lunes, 18 de febrero de 2019

Rupert, ¡te necesito!

No escribo porque no tengo tiempo y no tengo tiempo por una razón que nunca imaginaríais si sois lectores habituales de este blog: por mi pelo. Porque ahora no me queda otra que emplear un inusitado porcentaje de mi día en peinarme. Si sí, lo habéis leído bien, peinarme. ¡YO! Peinarme. Qué vueltas da la vida.

El caso es que por motivos cero interesantes, ahora tengo que salir peinada todos los días de casa. No el día que me alinean los planetas y me levanto con tiempo. No el lunes, después de tener la tarde del domingo libre para usar mi plancha mágica. Todos los días. ¡Qué locura!, ¿no?

Esto se ha vuelto especialmente dramático porque con mi plancha mágica yo sé hacer un único peinado que sólo me queda medio bien con la melena larguísima, lo cual complica al máximo cualquier operación relacionada con ella: lavar, secar, cepillar... 1500 horas para cualquier cosa que no sea llevar los pelos como una paciente fugada de una institución psiquiátrica. ¿Traducción? Se me llevan lo demonios. ¿Cómo puede nadie invertir esa ingente cantidad de tiempo en esa actividad? ¿Los que vais peinados todos los días lo hacéis? Y si es así, ¿por qué? ¿No tenéis amigos? ¿O tele? ¿O sofá? Me parece inexplicable hacerlo por voluntad propia, en serio.

Total, que como no me queda otra que mantener a raya mi incontrolable estilismo capilar, todos mis esfuerzos se centran ahora en reducir las horas perdidas en bullullus melenudos. Y vosotros diréis: cumple el mayor deseo de Speedymum después de la paz mundial y córtate el pelo. Pero si dijerais eso, no habríais leído con atención este blog, porque el que lo ha hecho sabe que en mi caso cortar sólo complicaría las cosas. Aparecería el gigantesco volumen indominable en plan Godzilla aplastando edificios de Nueva York y aquello sería un sindios. ¿Qué leches hago, entonces?

Pues encontrar (y cuanto antes porque llevo una semana de crisis peluqueril y ya no se si tirarme al tren o al maquinista) otro peinado que me quede medio bien y que no me colapse la vida, que bastante colapsada la tengo ya. ¿Alguien tiene el teléfono de Jennifer Aniston? O mejor, ¿del mago/a que consigue que siempre esté perfecta lleve los pelos como los lleve?

Creo que me van a hacer falta refuerzos y de los contundentes...

¡RUPERT, TE NECESITO!

viernes, 8 de febrero de 2019

¿Perder? el tren

Nada más acabar en la Academia de Superhéroes todos teníamos que buscar como locos unas prácticas con compañeros de profesión veteranos que nos enseñaran el oficio más allá de la teoría. Cono andábamos muy justos de tiempo, mandábamos nuestro cv a diestro y siniestro para ver si terminaba saliendo algo y como suele pasar en estos casos, o no llegaba ninguna oportunidad en meses o llegaban tres a la vez. Por supuesto, ninguna de ellas era significativamente mejor que las otras, sino todas truñillos de nivel más o menos parecido. ¿Qué significaba esto? Que decidir entre una y otra era tremendamente difícil, porque tenías que distinguir lo menos malo dentro del horror total.

Nunca sabías qué sería mejor para tu carrera, en cuál aprenderías más o harías mejores contactos para el futuro. En cuál sufrirías menos. Recuerdo aquellos días como un angustioso mar de dudas en el que estaba permanentemente presente el terror a "dejar escapar el tren". Y es que lo que de verdad daba miedo era equivocarse, decir que no a algo que podría ser tu pasaporte para un porvenir un poquito mejor que el presente.

Ya os he contado que en esa época hice millones de entrevistas y pruebas para diferentes puestos, algunas de lo más surrealista. Por aquel entonces yo era una cría inexperta, que aún no sabía templar demasiado bien los nervios y a la que le quedaba todo por aprender, así que protagonicé algunas cagadas monumentales y perdí más de una oportunidad. Y más de dos.

