el Pleistoceno superior), que la supermodelo era DEMASIADO GUAPA para él. Que ella debía de pensar al leer las entrevistas en prensa: "Madre mía, el Capitán Tiquismiquis este..."

viernes, 31 de julio de 2026

Comunicado explicativo

Toc, toc (Ruido de golpecitos con la mano al micrófono) 

Probando, probando, 1, 2, 3... ¿Se me oye?

Cof, Cof (Tosecita, carraspeo, aclaración de garganta)

Comunicado rápido. Sí, me fui de vacaciones sin actualizar y sin dejar nada programado. Perdón.

Luego playa, arena, sol, olas y demás dificultades insuperables me han mantenido alejada del teclado y cuando por fin he reunido fuerzas para enfrentarme cara a cara con mi compu... ¡ZAS! La loca actualidad, que no me suelta el brazo.

Porque vamos a ver, almas de cántaro: ¿cómo queréis que me concentre en juntar letras con Mundiales épicos que se ganan en el último segundo seguidos de conspiranoias galácticas sobre amaños futbolísticos globales? ¿Con incendios devastadores que queman media España y sacan de sus casas a la tira de peña? ¿Con simulacros de invasiones que traen a muchos miles de personas del otro lado del mar para sembrar el caos? 

Hijos míos, es que así no se puede. Como ya he dicho en muchas entradas anteriores (soy consciente) sólo nos falta la llegada de los extraterrestres para cerrar la temporada. Hoy más que nunca somos el Netflix de los marcianos. De verdad de la buena, que no se me ocurre que puede ser los siguiente que tengan preparados los guionistas de este siglo, que deja a los de Perdidos en  simples aficionados con las neuronas de la creatividad fritas.

Así que, después de dos días intentando escribir, lo dejo por imposible y paso sólo a saludar.

Espero que, a pesar de todas estas emociones fuertes, estéis pasando un buen veranito lo más alejados posible de los informativos y noticias. Y poco más. porque en este par de minutos ya habrán pasados otros dos millones de eventos planetarios históricos de los que tengo que ponerme al día. Así que cierro comunicación, corto y cambio.

A cuidarse, chavalada. Y como siempre, por la sombra, bombones.

viernes, 17 de julio de 2026

Cambio de perspectiva


 

Tú pensando que te trataban como a un sospechoso sin pruebas y la pobre pequeña IA perdida tratando de encontrar a alguien de su tribu. 

domingo, 12 de julio de 2026

Autoengaño lunero


Un poco de autoengaño para enfrentar la semana

 

miércoles, 8 de julio de 2026

Whatever it takes por escrito

Bueno, compañeros del metal, se acabó lo que se daba. No me queda otra. En una ampliación a la desesperada de la campaña whatever it takes, van a volver las entradas de la serie "no me lo creo ni yo". Y es que ya está bien, como dice Nana, no llevé tres años la puñetera mascarilla para esto.

De verdad os lo digo, vivir no es respirar.



Y yo SÍ salgo. DESDE LUEGO que salgo. Yo entro, salgo, vengo, voy, subo, bajo... pero no PASA NADA. Todo lo que hay es hueco, intrascendente, vacío. Todo de cartón piedra, nada de verdad.
Así que como lo terrenal no funciona, recurro a lo metafísico, a la magia, al misterio. Ya he quemado palo santo y cáscara de naranja. He limpiado auras y neveras. Ya he congelado nombres y me he dado baños de sal. He hecho feng shui capilar. Y ya he intentado manifestar en positivo, pero se ve que por vía oral no sirve y que hay que hacerlo por escrito, según esta chica. 




Así que, como la Carta al Universo no me funcionó tampoco mucho, voy a hacerlo a mi manera. Voy a colgar aquí mis entradas de "no me lo creo ni yo" con lo que me vaya apeteciendo. A imaginarme una vida chachi que no deteste tanto. Y a ver si hay suerte. Y si no, al menos consigo material para el blog, que algo es algo.

Y, por dejar algo tranquila a mi yo racional, me quedo con que el manifesting tiene algo de base científica. Eso dicen



Pues vamos a ello. 



¡¡¡JERONIMOOOO!!!

domingo, 5 de julio de 2026

Condenada al pasmo ininterrumpido

Dicen que el infierno es el fuego eterno y el tormento de las llamas y toda la pesca, pero yo no lo termino de ver. Yo creo que como el cielo, es personalizado, con lo que más le vaya a uno para bien y para mal. Es decir, para mi el paraíso se parecería a una papelería lleno de bolis y libretas chulis con barra libre de chocolate y en el averno lejos de hacer calor... haría mucho frío. Y por lo que parece, he empezado a pagar por mis pecados ya en vida.

Porque tengo frío SIEMPRE. En invierno porque es invierno y es lo que toca, por mucha calefacción y cinco millones de trillones de capas de ropa que me pongo. Y entonces llega el verano y sus olas de calor extremos y pienso, ya está, se acabó, ahora imposible pasar frío y entonces...




Por favor, por misericordia, POR COMPASIÓN, aleja de mi este cáliz, estoy harrrrrrrta de no separarme del forro polar en mi curro sea el día que sea, del mes que sea, de la estación que sea. Un momento de descanso, de calidez, de temple. Un poco de piedad para esta tembladora perpetua.

