viernes, 13 de julio de 2018

Ciao ciao

Buenos amiguitos, la cosa está así:

-Pese a mi persistente y difícilmente combatible desaparición bloguera, sigo viva. Es decir, sigo respirando, pero tengo que combinar el intercambio de gases en mis pulmones con marrones de curro, megamovidas para hacer posible mejoras laborales, mantenimiento de mi superguarida, recados en el SpeedyHogar para unos SpeedyPadres de vacaciones eternas y una inexplicable y repentina adicción a twitter que me tiene encadenada al ordenador cada noche hasta las tres de la mañana. Y las cuatro líneas anteriores se resumen en que últimamente mis días son mucho cartucho para mi y me quedan dos únicas neuronas operativas en mi cerebro que ni se hablan entre ellas. Como para escribir nada, colegas. No hay manera.

-No quiero causar resquemor ni alimentar envidias innecesarias, pero, ¡ALELUYA HERMANOS!, mañana empiezan mis vacaciones. ¡¡POR FINN!! ¡¡OEEE, OEEE, OEEE, OEEE!! Las esperaba como agua de mayo porque estaba, de todo en general y del curro en particular, hasta la mismísima pepitilla. Pero bueno, ya está. Pitido final. Juego, set y partido. Una que se las pira. Y ya veremos si vuelvo o no... Ganas de perderme de forma indefinida no me faltan, para que os voy a engañar.

-Por otra parte, el destino en el que voy a perderme no os creáis que está del todo claro. Hay confirmada una primera parada que incluye playa y una tropa importante de SpeedySobris y de la que confío salir viva para poder seguir con todo lo demás. Sin embargo, lo concerniente a la cuestión de la supervivencia tampoco está tan claro como podría esperarse. Seguiremos informando.

Y nada, que mi idea en vacaciones es escribir, pero bueno, dado el panorama, vaya usted a saber. No voy a decir nada para no pillarme los dedos. Así que, por si no hablamos feliz verano, felices vacaciones y que vaya bien paréis por donde paréis. Nos leemos a la vuelta.

O no....

jueves, 28 de junio de 2018

Partyline neuronal I

(Vuelve mi partyline neuronal, más caótico que nunca. A ver si consigo hacerlo medianamente inteligible: Lo naranja lo dice ÉL, lo verde lo digo yo en voz alta y lo azul y lo rojo son las dos Speedys que hay dentro de mi cabeza discutiendo a todas horas y haciéndome la vida imposible, en general. Vamos allá.)

Acodada en la barra y esperando a que el camarero se digne a atenderme, noto un quemazón en la nuca, como si me estuvieran acercando una cerilla al cuello. Miro hacia atrás y le veo mirándome con esa intensidad tan suya.

Realmente tendría que comprarse las gafas de Cíclope de los XMen.
Amen, hermana. Bueno, lo que habíamos hablado, mantenle la mirada. No, ¿qué haces? ¡No vuelvas la cabeza y hagas como si no le hubieras visto! ¡Habíamos quedado en que la próxima vez le ibas a mantener la mirada!
Como si fuera tan fácil...
Vale, pues dile algo, no como siempre que esperas a que se acerque él, porque como no se acerque, tú y yo hoy vamos a tener más que palabras, te lo aviso...
¿Y qué le digo?
Pues no sé, chica, pero a ver si es posible que esta vez no parezcas borde ni oligolérdica, si no es mucho pedir, vamos.
Ya, vale, pues algo neutro, tipo, ¿qué te cuentas, A?
Y el Oscar a la originalidad de la noche goes to... ¡Speedy!
Pues no sé... Joer, ya no está, ¿dónde se ha metido?
Ya, bueno, es que las he visto más rápidas hija mía...

