Porque tengo frío SIEMPRE. En invierno porque es invierno y es lo que toca, por mucha calefacción y cinco millones de trillones de capas de ropa que me pongo. Y entonces llega el verano y sus olas de calor extremos y pienso, ya está, se acabó, ahora imposible pasar frío y entonces...
Por favor, por misericordia, POR COMPASIÓN, aleja de mi este cáliz, estoy harrrrrrrta de no separarme del forro polar en mi curro sea el día que sea, del mes que sea, de la estación que sea. Un momento de descanso, de calidez, de temple. Un poco de piedad para esta tembladora perpetua.
Y si esto es un adelanto de mi infierno particular, espero que sea como la prisión preventiva, que después se te descuenta el tiempo que has pasado en la trena de la condena total. Pues ya podéis ir apuntando: cuatro decaditas menos a restar del pasmo eterno.

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