Por mucho que Eloncio la haya roto y esté hecha un cuadro, la única red social en la que paso algo de tiempo es Twitter. Tik Tok no he sido capaz ni de intentarlo y con Insta estoy haciendo algo de esfuerzo porque intuyo potencial, pero, colegas, qué agobio. No termino de entender la movida de reels y stories y me resulta imposible leer sólo lo que me interesa. No hay forma humana de escapar del algoritmo tirano y, la verdad, me agota, porque además es un exagerado. Se me ocurrió ver hasta el final un vídeo de cocina y en qué hora, hijos míos. Lleva MESES bombardeándome con recetas de pasta con tal cansinez que ahora es oler un gnoqui de refilón y sentir una arcada. En serio, un horror.
Aún así lo prefiero a la nueva moda. No sé qué le habrá parecido escuchar a mi móvil, pero los ataques masivos actuales son con contenido de temas amorosos. Insta me dispara a discreción peña quejándose de lo mal que le van las relaciones románticas, quedadas de solteros, publi de nuevas app de ligue y muchos, muchísimos, gurús de citas. En serio, Mark, por piedad, por misericordia, por compasión... ¡¡DÉJAME EN PAZ!! ¿Cuántos vídeos de pandas tengo que ver completos para que cambies el rollo? Estoy al límite de mis fuerzas.
Aún así, entre tanta morralla siempre se encuentra algo de material para el blog y sacamos algo positivo. Por ejemplo, vi que uno de estos profes de ligoteo hablaba sobre tomar la iniciativa en el cortejo, diferenciándolo de arrastrase o ser un pesado y me recordó a esto.
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