Alguien me toca en el hombro derecho. Vuelvo la cabeza hacia ese lado. No hay nadie. Oigo desde mi lado izquierdo:
-Siempre caes.
Sí, hija, siempre caes.
-Siempre caigo.
-¿Qué te cuentas, Speedy?
¿Ves? Tampoco era tan mala mi idea de inicio de conversación...
No sé de qué me sorprendo, sois tal para cual. Responde bien, anda.
-Pues aquí, decidiendo si usar mi superpoder de invisibilidad para el bien o para dominar el mundo, porque parece que, por lo menos para el camarero, soy invisible. No hay manera de que me ponga las copas, oye.
-Es que tienes demasiada cara de buena persona, no le impones.
-Estooo.. gracias... Creo.
-Sí, sí, pretendía decir algo bueno.
-Pues un consejo para el futuro, si hace falta preguntar si es un piropo, no es un piropo high level.
-Recibido, corto y cambio.
Sé que crees que te estás haciendo la dura y que resultas encantadoramente incisiva, pero a este paso acabáis a bofetada limpia. Relaja tronca.
Pero si ha empezado él...

(Continuará)

martes, 19 de junio de 2018

Mis musas: ¿quién sabe donde?

Iba a sacarme algo de la manga para explicar por qué me cuesta tanto escribir últimamente, pero vamos, el resumen rápido es que me paso la vida metida en twitter y que ando más bien cortita de inspiración. Y como lo de las musas ya hay mucha gente que lo ha contado (y cantado) mejor que yo, pues pa' qué voy a andarme con tontás, casi mejor que lo digan ellos, ¿no?

Así que nada, RT máximo a eso de que mi musa está de baja maternal, a eso de que narro vocales y consonantes y encuentro sucios verbos que lloran después de ser abandonados por un 
sujeto que un día fue su amo y de tan creído que era prescindió del predicado. Retuit también a esos adjetivos trastornados, adverbios muertos de frío y a otros tanto de la raza pronombre que sueñan en sus jaulas con ser la sombra de un niño. Y en resumen requete-retuit a esta preciosa canción que se resume en una gran verdad: mi leal traidora inspiración, de intermitente aparición.

Ale, corazones, a ser felices. 

¡FELIZ MARTES!

 



Como un día me dijo el poeta Halley, 
Si las palabras se atraen, que se unan entre ellas 
Y a brillar, que son dos sílabas.

viernes, 8 de junio de 2018

Patinaje, ese sería el titular

El otro día estuve en Capilanda. Fue un viaje relámpago de algo más de 24 horas y hace siglos que no iba, así que decir que tuve una agenda apretada es quedarse asombrosamente corto. Estuve literalmente TODO el tiempo de la ceca a meca quedando con unos y con otros y haciendo las actividades más variadas, porque como ya tengo una edad y muchos de mis amigos ya han abierto sucursales, los planes ahora incluyen actividades infantiles, de adultos, al aire libre, en recintos cerrados y haciendo el pino, si me apuras. Os daré un dato para ilustrar mejor la situación: llegué a Capilandia por la mañana y a la hora de comer mi podómetro marcaba ya 20.000 pasos. Os hacéis una idea de como fue la cosa, ¿no?

En fin, a lo que voy, en todo ese ajetreo quedé con muchísima gente, algunos de los cuales no veía desde hacía años. Igual habíamos intercambiado felicitaciones y seguido nuestras respectivas vacaciones por el Caralibro, pero poco más. Total, que en los primeros 10 minutos de café y antes de entrar en materia, había que resumir toooodo eso que el otro se había perdido en dos o tres frases y como respuesta al primer "¿qué tal?" Lo que viene a ser un poco como el ejercicio periodístico de buscar el titular de la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros más largo de la historia. Es decir, una tortura china.

La gente tira por lo fácil, ¿no? Lo más relevante. "Pues bien, me casé con Fulanita y ahora vivimos en el barrio tal". "Pues bien, estaba harto de ser superhéroe, hice unas oposiciones y ahora soy un cartero feliz sin el agobio continuo que tener que salvar al mundo permanentemente" "Pues bien, ahora cansado porque a mi segundo hijo le están saliendo los dientes y no nos deja dormir nada el pobre..." "Pues bien, lo pasé mal el año pasado con el divorcio pero parece que poco a poco voy viendo la luz, he conocido a una chica..."