Y si esto es un adelanto de mi infierno particular, espero que sea como la prisión preventiva, que después se te descuenta el tiempo que has pasado en la trena de la condena total. Pues ya podéis ir apuntando: cuatro decaditas menos a restar del pasmo eterno.

martes, 30 de junio de 2026

ATT: la vida

 Friendly reminder

  


Sin otro particular, le saluda atentamente:

 

Speedy 

jueves, 25 de junio de 2026

Botón nuclear flequillo

Para lo abajo que está el estilismo capilar en mi escala de prioridades, lo cierto es que en este blog mi pelo, su rebeldía y sus cambios han salido mucho. Os he contado cuando lo tenía largo, corto, cuando lo teñí primero de moreno y luego de otros colores. Hemos comentado, incluso, hasta el fenómeno paranormal conocido como LA RASTA. Bien, pues aquí se viene un nuevo capítulo.

Vosotros no lo sabéis porque apenas doy la turra por aquí (guiño, guiño, codazo) pero mi momento vital es manifiestamente mejorable. ¿Y cuál es la receta estándar para crisis personales varias? Cambiar de imagen y, en concreto, de peinado. Así que en una ampliación del lema whatever it takes, he ido de excursión a la peluquería.

Y después de años de cambios... lo teníamos complicado para innovar. Ahora entre descanso de tinte y canas incipientes no tengo la melena ni amarilla, ni marrón, ni negra, sino de un (cuanto menos sospechoso) color gris oscuro, así que eso no lo hemos tocado para no liarla más. Los largos y los cortes fantasía ya los habíamos probado todos, así que hemos gritado "¡el que tenga miedo a morir que no nazca!" y hemos pulsado el botón FLEQUILLO.

Sí, amigos, por primera vez desde los 13 años tengo pelo cubriéndome la frente y, con la mano en el corazón os lo digo: no sé cuanto tiempo voy a aguantar. Llevo ocho horas y ya oigo gritarme a todas la horquillas y pinzas del planeta Tierra si pueden ayudarme en algo. Así que bueno, el tema está chungo, pero no perdamos la esperanza.

Todo sea por el feng shui capilar 

domingo, 21 de junio de 2026

Bomba atómica teatrera

Hace mucho que no cuento por aquí mis andanzas teatreras porque ahora son andanzas improvisadoras, más difíciles de contar debido a la locura total. El caso es que justo estos días me toca hacer frente  a una bomba atómica artística, un poco mezcla de los dos. A ver si lo consigo explicar.

Hay gente que describe a sus mejores amigos como aquellos a los que ayudaría a esconder un cadáver sin hacer preguntas. Bueno, pues hace nada me ha llegado a mi el equivalente a esa petición en el ámbito teatral. Alguien me ha pedido que haga una sustitución en un montaje de teatro... a una semana del estreno y sin ensayar ni una sola vez con el resto del reparto, que llevan trabajando el texto desde septiembre. Siete días para aprenderme el papel (¡¡AHH!!), cero para coordinarte con el resto  en movimientos y escenografía (¡¡DOBLE AHHH!!).

Quien ha estado tiempo metido en movidas artísticas sabe que antes de los estrenos pasa de todo y que muchas veces ocurren este tipo de emergencias, alguien en el ultimo momento no puede ir y hay que buscar un apaño. Quien más quien menos ha necesitado este tipo de favores alguna vez. Y los favores hay que devolverlos.

Quid pro quo, Clarice...




En concreto a la persona que me lo ha pedido yo no le debía una, le debía un millón, así que ahí me habéis visto los últimos siete días estudiando el texto en el bus, en los descansos del curro, antes de dormir, al levantarme... para intentar llegar a tiempo. Y bueno, podría decir que eso más o menos lo tengo controlado. Ahora me da miedo todo lo demás.

Que hay muchas personas en escena, en conversaciones multitudinarias en las que no sólo puedo equivocarme yo, sino los demás, con la consecuencia de que yo cortocircuite y monte un lío. Que sé el nombre de los personajes, pero no sus caras, porque no les he visto nunca, así que no descartemos que le conteste a uno, pensando que es otro. Que tenga un blancazo de nervios porque... bueno, el escenario impone y yo no he hecho ni un solo ensayo.

Pero sobre todo me da miedo mezclar técnicas. Hacer teatro de texto es una cosa e improvisar otra totalmente distinta y yo he estado practicando lo segundo los últimos años. Es otra vibra encima del escenario, otra actitud, otro tren de pensamiento que a mi ahora se me escapa porque es lo que tengo más entrenado. Ahora me cuesta sujetar los caballos, decir mis líneas de forma literal, no adelantarme... y eso es lo peor que puedes hacerle a peña que ha estado ensayando meses.

Así pues, se hará lo que se pueda y que sea lo que tenga que ser. La suerte está echada. Es probable que no sólo me lleve tomatazos del público sino de mis propios compañeros de reparto, desesperados porque la sustituta se la ha liado parda.

Pero con la mejor intención, que quede claro.

viernes, 19 de junio de 2026

Pues eso


 

sábado, 13 de junio de 2026

Estar "DE QUE" no

"Casi todos luchan cuando tienen alguna esperanza de ganar, por pequeña que sea. Y se les llama valientes. Son pocos los que siguen luchando cuando no queda esperanza. Y se les llama guerreros"

(Hermanastra)

Esto es lo que pasa en plan telegrama.