Estos días me ha venido una de ellas a la cabeza porque, lo que es la vida, me he vuelto a ver frente a frente con casi la misma situación. Venía a ser más o menos que mi yo jovencita e ilusionada quería a toda costa salvar a la humanidad en misiones de VUELO. Tenía que trabajar VOLANDO o moriría de pena. Así de tontaina era mi yo jovencita. Total, que eché millones y millones de cv en cosas que tenían que ver con volar hasta que me llamaron de una. Fui a la entrevista, me hicieron la prueba de vuelo y como aún era una cría que no sabía nada, me tropecé, aterricé regulero y, como es lógico y normal, no me dieron el curro. Ya veis, menudo drama, tenía toda la vida por delante. Pero mi yo jovencita era una tontaina y se sentó a llorar en las escaleras a la salida de la prueba. Recuerdo perfectamente lo que pensaba: que la había cagado en la única oportunidad de trabajar volando, que nunca conseguiría otra, que había perdido EL TREN.

Lo que es la vida, hace poco he tenido que ir a ese mismo sitio a hacer una prueba parecida. No era exactamente de vuelo, más bien vuelo más salto vertical. Tengo mil años más de experiencia y mil toneladas más de templanza. Y lo que allí se dirimía esta vez me importaba bastante menos. Así que la diferencia fue abismal, claro. No la cagué, lo cual me congratula porque mi nivel de cagadas ya está al límite y no llevamos ni la mitad de mes. Pero vamos, que el resultado me da igual, la cosa no va a ningún lado y me la chufla bastante. Lo que me importa es que a la salida me senté en el mismo escalón de aquella primera vez, visualicé a mi yo jovencita llorando por la mandanga del tren y pensé:

"Ayyyyyyyy, piltrafilla"

viernes, 1 de febrero de 2019

No me lo creo ni yo: GimnasioMan

Voy a dejar ya de dar el coñazo con GimnasioMan porque estoy más pesada que matar un cerdo a besos. Además, ya se ha acabado la ampliación del plazo que me di para una posible reedición de la Operación Calabazas II y no ha habido avances significativos (en el sentido que debería, al menos) así que esto se acaba aquí porque la vida son dos días y uno nos lo pasamos durmiendo.

Como vine defectuosa de fábrica y no tengo botón de off, no me va a quedar otro remedio que decírselo al pobre GimnasioMan a las bravas para que me de unas calabazas como un castillo, de las malas malas, que me ayuden a seguir adelante. Se va a morir de la vergüenza él, me voy a morir de la vergüenza yo y va a ser todo un drama y una pena negra, pero no veo otra manera de quitarme este cuelgue de encima de una vez por todas. Así que oye, lo que haya que hacer, la vida es dura.

Aúuuun así, me voy a conceder un último caprichito y ya no daré más la chapa con esto, de verdad de verdad de la buena. Palabra de exploradora. Pero ahora necesito escribir lo que sé que nunca pasará para quedarme tranquila. Tres escenas en plan peli americana pero con GimnasioMan y yo de protas. ¿Os imagináis? Menudas dos patas pa' un banco, con lo poquísimo fotogénicos que somos los dos (una de las cosas que tenemos en común). Pero bueno, o lo escribo o reviento. Vamos allá.

Toma 1. Aaaación

Una terraza cualquiera de Speedytown. Tarde-noche. Un grupo de maromos grandes como mayos toma cañas entre sonoras carcajadas.

-¿Speedy?
-Anda, GimnasioMan, no te había visto, cuando ando por la calle siempre voy medio alelada pensando en mis cosas. ¿Qué tal?
-Pues bien, aquí de cañas con unos colegas. ¿Y tú?
-Pues de camino a casa ya, vuelvo de la comunión de una de los SpeedySobris.
-¡Ah!, por eso vas tan guapa, justo te lo iba a decir ahora.
-Bueno, muchas gracias, pero vamos, igual te sorprende porque tú estás acostumbrado a verme con las cutre mallas y cutre moño del gimnasio y claro, se nota la diferencia.
Qué exagerada! Oye, pues si te ibas ya para casa y no tienes nada que hacer ahora, te podías quedar a tomar una caña con nosotros.
-Estooo, puessss, vale, pero estáis tantos que me imponéis un poco.
-Tú tranqui, que somos todos de fiar, jajaja. Te presento. Chicos, esta es Speedy, la mejor del gimnasio.
-Os dice eso de todas las compañeras del gimnasio que os presenta, ¿a que sí?
-(Todos, a coro) ¡Qué va!
-Espero que no seáis actores de profesión, no os iban a dar el Oscar, jajaja

Jajajiji. Bromas, buen ambiente. Una hora después...

