viernes, 12 de mayo de 2023

Tirar para dentro

La teoría de los cuadros ya os la conté hace tiempo por aquí. La neura esa que me entra a veces cuando pasa algo bueno de creer que el karma es un cabrito. La manía de no querer creerme que las cosas van a salir bien por si al final salen mal. Esa absurda absurdez suprema. A lo mejor os pasa a vosotros también. Ojalá no.

Total, que ahora tengo un ataque de absurditis bastante agudo. Me ha llegado algo bueno y no me atrevo a contarlo por si se gafa. Bueno, no, no es exactamente eso. Me da pereza contarlo porque cuando se vaya al traste voy a tener que dar muchas explicaciones desagradables que podría evitarme si, simplemente, mantengo la discreción un tiempo prudencial.

Y fijaos que el párrafo de arriba tiene sólo cuatro líneas y necesito aclarar unos siete millones de matices:

-- Lo que más me preocupa, que en mi cerebro la construcción verbal única sea esa. "Cuando se vaya al traste" y no "si se va al traste". Mi mente debería contemplar al menos la posibilidad de que salga bien y no darlo todo por perdido. ¿Por qué no lo hace? Por costumbre. Lo que me lleva directamente al punto siguiente.

-- Este tema ya ha salido mal otras veces. No muchas, pero sí un alto porcentaje (la mayoría de un número pequeño, vamos). Que para ser objetivos esto, en realidad, se podría leer de dos maneras: "Va a ser un fiasco como casi siempre hasta ahora" o "lo has intentado poco y en circunstancias distintas, es perfectamente posible que esta sea la buena".  Por razones que desconozco, mi mente elige siempre la primera interpretación.

--Dicho esto, volvamos a lo de "un tiempo prudencial".  ¿Cuánto es eso? ¿A partir de qué momento se considera que algo ya ha durado lo suficiente como para que no te quede otra que comerte con patatas las consecuencias negativas y las explicaciones desagradables? ES MÁS, ¿qué duración es necesaria para evitar la etiqueta de fracaso? Porque eterno no va a ser, claro. Nada, ni bueno ni malo, dura para siempre.¿Donde trazamos la línea? ¿Un día, una semana, un mes, cinco años, una década? 

--Por lo tanto, si no hay consenso en la duración que te obliga ya a hacerlo público, ¿por qué no en cualquier momento? ¿Porque si lo dices hoy el karma se encabrona al verte tan confiado y se acaba mañana? Es decir, ¿aplicamos la teoría de los cuadros? ¿Y si la estamos aplicando al revés? ¿A ver si el karma es un abusón de cole y cuanto más inseguro te ve más se ceba contigo? ¿A ver si lo que hay que hacer es ir por la vida más chulo que un ocho y que nadie, NI SIQUIERA el kama, se atreva a toserte?

¿A ver si llevo toda la vida empujando la puerta de la felicidad y resulta que había que tirar para dentro?

2 comentarios:

  1. Para empezar yo cambiaría la palabra «fracasos» por «intentos». Y a partir de ahí a la aventura.

    Besos.

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  2. Devoradora, pues sí, buena manera de empezar

    Speedy

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¡Eh, no te vayas sin decir nada! No tengo el superpoder de leerte la mente.