Me pegué dos décadas luchando con todas mis fuerzas para mejorar algo mi vida profesional, porque pensaba que lo personal dependía de los astros y yo no tenía ningún control allí. Por lo que se ve, en el terreno laboral los astros también ejercían bastante influencia y "estaban  DE QUE no", así que semejante esfuerzo sólo me trajo mucha frustración y un agotamiento extremo. Con la perspectiva del tiempo veo que debí pasar a un plan B mucho antes de desfondarme por completo, pero bueno, que si la falacia del coste hundido y el orgullo magullado y bla bla bla, era difícil darse cuenta en el momento.

Total, que 20 años después soy una persona extenuada al máximo que no sabe qué hacer con su vida. Nada (profesional) me suscita una mínima microscópica ilusión. Lo único que sé es que quiero tranquilidad y que no estoy dispuesta BAJO NINGUN CONCEPTO a volver a dedicar ingentes esfuerzos a algo que no me garantice resultados. Y como con esto de la IA puñetera no sabe qué va a pasar pasado mañana ni el propio Elon Musk, pues aquí estamos, quietos en la mata.

Así que descartado lo profesional, que me importa un bledo, sólo me queda centrarme en lo personal, para comprobar que, como ya intuía hace 20 años, depende de los astros y yo no tengo ningún control sobre ello. Porque, amiguis, o esto es una cámara oculta y en cualquier momento sale Juan y Medio con un ramo de flores a llamarme inocente inocente, o, en efecto, todas las constelaciones de estrellas del universo "están DE QUE no", también en esto.

Y no podréis reprocharme que no he probado todo. Como años del "pasa del tema y relájate, llegará cuando tenga que llegar" no funcionaron, intenté ser más proactiva. Me apunté a MÁS (siempre he hecho muchísimas) actividades nuevas, usé apps que no van nada conmigo, pero que parecen ser el único camino, fui paciente, comprensiva, rebajé expectativas, abrí la mente, bajé el listón. Pero hijos míos, de donde no hay, no se puede sacar. No es una cuestión de exigencia. Y os voy a poner un ejemplo para que me entendáis.

Acudo a un sitio chulísimo, con gente majérrima a hacer algo que me encanta. 10 sobre 10 al plan, increíble. Coincido allí con 15 personas, cinco de los cuales son chicOs. Yo, hetero incorregible, me encuentro este panorama: un chico casado, un chaval trece años menor que yo, un señor de 86 tacos, un compi con el que comparto el mismo crush (George Clooney) y un muchacho que lleva una cresta en la cabeza más grande que la del casco de los soldados de la Roma antigua. Todos MA-JI-SI-MOS, pero, ¿me explico? No es que yo pida mucho, es que ninguno de ellos está en mi círculo, que diría el Zorro. 

Esto no pasaría de ser una casualidad anecdótica si no me ocurriera EXACTAMENTE IGUAL en cada cosa que empiezo. Ojalá fuera de verdad una cámara oculta para enseñaros las imágenes y que comprobarais que no es cosa mía, que es de los astros, que están "DE QUE NO".  Y esto solo en la primera fase, que luego viene lo de ser correspondido, vivir en la misma ciudad, no tener prioridades familiares incompatibles, ni enfermedades terminales... que ahí ya ni me meto, porque no quiero irme para lo hondo.

A lo que voy con este telegrama tan largo es que si el Universo no quiere, no entiendo con qué fin me mete en esta partida trucada. Qué sentido tiene gastar batería manteniendo un personaje que salta obstáculos, esquiva disparos y mata monstruos por los siglos de los siglos sin pasar nunca de pantalla. No pillo donde está la diversión. 

PARA NADIE.

lunes, 1 de junio de 2026

Yo tampoco

 

 
 
Entre Kafka yo tenemos un total de cero textos escritos hoy.  
 
¡¡VAMOSS!! 

lunes, 25 de mayo de 2026

Lo que la IA puede hacer por mi


 




And so on...



lunes, 18 de mayo de 2026

Toppings

Los toppings están bien, por supuesto. ¿Quién se atrevería a negarlo? Virutas de chocolate. Lacasitos. Trozos de Oreo. Sirope de fresa. Frutos secos rallados. Gominolas. Cereales de colores. Incluso algún elemento decorativo tipo sombrillita de cocktail.

Fantasía. Maravilla. Yo, de hecho, soy de las que ha llegado a decir alguna vez que lo mejor de los postres son los complementos. Siempre que debajo de ellos haya helado, claro.

Porque imaginaos (y de esto había una escena ilustrativa en Barrio Sésamo que ahora no logro encontrar en Youtube para linkarla) que sólo os ponen los toppings. Es decir, un plato con dos miligramos de virutas de chocolate, tres lacasitos, medio canutillo de oblea, un cuarto de Oreo. Y ya. Después no os dan la copa con dos bolas gigantes de helado de chocolate. Ni siquiera un triste cucurucho infantil. Nada.

Y tú, pasmado, preguntas: ¿No hay más? ¿Sólo es esto?

