martes, 28 de septiembre de 2010

Resistiendo en la resistencia

Speedysister peque se casó hace poco. Con ella cayó la última compañera que resistía conmigo en el frente de la soltería de la Speedyfamily. A pesar de que al principio éramos un montón en el equipo (tengo muchos hermanos y millones de primos) con los años hemos ido sufriendo bajas continuas hasta que me he quedado sola. Eso provocó que el día de la boda hubiera un comentario estrella.

Pensaréis, con buen criterio, que ese comentario era “Qué guapa está la novia”, pero no. Eso se dijo mucho, es verdad, pero no lo que más. “Que ceremonia más bonita” fue otra frase muy repetida, pero superada por otra. ¿Cuál? Sí, efectivamente.

“Y tú Speedy, ¿para cuándo?”

Creo que son las cinco palabras que más he oído en una sola noche de mi vida. Como conozco a mi familia y ya me lo temía, decidí buscarme respuestas variadas, para no repetirme.

-Pues igual tardo un poco, porque ahora mismo tengo dos novios, uno para los días pares y otro para lo impares. Y claro, me cuesta decidir.

-Quiero que nuestra situación esté regulada, así que estoy esperando a que legalicen la poligamia. Es que somos un trío y no una pareja, ¿sabes?

-Estamos esperando a que le concedan el divorcio, que estas cosas llevan su tiempo.

-Ahora quiero concentrarme en mí y en mi trabajo (típica respuesta de revista del corazón, ¿eh?)

Pero bueno, es verdad que no sólo tuve preguntas. También recibí propuestas de hijos, sobrinos y hermanos ofertados como posibles maridos. Mogollón. Aquello parecía un mercadillo de novios. “Venga, guapa, que tengo el género a mitad de precio y me lo quitan de las manos, me lo quitan de las manos”

-Mi hijo es de tu edad, TE EN-CAN-TA-RÍA, es muy limpio
-Señora, no sólo considero la higiene una cualidad positiva, sino imprescindible, pero si es lo mejor que se le ocurre para venderme a su hijo, mal vamos. No quiero ni pensar cómo será en lo demás.

-Tengo un sobrino majísimo, está estudiando oposiciones, TE EN-CAN-TA-RÍA
-Pues mire qué bien, deséele suerte.

-TE EN-CAN-TA-RÍA mi primo, es mago.
-No me digas más, me va a echar unos polvos mágicos y va a desaparecer.

En fin, allí estuve, aguantando bajo el fuego enemigo de preguntas, proposiciones y miradas de lástimas, que también las hubo. Sigo resistiendo en la resistencia hasta que las filas de la soltería se refuercen de nuevo con la primera remesa de divorciados, que sospecho que no tardará en llegar. O hasta que yo deserte y me una al bando contrario, que en esta vida, nunca se sabe.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Hola, soy Speedygirl y soy una adicta

Mi adicción empezó como todas, de forma inocente. Poco a poco, sin darme cuenta y ya desde pequeña. Ni siquiera recuerdo la primera vez que lo probé, ni quien me lo ofreció. Tampoco debió de impresionarme mucho ese momento, porque me acordaría, ¿no?

El caso es que pronto empezó a estar cada más presente en mi vida, hasta hacerse habitual y cotidiano. Al principio, los que me querían intentaron controlarme, por mi bien. Me pidieron que lo tomara sólo dos veces por semana y lo intentaron limitar a los días de fiesta, a las celebraciones a los cumpleaños. Trataron de convencerme de que no convenía abusar y que debía tomarlo sólo cuando me apeteciera de verdad, cuando realmente lo necesitara.

Pero los años pasaron y los que me querían dejaron de tener tanto peso en mis decisiones. No podían vigilarme a todas horas y yo pensaba que exageraban, que el tema no era tan grave y que no importaba si tomaba más de lo que ellos decían. Y fui incrementando la dosis poco a poco, sin darme cuenta. Al principio dos veces por semana, luego tres, luego cinco... hasta que se hizo diaria.