-Yo voy a ir levantando el campamento
-Y yo.
-Y yo.
-Yo no tengo nada en la nevera, no me queda otra que cenar fuera. Speedy, quédate conmigo, anda...
-Venga, ¿vamos al sitio ese que comentamos el otro día?

Cena. Más jajajiji. Buen menú. Buena conversación.

-Gracias por acompañarme a la parada de bus, me cojo el siguiente que mañana madrugo.
-Espera, que se me ha olvidado decirte una cosa.
-¿El qué?

BESAZO BE-SA-ZO
(Cara de estupefacción. Cara de felicidad. Cara de cachondeo)

-¿Me lo puedes repetir, que no te he entendido bien?

Más besos

Coooorten



Toma 2. Aaaación

Un día cualquiera, en el gimnasio más concurrido de Speedytown. GimnasioMan se pone todo digno en plan chufla para decir una chorrada como un castillo.

-Queridos compañeros, nos hallamos ante una conjunción planetaria porque llevo dos años viniendo a este gimnasio y hoy, por primera vez, han coincidido en la misma clase la usuaria Sol y la usuaria Luna. Señores, hoy en este aula, tenemos un eclipse.

Leves sonrisas de todos tras una tontada de semejantes dimensiones. Yo me quedo mirándole fijamente mientras pienso que cosas como esta son la prueba irrefutable de que GimnasioMan es el hombre de mi vida. Porque esa muestra de ingenio (es una lerdez, pero se te tiene que ocurrir), gracia, poesía de andar por casa y MEMEZ MÁXIMA es taaaan yo, sería algo taaaaaan propio de este blog, por ejemplo, que no me lo puedo ni creer. Somos tal para cual.

-Acércate que te quiero decir una cosa. Agáchate, que no me vas a oír.

Le cojo la cara con las manos, le miro fijamente a los ojos dos segundos y le digo toda seria:

-Estás fatal. Loco de remate. Me encantas.

Le planto un sonoro beso en la mejilla, doy media vuelta y empiezo a andar de camino a la puerta. Al momento oigo a mi espalda.

EHHH! ¿Qué pasa? ¿Yo no tengo turno de réplica?

Vuelvo sobre mis pasos cabizbaja, muerta de vergüenza por el arrebato que acabo de tener y sin saber muy bien lo que me espera.

-¿Yo loco? Le dijo la sartén al cazo: "Aléjate, que me tiznas".

Y él también me planta un beso a mi, pero esta vez no en la mejilla.

Cooooorten.


Toma 3 Aaaaaacción

Un día cualquiera, en el gimnasio más concurrido de Speedytown. Una Speedy despeinada, rojísima y recién duchada después de una paliza de bici, ha convertido la entrada de las instalaciones, donde la gente firma los papeles para apuntarse, en su despacho provisional. Café, boli, teléfono, ordenador... Pasa por allí GimnasioMan.

-Jajaja, menudo chiringuito más bueno te has montado aquí. ¿Qué haces?
-Escribo

Asomando la cabeza para mirar la pantalla.

-¿Qué escribes?
-Tontadas, sobre mi curro, las cosas que hago, lo que pienso...
-¿Las cosas que haces? ¿Como venir al gimnasio?
-Sí.
-¿Sale este gimnasio en lo que escribes?
-¡Claro! Si me pego media vida aquí metida, como para no salir. Salís todos. MonitoraMaja, JefecilloMajo, Compañera1, Compañera2, tú...
-¿Yo? ¿Lo puedo leer?

Cerrando de golpe la tapa del ordenador.

