martes, 19 de junio de 2018

Mis musas: ¿quién sabe donde?

Iba a sacarme algo de la manga para explicar por qué me cuesta tanto escribir últimamente, pero vamos, el resumen rápido es que me paso la vida metida en twitter y que ando más bien cortita de inspiración. Y como lo de las musas ya hay mucha gente que lo ha contado (y cantado) mejor que yo, pues pa' qué voy a andarme con tontás, casi mejor que lo digan ellos, ¿no?

Así que nada, RT máximo a eso de que mi musa está de baja maternal, a eso de que narro vocales y consonantes y encuentro sucios verbos que lloran después de ser abandonados por un 
sujeto que un día fue su amo y de tan creído que era prescindió del predicado. Retuit también a esos adjetivos trastornados, adverbios muertos de frío y a otros tanto de la raza pronombre que sueñan en sus jaulas con ser la sombra de un niño. Y en resumen requete-retuit a esta preciosa canción que se resume en una gran verdad: mi leal traidora inspiración, de intermitente aparición.

Ale, corazones, a ser felices. 

¡FELIZ MARTES!

 



Como un día me dijo el poeta Halley, 
Si las palabras se atraen, que se unan entre ellas 
Y a brillar, que son dos sílabas.

viernes, 8 de junio de 2018

Patinaje, ese sería el titular

El otro día estuve en Capilanda. Fue un viaje relámpago de algo más de 24 horas y hace siglos que no iba, así que decir que tuve una agenda apretada es quedarse asombrosamente corto. Estuve literalmente TODO el tiempo de la ceca a meca quedando con unos y con otros y haciendo las actividades más variadas, porque como ya tengo una edad y muchos de mis amigos ya han abierto sucursales, los planes ahora incluyen actividades infantiles, de adultos, al aire libre, en recintos cerrados y haciendo el pino, si me apuras. Os daré un dato para ilustrar mejor la situación: llegué a Capilandia por la mañana y a la hora de comer mi podómetro marcaba ya 20.000 pasos. Os hacéis una idea de como fue la cosa, ¿no?

En fin, a lo que voy, en todo ese ajetreo quedé con muchísima gente, algunos de los cuales no veía desde hacía años. Igual habíamos intercambiado felicitaciones y seguido nuestras respectivas vacaciones por el Caralibro, pero poco más. Total, que en los primeros 10 minutos de café y antes de entrar en materia, había que resumir toooodo eso que el otro se había perdido en dos o tres frases y como respuesta al primer "¿qué tal?" Lo que viene a ser un poco como el ejercicio periodístico de buscar el titular de la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros más largo de la historia. Es decir, una tortura china.

La gente tira por lo fácil, ¿no? Lo más relevante. "Pues bien, me casé con Fulanita y ahora vivimos en el barrio tal". "Pues bien, estaba harto de ser superhéroe, hice unas oposiciones y ahora soy un cartero feliz sin el agobio continuo que tener que salvar al mundo permanentemente" "Pues bien, ahora cansado porque a mi segundo hijo le están saliendo los dientes y no nos deja dormir nada el pobre..." "Pues bien, lo pasé mal el año pasado con el divorcio pero parece que poco a poco voy viendo la luz, he conocido a una chica..."

Mientras quien sea está hablando (porque les dejo empezar a ellos, que es siempre lo más hábil) busco en mi cabeza algún cambio de mi vida con la suficiente relevancia y la mínima claridad para poder servir de frase introductoria-resumen. Podría hablarle de trabajo, pero si hace mucho que quien sea no me ve, se habrá perdido mis 2 millones de curros de los últimos años y va a entender poco o nada en una sola frase. Podría decirle que me acabo de comprar una casa, pero dado que mi casero podría ser el general en jefe de los Golfos Apandadores, estoy más cerca de cambiarme a otra superguarida que de comprarme ésta. Podría decirle que tengo dos hijos preciosos, pero va a pedir pruebas gráficas, voy a tener que enseñarle fotos de un catálogo de juguetes y va a cantar un montón. Podría relatarle como un maromazo estupendérrimo, tras algunas dificultades iniciales, me declara su amor todo el rato siempre, pero el evidente parecido de esto con una comedia romántica standard va a cantar aún más que el catálogo de juguetes de la línea de arriba. Podría contarle que ya tengo suficientes SpeedySobris pata hacer un equipo de futbito, pero a lo mejor le pasa un poco como al nuevo ministro de Cultura, que no le interesa mucho el deporte...