Mientras quien sea está hablando (porque les dejo empezar a ellos, que es siempre lo más hábil) busco en mi cabeza algún cambio de mi vida con la suficiente relevancia y la mínima claridad para poder servir de frase introductoria-resumen. Podría hablarle de trabajo, pero si hace mucho que quien sea no me ve, se habrá perdido mis 2 millones de curros de los últimos años y va a entender poco o nada en una sola frase. Podría decirle que me acabo de comprar una casa, pero dado que mi casero podría ser el general en jefe de los Golfos Apandadores, estoy más cerca de cambiarme a otra superguarida que de comprarme ésta. Podría decirle que tengo dos hijos preciosos, pero va a pedir pruebas gráficas, voy a tener que enseñarle fotos de un catálogo de juguetes y va a cantar un montón. Podría relatarle como un maromazo estupendérrimo, tras algunas dificultades iniciales, me declara su amor todo el rato siempre, pero el evidente parecido de esto con una comedia romántica standard va a cantar aún más que el catálogo de juguetes de la línea de arriba. Podría contarle que ya tengo suficientes SpeedySobris pata hacer un equipo de futbito, pero a lo mejor le pasa un poco como al nuevo ministro de Cultura, que no le interesa mucho el deporte...

Así que por no contestarle a alguien que no veo desde la academia de Superhéroes (es decir, hace ya unos añitos), "yo igual, como siempre, sin novedad en el frente" prefiero tirar por lo fácil y responderle con mi última ocurrencia: "Pues yo bien, en mi línea, sin parar, ahora me he apuntado a un curso de patinaje. Ese sería el titular".

Lo digo, nos reímos y seguimos hablando. Pero no os creáis que oírme a mi misma decir eso no me deja un pelín preocupada.

Un pelín.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Saber sin saber por qué

Esto ya lo dije por aquí, pero me apetecía recuperarlo con voz. Porque hay cosas cosas que no se sabe por qué se saben sin más y por eso cuando te preguntan por qué lo sabes sólo puedes contestar que lo sabes aunque no sepas por qué...

No sé si está quedando muy claro. Mejor le dais al play

viernes, 25 de mayo de 2018

Locura en defensa propia

En la estratosfera jefacial hay un altísimo porcentaje de locura por metro cuadrado. El ambiente en los despachos de las altas esferas se parece bastante al de Quién voló sobre el nido del cuco porque hay más de un jefazo al que se le va la olla de la lindo. Pero, sin lugar a dudas, Neo se lleva la palma.

Ya os he contado cosas de este jefazo que vive en una realidad paralela que nadie más entiende. Siempre ha sido un horror trabajar con alguien que se le pira la pinza porque, claro, como no tienes ni idea de lo que le pasa por la cabeza, nunca sabes a qué atenerte. De un tiempo a esta parte la cosa se ha puesto aún peor porque Neo está chinado total. En serio, no es una exageración en plan jijijaja, de verdad creo que se le ha aflojado un tornillo. Ya no rige. Se obsesiona hasta la náusea con asuntos de relevancia ínfima, a menudo dice una cosa y la contraria en la misma frase y cada vez tiene más delirios de grandeza. En la oficina todos vivimos con le miedo de que un día aparezca disfrazado de Napoleón y con un gorro de papel en la cabeza.

La cosa es que, como él manda, no queda otra que seguirle la corriente y al final nos mete a todos en un bucle de surrealismo tan intenso que los cuerdos acabamos dudando de nuestra propia salud mental. La mayoría de los días transcurren tal que así. Él te dice:

-Haz rojo.
Tú haces rojo.
-¿Por qué has hecho rojo?
-Porque me dijiste que hiciera rojo.
-No, te dije amarillo.