-Prefiero que me arranquen las uñas de los dedos.
-¿Por?
-Porque lo vas a ver fuera de contexto y lo vas a entender mal.
-Anda, por favor, déjame leer algo...
-Bueno, a ver... Este perfil tuyo es inocuo... lee esto.

Lo lee. Va cambiándole la cara de color a medida que lo lee, de hecho.

-Flipo, está genial, pero ¿cómo sabes todo esto de mi?
-Por el milagro de la comunicación: Tú dices palabras y yo las escucho y las entiendo.
-¿Todo esto he dicho yo? Joer, pues no callo ni debajo del agua.
-Ya lo puedes decir, ya.
-De todas formas, me parece fatal, ¿por qué yo no sé ni la mitad sobre ti?
-Porque no prestarás la atención suficiente.
-Sí que estoy atento, lo que pasa es que tú parece que hablas mucho pero el contenido personal lo dosificas a tope.
-Soy más cerrada que tú, sí. Diría que el 99% de la humanidad es más cerrada que tú.
-Y yo diría que el 99% de la humanidad no me respondería a algunas cosas con un "no contestaré si no es en presencia de mi abogado" como hace una que yo me sé.
-Touchée
-Vale, entonces estamos de acuerdo en que esta desigualdad hay que atajarla sin la menor dilación, ¿no? Y como una batería de preguntas así a bocajarro iba a ser un poco fuerte, propongo hacerla con comida de por medio y en un restaurante chulo. ¿Cómo lo ves?
-No tengo opción de negarme, ¿verdad?
-En realidad no, pero siempre queda mejor preguntar. Y hazme el favor de no traerte a tu abogado, que yo me autonombro tu asistente legal para que puedas contestar a todo.

A partir de ahí, sushi, buena conversación, risas... y ya sabéis como acaban todas las películas que me monto con GimnasioMan, ¿no? Con besos. Muchos besos.

Coooorten.

miércoles, 30 de enero de 2019

Leyéndome en un libro-espejo

Hay muchas razones por las que yo soy, con diferencia, mi peor enemigo. Algunos de estos motivos son fácilmente reconocibles porque están directamente relacionados con mis fracasos en forma de despistes, bloqueos, miedos y desatinos. Otros, igualmente cabritos, son más difíciles de reconocer porque se esconden entre las sombras. Sin embargo, el otro día leí como los describían, negro sobre blanco, en un libro. Pro Bronson no está hablando de mí en este capítulo de ¿Qué hago con mi vida?, pero parece como si me conociera. Me ha calado total. No me voy ni a molestar en escribir nada porque ya lo explica él mucho mejor que yo.


"Aunque no podía sacarse esa fantasía de la cabeza, se volvió muy consciente de que era una creación de su mente y comenzó a ver todos los entresijos de esa idea. Entró en una fase muy dolorosa en la que no podía saber qué era cierto y qué era falso. Se debatía en un mar de dudas y poco a poco, una a una, tuvo que ir desechando gran cantidad de teorías rebuscadas sobre su conducta, hasta que por fin pudo recuperar la confianza en sus instintos".


"Creo que estaba luchando por explicar su vida y su oponente era una especie de abogado del diablo en su interior que tomaba teorías prestadas de las vidas de otras personas y las aplicaba erróneamente a la suya."


"Las personas que creen haber encontrado su lugar en la vida no son gente que siempre esté feliz o satisfecha o entusiasmada. No están siempre en una nube. Estamos hablando de trabajo y es duro, pero los fines de semana no parecen pasar tan rápido. Ese parece ser su propósito por el momento.. No se pasan los días soñando despiertos con vivir una existencia distinta. Su gusto o disgusto por el trabajo no depende de lo que pase ese día o ese mes. No están comparando siempre su vida con otra imaginaria. Quizá sea eso en los que todos coinciden: el murmullo de su mente se detiene por sí solo, sin necesidad de aclararlo ni de tener que hacer meditación para ello (...) 

Creo que había descrito exactamente lo que ella deseaba: encontrar una especie de tranquilidad mental".

Y esta no soy para nada yo... pero me gustaría. Igual las cosas habrían sido distintas. O no, no lo sé.