Y te contestan: ¿Te parece poco? Los toppings están buenísimos. ¿Es que no te gusta el cacao en polvo, el sirope, las galletas? No sé de qué te quejas, además. Hay gente en otras mesas que no tiene lacasitos o a los que sólo les han dado una cuchara corta y no llegan a rebañar bien el fondo del bol.

Ya... pero ellos tienen helado.

(Y no, esto no es una entrada promocional de Frigo, porque no estoy hablando de helados)

jueves, 14 de mayo de 2026

Small talk

Hay pocas cosas que se me den bien, pero, sin duda, una de ellas es lo que los modernos llaman small talk. Las conversaciones de ascensor de toda la vida, vaya. En parte por talento natural y en parte por entrenamiento. Hace ya unos años que un porcentaje nada despreciable de mi desempeño laboral consiste en esto, lo que me convierte en cinturón negro en la materia, a la vez que me satura bastante. Porque hay días que no has dormido nada, que te han roto el corazón, que las hormonas te están apretando las tuercas... y no tienes el c*ño para farolillos. Pero sobre todo por la repetición. Recibir y tener que contestar los mismos comentarios genéricos una y otra y otra vez me drena la energía, a la vez que me saca de mis casillas.

Y bueno, si esto ocurriera sólo en entornos laborales, vale que vale. Pero siento que el 99% de mis interacciones diarias son superficiales. Gente a la que apenas conozco con la que no tengo confianza y con la que, desde luego, no puedo comentar más que generalidades. Nada que me importe de verdad.

Que vosotros diréis, ¿y tu familia y amigos qué? Y esto precisamente es lo que yo venía a consultar. Alcanzadas determinadas edades, ¿no os sentís un poco como en el programa de 59 segundos, que tenéis que contar lo que sea en menos de un minuto u os bajan el micrófono? Siempre hay un bebé llorando, o alguien en el hospital o un dolor persistente o un divorcio traumático o cualquier otro imprevisto que reclama atención urgente y que impide una charla tranquila. Y sin cierta calma y tiempo, ¿cómo se va a profundizar en nada? 

Y esa sensación fuera de casa, se multiplica por infinito dentro.¿No creéis que la vejez de los padres los aleja por completo? De repente ya sólo se habla de sus medicinas, de sus dolores, de sus citas hospitalarias. Cualquier problema serio tuyo o les va a preocupar o no lo van a entender, así que se lo ahorras. Ya no cabe consultarles esa duda de la declaración de la renta, ni te pueden echar una mano con la cisterna que gotea. Tampoco les quedan ganas ni ilusión para aconsejarte en la búsqueda de coche de segunda mano, algo que años atrás les habría encantado porque el tema les chifla. Ahora sólo te preguntan una y otra y otra vez por trivialidades que a ti te importan un bledo y que respondes una y otra y otra vez respirando hondo. Porque estás del small talk hasta la mismísima pepitilla.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Sí soy


sábado, 2 de mayo de 2026

Microalmas en pena

Como la climatología y otros pincharuedas han decidido boicotearme las posibilidades de salir de excursión en los últimos puentes, he tenido oportunidad de estar algo más de tiempo en mi superguarida. Y se ha producido un hecho insólito. La he mirado, ella me ha devuelto la mirada... y el espíritu de Monica Geller se ha apoderado de mi. Esto, que sería relevante siempre, es casi milagroso en mi caso porque ya sabéis que mi casa es un vórtice de entropía. No tengo tiempo y apenas habilidad para mantenerla ordenada, lo que complica sobremanera una limpieza profunda.  

Porque yo limpiar limpio, ¿eh? Pero sobre todo donde hay superficies no invadidas por objetos o papeles, que, si os digo la verdad, son pocas. Y otras operaciones más complejas, como el saneamiento  del frigorífico, suelo hacerlas a contrarreloj, lo que me impide dedicarles una atención esmerada y posibilita sorpresas como la que me he llevado yo hoy.

Y es que resulta que en mi nevera hay piezas que yo no sabía que se desmontan y que al parecer lo hacen para, precisamente, permitir una higienización más profunda. Al no tener ni idea de esto, jamás las había retirado en tropecientos años de historia de este electrodoméstico y hoy que lo he hecho por vez primera... ya os podéis imaginar lo que me he encontrado.

Llamar suciedad a lo que allí había sería injusto, porque era mucho más que eso. Era una hermosa y estable comunidad de gérmenes, con tal grado de unidad y coordinación que casi podríamos considerarlo un organismo superior con un nivel de evolución cercana a un perro doméstico. Casi me ha extrañado que no pudiera hablar para comunicarme sus quejas.

Así que tras saludar con respeto a esa alumna aventajada de la montaña de basura de los Fraguel Rock, he procedido a desalojarla. No tanto por los gérmenes vivos, sino para dar cristiana sepultura en el vertedero municipal a los caídos en combate tras años de dura resistencia en el oscuro y húmedo interior de mi frigorífico. Imaginaos la de energía cósmica acumulada allí dentro con tanta microalma en pena vagando por el desierto helado en busca de su descanso eterno.

Armada con estropajos, bayetas, cepillos de dientes y hasta palillos, he rascado en cada rincón para liberar esos espíritus y así conseguir dos objetivos: una nevera reluciente y un poco de paz en mi superguarida. Y es que, chavales, ahora todo cuadra.