Tú recuerdas perfectamente que te dijo rojo, pero te callas, claro, no te queda otra y cambias a amarillo. Al rato...
-¿Por qué está eso amarillo? No puede estar en amarillo.
-Porque me acabas de decir que lo cambie.
-No, yo te he dicho que el rojo estaba equivocado, que el amarillo era el correcto y que lo modificaras.
-Pues eso, que cambiara de rojo a amarillo, es lo que acabas de decir.
-Yo no he dicho eso, no seas demagógica.
Tú miras a todos los lados a ver si es una cámara oculta, contienes como puedes un alarido de desesperación y respondes:
-¿Entonces lo dejo en rojo?
-Ok.

Lo vuelves a cambiar a rojo, oootra vez. 10 minutos más tarde...
-¿Qué hace eso en rojo? No puede estar en rojo.
-Me acabas de decir que lo cambie, ¿no? Te he preguntado "¿en rojo?" y has contestado "ok".
-Es que hay que ver, si te vas a tomar todo al pie de la letra, yo no puedo hablar contigo.

Tú piensas que te perdiste la clase del instituto en la que explicaban los múltiples significados polisémicos de una contestación tan rotunda como ok. Con cara de póker total, repreguntas.
-¿Entonces en amarillo?
-Ah, tú verás, piensa en nuestra conversación y ponlo como te he dicho.

Empezando a dudar de si en la última media hora has perdido tu capacidad para entender castellano a pesar de que es tu lengua materna, preguntas a tus compañeros para saber qué han entendido ellos.
-Amarillo.
-Te ha dicho amarillo.
-Al principio te dijo rojo y luego que cambiaras a amarillo.

Parece que hay unanimidad así que lo cambias de nuevo a amarillo, esta vez con un tono levemente distinto a ver si así hay más suerte. Poco después...
-¿Por qué está eso otra vez amarillo?
-Porque es lo que me has dicho, le he modificado el tono a ver si así te cuadra más.
-Yo no te he dicho amarillo, he dicho rojo.
-¿En esta realidad o en Matrix?
-¿Qué?
-Nada, nada, que en rojo estaba al principio, ¿te acuerdas? Y me dijiste que lo cambiara.
-No, yo te dije que el amarillo es un color cálido dentro de la escala cromática general, que era mucho más apropiado que el rojo y que sustituyeras el color que había por amarillo.
-¿Y eso no es cambiar rojo por amarillo?
-Pues no.

Miras a Neo. Miras a los compañeros. Vuelves a mirar a Neo. No sabes qué contestar. Por suerte suena el teléfono y se corta una conversación de la que no tenías ni idea de como salir. Para zanjar el tema le mandas un whatsapp, a ver si por escrito os entendéis mejor.
-¿Entonces finalmente lo quieres rojo?
-Sí.
A las dos horas, Neo vuelve a la carga.
-¿Por qué está eso en rojo?
-Porque me confirmaste por whatsapp que lo cambiara a rojo, ¿te acuerdas? Le enseñas la pantalla del móvil con el mensaje.
-No sé qué whatsapp dices.

Miras la pantalla del móvil. Miras a Neo. Vuelves a mirar la pantalla del móvil. Estás esperando alguna explicación rocambolesca sobre un hermano gemelo maligno ladrón de teléfonos que se dedica a hacerse pasar por él y mandar mensajes falsos o un relato sobre como se levanta sonámbulo por las noches a enviar whatsapps aleatorios o simplemente una teoría conspiranoide sobre como Rusia piratea la telefonía mundial inventando mensajes ficticios de usuarios para así sembrar el caos y hundir el sistema capitalista. Sin embargo, la explicación no llega. Simplemente niega la mayor. Tenéis los dos el mensaje delante, pero él hace como que no existe.

Ante tal grado de locura, sólo hay una salida: defenderte con locura. No te queda otra. Al más puro estilo Asterix y Obelix buscando la Forma A 38.




Dicen que si no puedes vencer a tu enemigo únete  él. Ya os contaré ya...

lunes, 21 de mayo de 2018

AudioParrafadas3.- Ojos de destrucción masiva

Hay gente que no mira, encañona y si te atrapa en su radar, no falla el tiro.

¿Os ha pasado?

Dadle al play.