Yo soy una usuaria de Twitter tan colosalmente improductiva que ni siquiera se me debería permitir autodenominarme usuaria. Lectora sería más ajustado. Impávida observadora cual abuelete admirando obras en la calle, quizás. Pero vaya, activa, lo que se dice activa, no soy. Sin embargo, mi dedo retuiteador es implacable. O era, debo decir.
Porque he estado haciendo arqueologia tuitera como un nuevo enemigo en busca de palabras comprometedoras en mi historial y lo que me he encontrado es un páramo creativo. No sólo de posts propios, que sigo sin escribir, sino de creaciones de otros, que apenas reproduzco ya. Y es que colegas, ya me lo parecía a mi y con este repaso lo he constatado, la red social anteriormente conocida como Twitter está hecha un rollo patatero.
Como añoro los tiempos en que allí solo se entraba para los chistes. Para hacerlos, para disfrutarlos, para mejorarlos. Luego se mezclaron otras cosas: había contenido de expertos, política, arte...y todo se combinaba de alguna forma con el humor, que siempre estaba presente. Ahora todo son gritos, discusiones, zascas, turras infumables perpetradas por la IA... pero de la gracia que había antes, ni rastro. Y qué pena, ¿no?
Total, que para combatir esa bajona, he traído aquí un recopilatorio de mis mejores retuits (relativamente) recientes. Y relativamente es la clave porque he tenido que remontarme a 2024 y antes. Con eso no os digo nada y os lo digo todo.
Así que eso, chavalotes, aquí os los dejo, para cuando necesitéis unas risas. Y ahora a disfrutar del puente, que ya nos lo merecíamos.
¡POR LA SOMBRA, BOMBONES!
Mi wrapped tendría hasta decimales.
Y no poner mis barbas a remojar cuando veo que se las cortan a mi vecino.
¿Confirmamos? Confirmamos.
Hubo un tiempo en el que Twitter era un sitio muy divertido y entretenido: podías informarte, seguir a gente interesante, divertida...
ResponderEliminarYo dejé de usarlo hace un tiempo: daba igual intentar influenciar al algoritmo para que me dejara de intentar sugerir cosas de gusto muy dudoso (contenido extremo, una y otra vez, por más que le decía que dejara de sugerirlo y que ninguna de las cuentas que seguía tenían nada que ver con el mismo).
Si el señor propietario lo quiere así, pues que con su pan se lo coma...