Ya os conté que acudiría a cualquier medida desesperada para cortocircuitar mi mala racha eterna. Me duché con agua con sal, quemé cáscara de naranja, paseé con el palo santo por los pasillos... Pero mi mal de ojo sigue allí, erre que erre, sin bajarse del burro. Alguien experto en auras y misticismos me dijo que quizá tenía algún espíritu en casa, llamando mi atención para ayudarle a resolver su asunto pendiente antes de transitar. Y hoy, por fin, sabemos la verdad. Que no era una, sino muchas almas infecciosas microscópicas clamando que les abriera las puertas de mi frigo para poder volar hasta el cielo de los gérmenes.

Bueno, chicos, pues el día ha llegado. Sois libres. Disfrutad de la vida eterna y tanta paz llevéis, como descanso dejáis. Pero por favor, por favor, por favor, por favor, llevaos también con vosotros mi mal de ojo. Me lo merezco por la paliza de limpieza que me he pegado. Y porque ya no puedo más con el shit happens de la vida.

Ozú.

jueves, 30 de abril de 2026

Carestía tuitera

Yo soy una usuaria de Twitter tan colosalmente improductiva que ni siquiera se me debería permitir autodenominarme usuaria. Lectora sería más ajustado. Impávida observadora cual abuelete admirando obras en la calle, quizás. Pero vaya, activa, lo que se dice activa, no soy. Sin embargo, mi dedo retuiteador es implacable. O era, debo decir.

Porque he estado haciendo arqueologia tuitera como un nuevo enemigo en busca de palabras comprometedoras en mi historial y lo que me he encontrado es un páramo creativo. No sólo de posts propios, que sigo sin escribir, sino de creaciones de otros, que apenas reproduzco ya. Y es que colegas, ya me lo parecía a mi y con este repaso lo he constatado, la red social anteriormente conocida como Twitter está hecha un rollo patatero.

Como añoro los tiempos en que allí solo se entraba para los chistes. Para hacerlos, para disfrutarlos, para mejorarlos. Luego se mezclaron otras cosas: había contenido de expertos, política, arte...y todo se combinaba de alguna forma con el humor, que siempre estaba presente. Ahora todo son gritos, discusiones, zascas, turras infumables perpetradas por la IA... pero de la gracia que había antes, ni rastro. Y qué pena, ¿no?

Total, que para combatir esa bajona, he traído aquí un recopilatorio de mis mejores retuits (relativamente) recientes. Y relativamente es la clave porque he tenido que remontarme a 2024 y antes. Con eso no os digo nada y os lo digo todo.

Así que eso, chavalotes, aquí os los dejo, para cuando necesitéis unas risas. Y ahora a disfrutar del puente, que ya nos lo merecíamos.   

¡POR LA SOMBRA, BOMBONES! 


Mi wrapped tendría hasta decimales.

 
O la del inspector Gadget 

 
Y a veces ni siquiera llego a relativamente bien

 
Esto no podemos parar de preguntárnoslo, porque siempre hay una guerra nueva. 

 
 
La UCO los ha metido en chirona a los dos para asegurarse acertar. 

 Y no poner mis barbas a remojar cuando veo que se las cortan a mi vecino.

¿Confirmamos? Confirmamos.

 
Mi plancha de pelo es prima hermana de Willy Fog 

sábado, 25 de abril de 2026

Autoconsejos vitales en píldoras. Administrar cada 8 horas

-No tomes decisiones cuando estás enfadado
-Nunca hables de negocios en un ascensor.
-No prives a nadie de la esperanza, puede ser lo único que esa persona tenga
-Cuida tu aspecto
-No pagues un trabajo hasta que estés concluido
-Cuídate de quien no tenga nada que perder.
-Aprende a decir no con cortesía y presteza
-No esperes que la vida sea justa
.No dudes en perder una batalla si eso te lleva a ganar la guerra
-No aplaces las cosas, haz lo que sea preciso, cuando sea preciso
-No temas decir no sé
-No temas decir lo siento
-Contempla el amanecer por lo menos una vez al año
-Mira a los ojos a las personas
-Gasta menos de lo que ganes
-Haz nuevas amistades y cultiva las viejas
-Guarda los secretos
-Reconoce tus errores
-Sé valiente, si no lo eres finge serlo, nadie advertirá la diferencia
-Aprende a escuchar, las oportunidades tocan muy quedo a la puerta.
-Elabora una lista con las cosas que desees experimentar, llévala en la cartera y consúltala con frecuencia.
-Cuando entres en un lado, el que sea, hazlo con determinación y confianza.
-Recuerda el cumpleaños de los demás
.Canta en la ducha
-No fumes
-Elige con mucho cuidado el compañero de tu vida, de esa única decisión se derivará el 90% de tu felicidad.

viernes, 17 de abril de 2026

Jetas monosilabeantes

En ese funesto abismo infernal que son las app de citas yo creo estar atravesando una racha especialmente mala. Supongo que habré cabreado a algún dios, quizá a Hades, para que me haya castigado con esta agónica travesía por lo que parecen, cuanto menos, las putrefactas aguas de la laguna Estigia. Porque, colegas, qué panorama. Me faltan las palabras.