Me encantaba ese hábito, me hacía feliz y no veía peligro alguno en él. Como todos los adictos, decía “yo controlo” y realmente lo pensaba hasta que un día, de repente, no pude conseguir mi dosis y me noté ansiosa, nerviosa y de mal humor... Aquello era una señal clara, pero no quise verla. Me convencí a mí misma de que me había pillado con mal cuerpo y seguí con mi hábito, que por aquel entonces ya repetía dos veces al día.

Los años pasaron, mi adicción creció y toqué fondo un día que me descubrí a mí misma subida a una escalera rebuscando en el fondo del armario, en los huecos de las lámparas y en las partes traseras de los cajones para encontrar un poco. En ese momento tuve la certeza de que estaba enganchada y quise buscar ayuda.

Y aquí estoy, contándoos mi caso. Porque sé que hay muchos en mi situación, aunque no se atreven a confesarlo. Y para evitar que los que aún no lo están, lleguen a mi estado. Así que compañeros, lo reconozco.

Hola, soy Speedygirl, y soy adicta al chocolate (al de pastelería, ¿eh?)

viernes, 24 de septiembre de 2010

El teléfono roto

A mi me encantaba dedicarme a jornada completa a mi trabajo de superheroína. Era un curro duro, pero algunas cosas molaban: proteger a los débiles, vencer a los malos, notar el cariño y la admiración del público... Bueno y porqué negarlo, llevar mi supertraje, que me quedaba superbien y me hacía un supertipazo.

Ahora sólo me dedico a defender a la Humanidad en mis ratos libres y soy contadora de cosas a tiempo total. El curro no mola tanto como el de superheroína, pero tiene sus cosas buenas. Es chulo contar cada día algo distinto, porque así nunca te aburres y también es bonita la sensación de vivir momentos importantes de primera mano.

El problema es que este curro tiene otro montoooooon de cosas malas. Está mal pagado, se llevan unos horarios horribles y hay que ir siempre corriendo a todas partes (yo no puedo usar mi supervelocidad porque tengo que proteger mi identidad secreta). Todo el mundo se cree con derecho a tratarte mal y te exige que los sepas absolutamente todo de cualquier tema posible. Los niveles de estrés son de 12 en una escala de 10 y los ánimos están siempre igual que si fuera a caer un meteorito gigante y a destruir la Tierra. En fin, un horror.

Una de las cosas que no me gustan de contar cosas es que funciona más que en ningún sitio el teléfono roto. La órdenes parten de algún lugar, allá en la estratosfera donde viven los jefazos, y pasan por un millón de intermediarios hasta que llegan al currito de turno, que es el que de verdad tiene que hacer el trabajo. Este pobre currante recibe un mensaje mutilado, distorsionado y que no tiene prácticamente nada que ver con las órdenes originales. Así pasa lo que pasa:

Jefazo Supremo de todos los Jefes: Dile a la hormiga insignificante que va a hacer el trabajo que pregunte a Don Importante de dónde sacó el dinero el exmarido de su hija para comprarse un dúplex en las Bahamas.

Jefazo Supremo Pero Menos: Dile a la hormiga que pregunte a Don Importante de dónde sacó el dinero su hija para comprarse un dúplex en las Bahamas.

Jefazo Sin Más: Que por lo visto Don Importante debe tener una prima o una sobrina o algo que tiene una villa en las Bahamas... q cómo se lo ha comprado.

Jefecillo Con Aspiraciones: Que se entere de cuánto le ha costado la granja que tiene la hermana de Don Importante en Las Bahamas, o las Islas Caimán o por esa zona.

Jefecillo Intermedio: Que pregunte que cómo están los precios de las granjas en Las Bahamas o en las islas Canarias, que Don Importante lo sabrá, que debe de tener algun terreno allí.

Jefe Directo: Speedy, ya llegas tarde, vete pitando para allá que estarán Don Importante y Don Esencial. Uno de los dos debe tener un terrenillo en la playa... que dicen los jefazos que le preguntes.