"Russell no permite que ningún problema menor se interponga en su camino. Sus planes B o sistemas de apoyo no conducen a un lugar diferente, como decir "Si no logro entrar en la universidad a estudiar negocios, me haré profesor". Sus planes B siempre llevan al mismo destino, y si es necesario llegar un poco más tarde por tomar una vía distinta, no hay problema. No todo tiene que salir bien, sus esperanzas no dependen de una sola decisión."

Bronson dice muchas cosas chulas en ese libro. Una lectura más que interesante. Os lo recomiendo.

viernes, 25 de enero de 2019

Analizando el SpeedyCerebro

Como siempre tengo que estar metida en alguna movida, ya me veis ahora en medio de una en la que me están analizando el cerebro. Que con lo mal que estoy de la cabeza, trabajito tienen por delante, colegas, yo ya se lo he comentado. También les he dicho que para qué me ponen tanto cable y tanto electrodo si con leer las entradas de neuronas que han ido saliendo por aquí ya se entiende a la perfección lo que pasa en mi mente, pero chico, a ellos les hace ilusión usar sus aparatejos, pues que los usen, oye, que los tendrán que amortizar

Total que me colocan sus inventos tecnológicos y me ponen a resolver pruebas la leche de difíciles a ver qué parte de mi cerebro trabaja y de qué forma lo hace. Y la cara de la que supevisa los test es todo un poema porque a la vista de los resultados la respuesta es MAL. Mi cerebro trabaja mal.

-¿Y entonces dices que tú finalizaste estudios superiores?

La mujer lo flipa, la pobre, porque no doy ni una, pero es que tengo muchas circunstancias atenuantes:
                                                                                                                                                                     -Se empeña en hacerme madrugar. Me obliga a responder acertijos imposibles al alba, cuando las calles ni están puestas todavía y claro, no es que esté a esa hora yo al 100% precisamente porque en mis curros suelo entrar tarde y estoy cero acostumbrada a despertarme temprano. Antes de las 8 mis neuronas están en la fase REM del sueño, aunque yo ande y hable como si estuviera despierta.

-Se encabezona en ponerme pruebas de números. A veeerrrrr, que mi cerebro se colapsa con las mates, que ya os lo he dicho. A mi pónme palabras. Ejercicios de semántica, de relación, de creatividad, de lógica. Con eso lo que quieras, verás como los electrodos se te queman de toda la actividad mental que tienen que captar. Es que, de verdad, sois más pesados que matar un cerdo a besos. Me pasé mis años de cole pensando que era medio lerda porque en aquellas clases sólo parecían ser importantes las materias en las que yo no era precisamente un lince. Me ha llevado  mucho tiempo darme cuenta de que yo estoy dotada para otras áreas, igual de relevantes o necesarias y que de tonta no tengo un pelo. ¡Dejad de una vez de ponerme pruebas de visión espacial, hijos míos! Sacaba ceros en el cole y voy a seguir sacando ceros ahora. Lo único que van a registrar tus electrodos es un enorme ¿einnnnn? de cada una de mis neuronas preguntándole al resto. Pesados, que sois unos pesados.

-Se empecina en que me entere de si he acertado o fallado después de cada pregunta. No al final del test; Entre una y otra. Que si te equivocas en dos o tres seguidas te hundes un poco, claro y las siguientes las haces peor. Pero a ver, ¿esto se trata de medir mi actividad cerebral o mi resistencia a la presión? ¿Queréis conocer mi mente o minarme la moral? Que me quede clarito.

-Y se obceca (y esto es lo peor de todo) en ponerme en el lado equivocado de la pantalla. Yo no quiero estar en el sitio donde aparecen los problemas a resolver. Quiero estar enfrente, donde se ven las señales que captan los tropecientos electrodos que me ponen en la cabeza. Eso es lo guay, mirar qué partes del cerebro trabajan. Ah, pero eso no, eso sólo reservado para la pesada que me hace las pruebas. Que estoy por decirle:

-Pero por lo menos me dejarás hacerle una foto al ordenador antes de irme, ¿no? Que me vendría muy bien una imagen del interior de mi mente para ilustrar las entradas de neuronas de un blog que yo me sé....

lunes, 21 de enero de 2019

Boicoteando la Operación Calabazas

Os contaría como va la cosa con GimnasioMan si yo tuviera una ligera idea de como anda el tema pero, hijos míos, ni idea. No tengo ni guarra. No sé ni por donde me da el aire, de verdad. Más allá de los hechos objetivos:

-Mi malvado plan no ha salido como a mi me habría gustado porque, si así fuera, no estaría en este momento dándoos la brasa a vosotros sino comiéndome a besos a GimnasioMan, que es de lo que realmente tengo ganas ahora mismo.