Que quede muy claro que asumo como lógico que aquí cada uno tenemos lo nuestro, mucho más a partir de determinadas edades a las que ya es muy difícil no cargar con mochilas emocionales y daños previos. Pero, leñe, una cosa es que a todos haya que cogernos el punto o que tengamos circunstancias difíciles y otra el catálogo de piezas que me estoy encontrando yo. Es que me siento en una visita eterna por el museo de los horrores. ¡Qué pasada!

No voy a hacer una enumeración porque eso daría para una entrada BASTANTE LARGA que llegará cuando tengas fuerzas para escribirla (me deprimo solo de pensarlo). Por ahora, me voy a centrar en el último ejemplar que me he cruzado, merecedor de un post para él solo porque... ¡¡AGÜITA!!, amiguis, ¡¡AGÜITA!!

Para empezar... si eres una persona adulta se te presuponen una habilidades sociales básicas. Puedes ser más o menos simpático, oportuno, amable, ocurrente... Pero los mínimos MUY MÍNIMOS los tienes que controlar. Por ejemplo, debes saber que una conversación es cosa de dos y que hay que aportar algo, no sólo escupir trabajosamente dos palabras cuando es tu turno. Contestar con monosílabos a lo que te preguntan no es una charla, es un interrogatorio. Y debes tener la inteligencia emocional suficiente para notar que la otra persona insiste porque ya intuye que eres bastante zote en estas lides y no quiere dejarte en leído por soso. Así que, armándose de paciencia, te da la oportunidad una, dos, tres veces, a ver si te coscas de que te toca a ti tirar un poco del carro conversacional. Y lo único que se te ocurre es una broma tronchante sobre que eso parece una entrevista, por las preguntas. Descacharrante. Lo MEJOR que puedes decirle a alguien que ya está más que harta de esa dinámica. Lo que ocurrió cuando le explicaron el concepto "conversación" os sorprenderá... como dirían los antiguos Youtubers.

No contento con ser un jauto monosilabeante, el notas ni siquiera hace gala de una pizca de honestidad, porque le cuesta 2000 fonemas comentarte que tiene hijos. Tres, nada menos. En custodia compartida. Ya ves tú, un minúsculo detalle sin importancia que no afecta en nada al comienzo de una relación. Pues el colega tarda siglos en soltarlo. De Vietnam y los tifones lo que quieras, ahora, decirte que al menos la mitad de su tiempo está hipotecado cuidando a su prole... Eso ya, relevante no le parece. Por lo que sea.

Como tampoco considera relevante mencionar que vive en un pueblo, en lugar de tu ciudad, ni interesarse un mínimo por lo que le cuentas, ni preguntarte nada a ti. Eso sí, estima un acierto mayúsculo poner verde cada dos por tres a su ex, que además comparte tu mismo gremio laboral, así que, por lo que a él le consta, podría ser perfectamente tu mejor amiga. Un lumbreras, el pavo.
 

Total, que después de soportar lo que percibes como 100 eternidades de una de las peores interacciones que recuerdas en cualquier formato, el tío, en un arranque de magnanimidad y altruismo, dice que te hace un favor y que te da su número de teléfono. Y tú nunca has empleado negritas más negras y marcadas para contestar:

-No, muchas gracias.

Con Dios. Tanta paz lleves como descanso dejas. 

Ozú

lunes, 13 de abril de 2026

Besadores para todos

 

Pues eso, que hoy 13 de abril, Día Internacional del Beso, volvemos a recordar nuestra justa reivindicación: al que no tenga besador habitual o en prácticas, se le debería asignar uno de oficio. Todos tenemos derecho a permanecer en silencio a causa de un buen ósculo.

No hay más preguntas, señoría. Se levanta la sesión. 

jueves, 9 de abril de 2026

Nora Ephron, plátanos y autoescarnio

Me acuerdo de hace milenios, cuando los blogs aún estaban vivos y todo el mundo escribía y comentaba, que uno de los tipos de entradas más populares eran las de autoescarnio. La peña contaba los mierdones que le pasaban en plan chufla y resultaba bastante catártico, tanto para el autor como para los lectores. Daba la sensación de que después de descojonarte de ello, lo que fuera parecía menos grave.

Yo he practicado esto durante años por intuición, sin saber que esta costumbre (bastante contraintuitiva, por otra parte), está avalada por una teoría. La autora con vibes de todo menos de científica, era Nora Ephron y se llamaba la teoría de la cáscara de plátano.

Tamaña perla de sabiduría, basada en un consejo de su madre, sostiene que convertir las tragedias personales en historias narrables te transforma de víctima en héroe. Si cuentas tu propia desdicha (resbalar), tomas el control, haces reír y alivias el dolor, en lugar de sufrir la burla ajena.