Speedy: ¿Qué le pregunte el qué?

Jefe Directo: Pues no sé... que cómo se lo pasan allí, que si van con las familia...

Imaginaos, luego vas allí y haces la pregunta. Don Esencial se queda a bolos porque no sabe de qué le hablas y Don Importante te ridiculiza diciendo: "Señorita, debería informarse mejor".

Y tú piensas: "Si yo te contara..."

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Mis Días Mundiales sin...

Hoy es el Día Mundial sin coches, una jornada dedicada a concienciar al respetable de que use menos su vehículo privado y se mueva más en transporte público. También hay Día Mundial sin tabaco, son alcohol, sin juegos de azar... Vamos, que el menda que tuvo la idea de los Días Mundiales se habrá quedado descansado porque la ha exprimido hasta sus últimas consecuencias. Bueno, no, ha tenido algunos olvidos imperdonables. Yo creo que deberían instaurarse oficialmente unos cuantos más. Por ejemplo:

Día Mundial sin políticos cutres

Día Mundial sin madrugones

Día Mundial sin los caraduras que se cuelan en la filas

Día Mundial sin malas noticias en el informativo

Día Mundial sin jefes plastas

Día Mundial sin ningún tipo de jefe

Día Mundial sin perros del hortelano

Día Mundial sin llamadas de teleoperadores

Día Mundial sin hipoteca

Día Mundial sin ex que se portan mal

Día Mundial sin anuncios en la tele durante una buena peli

Día Mundial sin programas del corazón

Día Mundial sin los no-me-beso-porque-no-me-llego

Por ahora me conformo con estos. ¿Vosotros proponéis algún Día Mundial más?

martes, 21 de septiembre de 2010

Por favor, tímame.

Empiezo a plantearme si no habré comido algo últimamente que me haya puesto cara de pringada. Es eso o que alguien me haya pegado en la capa de mi supertraje un cartel que diga: "Soy lerda, por favor, tángame", porque llevo una rachita...

Ya os he contado que los perracos de la administración me hicieron el timo de la estampita. Bueno, pues ahora le toca el turno a ENDESAstre, a los que, como hay confianza, en adelante llamaré los perracos de la luz. El caso es que este verano algún jefazo de ENDESAstre decidió pagarse una letra de su yate a mi costa y me pasó una factura de electricidad cuatro veces superior a mi consumo real.

Sé por experiencia que estas batallas son duras, así que en cuanto vi el recibo, respiré hondo, me agarré lo machos y llamé para protestar. Contra todo pronóstico, la señorita que me atendió admitió enseguida un error en la factura y me dijo que en cuanto les proporcionara la lectura real de mi contador, la corregirían.

Uhmmmmmmm, demasiado fácil... mi radar de superheroína me decía que había gato encerrado. Y mi radar nunca falla. Cuando llamé para dar la lectura real de mi contador, las cosas no fueron tan fáciles:

Speedygirl: Blablabla, hay un error en mi factura, blablabla me dijisteis que os diera mi consumo real, blablabla es éste

La tonta (no es insulto, es un descripción objetiva) que trabaja para los perracos de la luz, en adelante, la Tonta: Ya no hace falta la lectura real, hemos compensado el error en la siguiente factura.

S: Ya, pero es que ponéis consumo cero, pero sigue siendo 4 veces más de lo que yo he gastado, así que me seguís debiendo dinero.

La Tonta: Pero es que en su factura ya pone consumo cero.

S: Hablo español, ya te he entendido la primera vez, pero que no me cobréis este mes, no significa que estemos en paz. He pagado cuatro veces más de lo que debía, me lo tendréis que devolver.

La Tonta: Le pondremos consumo cero en su factura hasta que se iguale.

S: (Inspira, espira, inspira, espira) Pero es que de esa forma yo no tengo manera de controlar cuanto me habéis pagado ya y cuánto me debéis, tengo que fiarme de vosotros.