-Mi malvado plan no ha sido un fracaso total porque algo ha cambiado entre nosotros. No sé si en la intensidad que sería deseable. No sé si en el sentido que a mi me interesaría. Lo que es innegable es que ahora somos más... más.... No encuentro un término adecuado para lo que quiero decir así que lo dejare en que somos MÁS que antes. Hay más complicidad, más atención, más afecto... Más cariño, incluso. El detalle que tuve con él le ha llegado a la patata (me temo que no de la forma que yo pretendía) y aprovecha cualquier ocasión para demostrármelo, lo que le convierte en un CIELAZO full time. ¿Y qué hago yo, mientras tanto? Dedicarme a boicotear mi propio plan de todas las formas imaginables.





---Haciendo el PEOR comentario de la historia de los comentarios desde que el mundo es mundo.

-Pero qué flacos tienes los gemelos, ¿no? ¡Pero si los tienes más delgados que yo! ¿Cómo puede ser, si tú corres maratones?
Muy bien, Speedy, primero te metes con su físico, cuando seguramente él no opina (como tú) que tener las pantorrillas finas es guay. Y segundo y más importante: Después de casi una década de sufrir la tiranía de la moda de los pantalones pitillo, cuando ¡por fin! ese horror absoluto estaba tocando a su fin y te habías podido comprar unos pantalones anchos que disimulaban la parte de tu cuerpo menos favorita, vas tú, LA TÍA MÁS LISTA DE LA GALAXIA CONOCIDA, y haces que él se fije en esa parte de tus piernas cuando, con un poco de suerte, por sí sólo no se habría dado cuenta. ¿Te damos un aplauso? Venga, sí, ovación cerrada. Te la mereces.

---Volviéndote muda, de repente.

-Bromita de él tras la que, evidentemente, tocaba una bromita mía. Al parecer por miedo a decir una genialidad como la anterior, no digo nada y le doy lo que en mi mente es un amistoso golpecito en el hombro.
En fin, Speedy, quiero pensar que tu plan con semejante empujón era mandarle a urgencias para que le recolocaran el hombro que le habías dislocado y hacerle compañía y darle mimos mientras esperaba en el hospital, pero bueno, convendrás conmigo en que ese plan hacía aguas por todas partes. Y si no pretendías eso, ¿por qué eres tan bruta, hija mía? Es que contigo no se puede, macho, de verdad.

---Diciendo cosas con la que das la imagen de tener el coeficiente intelectual de una ameba

-Y para saber si ya has recuperado, comprueba si puedes hablar con normalidad. Di dos veces seguidas el nombre de una ciudad. Speedytown Speedytown.  O alguna así rara (para hacer la gracia) Kuala Lumpur Kuala Lumpur

-Supercalifragilísticoespialidoso, supercalifragilísticoespialidoso.
Claro que sí, Speedy, esa ciudad tan mítica de la que proceden los supercalifragilísticoespialidenses de toda la vida. Venga, que no has quedado como una lerda con un mono tocando los platillos en la cabeza, ¿eh? ¡Qué va! Serás petarda...

Y luego que mi malvado plan enmarcado en el Operación Calabazas no funciona. Pues claro que no funciona. Pero no sé si el problema es el plan...

viernes, 18 de enero de 2019

Sigamos con el debate: ¿los tíos lo pillan?