Así que por no contestarle a alguien que no veo desde la academia de Superhéroes (es decir, hace ya unos añitos), "yo igual, como siempre, sin novedad en el frente" prefiero tirar por lo fácil y responderle con mi última ocurrencia: "Pues yo bien, en mi línea, sin parar, ahora me he apuntado a un curso de patinaje. Ese sería el titular".

Lo digo, nos reímos y seguimos hablando. Pero no os creáis que oírme a mi misma decir eso no me deja un pelín preocupada.

Un pelín.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Saber sin saber por qué

Esto ya lo dije por aquí, pero me apetecía recuperarlo con voz. Porque hay cosas cosas que no se sabe por qué se saben sin más y por eso cuando te preguntan por qué lo sabes sólo puedes contestar que lo sabes aunque no sepas por qué...

No sé si está quedando muy claro. Mejor le dais al play

viernes, 25 de mayo de 2018

Locura en defensa propia

En la estratosfera jefacial hay un altísimo porcentaje de locura por metro cuadrado. El ambiente en los despachos de las altas esferas se parece bastante al de Quién voló sobre el nido del cuco porque hay más de un jefazo al que se le va la olla de la lindo. Pero, sin lugar a dudas, Neo se lleva la palma.

Ya os he contado cosas de este jefazo que vive en una realidad paralela que nadie más entiende. Siempre ha sido un horror trabajar con alguien que se le pira la pinza porque, claro, como no tienes ni idea de lo que le pasa por la cabeza, nunca sabes a qué atenerte. De un tiempo a esta parte la cosa se ha puesto aún peor porque Neo está chinado total. En serio, no es una exageración en plan jijijaja, de verdad creo que se le ha aflojado un tornillo. Ya no rige. Se obsesiona hasta la náusea con asuntos de relevancia ínfima, a menudo dice una cosa y la contraria en la misma frase y cada vez tiene más delirios de grandeza. En la oficina todos vivimos con le miedo de que un día aparezca disfrazado de Napoleón y con un gorro de papel en la cabeza.

La cosa es que, como él manda, no queda otra que seguirle la corriente y al final nos mete a todos en un bucle de surrealismo tan intenso que los cuerdos acabamos dudando de nuestra propia salud mental. La mayoría de los días transcurren tal que así. Él te dice:

-Haz rojo.
Tú haces rojo.
-¿Por qué has hecho rojo?
-Porque me dijiste que hiciera rojo.
-No, te dije amarillo.

Tú recuerdas perfectamente que te dijo rojo, pero te callas, claro, no te queda otra y cambias a amarillo. Al rato...
-¿Por qué está eso amarillo? No puede estar en amarillo.
-Porque me acabas de decir que lo cambie.
-No, yo te he dicho que el rojo estaba equivocado, que el amarillo era el correcto y que lo modificaras.
-Pues eso, que cambiara de rojo a amarillo, es lo que acabas de decir.
-Yo no he dicho eso, no seas demagógica.
Tú miras a todos los lados a ver si es una cámara oculta, contienes como puedes un alarido de desesperación y respondes:
-¿Entonces lo dejo en rojo?
-Ok.