La Tonta: Señora, que no es cuestión de fe, que lo estoy viendo en el ordenador, en la factura pone consumo cero

S: (Un, dos tres, cuatro, cinco, seis, yo me calmaré, todos los vereis) Punto uno, vuelve a llamarme señora y no lo cuentas. Punto dos, me da igual lo que veas en el ordenador, quiero que corrijas la factura, porque está equivocada.

La Tonta: Pero ya se ha emitido la siguiente factura.

S:(Ojalá pudiera decir "¡Adelante Gadgetobrazo!" y darte una colleja a ver si se te resetea el cerebro, porque pareces un disco rayado) Por mí como si habéis emitido mil, hay un error y no quiero que os quedéis con mi dinero hasta diciembre. POR FAVOR, ANULA-EL-RECIBO.

La Tonta: Pero la factura...

S: No sé qué parte no estás entendiendo, quiero que ANULES-EL-RECIBO.

La Tonta: Insisto en que en su factura el consum...

S: Mira, tengo paciencia de superheroína, pero vuelve a decir algo de consumo cero y los perracos de la luz van a contar con una trabajadora menos en su plantilla. Te lo advierto.

Como seguro que ya habréis imaginado, un mes y mil llamadas después de eso, los jefazos de ENDESAstre aún no me han devuelto mi dinero. A este paso, voy a tener que cambiarme el nombre. Pringadagirl no suena del todo mal, ¿no?

jueves, 16 de septiembre de 2010

Ligar en la Edad de Piedra

El otro día oí a dos chavales jóvenes hablando de lo difícil que está el tema del ligoteo. Y cuando digo jóvenes quiero decir INSULTANTEMENTE jóvenes, es decir de esos que han tenido móvil propio prácticamente desde la cuna, que su primer juguete fue un ordenador y que no conciben la vida sin Internet porque han tenido conexión de banda ancha desde que dieron su primero paso.

Pues el caso es que estaban los dos chavales contándose sus penas sentimentales y lamentándose de lo complicado que es encontrar a su media naranja y yo no pude evitar mirarles fijamente a los ojos, ponerles una mano en el hombro y.... ¡hacerles una pedorreta! ¿Que vosotros lo tenéis difícil? ¡TURURÚ!

Los que leáis esto y hayáis vivido, como yo, en una época pretecnológica estaréis de acuerdo conmigo.Nosotros teníamos que currárnoslo mucho más.

Para empezar nadie tenía móviles así que cuando te interesaba alguien no podías mandarle un sms ambiguo del tipo "Te escribo esto y entiende lo que quieras". Había que coger el toro por los cuernos y llamar. Y lo que es peor: había que llamar A CASA, con los mil peligros que ello conllevaba: que lo cogiera su padre y te sometiera a un interrogatorio policial, que lo cogiera el hermano graciosete y se riera de ti, que descolgara su madre y te empezara a agobiar con comentarios del tipo "ayyyyy, que monaaaaaaaa, yo conozco a tu madre...". Si era a ti a quien llamaban, las cosas no eran mucho mejores. No había manera de evitar el cachondeo que se formaba desde el minuto uno, y desde luego, no existía forma humana de llevarla historia en secreto, al menos hasta ver un poco adonde iban las cosas. Tu noviazgo era oficial mucho antes del primer beso. Un horror, vamos.

Durante muchos años tampoco tuvimos Internet, así que nos perdíamos un mundo de posibilidades. No nos podíamos escribir miles de e-mails al día, que es la manera más rápida de establecer contacto indirecto rápido y efectivo. Nuestro única opción eran las cartas, que desde luego estaban mucho más curradas, pero que requerían más tiempo, entre escribirlas, mandarlas y que el otro las recibiera. Un método muy eficaz de mostrar tu amor eterno era enviar una postal, pero claro, para eso había que irse de viaje, así que no era una solución si habías decidido que tu media naranja era un compañero de clase, por ejemplo.