Bueno, pues no sé, tendrá razón, porque si tantos lo han hecho en la historia de la literatura, el entretenimiento y los blogs será por algo, no puede ser casualidad. Lo que empiezo a pensar es que llega un momento que este efecto se pasa. Que cuando sobrepasas determinado nivel de detritus, cuando acumulas tal cantidad de ponzoña que te sale por las orejas, empiezas a dejar de verle la gracia. Y se te acaban las ganas de contarlo

sábado, 4 de abril de 2026

Chupitos de supervitaminas

No tomo café, ni bebidas energéticas ni ningún tipo de estupefaciente no recetado por el médico para dolencias concretas. Por eso, tengo que buscarme otros remedios para cuando la vida se me hace bola. Chutes tonificantes. Inyecciones fortalecedoras. Chupitos para supervitaminarse y supermineralizarse. Como estos:

-Reírse hasta que te duela la tripa
-Escuchar tu canción favorita en la radio
-Aprobar tu último examen
-Que te escriba él primero
-Una buena conversación
-Encontrar dinero en un pantalón que hace mucho que no te ponías
-Oír accidentalmente que alguien dice algo bueno de ti.
-Formar parte de un equipo
-Despertarte y ver que aún puedes dormir un par de horas más.
-El primer beso
-Hacer nuevos amigos
-Mirar un atardecer
-Tener a alguien que te diga que te quiere.

sábado, 28 de marzo de 2026

Sí puedo, pero no quiero

No lo parece por aquí porque no estoy consiguiendo contarlo, pero últimamente hago muchísimas cosas. Más que nunca, diría, y eso que en este blog han quedado constatadas épocas de enorme actividad. Algunos son quehaceres elegidos, otros derivados de los primeros que no me gustan tanto pero que me parece mal dejar y otros son asuntos a los que te apuntas por probar y que unas veces salen bien y otras no tanto. Pero vamos, entre lo que me busco y mi curro con jornada partida horribilis, si se cae el techo de mi superguarida a mi no me pilla debajo.

El 99,99% de este ajetreo lo apaño yo. Es rara la ocasión en la que alguien me ofrece un plan al que puedo unirme sin más. Casi siempre el viaje lo monto yo yo, el curso los busco yo, la iniciativa la encuentro yo y esto se traduce, con frecuencia, en que la única participante conocida soy yo. Hago muchas cosas sola y en general no me importa, porque estoy habituada. Hace la tira de años que en mi vida el tema ha fluido de esta forma, o ir por mi cuenta o quedarme en casa y para mi lo segundo nunca ha sido una opción. Así que si hay algo en lo que estoy entrenada es en hacer cosas sola.

Por eso, creo, me resonó tanto el texto de abajo. 


No digo que no haya peña poco echá pa'lante que se pierde cosas porque no se atreve a hacerlas sola. A esa gente, desde luego, turra a tope para que espabilen, que les hace falta disfrutar más de la vida. Pero para muchos otros el problema no es ese. El tema es que cuando quedas para ir al cine, la peli es, como mucho, el 10% de la experiencia. Así que ir por tu cuenta aporta el 10% de lo que buscabas yendo. Y como no estoy hablando solo de cine, no creo que tenga que poner más ejemplos para que me entendáis.

Por eso estoy un poco harta de las chapas continuas de no depender de nadie y bla bla bla bla. Algunos (muchos, me temo) llevamos toda la vida practicando, tenemos un master en eso. Por consiguiente (que diría Felipe Gonzalez en sus años mozos) voy a parafrasear a Jennifer en esa película de la que no recuerdo nada más que el diálogo de abajo.

"No he venido aquí a decirte que no puedo hacer cosas sola, porque puedo. Puedo hacer cosas sola. Pero no quiero".

Que estoy hasta la pepitilla, vaya, hablando en plata.
 

 

viernes, 20 de marzo de 2026

martes, 17 de marzo de 2026

Y tanto


 

viernes, 6 de marzo de 2026

La isla de los achuchones

Dicen que hay una epidemia de soledad masculina, que los Z y los alfa están poco interesados en lo carnal, que el sexo es cada vez más difícil de encontrar. 

No sé, puede ser. 

Pero lo que escasea, fuera de toda duda, es la ternura.

La peña se trata fatal, especialmente en asuntos ligoteriles o románticos. La teoría está clara, las palabras responsabilidad afectiva y salud mental son trending topic, pero en la práctica muchísima gente miente, desaparece sin dar una mínima explicación o basa sus relaciones en chantajes y comportamientos tóxicos.
El respeto y, sobre todo, el cariño y la ternura brillan por su ausencia.
 

Son el nuevo oro.
 

Así que si yo fuera una millonaria dueña de mil canales de TV por cable y pudiera inventarme el programa que quisiera me inventaría este: La isla de los achuchones.

Ni cuernos, ni acrobacias gimnásticas, ni gritos, ni botox ni anabolizantes. Gana el que sea más cuco.

El que ejerza de mejor almohada en las tardes de peli y manta.
El que aguante más haciendo una cucharita en condiciones.
El que te deje una nota por la mañana doblada en forma de rosa.
El que te escriba guapa en la lista de la compra entre las galletas y el suavizante.
El que pruebe un bollo nuevo y le guste tanto que te guarde la mitad para que tú también lo pruebes.
El que te coja de la mano al pasear.
El que te abrigue cuando hace frío sin que se lo pidas.
El que te diga en junio que acaba de ver el Insta tu regalo de Reyes ideal.

En fin, ya cogéis la idea, no voy a hacerle todo el trabajo a los finalistas, que en este concurso habrá que currárselo.
 

¿Qué decís? ¿Que no tendría audiencia? ¿Cómo lo sabéis? Si nunca se ha hecho nada parecido en TV...