Lo vuelves a cambiar a rojo, oootra vez. 10 minutos más tarde...
-¿Qué hace eso en rojo? No puede estar en rojo.
-Me acabas de decir que lo cambie, ¿no? Te he preguntado "¿en rojo?" y has contestado "ok".
-Es que hay que ver, si te vas a tomar todo al pie de la letra, yo no puedo hablar contigo.

Tú piensas que te perdiste la clase del instituto en la que explicaban los múltiples significados polisémicos de una contestación tan rotunda como ok. Con cara de póker total, repreguntas.
-¿Entonces en amarillo?
-Ah, tú verás, piensa en nuestra conversación y ponlo como te he dicho.

Empezando a dudar de si en la última media hora has perdido tu capacidad para entender castellano a pesar de que es tu lengua materna, preguntas a tus compañeros para saber qué han entendido ellos.
-Amarillo.
-Te ha dicho amarillo.
-Al principio te dijo rojo y luego que cambiaras a amarillo.

Parece que hay unanimidad así que lo cambias de nuevo a amarillo, esta vez con un tono levemente distinto a ver si así hay más suerte. Poco después...
-¿Por qué está eso otra vez amarillo?
-Porque es lo que me has dicho, le he modificado el tono a ver si así te cuadra más.
-Yo no te he dicho amarillo, he dicho rojo.
-¿En esta realidad o en Matrix?
-¿Qué?
-Nada, nada, que en rojo estaba al principio, ¿te acuerdas? Y me dijiste que lo cambiara.
-No, yo te dije que el amarillo es un color cálido dentro de la escala cromática general, que era mucho más apropiado que el rojo y que sustituyeras el color que había por amarillo.
-¿Y eso no es cambiar rojo por amarillo?
-Pues no.

Miras a Neo. Miras a los compañeros. Vuelves a mirar a Neo. No sabes qué contestar. Por suerte suena el teléfono y se corta una conversación de la que no tenías ni idea de como salir. Para zanjar el tema le mandas un whatsapp, a ver si por escrito os entendéis mejor.
-¿Entonces finalmente lo quieres rojo?
-Sí.
A las dos horas, Neo vuelve a la carga.
-¿Por qué está eso en rojo?
-Porque me confirmaste por whatsapp que lo cambiara a rojo, ¿te acuerdas? Le enseñas la pantalla del móvil con el mensaje.
-No sé qué whatsapp dices.

Miras la pantalla del móvil. Miras a Neo. Vuelves a mirar la pantalla del móvil. Estás esperando alguna explicación rocambolesca sobre un hermano gemelo maligno ladrón de teléfonos que se dedica a hacerse pasar por él y mandar mensajes falsos o un relato sobre como se levanta sonámbulo por las noches a enviar whatsapps aleatorios o simplemente una teoría conspiranoide sobre como Rusia piratea la telefonía mundial inventando mensajes ficticios de usuarios para así sembrar el caos y hundir el sistema capitalista. Sin embargo, la explicación no llega. Simplemente niega la mayor. Tenéis los dos el mensaje delante, pero él hace como que no existe.

Ante tal grado de locura, sólo hay una salida: defenderte con locura. No te queda otra. Al más puro estilo Asterix y Obelix buscando la Forma A 38.




Dicen que si no puedes vencer a tu enemigo únete  él. Ya os contaré ya...

lunes, 21 de mayo de 2018

AudioParrafadas3.- Ojos de destrucción masiva

Hay gente que no mira, encañona y si te atrapa en su radar, no falla el tiro.

¿Os ha pasado?

Dadle al play.

viernes, 18 de mayo de 2018

Ohhhhhhh, síiiiiiiiiii, menudo drama: un estado de la cuestión

Actualización mensual de los niveles de drama por centímetro cuadrado. Os voy a poner al día.