Sin acceso a Internet todas las oportunidades de ligoteo que ofrecen las redes sociales quedaban fuera de nuestro alcance. Nada de agregar al objeto de deseo al Facebook, así como sin querer y dejarle en el muro mensajes sospechosos del tipo "Que guapo sales en la foto del perfil". No había manera de recopilar información útil para la causa a través de los comentarios que dejaban los descerebrados de sus amigos ni de cotillear en las fotos de su cumpleaños si el chico seguía teniendo esa novieta que era el mayor obstáculo para tus planes.

El messenger era otro de los grandes métodos de ligoteo con los que no contábamos. Por tanto, eliminadas todas las burradas que se sueltan por este medio seguidas de una carita sonriente (¡Toma raca! Si quieres lo entiendes y si no estás por la labor, hay que ver qué graciosa soy y qué broma más buena he hecho, ¿eh?)

En fin, que ligar en nuestra época era mucho más difícil. Ahora que lo pienso con calma, no sé ni como lo conseguíamos... Eramos unos craks, ¿eh?

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La guerra del amor

Dicen que en el amor y en la guerra todo vale, pero no es cierto. En las guerras, por lo menos, se han acordado internacionalmente unas normas mínimas que los adversarios deberían cumplir. La Convención de Ginebra prohíbe que se usen armas que ocasionen daños permanentes en el Medio Ambiente o que se torture a los prisioneros, por ejemplo. El amor causa cada día tanto dolor y tantas bajas como la guerra más cruenta y a nadie se le ha ocurrido establecer unas reglas básicas. Pues no sé, igual es hora de que alguien se ponga a ello, ¿no?.

Ya sé lo que estáis pensando, "ala, Speedy, qué exagerada, el amor no es una guerra". Pues yo a las pruebas me remito. Para empezar se habla en clave, como los espías. Y causa más víctimas que cualquier batalla. Aquí no sólo caen los que se alistan y acuden al frente. Nadie está a salvo: joven o viejo, rico o pobre, listo o tonto. Ahora mismo a alguien le están rompiendo el corazón en algún lugar del mundo, eso seguro.

Y cuando te rompen el corazón, cuando te lo rompen de verdad, claro que hay víctimas mortales. La persona que eres muere y nace otra más fuerte, más experimentada, más cínica y mucho menos confiada. Los desengaños amorosos, los de verdad, te mutilan. Puede que no pierdas un brazo o una pierna, pero te quitan ingenuidad, ilusión, espontaneidad...trozos de la persona que eras antes de que te partieran el alma.

Por eso, señores responsables de regir los destinos del Mundo, propongo unas normas básicas para regular la guerra del amor. Unos mínimos para asegurarnos de que se respetan los derechos humanos en estas batallas crueles. Algo como esto:

-Prohibida la tortura: Si no me quieres, déjame. No te dediques a tratarme mal a ver si me canso y te dejo yo o a despreciarme porque ahora buscas cosas distintas a las que encuentras en mí. Vete en cuanto lo sepas. Me merezco algo mejor, alguien que me quiera.

-Prohibidas las armas químicas, las sustancias venenosas para cualquier relacion sana como el chantaje emocional y el egoísmo extremo. Si no tienes un mínimo de generosidad, no formes una pareja, con nadie. Salirte con la tuya a base de hacerte la víctima es un CRIMEN. Bastantes víctimas hay ya en la vida para que tú te disfraces de una sólo con el objetivo de hacer tu santa voluntad.

-Prohibido humillar a los prisioneros: cuernos prolongados y sistemáticos no tienen justificación a no ser que sea por común acuerdo de las dos partes contratantes. Y menos todavía si lo sabe todo el mundo menos el/la implicado/a.

-Prohibido atacar a los civiles que no estén en el frente. La batalla la libran las dos partes de la pareja, si no somos pareja, no hay combate que luchar. No seas perro del hortelano y me arrastres a primera línea de fuego sin razón, que yo sólo pasaba por aquí.

Señores responsables de regir los destinos del Mundo, este sólo es el primer borrador, ya les iré enviando más propuestas conforme se me vayan ocurriendo. Es que hay que ver, tengo que estar en todo, ¿eh?