Y tengo más propuestas de islas. 
Stay tuned

sábado, 28 de febrero de 2026

IA calendar

 
 
Ya he dicho por aquí que yo le tengo manía a la inteligencia listilla porque lo primero de lo que se ha apropiado es de las expresiones artísticas, que son lo más genuinamente humano.Y eso me joroba lo que no está escrito. Después he intentado alejarme lo más posible de ella porque me asusta bastante Veo que va a producir un cambio en el mercado laboral gigantesco y rapidísimo que traerá sufrimiento a paladas y prefiero no saber demasiado para no agobiarme antes de hora. Sin embargo, el otro día debí de detenerme demasiado en un tuit sin querer y ahora mi algoritmo de Twitter está monotemático con este asunto y el monito Punch (para compensar con ternura, supongo), así que llevo una semana que todo el rato estoy en un ay.
 
El caso es que entre un montón de agobio y mucha terminología que me suena a chino, me estoy encontrando con algunas cosas curiosas. La imagen de arriba, por ejemplo. Porque no ha acertado nada con las fechas, ¿no? Los primeros en caer han sido los artistas y en la foto los pone en 2030. A ver... pero si la peña ya hace con Chat GPT a lo cutre carteles, fotos, canciones, libros... De hecho ya hay diseñadores, traductores y dobladores que las están pasando canutas. Faltan los actores y que hagamos nuestras propias pelis en la cocina de casa, pero ¿2030? No creo que tarde tanto. Ojalá.

Lo irónico es que los damnificados más tempranos son gente que casi seguro se veía con la vida resuelta hace no tanto. En temas de programación la IA va a toda pastilla y en breve los pringadillos del gremio, los que pican código, van a sobrar. Aunque también lo tendrán más fácil para reciclarse al conocer el sector, ¿no? ¿Pero reciclarse en qué? Es que ni se vislumbra hacia donde vamos.

En lo que el cuadro de arriba se columpia mogollón es en los médicos y los profes  ¿2029? Ni de coña. Esos son los que más van a durar. Si hoy en día los coles son más un aparcaniños que fuentes de conocimiento. El objetivo principal no es que les enseñen, sino que les cuiden mientras sus padres trabajan. Así que, hasta que a la IA no le crezca una mano para dar collejas a los que se porten mal, los maestros no tienen nada que temer. Y una cosa parecida se aplica a los médicos con adultos. No se si la listilla hará buenos diagnósticos o no, pero que la peña necesita a un humano para ir a contarle sus penas cuando se encuentra mal, eso es incontestable. Así que los matasanos tampoco están agobiados.

Ahora bien, también tiene bemoles que los últimos a los que les manguen su curro sean los de las fábricas, que pasaron de sus padres cuando les daban la chapa con cursar estudios superiores y parece que han acertado. Y lo que no veo para nada es lo de los soldados. ¡Si los drones ya son tendencia en la guerra de Ucrania, que es la que tenemos más fresquita! Y además, la ciencia ficción lleva diciéndonos desde Star Wars que los robots lucharán por nosotros. ¿Y ahora resulta que la IA va a sustituir antes a Shakira que a un militar? Muy bien tendría que saber mover la cadera para conseguir eso.

En fin, colegas, lo que más se repetía en los tuits más pesimistas es que hay que hacerse fontanero, que esos son los que más van a aguantar. Yo ya estoy buscando un outfit al estilo Mario y Luigi, no os digo más.

lunes, 23 de febrero de 2026

Fundido a negro

Estás ahí, distraída, luchando día a día con uñas y dientes por lo que quieres cuando, de repente, ¡zas!

Fundido a negro.

Te despiertas en el suelo de tu cocina con la mitad de tu cuerpo paralizada, sin poder levantarte, ni andar, ni hablar y en lo que único que puedes pensar es en todo lo que te queda por hacer. En que aún no has estado en Nueva York, ni nunca te han llamado mamá, ni nadie te ha dicho jamás: "tú y yo para siempre"

Así que después del susto y de los días de hospital, por suerte ya estás recuperada, pero tú ya no eres tú. No quieres lo que querías, ni te importa lo que te importaba. Eres otra, has llegado a mitad de partida y el tiempo corre. Corre muy deprisa.

Ese es el problema. 

sábado, 21 de febrero de 2026

Indefensión aprendida

 
Qué bien explicado esto de arriba. Dicen que esta dinámica se contrarresta con microcontroles, es decir fijándote en situaciones en las que sí puedes lograr tu objetivo, hacer algo para que salga bien, por pequeño que sea. Y estoy de acuerdo. El problema es que llega un momento en que necesitas escalar los resultados, en que lo pequeño, por más buena intención que le pongas y por muchos microelementos que acumules ya no es suficiente, porque cantidad no es calidad. Vamos, lo que dije aquí, que en 15 años de blog ya ha salido todo. Y entonces no puedes evitar pensar, ¿por qué yo no? ¿No me lo merezco? ¿Por qué coj*nes no me lo merezco?

Pero eso daría para otra entrada que deberá ser contada en otra ocasión. Ahora os voy a dejar disfrutar del finde, que parece que va a salir un rato el solecito. Asíq ue a aaprovecharlo. Y, como siempre, por la sombra, bombones.