Obviando el minúsculo detalle de que no tengo ni repajolera idea de qué hacer con mi vida y que estoy más perdida que un pulpo en un garaje (ambos asuntos menores y sin la más mínima importancia), ahora mismo tengo dos problemas principales:

-Mi báscula me ha lanzado un ataque unilateral e inesperadamente contundente que me tiene cabreada como una mona. Y es que la cabrona de ella aprovechó una época que estuve en la parra sin controlarme para disparar a mi línea de flotación un cargamento de kilos que se me colaron al abordaje y que han decidido quedarse en plan okupa. Pese a mis denonados esfuerzos por echarlos los cabritos siguen aferrados al puente al más puro estilo "Del barco de Chanquete no nos moverán" y, efectivamente, no hay manera de moverlos. He probado a matarlos de hambre quitándoles el avituallamiento de bollos, azúcar, pan y chocolate que tanto les gusta y a matarlos de cansancio con infinitas e interminables sesiones de gimnasio y patinaje, pero oye, como si quieres arroz, Catalina. Y lo peor de todo es que el tiempo apremia porque al revés que en Juego de Tronos "smmer is comming" y minifaldas y bañadores asoman la patita por debajo de la puerta, así que está empezando a cundir el pánico. Yo, en concreto, estoy harta de polizones, de verdad. Haaaaarrrrrta.

-La vida no me cunde pero nada de nada, o sea, a un nivel ya de preocupar. Y para colmo he desarrollado en los últimos tiempos una exagerada adicción a twitter que me colapsa máximamente, así que me queda otra que implementar medidas drásticas. Voy a ponerme un horario de ocio. Así como os lo cuento. En plan: ahora toca leer, ahora toca escribir, ahora toca ver series... a ver si consigo que los días se me alarguen un poco, porque hijos míos, qué horror...

Bueno, que ahora que estoy pensando, igual la mejor opción sería internarme en una clínica de desintoxicación con tarifa plana en la que me hicieran un completo: me desengancharan de la comida basura, de los 280 caracteres y de paso me ordenaran un poco la cabeza, que buena falta me hace.

En fin, que no quería que acabara la semana sin actualizar. Que terminéis bien el viernes y eso.

Se viene finde en 3, 2, 1...


jueves, 10 de mayo de 2018

Absentismo bloguero por día mie***

Me tocaba actualizar pero no va a poder ser, compañeros, y a fin de ilustrar el complot cósmico que lo hace imposible, aportaré varios datos esclarecedores:

-Mi maldita regla ha llegado, como siempre, cuando le ha salido del unicornio y con más ganas de guerra que nunca. Ahora mismo sólo me apetece llorar, acercarme a maromazos tipo George Clooney más de lo legalmente permitido o acabar con las reservas mundiales de chocolate. Para cualquier otra cosa aplico el "perdona, pero es que ahora mismo yo debería estar durmiendo" como respuesta a todo.

-He encendido mi ordenador (que está sumido desde ni se sabe en una lenta y amarga agonía que comenzó con los paros parciales del teclado y vaya usted a saber como acabará, pero desde luego bien no, ya os lo digo) y no funcionaba nada porque se había cambiado sola la fecha del sistema a noviembre de 2099, a mi pobre PC no le coincidía con la fecha real y se ha chinado máximamente. ¡¡2099!! ¡Ahí lo llevas! A saber por qué habrá escogido esa fecha en concreto... Igual es un mensaje en clave que me manda alguien del futuro.

-En mi última sesión de gimnasio me han dado tal paliza que me duelen músculos que no sabía que tenía y que, por lo visto, son necesarios para mantener la posición erguida que caracteriza a la familia de los homínidos. Me cuesta estar de pie, pero sentarme a teclear es una utopía muy alejada de mis posibilidades reales en este momento.

Así que dada la situación, puedo afirmar que este jueves tiene muchas papeletas para ser un día de mie***.Y aunque normalmente Sidonie tiene razón y los días de mie*** son culpa mía, en este caso concreto concurren circunstancias atenuantes. A las pruebas me remito.



Hoy será un día de mie***
Y toda la culpa será mía


No toda...