Se montó el otro día un debate tope interesante en Twitter y los comentarios de esta entrada sobre si GimnasioMan se había coscado o no de la primera edición de la Operación Calabazas. Dejando aparte que sois todos unos soles (nunca mejor dicho) intentando arrojar un poco de luz sobre el intrincado asunto y que nunca sabremos a ciencia cierta quién tiene razón a no ser que consiga que GimnasioMan digievolucione próximamente a GimnasioNovio y se lo pregunte directamente, se me quedaron varias cosas en el tintero. Y a eso viene esta entrada, a explicar mejor lo que quería decir. No ya por GinmasioMan, que vete tú a saber qué le pasa por la cabeza a ese, me tiene de un despistado que no sé ni por donde tirar. Quiero hablar más bien de los tíos en general y de lo que pillan, no pillan y lo que fingen no pillar porque es más cómodo por muchas razones. Hay mucha tela que cortar. Empecemos.

Hasta lo que yo sé (y este es mi argumento principal) para mostrarle a alguien que te gusta se usa el tonteo, que por definición, es INDEFINIDO, desdibujado, no totalmente claro. Eso ponía en mis apuntes, vamos. Jajajiji, broma por allí, indirecta por allá, te rozo sin que tenga que rozarte, te espero a que cojas las cosas de la taquilla porque así hablamos un rato más, soy más amable contigo que con el resto... esas cosas. Dependiendo de la intensidad, densidad y duración del tonteo se va más allá o no siempre que ambos implicados estén por la labor. Nunca hay seguridad de ningún tipo por ninguna de las dos partes, De hecho, esa es un poco la gracia, yo creo, que sea un juego de sí pero no hasta que se tengan más datos y uno de los dos decida jugársela. O que ninguno le eche huevos y se quede todo en agua de borrajas y como unas bromitas de nada.

No sé... es que parece que ahora hay que mandar una carta certificada informando oficialmente al susodicho del interés y entregar en registro dos copias compulsadas y selladas. ¿Qué habrá alguno que no se cosque? Vale, os compro la teoría, la primera yo, que a veces no me entero de la misa la mitad. Lo que no me creo es que no noten esa amabilidad de más, esa buena relación mejor que con el resto, esos extras. Eso lo ven, como lo ve todo hijo de vecino. Igual no saben seguro qué es, si es amistad o algo más. Y AHORA viene cuando la matan. Si ellos están interesados, pondrán de su parte para saber si es una cosa u otra. No digo que por obligación se la tengan que jugar ellos. Pero seguirán la bola para que el tema se intensifique y termine de aclararse. Si les interesa lo suficiente, claro.

Si lo tienen que saber 100 por 100 seguro para hacer algo, ¿están de verdad interesados o sólo piensan "Bah, ya que está hecho, vamos a mirar qué sale de ahí"? Que ¡ojo!, igual la cosa empieza así y termina resultando algo estupendo, pero bueno, yo hablo ahora del comienzo. Todos esos que dicen que no se enteran, ¿nunca se enteran? Y si es así, ¿nunca han intentado nada con ninguna chica, aunque como no se enteraban pensaran que la implicada no estaba por la labor? ¿Nunca se la han jugado a lo loco porque LES INTERESABA? A esos que no se enteran nunca, ¿siempre son las chicas las que se lo dan TODO hecho? Porque menudos suertudos, macho... ¿Dónde hay que firmar para que me den a mi ese superpoder?

A veeerrr, que hablo en general y siempre que no haya implicaciones de ningún tipo. Que no sea una amistad cercana en la que es más difícil distinguir si ha surgido otra cosa y en todo caso hay mucho que perder. Que no sea un tonteo de estos infinitos en los que al final nadie entiende nada y uno de los dos coge el toro por los cuernos para dejar de marear la perdiz. Los casos concretos aparte, porque cada historia es un mundo, eso está clarísimo. Pero en serio, tengo curiosidad, ¿esos que no se enteran, NUNCA se enteran? ¿Ni cuando están interesados? No sé yo...

Y aún me queda hablar del otro GRAN misterio, ese que Pseudo ha resumido en que un tío no pilla que te interesa si le haces un regalo pero sí que lo pilla si le propones quedar para una caña. Aunque eso mejor lo hablamos otro día. No quiero abrir ese melón porque tengo taaantas preguntas sobre ese sinsentido inexplicable que nos darían aquí las uvas. Y esta entrada ya parece el Quijote.